La alta Edad Media fue agustiniana. Durante la baja Edad Media, los franciscanos fueron los mantenedores de las ideas de San Agustín.
La cuestión del origen de la escolástica es muy interesante. ¿Por qué hacían filosofía los cristianos? ¿De verdad trataban de contestar algo? ¿Era para ellos sólo la primera enseñanza? ¿Qué supuestas preguntas proponía la filosofía?
¿Y no se podría afirmar que durante la Edad Media hubo una verdadera di- versidad filosófica, escondida, quizá pero presente, desde el panteísmo al neopla- tonismo, pero en cualquier caso que no existía ningún totalitarismo ni ningún monolitismo en el cristianismo medieval?
El origen del cristianismo está vinculado a la filosofía. Los Padres de la Igle- sia, los autores de las explicaciones, de las doctrinas, los sistematizadores, or- ganizadores de los rituales, la liturgia, eran personas de cultura filosófica, que conocían las obras neoplatónicas, estoicas, aristotélicas y las obras de los auto- res que defendían creencias muy diferentes, incompatibles con el cristianismo. Las ideas teológicas cristianas son realmente una construcción que combina las aportaciones del judaísmo con conceptos griegos. Más aún, puede decirse que el cristianismo es una respuesta a los problemas morales e intelectuales que la sociedad helenística intentó solucionar filosóficamente: ¿qué es el ser humano?, ¿qué es el bien? ¿cómo alcanzarlo?
Pero llegó la Edad Media. Esto supuso en primer lugar que el griego dejó de ser un conocimiento directo disponible para toda persona culta. Las obras filosóficas que no estaban traducidas al latín, es decir, casi todas, dejaron de ser accesibles. Lo mismo ocurría con las obras teológicas de los Padres de la Iglesia que escribieron en griego. El único autor cristiano de importancia que escri- bió en latín fue San Agustín y por eso durante toda la Edad Media su obra fue
El otoño de la edad media 165 central para el pensamiento cristiano. Como sabemos, San Agustín era un pen- sador fuertemente influido por el neoplatonismo y por el maniqueísmo, lo que explicaría su concepción de la caída del hombre.
También hubo algunas obras de los autores filosóficos griegos que fueron traducidas al latín y además sobrevivieron algunos manuales, al estilo de las enciclopedias (Macrobio, San Isidoro de Sevilla, etc.)
La escolástica9era la práctica de educación superior, que consistía en explicar las verdades religiosas con un lenguaje obtenido de la filosofía, y que respondía a sus problemas. Era algo así como una explicación, una aclaración de lo que era el cristianismo, hecha con ayuda de la filosofía. Se llamó escolástica porque se daba en las escuelas de los monasterios o de las catedrales, que era donde estudiaban los clérigos.
A medida que la sociedad iba haciéndose más compleja con el crecimien- to económico, las profesiones de abogado y médico empezaron a estudiarse de una manera más seria junto con la teología. Los estudiantes tenían que seguir unos aprendizajes básicos de dialéctica, retórica y aritmética, y de lógica, mú- sica, geometría y astronomía, agrupados en el trivium y el cuadrivium, y estos cursos formaban el llamado bachillerato que permitía el estudio superior de la teología, el derecho o la medicina.
Nacen así las universidades que empiezan en las escuelas catedralicias y llegan a ser instituciones autónomas de gran importancia social y cultural.
La filosofía estaba presente en las universidades tanto en el grado de bachi- llerato como en los de licenciado o maestro o doctor.
