6.4 Previous Approaches to Learning with Features on Subsets
6.4.3 Local vs Non-Local Features
A pesar de ser un fenómeno existente a lo largo del siglo XX, la regionalización de la seguridad empieza a estudiarse de forma más coherente y completa especialmente
6 En el texto citado de Bigo D. (2006) se explica como la desaparición de la diferenciación entre los
aspectos internos y externos de la seguridad se debe a juegos institucionales y a procesos de securitización que establecen la seguridad como objetivo más importante respecto a la libertad y a la soberanía. El autor evidencia la creciente importancia de los profesionales de la seguridad (Interpol), especialmente para el intercambio de información, que han creado una red europea transnacional que convierte los confines y las experiencias estatales en conceptos parcialmente obsoletos.
32
durante la posguerra fría. La causa principal reside en la preponderancia del enfrentamiento global bipolar entre las dos superpotencias, que capta la atención de los estudios de seguridad durante la Guerra fría. Centrándose en temas como la “destrucción mutua asegurada” y la disuasión nuclear, estos enfoques priorizaron la seguridad política y militar bajo una óptica principalmente estatocéntrica.
Por regionalización entenderemos cualquier acción adoptada a nivel regional, para distinguirla del nivel global, que contribuye a la promoción de la paz y de la seguridad internacional, incluyendo las instituciones formales – mejor descritas por el término regionalismo – y otros modelos regionales como “coaliciones ad hoc” o “coaliciones de voluntades” (Fawcett, 2003: 11). De acuerdo a esta definición, la regionalización abarca sea los aspectos sociales y las actuaciones informales de los actores, sea los arreglos institucionales y formales para promover, a nivel regional, la paz y la seguridad internacional. Otros autores confirman la distinción entre el carácter social de los procesos de regionalización, para distinguirlos de los procesos abarcados por el regionalismo. A través de un alto grado de institucionalización, los procesos de regionalización intentan concretar un proyecto político-económico de varios Estados y organizaciones intergubernamentales (Gamble y Payne, 1996).
Después de la caída de la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), el sistema internacional registra cambios en dos niveles. En primer lugar, hay cambios a nivel de agencia (agency): algunos ejemplos son el ascenso de China como potencia económica y el simultáneo malestar económico de la superpotencia militar estadounidense, la consolidación de la UE en la escena internacional, la emergencia de actores no estatales en la política internacional y la consolidación del papel de los llamados países BRICS (Brasil, Federación Rusa, India, China, Sudáfrica). Segundo, hay también cambios a nivel de estructura, como el fin del bipolarismo, la progresiva formación de bloques económicos y políticos regionales, el aumento de foros multilaterales para la gestión de los aspectos más urgentes del sistema internacional y la des-territorialización de algunas amenazas para la seguridad.
El nuevo contexto internacional y el nuevo orden de seguridad obligaron a expertos y académicos a replantear el enfoque de sus investigaciones, hasta ahora centradas principalmente en el nivel estatal y en el nivel estructural global. Surgió la necesidad de encontrar nuevas perspectivas que complementen el análisis neorrealista de las
33
Relaciones Internacionales. La teoría de los RSC intentó resolver dicha exigencia teórica, resaltando el papel de la territorialidad en la definición de las políticas de seguridad de los actores de la escena internacional. Como dijimos anteriormente, al ser una teoría de grado medio puede ofrecer una mirada complementaria y alternativa a los enfoques tradicionales de investigación sobre seguridad, cuyos fundamentos teóricos están confirmados por un alto número de expertos.
La región, se dijo, es un concepto “impugnado” (Buzan, 1991: 7), que cambia con el tiempo, siendo un constructo social, ideológico y normativo resultante de la interacción de culturas, economías, historia y políticas de las unidades que le pertenecen (Lipschutz, 1995: 4). Además, es un constructo en el que intervienen las relaciones entre la región y el contexto internacional, que hacen que su estructura sea sensible a los cambios externos. Por consiguiente, también los procesos de regionalización de la seguridad se deben a factores socio-culturales internos y a factores políticos externos a la región (Katzenstein, 1996: 124-129). Los cuatro factores que facilitan los procesos de regionalización son las experiencias histórico-políticas compartidas, la afinidad cultural, la existencia de estructuras institucionales y la conciencia política de los Gobiernos, de los grupos de interés y de los líderes de opinión (Sheenan, 1996: 69).
