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Towards a new research model: the implications for the model based on the findings

4. Findings

4.5 Towards a new research model: the implications for the model based on the findings

Los humanistas, de acuerdo con Good, T. L. y Broophy J. E. (1993), tienen

perspectivas diferentes; sostienen que el hombre ha de ser sensible a su desarrollo

personal e interese propios. Coms (1974, citado por Good, T. L. y Broophy J. E.,1993,

p.110), dice:

…para entender al hombre hay que conocer al mundo perceptivo del sujeto, cómo ve las cosas desde su ángulo. Y esto exige una concepción diferente de cuáles son los hechos que necesitamos conocer para ocuparnos de la conducta humana; lo importante no es conocer esos hechos, sino el valor que les da el sujeto.

Rogers (1969, citado por Good, T. L. y Broophy J. E., 1993, p.111) propone diez

principios de aprendizaje basados en esta corriente:

1. El ser humano tiene una capacidad natural para el aprendizaje.

2. El aprendizaje significativo se realiza cuando el estudiante advierte que la

materia le servirá para alcanzar las metas que se ha fijado.

3. Si el aprendizaje exige un cambio en la organización del yo (o sea, en la

percepción de sí mismo) representa una amenaza y suele encontrar resistencia.

4. Los aprendizajes que constituyen una amenaza para el yo se captan y se

asimilan más fácilmente cuando el peligro externo es mínimo.

5. Si la amenaza contra el yo no es grande, la experiencia puede percibirse en

forma diferencial y el aprendizaje se efectúa normalmente.

6. Gran parte del aprendizaje significativo se adquiere por medio de la práctica.

7. El aprendizaje se facilita cuando el estudiante participa responsablemente en el

proceso adquisitivo.

8. El aprendizaje emprendido espontáneamente que engloba a la totalidad del

sujeto (tanto sus sentimientos como su inteligencia) es el más duradero y el que

más se generaliza.

9. La independencia, la creatividad y la seguridad en sí mismo se logran con mayor

dificultad si la autocrítica y evaluación de sí mismo ocupan el primer plano y si la

evaluación hecha por los otros tienen importancia secundaria.

10. En el mundo moderno el aprendizaje de mayor utilidad social es el que se basa

en la visión del proceso de aprendizaje, en una apertura ininterrumpida a la

experiencia y en la asimilación del cambio en la propia personalidad.

Good, T. L. y Broophy J. E. (1993), sugieren que otro caso es averiguar el

método más eficaz para estimular una autocrítica constructiva; así como que los diez

principios indican que la mejor motivación escolar es la intrínseca y que es necesario

individualizar el programa para satisfacer las necesidades primarias de los alumnos, el

desarrollo afectivo y la motivación para el logro que permitirá un progreso bien

organizado y creará relaciones afectuosas entre maestro y alumno. “Los factores que

favorecen el desarrollo afectivo (estructura, retroalimentación y demás medios) también

producen el mismo resultado en el desarrollo cognoscitivo, o por lo menos son

compatibles con él. Además el desarrollo afectivo depende de una combinación

adecuada entre lo que el individuo puede hacer y las nuevas tareas de aprendizaje que

le asignen” (Good, T. L. y Broophy J. E., 1993, p.112). Por lo que es importante que el

docente escuche a los alumnos con atención para que sientan que son aceptados. Esta

aceptación es indispensable para aceptarse a sí mismo, por lo que es un compromiso

del docente propiciar el desarrollo afectivo. Good, T. L. y Broophy J. E. (1993), afirman

que en la taxonomía de la educación afectiva en el tercer nivel (de la taxonomía)

comienzan los alumnos a internalizar las ideas personales. Las opiniones ajenas ya no

controlan la conducta del alumno que ha alcanzado este nivel. Rigness (1975, citado

por Good, T. L. y Broophy J. E., 1993), señala que posteriormente el alumno integrará

sus ideas sobre el ambiente con otras, para interesarse en un asunto afín o en otros

asuntos que se relacionen con el medio ambiente. Simpson y Gray (1976, citados por

Good, T. L. y Broophy J. E., 1993), observan que el afecto tiene tres dimensiones en la

educación humanística. Una de ellas se centra en los sentimientos acerca del contenido

programático; otra dimensión se refiere a las condiciones previas del aprendizaje que

incluyen la sensación de competencia la cual sirve para estimar el éxito de los alumnos;

y la última se centra en introducir “…los contenidos el material personal y emocional

que el estudiante aporta a la clase a partir de sus sueños, de sus reacciones frente a

personas o situaciones y a partir de sus temores, dudas y alegrías descubiertas por

introspección“ (p.115); por lo que es preciso introducir el afecto en las escuelas, si se

quiere alcanzar las metas humanísticas.

DeCharms (s/f, citado por Good, T. L. y Broophy J. E., 1993), opina que hay la

necesidad de que el maestro imponga ciertas restricciones y estimule a sus alumnos

para que asuman la responsabilidad. Afirma también que el maestro debe impulsar a

los estudiantes a que se fijen metas realistas, conozcan sus debilidades y deficiencias,

elaboren planes concretos de acción, y examinen constantemente su trabajo.

La pretensión de esta corriente afirma que los maestros sean auténticos, no

teman a sus alumnos ni se pongan máscaras, sino que compartan abiertamente sus

ideas. Para Patterson (s/f, citado por Good, T. L. y Broophy J. E., 1993, p.117), el

maestro humanista “…no es de esas personas que dicen una cosa y sienten otra. Rara

vez ocultan sus sentimientos por completo; al expresarlos los reconoce y acepta como

suyos. No los atribuye a los alumnos. Acepta la responsabilidad de sus actos”. Otra

cualidad del maestro humanista es el respeto al alumno como persona, el cual se

demuestra al aceptar al alumno como es, y se toman en cuenta sus opiniones y

sentimientos. Una cualidad más, es la comprensión que consiste en ponerse en el lugar

de los alumnos, y ser sensible a sus percepciones y sentimientos; esto es, ser

empático.