La teología se consideraba la reina de las ciencias. Pero surge la pregunta de por qué el cristianismo parecía precisar de justificación filosófica. Quizá la idea básica está en que pretender ocupar un papel clara y tradicionalmente filosófico, o de explicador del mundo y guía de la vida. Un filósofo podía contestar a las ideas de un cristiano poco instruido y ofrecer un camino de vida alternativo. Para que el cristianismo pudiera sobrevivir tenía que poder luchar con la filo- sofía en su propio campo, o más bien, sobrevivir, porque aprendió a hacer eso. ¿Por qué continuaba haciéndolo en la Edad Media, cuando ya no había filósofos para luchar contra las ideas cristianas desde una vieja tradición propia? ¿Es acaso que sí los había? ¿No fue la propia recuperación de los clásicos griegos causa de los mismos escolásticos que hacían o encargaban traducciones, del griego, del árabe, del siríaco? ¿O el problema estaba en el trivium y el cuadrivium que po- dían interpretarse como depósitos de munición contra las creencias simples y que requerían ser contrarrestadas con una hábil educación superior? ¿Para qué había que ser teólogo? ¿Hubo algún Algazel en el mundo cristiano? (por cierto,
9Para entender algo: ve hacia su principio y sigue su evolución. Es decir, el método teleoló-
Lección
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Santo Tomás de Aquino,
el buey mudo
17.1 Algo de la vida de Santo Tomás
Santo Tomás nació en el reino de Nápoles, al sur de Italia en el año 1225. Era hijo de una familia noble. Murió en el 1274. año 1225. Era hijo de una familia noble, pero no era el hijo mayor, asï que en lugar de ser el heredero de todas las tierras de su familia y vivir como un noble feudal, tuvo que encontrar otro trabajo que hacer en la vida. De pequeïo, sus padres lo hicieron entrar como
oblato1en la Orden de San Benito2. Sus perspectivas eran buenas porque el niïo pronto mostrï ser inteligente y aplicado. Despuïs de hacer los estudios bïsicos en el monasterio, pasï a la Universidad de Palermo y allï su vida cambiï. Los jïvenes rebeldes no son un invento de la sociedad moderna: Santo Tomás fue uno de ellos. Frente a la vida conservadora que sus padres habían diseïado para ïl, su
1Es una palabra latina que también se usa en español y que significa literalmenteofrecido.
Ofrecieron a su hijo a Dios, para que le sirviese como monje, y lo hicieron en el monasterio más rico y prestigioso de Italia. Con la influencia de su familia, Santo Tomás habrïa podido llegar a ser de mayor abad del monasterio, lo que en la ïpoca era equivalente a ser un seïor feudal, y uno muy importante.
2San Benito de Nursia, al final del imperio romano, o al principio de la edad media, como se
quiera ver, había fundado un cenobio, un monasterio en el monte Casino, al sur de Italia. Dio a sus monjes unaregla, un conjunto de instrucciones sobre cïmo vivir en comïn. A diferencia de los anacoretas, que se inventaban cïmo vivir de forma religiosa, apartados del mundo, los cenobitas, o monjes de vida en comïn, se reunïan para seguir las instrucciones del fundador de su Orden. La regla de San Benito se resumïa en el consejo latinoora et labora, reza y trabaja. Y los benedictinos, los seguidores de este santo, llevan haciendo eso desde el año 600 y pico. Durante la baja edad media, los monjes eran prïcticamente los ïnicos europeos que trabajaban algo, y se puede decir sin exagerar que fueron los que salvaron la civilización en Occidente cuando las invasiones bïrbaras estuvieron a punto de destruirla.
elecciïn fue el rechazo. ïl no querïa ser el abad de un rico monasterio, preferïa ser un mendigo.3Y tampoco querïa ser un agustiniano más, e indirectamente un platïnico. Preferïa ser un aristotïlico.4Su familia no se quedó quieta. Su madre mandï a sus hermanos a atraparlo y lo encerraron en uno de los castillos de la familia. Allï lo tuvieron un año solo con un par de libros, la Biblia y un texto famoso de la ïpoca. Hasta le llegaron a meter una prostituta en la habitaciïn para tentarlo. Pero todo eso acabó cuando Santo Tomás se descolgï por una ventana y se escapï andando a Parïs, para seguir estudiando. Despuïs su familia se rindiï y el santo siguiï estudiando y luego empezï a dar clases y a escribir. Muriï en el 1274.5