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HORIZON REPORT

2.1.8. Learning Analytics

En Latinoamérica durante los años 60, del siglo XX, el uso de la radio significó una valiosa estrategia para lograr la alfabetización en diversas zonas rurales. La intención era que los campesinos aprendieran el idioma castellano y de esta manera incluirlos en el proyecto modernizador de las naciones, proyecto que veía en la diversidad un gran obstáculo para el desarrollo de los pueblos. Surgen así, en Latinoamérica, radios educativas como radio Sutatenza en Colombia, Onda azul en Puno, radio San Gabriel en La Paz, etc., posteriormente en los años 70 y 80 aparecen nuevas emisoras radiales que acompañan luchas sociales, movimientos indígenas.

Mientras tanto, en las escuelas, profesores y niños interactuaban con el medio radiofónico usándola como herramienta pedagógica. Actualmente existen varias iniciativas radiofónicas en América del Sur donde los niños y niñas son los protagonistas: Radio Cumiches en Nicaragua, programas radiales infantiles «Colorín Coloradio» en Colombia, «Prohibido para mayores» en Radio Sucumbíos de Ecuador, etc (Gerbaldo, S.F.). En el caso peruano también existen experiencias similares en muchas escuelas de la costa, sierra y selva, varias de están son promovidas por

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organizaciones no gubernamentales, iglesias, escuelas públicas o privadas, comunidades, entre otros; sin embargo, la mayoría no han sido visibilizadas, ni sistematizadas.

En el quehacer radiofónico niños y niñas en sus escuelas experimentan y descubren nuevas posibilidades de la radio a través de la cual hacen circular la palabra propia de acuerdo a sus necesidades, expectativas e intereses, desde sus propias posiciones de poder, también, los sujetos van descubriendo un nuevo medio para aprender sobre nuevos temas o para expresarse.

En la radio (…) somos un paisaje musical; obtenemos servicios; podemos solicitar desde una canción hasta un consejo; nos informamos sobre la realidad, nos conectamos con otros; se cotidianiza el poder; se produce la solidaridad social. Ser moderno es saber de todo, poder participar sin perderse en las agendas de lo impuesto. (Rincón, 2006, p. 160)

De acuerdo a lo anterior, la radio es un espacio propicio para la participación democrática, donde la información circula y está alcance de un gran público y a su disposición.

No obstante, esto no siempre fue así, ya que por mucho tiempo el valor de la cultura oral de los estudiantes, como medio de expresión, se ha desconocido o descuidado en la escuela considerando solamente la cultura letrada, representada en el libro, como omnipotente e indispensable en los procesos de aprendizajes.

Entonces, el uso de la radio en la escuela resulta un gran aliado estratégico para los docentes, convirtiéndose en una herramienta pedagógica que, a través de su gestión,

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facilita el alcance de objetivos curriculares, promueve el diálogo, potencia capacidades de expresión oral y escrita, protagonismo, trabajo en equipo y creatividad, investigación etc., pero además, y sobre todo, el quehacer radiofónico constituye un espacio comunicativo en la cual tienen lugar el encuentro, el diálogo o el conflicto; y con esto, el derecho a la palabra propia a través de la cual los sujetos asumen su rol activo y son capaces de influir en su contexto. En la cita siguiente, extraída de un documento presentado por la UNESCO, podemos dar cuenta del impacto que tiene la práctica radiofónica en las interacciones protagónicas de jóvenes en África. Veamos.

Al aprender a investigar, entrevistar y presentar un programa, los jóvenes ven crecer su confianza en sí mismos y desarrollan habilidades de comunicación y pensamiento crítico. (…). “El programa de radio me ayudó a ganar mucha confianza en mí misma, sobre todo en la escuela. Antes, cuando el maestro hablaba y explicaba algo en clase y yo no entendía, todos nos quedábamos callados, nadie decía nada. Ahora, como soy parte de este programa de radio, no tengo miedo de hacer preguntas hasta que entiendo”. Celia (10), joven periodista, Radio Sauti, Moshi, Tanzania. (UNESCO, 2014)

En la interacción de los sujetos, en este caso niños, con el medio radiofónico se construyen significados y sentidos, se articulan saberes, emociones e inquietudes de los estudiantes, por eso se sostiene que la radio es mediación social, cultural y pedagógica en donde se puede descubrir creativamente nuevas posibilidades para la construcción de una escuela más democrática y justa. En ese sentido:

La radio escolar cumple una función de hacer circular, compartir y colectivizar sentidos y significaciones de los valores, actitudes frente a la vida, la comunicación como escenario para el diálogo, relación e interacción. Fungen como mediadoras sociales y culturales que favorecen la participación y fortalecen las relaciones democráticas. (Nadalich & Montoya, 2007, p. 176).

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Entonces, en la lucha por hacerse de espacios por lograr reconocimientos, mediante la expresión libre de pensamientos y sentimientos, el uso de la radio más que un aparato tecnológico está significando un espacio donde la cultura oral cobra relevancia y donde, a través de la palabra oral, se narra como en la vida misma y de este modo se genera «encuentros simbólicos y posibilita la imaginación de comunidades cercanas» (Nadalich & Montoya, 2007, p. 173), por eso la “toma de la palabra” es tan importante en este proceso, ya que impulsa la capacidad de los sujetos para confrontar un discurso distinto, en el que ya no son objetos sino sujetos activos con “poder”, capaces de modificar u operar sobre su medio.

La posibilidad de la radio para poner a circular la palabra oral hace también que este medio adquiera credibilidad, esto se debe sobre todo al hecho que en la cultura oral se da gran valor al testimonio oral.

La radio activa estrategias de alta legitimidad cultural provenientes de la cultura oral como el hecho de que haya alguien que se hace cargo del relato (valor del sujeto); el hecho de que permita la participación “espontánea” del público (valor de visibilidad); el hecho de que los locutores y producciones sean más abiertos y audaces en sus juicios, porque no deben mostrarse para decir lo que piensan y eso les permite expresar con mayor comodidad la verdad (valor de opinión); el hecho de que cree pactos de fidelidades y vínculos afectivos entre programas/locutores y públicos creando, a su vez, tradiciones de escucha (valor afectivo). (Rincón, 2006, p. 159)

En este sentido, resulta importante que se promueva el uso y apropiación del medio radiofónico en las escuelas desde una perspectiva participativa y democrática, donde la palabra propia de cada de cada niño o niña sea reconocida como medio de comunicación primordial para transmitir sus emociones y pensamientos.

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3.6.5. La radio en la escuela andina