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Los materiales empleados para aumentar y mejorar el
funcionamiento visual de los estudiantes con baja visión han
surgido de la necesidad de estimular las funciones visuales y
son producto de la creatividad y recursividad de maestros
dedicados a esta tarea de habilitación y rehabilitación. La
caja de luz se encuentra dentro de los múltiples materiales
que se emplean para la estimulación visual, en la Unidad de
el objetivo inicialmente propuesto con el sujeto: enseñar y
aprender a ver.
La caja de luz es una creación de la APH7, diseñada por
un equipo de especialistas que la crearon junto con una serie de
materiales y actividades para enseñar a ver al sujeto de baja
visión y teniendo en cuenta su condición visual, le permite
desarrollar las habilidades visuales básicas, las viso–motoras
y las viso-perceptivas que luego se constituyen en habilidades
más complejas. Con el material y actividades que acompañan la
Caja de luz, el maestro desarrolla un programa de estimulación
visual o de enseñanza visual que determinan el funcionamiento
del estudiante con dificultades visuales; aclara la APH que
la caja de luz y los materiales no constituyen un Programa
de Entrenamiento o Desarrollo Visual. Este material se adecua
y se adapta a las necesidades de los estudiantes con baja visión
con el criterio del docente.
La caja de luz cuenta con atractivos colores y materiales
que logran motivar e incentivar en el estudiante con baja
visión, el deseo de ver y aumentar la eficiencia visual.
Se compone de tres niveles que concuerdan con el desarrollo
visual que la Dra. Barraga describe. El nivel I está diseñado
para trabajar con niños entre 0 y 4 años. El nivel II para
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niños entre 3 a 5 años y el Nivel III para niños entre
los 4 a 6 años. Cada nivel está diseñado para desarrollar
las funciones visuales de las más simples a las más
complejas. Por ejemplo en el Nivel II, se emplean materiales
concretos y gráficos, se pueden usar en casos con baja visión
y niños multi impedidos cuyas habilidades visuales básicas
les permiten manejar colores y reconocer formas básicas a
nivel concreto.
El material del Nivel III incluye dibujos llamativos en
forma y color con 60 objetos cotidianos, letras y números.
Se pueden organizar juegos de apareamiento, identificación y
secuencia; invita al estudiante con baja visión a actividades
amenas y participativas. En este nivel las actividades permiten
prácticas de pre-escritura, relaciones espaciales, memoria
visual, discriminación de figura- fondo, complementación visual
y relación de parte-todo. Algunas imágenes de material se
encuentran en el anexo 1.
El diseño y creación de las actividades y materiales de la
caja de luz fueron analizadas y evaluadas por un grupo de
maestros conscientes de la secuencia, ajuste de los materiales y
grado de dificultad acordes al desarrollo visual de los
estudiantes con baja visión y las adaptaciones en cuanto a
elaboración de este material obligó a los maestros a reconocer
los intereses de los educandos, la motivación para ver y los
periodos de atención que se extendían a medida que los
estudiantes se exponían con mayor frecuencia a la caja de
luz, en comparación con los períodos de atención en actividades
sin la Caja de Luz, con iluminación natural o normal.
La caja de luz elaborada por la APH tiene un alto costo,
sin embargo se han hecho innumerables esfuerzos para acceder
en Latinoamérica con réplicas de este material; se ha dado
a conocer a los docentes sobre la existencia de la misma y cómo
se puede fabricar un material que logre los objetivos
propuestos con la caja de luz original. Estas tareas a nivel
de Latinoamérica han sido impulsadas por Graciela Ferioli,
docente del Instituto Helen Keller de Córdoba y Susana Crespo
de Argentina.
La caja de luz es un artefacto eléctrico que a través de
una lámina expide una luz potente y de acuerdo al criterio
profesional varía de fuerte a suave, es el material por
excelencia para practicar el método Barraga y obtener excelentes
logros en el mejoramiento de la eficiencia visual. Es una
caja de acrílico de 50 cm de largo por 30 cm de ancho y 15 a 20
cm alto. En el interior lleva un tubo fluorescente en U de 40 W;
acrílico no transparente, la cual se sostiene con dos aletas. En
un costado lleva una perilla para controlar la intensidad de la
luz -subir y bajar- y para encendido/apagado. Del lado opuesto a
la manija una aleta móvil para permitir la entrada de aire y
evitar el recalentamiento de la caja mediante la inclusión de un
dispositivo especial para contrabalancear la excesiva
temperatura. En la base, se encuentra una especie de atril
móvil, con tres posiciones, para permitir que la caja se
posicione a distintas alturas y para facilitar la tarea visual
que realiza el niño.