Otro concepto interesante es el de "comunidad regional". En 1997, Emanuel Adler evidenció la importancia de las percepciones mutuas y de los significados socialmente compartidos entre los actores de una región para la formación de una "comunidad regional". Ésta representa un sistema regional de significados e identidades socialmente construidas e interdependientes, no limitados a un área geográfica única, creados por personas cuyos intereses e identidades compartidas se constituyen sobre la base del mutuo entendimiento y de unos principios normativos que no se basan en la soberanía territorial. Además, estas personas interactúan y comunican entre sí cruzando los confines estatales, están continuamente involucradas en la vida política de una región, buscan conseguir objetivos de alcance regional y, en última instancia, como ciudadanos estatales, se activan para que los Estados de la comunidad actúen para el bien de la región, sobre la base de un sistema de gobernanza regional (Adler, 1997: 253).
Esta definición utilizada por Adler para explicar la emergencia de los fenómenos de regionalización parece centrarse en el nivel individual de análisis que, como se verá más adelante en el análisis de las constelaciones de seguridad, no se menciona en la teoría de
34
los RSC. No obstante, esta incompatibilidad es sólo aparente debido a la importancia que las élites gubernamentales estatales, las élites académicas, militares y diplomáticas mantienen para la definición de los procesos más importantes de securitización de una región. Dicho de otra forma, la teoría de los RSC no elimina el nivel individual de su análisis sino que, gracias a la utilización de la teoría de la securitización, lo incorpora gracias al papel de las élites y de la opinión pública.
Otra definición importante para la investigación es la de “comunidad pluralística de seguridad” de Adler y Barnett, que recoge y completa la definición dada por Carl Deutsch en 1957. Deutsch aludió a una región en que el uso de la violencia a larga escala entre las naciones es altamente improbable. Adler y Barnett definen, a su vez, una comunidad pluralística de seguridad como una región transnacional formada por Estados soberanos, cuyos ciudadanos mantienen expectativas plausibles de cambios pacíficos. El grado de interrelación de una comunidad de seguridad depende del nivel de confianza entre Estados, del grado de institucionalización del sistema de gobernanza y de la capacidad de los Estados de transformar la anarquía en orden (Adler y Barnett, 1996: 78).
La definición dada por estos autores es menos generalista y más precisa respecto de la de Deutsch y es compatible con la estructura esencial del RSC, elaborado por Buzan y Waever, basada también en la confianza recíproca (relaciones de amistad y enemistad) y en la estructura anárquica del sistema. A diferencia de Adler y Barnett, Buzan y Waever utilizan el grado de institucionalización para describir las diferentes tipologías de RSC, no considerándolo un elemento estructural.
Adler acertó cuando subrayó la importancia de las instituciones para los procesos de regionalización de la seguridad, a causa de sus funciones de creación de nuevos marcos normativos de referencia para la acción estatal, de difusión de normas, valores y significados compartidos entre las unidades, y de influencia sobre las conductas estatales, facilitando el fortalecimiento de la comunidad (Adler, 1997: 270). Su visión fue confirmada por Cocker, quién definió la OTAN de la posguerra fría como una “comunidad de riesgo”, basada en el hecho de compartir transnacionalmente amenazas a la seguridad y de riesgos durante las intervenciones exteriores de sus aliados. El autor afirma que el sentido de compartir riesgos y amenazas depende de la existencia de
35
normas, identidades comunitarias y valores socialmente construidos y compartidos (Cocker, 2002: 70-72).
Citando a Buzan y Waever, Barbé afirmó que los RSC pueden seguir manteniendo las rivalidades políticas y militares entre Estados o superarlas para convertirse en regímenes e incluso comunidades de seguridad:
«El término complejo de seguridad, introducido por Barry Buzan, hace referencia “a un grupo de Estados cuyas preocupaciones básicas en materia de seguridad los vinculan entre sí, a tal extremo que es imposible considerar sus seguridades nacionales las unas al margen de las otras”. El término “régimen de seguridad”, introducido por Robert Jervis, hace referencia a “los principios, reglas y normas que permiten a los Estados refrenarse en su comportamiento en la creencia de que los otros harán lo mismo. Ello implica no sólo normas y expectativas que faciliten la cooperación, sino una forma de cooperación que va más allá de una simple defensa de intereses a corto plazo”. El término comunidad de seguridad, introducido por Karl Deutsch, comporta que “los miembros de esa comunidad no lucharán entre ellos físicamente sino que resolverán sus disputas por otras vías”» (Barbé, 2005: 20-21).