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2. Theoretical Background

2.6 Learning Styles Relevance

En el diseño inicial de cada fondo deben quedar definidos los principios sobre los que se van a fundamentar las decisiones de inversión. De este modo, la política de inversión social es el documento que define los criterios éticos, sociales y/o medioambientales a partir de los cuales se preseleccionan las empresas donde el fondo invierte. Por consiguiente, la aplicación de los criterios de inversión permite obtener un catálogo de valores invertibles. Además, con el objeto de que estos criterios sean operativos, la definición de los mismos debe ir acompañada de indicadores concretos que permitan incluir o excluir a las empresas de la cartera del fondo.

Dependiendo de la política de los inversores y los intereses de la gestora y de las entidades participantes, los criterios e indicadores variarán de un fondo a otro, por lo que dos fondos socialmente responsables pueden tener carteras totalmente distintas en función de las preocupaciones que recojan y el tipo de inversor al que estén dirigidos. Aunque la mayoría de las instituciones de inversión colectiva acaban definiendo criterios más o menos similares, correspondiéndose con las preocupaciones más comunes de la sociedad, la flexibilidad que permite este sistema es muy adecuada, sobre todo si se tiene en cuenta la variedad de preocupaciones sociales (Cuesta y Ballesteros, 2001).

Con carácter general existen dos criterios para calificar las inversiones como socialmente responsables:

• Criterios negativos, excluyentes o de evitación: aquellos que excluyen las inversiones en empresas cuyo comportamiento y/o cuyos ingresos o beneficios, en parte o en su totalidad, provengan

de actividades que entren en contradicción con las convicciones del inversor (Rodríguez et al., 1999; CEPES, 2001; Gutiérrez, 2001). La presencia de cualquiera de estas actividades en una compañía implicaría su calificación como valor no apto para la inversión.

Una consecuencia negativa que la exclusión de valores plantea, especialmente si se practica de manera extensiva, es una menor posibilidad de diversificación de las carteras debida a la limitación del número de empresas disponibles en el universo de inversión (al variar considerablemente la localización geográfica y sectorial dentro de un universo de inversión) lo que se puede traducir en un aumento del riesgo para el inversor. Por otra parte, la efectividad de la exclusión como motor de cambio social puede ponerse en duda si se tiene en cuenta que el número de inversores que respondan a idénticos criterios de exclusión es limitado.

• Criterios positivos, incluyentes, valorativos o de apoyo: aquellos que evalúan las actitudes y los comportamientos socialmente responsables de las empresas y que guardan una mayor coherencia con la identidad del fondo o con las preferencias de los partícipes (CEPES, 2001). Normalmente los criterios positivos son ponderativos ya que sirven para evaluar puntos fuertes o debilidades de actuación de las empresas, pero que no tienen por sí mismos peso suficiente para excluir o incluir una empresa del universo de valores aptos para la inversión, por lo que se denominan también criterios valorativos (Lara y Roig, 2003).

Los criterios positivos se basan en dos ámbitos fundamentales:

– El ámbito social, mediante el cual se identifican las empresas más innovadoras; es decir, las que han optado por asumir un

rol activo en la gestión de los impactos sociales de su

actuación, o bien por otras políticas relacionadas con la responsabilidad social empresarial. En este ámbito, Gutiérrez (2001) distingue tres áreas de actuación empresarial:

1. Obra social. Participación de la empresa en la comunidad en la que desarrolla sus actividades.

2. Relaciones laborales. Otro buen indicador de la calidad de una empresa es ver cómo ésta trata a sus empleados.

3. Productos y servicios. Ver si las empresas ofrecen productos y servicios que mejoran la calidad de vida de sus usuarios.

– El ámbito medioambiental, mediante el que se identifican aquellas empresas que han adaptado su gestión a criterios de sostenibilidad y cuyas actuaciones van por delante de la norma o de la práctica habitual en sus sectores (energía alternativa, transporte público, gestión del agua y el suelo, control de la contaminación ambiental, control del gasto energético y uso de energías alternativas, tecnología ecoeficiente, etc.).

Los criterios positivos o valorativos pueden constituir un único filtro de selección o pueden conformarse también como un segundo filtro que se aplica a aquellas empresas que hayan superado el de los criterios excluyentes (criterio combinado).

Así mismo, es importante hacer notar que los fondos sociales pueden aplicar varios tipos de screening a la vez. Además, tanto para los criterios excluyentes como para los valorativos existe la posibilidad de establecer graduaciones, es decir, delimitar niveles a partir de los cuales se satisfagan o incumplan los criterios de selección (Lara y Roig, 2003). Según Rodríguez et al. (1999), existen cinco posibles estrategias a seguir para definir si una empresa es merecedora o no de figurar en la cartera de un fondo socialmente responsable:

• Todo o nada. Es la estrategia más estricta y, como tal, la más difícil de aplicar. Por ejemplo, algunos sectores productivos son altamente contaminantes, y en un proceso de cribado absoluto se impediría recompensar a aquellas empresas que están en vanguardia en la búsqueda de soluciones para este tema, tan solo por formar parte de este sector.

• Impacto proporcional. Parte de la base de que por toda producción industrial hay que pagar un precio. La cuestión es, ¿qué precio? Este tipo de aproximación es utilizando por fondos como el Pax World Fund: por ejemplo, en su tratamiento del

comercio y venta de armamento o sistemas de defensa no excluye a las empresas que proporcionan el catering al ejército. Otro ejemplo sería considerar excluidas las organizaciones cuya facturación por venta de armamento constituya más del 10% de su facturación total, o a su vez establecer una valoración positiva para todas aquellas empresas que reduzcan su producción de residuos en más de un 10%.

