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Mail Access Protocols

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2.4.4 Mail Access Protocols

Los materiales empleados para aumentar y mejorar el

funcionamiento visual de los estudiantes con baja visión han

surgido de la necesidad de estimular las funciones visuales y

son producto de la creatividad y recursividad de maestros

dedicados a esta tarea de habilitación y rehabilitación. La

caja de luz se encuentra dentro de los múltiples materiales

que se emplean para la estimulación visual, en la Unidad de

el objetivo inicialmente propuesto con el sujeto: enseñar y

aprender a ver.

La caja de luz es una creación de la APH7, diseñada por

un equipo de especialistas que la crearon junto con una serie de

materiales y actividades para enseñar a ver al sujeto de baja

visión y teniendo en cuenta su condición visual, le permite

desarrollar las habilidades visuales básicas, las viso–motoras

y las viso-perceptivas que luego se constituyen en habilidades

más complejas. Con el material y actividades que acompañan la

Caja de luz, el maestro desarrolla un programa de estimulación

visual o de enseñanza visual que determinan el funcionamiento

del estudiante con dificultades visuales; aclara la APH que

la caja de luz y los materiales no constituyen un Programa

de Entrenamiento o Desarrollo Visual. Este material se adecua

y se adapta a las necesidades de los estudiantes con baja visión

con el criterio del docente.

La caja de luz cuenta con atractivos colores y materiales

que logran motivar e incentivar en el estudiante con baja

visión, el deseo de ver y aumentar la eficiencia visual.

Se compone de tres niveles que concuerdan con el desarrollo

visual que la Dra. Barraga describe. El nivel I está diseñado

para trabajar con niños entre 0 y 4 años. El nivel II para

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niños entre 3 a 5 años y el Nivel III para niños entre

los 4 a 6 años. Cada nivel está diseñado para desarrollar

las funciones visuales de las más simples a las más

complejas. Por ejemplo en el Nivel II, se emplean materiales

concretos y gráficos, se pueden usar en casos con baja visión

y niños multi impedidos cuyas habilidades visuales básicas

les permiten manejar colores y reconocer formas básicas a

nivel concreto.

El material del Nivel III incluye dibujos llamativos en

forma y color con 60 objetos cotidianos, letras y números.

Se pueden organizar juegos de apareamiento, identificación y

secuencia; invita al estudiante con baja visión a actividades

amenas y participativas. En este nivel las actividades permiten

prácticas de pre-escritura, relaciones espaciales, memoria

visual, discriminación de figura- fondo, complementación visual

y relación de parte-todo. Algunas imágenes de material se

encuentran en el anexo 1.

El diseño y creación de las actividades y materiales de la

caja de luz fueron analizadas y evaluadas por un grupo de

maestros conscientes de la secuencia, ajuste de los materiales y

grado de dificultad acordes al desarrollo visual de los

estudiantes con baja visión y las adaptaciones en cuanto a

elaboración de este material obligó a los maestros a reconocer

los intereses de los educandos, la motivación para ver y los

periodos de atención que se extendían a medida que los

estudiantes se exponían con mayor frecuencia a la caja de

luz, en comparación con los períodos de atención en actividades

sin la Caja de Luz, con iluminación natural o normal.

La caja de luz elaborada por la APH tiene un alto costo,

sin embargo se han hecho innumerables esfuerzos para acceder

en Latinoamérica con réplicas de este material; se ha dado

a conocer a los docentes sobre la existencia de la misma y cómo

se puede fabricar un material que logre los objetivos

propuestos con la caja de luz original. Estas tareas a nivel

de Latinoamérica han sido impulsadas por Graciela Ferioli,

docente del Instituto Helen Keller de Córdoba y Susana Crespo

de Argentina.

La caja de luz es un artefacto eléctrico que a través de

una lámina expide una luz potente y de acuerdo al criterio

profesional varía de fuerte a suave, es el material por

excelencia para practicar el método Barraga y obtener excelentes

logros en el mejoramiento de la eficiencia visual. Es una

caja de acrílico de 50 cm de largo por 30 cm de ancho y 15 a 20

cm alto. En el interior lleva un tubo fluorescente en U de 40 W;

acrílico no transparente, la cual se sostiene con dos aletas. En

un costado lleva una perilla para controlar la intensidad de la

luz -subir y bajar- y para encendido/apagado. Del lado opuesto a

la manija una aleta móvil para permitir la entrada de aire y

evitar el recalentamiento de la caja mediante la inclusión de un

dispositivo especial para contrabalancear la excesiva

temperatura. En la base, se encuentra una especie de atril

móvil, con tres posiciones, para permitir que la caja se

posicione a distintas alturas y para facilitar la tarea visual

que realiza el niño.