La caja de luz y los materiales y actividades que la
acompañan permite que el estudiante desarrolle la habilidad
visual a medida que va progresando en su desempeño; esta
estimulación depende de la exposición a la caja de luz atendiendo
a la intensidad del estimulo visual (luz), la frecuencia y
duración de cada sesión o intervención, es necesario mencionar
que los resultados dependen de la condición visual del niño,
experiencias previas, edad y motivación. Generalmente las
actividades van de las sencillas a las complejas y de
acuerdo con los estudios realizados los niños entre 4 y 6
años presentaron mayor dificultad para cumplir tareas que se
refieren a las perceptivos–visuales que involucran la relación
figura-fondo y pre-escritura. Las actividades en todos los
niveles se presentan de lo fácil a lo difícil, pero el maestro
debe detenerse generalmente en el Nivel III para sentar las
bases de las destrezas perceptivos- visuales que en esencia
permiten al estudiante a ver con el cerebro y superar el
mirar con el sentido de la visión. Es decir, son actividades
complejas y cognitivas. Las tareas más difíciles de la Caja
de luz son las relacionadas con la identificación de sutiles
diferencias y la discriminación de partes.
Las destrezas visuales se desarrollan con los contenidos
de cada Nivel, puntualmente el Nivel I desarrolla conciencia,
localización y seguimiento de Luz, reconocimiento, localización y
seguimiento de Objetos, coordinación Mano-Ojo, permanencia de
objeto, discriminación de forma, color y tamaño. Emparejar y
clasificar, memoria visual, relación partes con todo.
En el Nivel II se desarrolla la coordinación mano-ojo,
pre-grafismo, apareamiento y clasificación, relaciones
espaciales, identificación, memoria visual, secuencia y
relación parte- todo; y en el Nivel III las actividades se
centran en aparear y clasificar, tareas de reconocimiento e
identificación, relaciones espaciales, memoria visual, pre-
lectura y escritura, secuencias, discriminación figura - fondo,
Para el empleo de la caja de luz, es relevante seleccionar
y secuenciar las actividades teniendo en cuenta la naturaleza de
la discapacidad del estudiante, es decir el diagnóstico visual
pues resulta contradictorio exigirle a un estudiante que tenga un
campo visual limitado y una agudeza más o menos buena identificar
objetos o láminas grandes con muchos elementos que se encuentren
fuera de su campo. En este caso, es necesario que el estudiante
aprenda a ver de manera organizada parte por parte para
analizar y sintetizar el todo y logre examinar la totalidad
del objeto o la lámina. En los casos donde el daño en la zona
de la mácula puede hacer que el reconocimiento de objetos
pequeños y dibujos sea casi imposible a menos que se venga
empleando la visión periférica, para esto se deben enseñar
técnicas de visión excéntrica para que el estudiante aprenda a
usar las áreas de la retina menos afectadas para lograr la
totalidad de un cuadro, objeto o lámina. Estas condiciones, por
mencionar algunas determinar la dificultad o facilidad con que
el estudiante cumpla o no una tarea visual.
La edad y la motivación del niño también se deben tener
en cuenta para la planeación y ejecución de las actividades.
De acuerdo con los reportes sobre los resultados con Caja de
Luz, esta por sí sola ayuda a la motivación y el 92% de
los niños con quienes se evaluó la caja y los materiales
naturaleza que se realizaron sin la caja. La edad se
relaciona con la capacidad de jugar y con la forma en que la
creatividad, entusiasmo y versatilidad del maestro contribuyen a
la obtención de resultados favorables para los niños que reciben
la estimulación visual.
En los manuales de uso de la Caja de luz se aclara cómo
es el empleo y se explica que las actividades que se presentan
no constituyen un programa completo de estimulación visual. Son
la base para un programa más completo que depende del criterio
profesional y la creatividad del maestro y en la utilización de
otros materiales.