4. Findings 5.2 Limitations Campos, M. (1989), afirma que las estrategias docentes constituyen el conjunto de acciones integradas que el profesor pone en juego para facilitar el aprendizaje del alumno; las cuales son apoyadas con recursos materiales (instrumentos, equipos, multimedia, etc.) y ambientales (espacio y tiempo). Transforman el contenido y los propósitos a condiciones operativas en el ámbito escolar. Coll, C. y Miras, M. (1992), opinan que la motivación para el logro se estudia desde las diferencias individuales; otras perspectivas proponen el concepto de autoeficacia para alcanzar sus metas. Los modelos actuales de procesamiento de la información hacen notar la importancia del papel que juegan la habilidad, el esfuerzo y la autoestima en el rendimiento del alumno. En cambio, cuando el alumno maneja ansiedad, de acuerdo con Benjamín (1981, citado por Coll, C. y Miras, M., 1992), existe interferencia en el rendimiento al codificar el material, organizarlo o recuperarlo. Nine (1980, citado por Coll, C. y Miras, M., 1992) considera que la ansiedad interfiere al inducir pensamientos centrado en el yo en lugar de pensamientos centrados en la tarea. De acuerdo con los autores Fernández, B. (1980), Palacios y Carretero (1982), citados por Coll, C. y Miras, M. (1992), distinguen tres tipos de características individuales o aptitudes que predicen el rendimiento del alumno, las cuales las habilidades intelectuales, la motivación para el logro, la autoestima y otras características de personalidad relacionadas con el aprendizaje. Para Corno y Snow (citados por Coll, C. y Miras, M., 1992), la esfera cognitiva repercute en la cualidad del aprendizaje, y el ámbito afectivo ejerce un gran impacto en la cantidad de aprendizaje; mientras los estilos cognitivos y de aprendizaje influyen en el control general de las actividades de aprendizaje. 2.7.1 Interacción social y aprendizaje Echeita, G. y Martín, E. (1990), opinan que frente a enfoques que proponen que la interacción puede analizarse dentro del proceso de enseñanza y aprendizaje, las prospectivas teóricas que consideran más adecuadas entienden que el proceso mismo es la interacción; o sea, que la interacción constituyen el núcleo de la actividad, ya que el conocimiento que se genera se construye por parte del alumno, se co-construye, y se construye conjuntamente. Señala Coll, C. (1981, citado por Echeita, G. y Martín, E., 1990), que la actividad de los alumnos depende de la actividad del profesor. De éste depende la organización de la clase y el tipo de interacción. Es en la concepción socio-histórica de Vigotsky, donde se establece la diferencia entre el nivel de las tareas que el alumno puede realizar con la ayuda de otros más competentes, y el nivel de las tareas que puede realizar independientemente, o sea pasar del espacio interpsicológico al intrapsicológico. Surge así el planteamiento de la interacción entre profesor-alumno como un proceso de “andamiaje” de Bruner. A través de este enfoque se continúa estudiando este tipo de interacción. Afirman Echeita, G. y Martín, E. (1990), que la intención con la que los alumnos participan en las tareas de aprendizaje, las actitudes y/o sentimientos hacia sus que afrontan las actividades, son algunos procesos de relación necesarios para alcanzar los aprendizajes. Opinan estos autores que también se pueden organizar las actividades de aprendizaje de forma “cooperativa” si los alumnos están estrechamente vinculados conscientes de que su éxito personal ayuda a que sus compañeros alcancen el suyo. También opinan que cuando el profesor opta por una estructura de aprendizaje (cooperativo, competitivo o individualista), propicia la movilización de distintos tipos de relaciones psico-sociales en el aula, esto es, una combinación de procesos cognitivos, afectivos y motivacionales. Alonso T. J. (s/f), menciona que mucho alumnos carecen de interés y de la motivación necesarios para aprender; por lo que su atención es insuficiente y trabajan poco e inadecuadamente; estudian en forma mecánica sin comprender el significado y el alcance de lo que escuchan, piensan sólo en aprobar, su comportamiento afecta el trabajo escolar de sus compañeros. Desde el concepto de este autor, un alumno con gran interés por aprender, descubre el lado bueno de cada asignatura y lo disfruta. Su motivación por el aprendizaje es intrínseca lo que le permite enfrentar los desafíos y retos para aprender algo útil. Necesita sentirse aceptado por las personas con las que interactúa. Afirma este autor que el aburrimiento en clase genera actitudes evasivas en los alumnos. Kuhl (1987, citado por Alonso, T.J., s/f) dice que si los alumnos sienten dificultades, y estas no desaparecen, desisten de hacer nuevos intentos, y que si las respuestas a sus preguntas no son satisfactorias, la reacción puede ser quedarse callado. Alonso, T.J. (s/f), opina que si se quiere lograr que los alumnos afronten el trabajo escolar de modo que se facilite la experiencia y la motivación por aprender, es necesario que el maestro enseñe a pensar. Afirma también, que para que los alumnos puedan aprender se requiere que ellos quieran aprender. Es necesario despertar la curiosidad, mostrar la relevancia del aprendizaje, enlazar la nueva información con los conocimientos previos, cuidar el ritmo de la clase y la interacción maestro-alumno, promover el trabajo colaborativo, cuidar las formas de evaluación, y crear un clima de clase donde todos se sientan aceptados. En suma, una mayor conciencia sobre los procesos de enseñanza y de aprendizaje, así como del aspecto afectivo, permitirá mejorar el trabajo áulico y demás procesos educativos. In document The role of IT in HR policies convergence, divergence, crossvergence: a process model based on evidence from the Middle East (Page 55-59)