La caja de luz y los materiales y actividades que la

acompañan permite que el estudiante desarrolle la habilidad

visual a medida que va progresando en su desempeño; esta

estimulación depende de la exposición a la caja de luz atendiendo

a la intensidad del estimulo visual (luz), la frecuencia y

duración de cada sesión o intervención, es necesario mencionar

que los resultados dependen de la condición visual del niño,

experiencias previas, edad y motivación. Generalmente las

actividades van de las sencillas a las complejas y de

acuerdo con los estudios realizados los niños entre 4 y 6

años presentaron mayor dificultad para cumplir tareas que se

refieren a las perceptivos–visuales que involucran la relación

figura-fondo y pre-escritura. Las actividades en todos los

niveles se presentan de lo fácil a lo difícil, pero el maestro

debe detenerse generalmente en el Nivel III para sentar las

bases de las destrezas perceptivos- visuales que en esencia

permiten al estudiante a ver con el cerebro y superar el

mirar con el sentido de la visión. Es decir, son actividades

complejas y cognitivas. Las tareas más difíciles de la Caja

de luz son las relacionadas con la identificación de sutiles

diferencias y la discriminación de partes.

Las destrezas visuales se desarrollan con los contenidos

de cada Nivel, puntualmente el Nivel I desarrolla conciencia,

localización y seguimiento de Luz, reconocimiento, localización y

seguimiento de Objetos, coordinación Mano-Ojo, permanencia de

objeto, discriminación de forma, color y tamaño. Emparejar y

clasificar, memoria visual, relación partes con todo.

En el Nivel II se desarrolla la coordinación mano-ojo,

pre-grafismo, apareamiento y clasificación, relaciones

espaciales, identificación, memoria visual, secuencia y

relación parte- todo; y en el Nivel III las actividades se

centran en aparear y clasificar, tareas de reconocimiento e

identificación, relaciones espaciales, memoria visual, pre-

lectura y escritura, secuencias, discriminación figura - fondo,

Para el empleo de la caja de luz, es relevante seleccionar

y secuenciar las actividades teniendo en cuenta la naturaleza de

la discapacidad del estudiante, es decir el diagnóstico visual

pues resulta contradictorio exigirle a un estudiante que tenga un

campo visual limitado y una agudeza más o menos buena identificar

objetos o láminas grandes con muchos elementos que se encuentren

fuera de su campo. En este caso, es necesario que el estudiante

aprenda a ver de manera organizada parte por parte para

analizar y sintetizar el todo y logre examinar la totalidad

del objeto o la lámina. En los casos donde el daño en la zona

de la mácula puede hacer que el reconocimiento de objetos

pequeños y dibujos sea casi imposible a menos que se venga

empleando la visión periférica, para esto se deben enseñar

técnicas de visión excéntrica para que el estudiante aprenda a

usar las áreas de la retina menos afectadas para lograr la

totalidad de un cuadro, objeto o lámina. Estas condiciones, por

mencionar algunas determinar la dificultad o facilidad con que

el estudiante cumpla o no una tarea visual.

La edad y la motivación del niño también se deben tener

en cuenta para la planeación y ejecución de las actividades.

De acuerdo con los reportes sobre los resultados con Caja de

Luz, esta por sí sola ayuda a la motivación y el 92% de

los niños con quienes se evaluó la caja y los materiales

naturaleza que se realizaron sin la caja. La edad se

relaciona con la capacidad de jugar y con la forma en que la

creatividad, entusiasmo y versatilidad del maestro contribuyen a

la obtención de resultados favorables para los niños que reciben

la estimulación visual.

En los manuales de uso de la Caja de luz se aclara cómo

es el empleo y se explica que las actividades que se presentan

no constituyen un programa completo de estimulación visual. Son

la base para un programa más completo que depende del criterio

profesional y la creatividad del maestro y en la utilización de

otros materiales.