Chapter 9 Future Work
10.3 Lessons Learned
El río Paraná apareció en la llanura argentina en el Plioceno y fluye desde entonces por la misma, a lo largo de un lineamiento tectónico en dirección N-S. Las evidencias indican que su tendencia permanente ha sido el desarrollo de fajas fluviales limitadas por fracturas. Sus depósitos se conocen bajo la denominación de Formación Ituzaingó. Se trata de arenas cuarzosas finas, de color ocre y blanco intercaladas con limos, que yacen sobre materiales más antiguos existentes en el área que son las arenas, limos arenosos y arcillas grises y verdes (Figura III.8) depositadas en un ambiente marino durante el terciario (Cenozoico), que han sido agrupados bajo el nombre de Formación Paraná (Bedendo y Vesco, 1991).
Figura III. 8. Épocas Geológicas.
La serie estratigráfica de sedimentos cuaternarios, en los que se originaron la gran mayoría de los suelos de la provincia, se inicia con los bancos de tosca y caliza blanca pulverulenta de la Formación Alvear. Estos bancos, fueron diagenizados por la influencia de procesos epigenéticos que causaron una precipitación muy importante de carbonato de calcio en ambiente palustre- lacustre en un paleoclima marcadamente seco, a partir del cual comenzaron las alternancias climáticas propias del Pleistoceno. Esta formación es el sostén de formaciones posteriores en las cuales se han desarrollado los suelos actuales.
El segundo y más extensivo componente de la estratigrafía del Cuaternario está dado por los espesos sedimentos de la Formación Hernandarias, que constituye el material originario de los suelos Vertisoles, Alfisoles y algunos Molisoles de Entre Ríos. Estos “limos calcáreos” en determinados puntos de la
provincia alcanzan espesores de más de 70 m. La secuencia estratigráfica cuaternaria culmina con el paquete loessico de la Formación Tezanos Pintos en el cual se han desarrollado la mayoría de los suelos más fértiles y aptos para la agricultura de la provincia, que son los Molisoles. Se trata de sedimentos limosos, homogéneos, de color castaño y con concreciones pequeñas de
carbonato de calcio, que constituyen los materiales típicos del Cuaternario de la llanura pampeana en la provincia de Entre Ríos. Se extiende al suroeste, entre la llanura aluvial del Paraná y el Arroyo Nogoyá, cubriendo el relieve en forma de manto de 2 a 3 m de espesor. Hacia el este ha sido parcialmente erodada, presentándose solamente en las partes más altas del relieve, hasta cerca del río Gualeguay. Desde la ciudad de Paraná, hacia el norte aparece como una capa de 1 a 1,5 metros de espesor, cubriendo una faja de 5 a 10 km de ancho hasta la cercanía de la ciudad de La Paz (Figura III.9).
Al producirse una reactivación e incisión de las redes fluviales, parcial o totalmente cargadas por sedimentos eólicos y palustres del Pleistoceno, se originó el relleno aluvial de los ríos y Arroyos afluentes del río Paraná, con materiales muy heterogéneos de la Formación La Picada, constituyéndose las terrazas bajas y planos aluviales modernos de los principales Arroyos, donde se retrabajan materiales terciarios arenosos de la Formación Ituzaingó (Bedendo y Vesco, 1991).
Iriondo (1980) sugiere una síntesis del esquema evolutivo del Cuaternario en la provincia de Entre Ríos, que es básicamente climático. Durante el Pleistoceno inferior, los grandes y caudalosos ríos Paraná y Uruguay depositaron las Formaciones Ituzaingó y Salto Chico, de características arenosas y con decenas de metros de espesor. Estos materiales actualmente afloran en muy escasos sectores de la Provincia.
Después de una época intermedia cálida y húmeda, se estableció un clima probablemente semiárido de características típicamente pampeanas, con sedimentación eólica importante en el suroeste y menor influencia en el nordeste, con cuencas cerradas lacustres o palustres (Formación Alvear). Este ambiente evolucionó hacia la aridez, apareciendo sedimentos yesíferos en el Pleistoceno superior dando lugar a la denominada Formación Hernandarias, que aflora en gran parte del territorio de la provincia, cubriendo a formaciones de distintas edades, con arcillas limosas rojizas muy plásticas, de tipo montmorilloníticas.