• Mejor de la industria. Empresas en el mismo sector de actividad compiten entre ellas para obtener los mejores registros en un conjunto de temas sociales y/o medioambientales. De todas ellas se elige la empresa mejor (best-in-class).

• Participación primaria versus participación secundaria. Esta estrategia requiere que los inversores decidan si les preocupa o no que alguna empresa en cartera esté involucrada de manera secundaria (a través de sus holdings) con alguna empresa que produce, por ejemplo, armamento. Este proceso lleva consigo decidir en qué punto de la cadena de creación de valor termina el escrutinio.

• Problemas reales versus problemas potenciales. Se trata de decidir excluir o no a las empresas que representan problemas potenciales. Un ejemplo es el caso de los alimentos transgénicos. Aunque hasta el momento no se haya podido demostrar que supongan un problema real, dadas sus características sí que parecen constituir un problema potencial. ¿Debe decidirse excluir a las empresas de este sector por representar un problema potencial?

Los criterios negativos y positivos más utilizados a la hora de fijar la política de inversión de los fondos sociales varían dependiendo del país, pues no son iguales las preocupaciones y los valores de los países europeos que los de los norteamericanos. A modo de ejemplo, en la Tabla 2.7 se presentan los criterios de selección negativos y positivos con mayor importancia absoluta (inversión en billones de dólares) y relativa (porcentaje de fondos que emplean el criterio con respecto al total) aplicados en el mercado estadounidense para el año 2005. Como se observa en la tabla, los criterios más utilizados por los fondos sociales estadounidenses son los criterios negativos que excluyen de la cartera de inversión a las compañías de sectores del

tabaco (el 81% de los fondos aplican este criterio) y del alcohol (el 60% de los fondos lo aplican). En cambio, los criterios positivos más utilizados por los fondos sociales de Estados Unidos son los relacionados con el medioambiente (47% de los fondos lo aplican) y con productos y servicios de las compañías (45% de los fondos aplican este criterio).

Tabla 2.7 Criterios de selección más utilizados en EE.UU. (2005)

Tipo de

criterio Criterio

Porcentaje de fondos que

aplican el criterio especificado Billones $

Tabaco 81% 159 Alcohol 60% 135 Juego 58% 41 Armas 50% 34 Derechos humanos 29% 11 Negativo

Ensayos con animales 25% 10

Medioambiente 47% 31

Productos y servicios 45% 28

Relaciones con la comunidad 40% 32

Positivo

Relaciones laborales - 31

1 billón de dólares USA = 1.000 millones de euros.

Fuente: Social Investment Forum (2006)

En la Tabla 2.8 se muestra la importancia relativa de cada uno de los tipos de screening entre los fondos sociales europeos a finales del año 2005. Como se observa en dicha tabla, los fondos sociales que aplican criterios de selección o screening gestionaban, a 31 de diciembre de 2005, un patrimonio de 370,6 billones de euros, siendo Bélgica (42,6%), Reino Unido (31,3%) y Holanda (12,7%) los países europeos donde se concentra la mayor parte de los activos gestionados.

Si se tienen en cuenta los tipos de selección o screening de los fondos, se observa que el screening negativo es el que gestiona

mayor cantidad, siendo el simple screening (exclusión de un solo sector) el tipo de screening negativo más utilizado en Europa (266 billones de euros) debido a la facilidad que supone su aplicación, pues no requiere mucho análisis de los títulos.

Tabla 2.8 Tipos de screening de los fondos sociales europeos (en billones de € a 31 diciembre 2005)

Tipo de screening

Negativo Positivo Combinado Total País € % € % € % € % Holanda 36,5 11,9 3,4 10,4 7,3 23 47,2 12,7 Reino Unido 93,5 30,5 7,5 23 15 47,3 116 31,3 Bélgica 148,7 48,5 9,2 28,2 0 0 157,9 42,6 Francia 0,9 0,3 7,9 24,2 0 0 8,8 2,4 Suiza 1,8 0,6 2,8 8,6 3,4 10,7 8 2,2 Alemania 0,5 0,2 0,8 2,5 1,9 6 3,2 0,9 Italia 0,4 0,1 0,3 0,9 2,5 7,9 3,2 0,9 España 23,1 7,5 0,6 1,8 0,9 2,8 24,6 6,6 Austria 0,9 0,3 0,1 0,3 0,7 2,2 1,7 0,5 Total 306,3 100 32,6 100 31,7 100 370,6 100 Fuente: Eurosif (2006)

Sin embargo, los fondos sociales que aplican criterios positivos o combinados gestionaban un patrimonio mucho menor y bastante similar (alrededor de 32 billones de euros cada uno). La forma más popular de screening positivo es la denominada best-in-class (29 billones de euros), que consiste en seleccionar aquellas compañías que demuestran un mejor comportamiento dentro de su sector (véase Figura 2.3). Una forma menos popular de selección, pues no mantiene un equilibrio sectorial dentro del universo de inversiones disponible, es el pioneer screening (7 billones de euros), mediante el cual los fondos sociales se especializan en las mejores compañías de acuerdo a un determinado criterio ético, social o medioambiental.

Fuente: Eurosif (2003)

Figura 2.3 Elaboración de una cartera best-in-class

Por países, Bélgica, Reino Unido y Holanda, con 279 billones de euros, son los países donde el screening negativo gestiona más patrimonio, siendo el simple screening el más importante en estos países. El screening de tipo positivo es realizado principalmente en Bélgica (28,2%) y Francia (24,2%), mientras que el combinado se lleva a cabo principalmente en el Reino Unido (47,3%) y Holanda (23%).