Posteriormente se produjo una erosión generalizada, formándose la red fluvial actual en un clima húmedo y hacia el fin del Pleistoceno ocurrió otro período semiárido con sedimentación de loess cuando se depositó la Formación Tezanos Pintos. Durante los últimos miles de años, tuvo lugar el relleno aluvial de los valles (Formación La Picada), seguido por un último clima árido que dio origen a las llamadas arenas eólicas asociadas al río Uruguay. Esta unidad está formada por arenas cuarzosas finas de color amarillo y pardo que aparece en forma de una faja discontinua de pocos kilómetros de ancho en el borde oriental de la provincia. El establecimiento de las condiciones actuales, ocurridas probablemente entre el 900 y 1.200 de nuestra era, trajo como resultado el aterrazamiento de la Formación La Picada (Figura III.10).
Figura III. 10. Eras Geológicas.
Según el predominio del proceso eólico/fluvial o fluvial/marino, como principal responsable del modelado del paisaje, la provincia puede dividirse en dos grandes ambientes. El ambiente que ocupa la mayor superficie es el continental, en donde predomina el paquete sedimentario pampeano, principalmente los limos calcáreos arcillosos de la Formación Hernandarias y los materiales limo-loesoides depositados por la acción eólica por encima de éstos. El paisaje fisiográfico más extenso es el de una superficie estructural denominada
“peniplanicie”, entendiéndose por tal una “casi planicie, con relieve suavemente
ondulado a plano, antiguamente elevado que fue modelado por procesos morfogenéticos, presumiblemente durante el último estadío de un ciclo
geomorfológico desarrollado en clima húmedo” (Calmels y Carballo, 1991).
Esta peniplanicie suavemente ondulada a ondulada, ha estado sujeta a un proceso de disección y erosión que ha dado lugar a la colmatación de las pendientes más bajas y pie de lomas de los valles más amplios con el relleno de material coluvial y a la sedimentación y depositación de materiales aluviales en el curso de los principales ríos y arroyos de la provincia (Bedendo, 2005). En el sector este de la provincia se encuentran las llamadas terrazas del río Uruguay,
que se han formado a partir del desplazamiento del río en edad Terciaria, cuando poseía una mayor dinámica que en la actualidad. Estas antiguas terrazas han sido sometidas a procesos de erosión geológica, donde han perdido las formas escalonadas, conformando el paisaje ondulado actual, con pendientes entre 4-6% (Figura III.11).
Figura III.11. Formaciones Geológicas de Entre Ríos.
III.4.1 Marco Geológico de la Cuenca
El Feliciano es posterior a la Formación Hernandarias, por lo que se deduce que su aparición y desarrollo datan del Pleistoceno Superior (Iriondo et al., 1985).
La columna estratigráfica está integrada por las formaciones inferiores no aflorantes en el área de estudio, el basamento Cristalino, constituido por rocas plutónicas, metamórficas y migmatitas de edad Precámbrica, aflorantes en las Sierras Pampeanas y en la Isla Martín García y en la República Oriental del
Uruguay. En Entre Ríos se lo ha perforado a una profundidad de 500 metros en la ciudad de Gualeguay.
El Cristalino y el Paleozoico son basales, y sobre estos se ha formado el
Mesozoico, expresado como serie “Sao Bento”. En esta región del continente
Gondwana, han sedimentado conglomerados rojos y areniscas. En la parte superior de éstas hay inclusiones extendidas de cubiertas basálticas y melafíricas, que pueden significar precursores del vulcanismo de la media loma atlántica. Estos escudos aparecen en regiones extendidas del este de la cuenca de los ríos Paraná y Uruguay, formando una de las cubiertas de rocas más extendidas de nuestro globo. Al meteorizarse han entregado un componente importante de los sedimentos jóvenes mesopotámicos (De Petre et al., 1987). Las formaciones de edad Pre-Cretácica son arcillas fragmentosas, lutitas y areniscas blanquecinas. Sobre ellas se apoyan las formaciones cretácicas y sus posteriores, que son las que afloran en el área de estudio y las importantes desde el punto de vista hidrogeológico.
El Neozoico empieza después de la separación de los continentes, encontrándose discordantemente superpuesto. Comienza con la Formación Paraná, constituida por una complicada serie de sedimentos marinos, costaneros y deltaicos. Arriba, las capas de arena crecen asimilándose a la formación superior, pero todavía mostrando restos de fauna marina (De Petre et al., 1987).
La geología de Entre Ríos es el resultado de una serie de acontecimientos tanto de tipo estructural (fallamiento del basamento cristalino) como sedimentario (relleno de los terrenos bajos con sedimentos de origen marino, fluvial y/o eólico) (Secretaría de Minería de la Nación, 2006).
En los bordes de la provincia, formando delgadas fajas longitudinales, aparecen los pisos más viejos. Hacia el centro todo ha sido recubierto por un potente relleno cuaternario (Cordini, 1949).