Chapter 2. Models, Theories and Empirical Research
2.2 Theories of the Firm and Firm Growth
2.2.4 Managerial and Deterministic Growth Models
En esta ciudad la actividad escénica tiene sus particularidades, es un centro urbano lo suficientemente grande para que exista dinamismo en la creación por un lado y por otro lado es una ciudad que no acaba de despegar en el ámbito cultural, está a una gran distancia de tener una vida cultural como la que tiene el Distrito Federal.
Parece obvio decirlo, pero aunque hoy en día los medios de comunicación y transporte nos hacen “mucho más accesible” enterarnos del quehacer escénico que hay en otras partes del país, la realidad es que no siempre fue así, incluso, podemos decir que esta condición es más bien reciente. De esta manera, aunque había algo de intercambio y artistas que en sus giras visitaban las diferentes regiones, en cada lugar fue gestándose una práctica escénica particular.
Verónica López García32 afirma que “El quehacer teatral en Guadalajara se ha constituido por una comunidad artística poco vinculada entre sí, muchas veces confrontada y en autoconstrucción permanente” (López García, 2010). De la frase rescato esta última idea de que es una comunidad en “autoconstrucción permanente”, las personas y los grupos dedicados a hacer teatro están en constante búsqueda de un espacio propio en la escena tapatía (valga la redundancia), y la mayoría de estos grupos está reconfigurándose continuamente.
La Compañía de Teatro de la U. de G., sobre la cual trataré más adelante es sin duda un referente obligatorio a la hora de hablar del teatro en la ciudad, pero además de
32 Verónica López García es periodista y gestora cultural, y fue directora del Laboratorio de Arte y Variedades
ella, López García menciona al Goethe Institut, como un importante promotor del teatro en alemán, especialmente el de Brecht desde finales de la década de los 70.
Por muchos años Guadalajara presentó cierto rezago en el aspecto artístico y más específicamente, en el teatral, esto con respecto a la capital del país e incluso con ciudades más pequeñas como es el caso de Xalapa. En esta ciudad del occidente, la primer licenciatura en teatro fue abierta en 1995 por parte de la Universidad de Guadalajara, después de la ENAT(1977), la UNAM, la Universidad Veracruzana (1975) (Franco, 101- 131).
A pesar de este atraso en lo referente a la educación formal, la comunidad artística tapatía ha tenido un gran ímpetu creador que se ha traducido en una amplia producción teatral, si bien muchas veces es llevada a cabo por artistas que no cuentan con las “credenciales oficiales”.
2.4.1.1.1. Escuela de Artes Plásticas
La enseñanza formal e institucional de teatro en Guadalajara se inició en los años cincuenta (1955) en la Escuela de Artes y Letras33 (Artes Plásticas) de la Universidad de Guadalajara con la creación de la carrera de técnico en actuación; dicha carrera mantuvo un plan de estudios similar durante treinta. El plan de estudios se desarrollaba a lo largo de tres años en donde la mayor cantidad de horas se dedicaba a las materias relacionadas con la actuación (Franco 132-133)34.
En 1995 fue creada la Licenciatura en Artes Escénicas para la Expresión Teatral en la Universidad de Guadalajara siendo la primera del estado y marcando con ello un hecho histórico en la profesionalización de la actividad teatral de la región.
Cabe señalar que aun cuando ya existe la licenciatura, la carrera de Técnico Superior Universitario en Artes Escénicas para la Expresión Teatral aún existe en la Universidad de Guadalajara, sin embargo ahora tiene la posibilidad de especializarse en tres áreas especializantes: producción, puesta en escena y actuación (Universia, s.f.).
33 En 1953 cambia sus instalaciones al Ex –Convento de Santa María o “Escuela de Belén” (por ubicarse en la
calle Belén). (Franco, 85)
2.4.1.1.2. Escuela de Teatro de Xalisco, perteneciente a la Secretaría de Cultura
Una de las iniciativas más sobresalientes de la Secretaría de Cultura durante los años 90 fue la Escuela de Teatro de Xalisco. La escuela inició sus operaciones en el verano de 1995 (último año de gobierno estatal priista antes del periodo de 18 años del PAN en el poder), teniendo por objetivo la formación de actores y creadores que pudieran dedicarse al teatro de manera profesional.
En febrero del 2012 tuve la oportunidad de platicar con Rafael Garzaniti, quien me contó antes de venir a México estaba en la Ciudad de la Plata a cargo de su propia escuela y al mismo impartiendo clases en la escuela de Raúl Serrano. Garzaniti fue invitado por parte de la Secretaría de Cultura del Estado para llevar a cabo este nuevo proyecto:
Vine a fundar y a organizar la estructura académica de los programas troncales y anexos para una escuela de actuación, había planteado estructura de probable licenciatura con salida de especialización en dirección teatral, actuación en los medios, dramaturgia, escenografía, vestuario y producción, iluminación, y pedagogía de la enseñanza actoral y teatral (…) aprobaron el diplomado de los 3 años. (Garzaniti, Rafael. Entrevista personal. 28feb. 2012, 57)
Efraín Franco en su libro Política Cultural: apuntes y reflexiones, narra que en un inicio ocasionó polémica entre la comunidad teatral tapatía, de acuerdo con Franco, la comunidad estaba inconforme de que se llamara para su dirección a extranjeros y cuestionaban su formación. En un inicio la dirección estaba cargo de Raúl Dopico.
Ante medio centenar de teatristas el coordinador del diplomado expuso más que los objetivos generales del proyecto, la metodología y el programa para implementar el sistema de las acciones físicas, mismo que será el orientador de los tres niveles en que se divide el diplomado. (…) Al término de la exposición las preguntas de los asistentes empezaron a caer con violencia sobre Jorge Díaz Topete, Raúl Dopico y Rafael Garzaniti. Curiosamente ninguna interrogante versó sobre la exposición que el hombre de la Pampa había tratado, la atención se centró en clarificar los conceptos de escuela, diplomado y taller y sobre todo en cuestionar el hecho de que dos extranjeros estuvieran al frente de un proyecto educativo-teatral en detrimento de jaliscienses capaces. (Franco, 152)
A pesar del descontento de que en un inicio se produjo en un cierto sector del gremio teatral, la escuela fue afianzándose y reunió en su planta docente a teatristas
reconocidos como es el caso de Eduardo Villalpando y el mismo Alberto Ruiz. Rafael Garzaniti fue ganándose el cariño de gran parte de la comunidad teatral al grado que aún en estos días es invitado frecuentemente desde Argentina para impartir talleres como a dirigir obras teatrales en esta ciudad.
Desafortunadamente, la Escuela de Teatro sólo duró 5 años, pues estuvo sujeta a los vaivenes políticos de la entidad y fue quedándose sin presupuesto hasta tener que cerrar. El escritor y periodista Jorge Souza presta especial atención a este proyecto de la Secretaría de Cultura en su artículo “Política cultural y transición. La esperanza tras los desencuentros” en el cual hace un análisis de la situación cultural en la entidad y el impacto que de los cambios políticos sobre la misma, pues cabe recordar que desde en el año 1994, el PAN se instauró en el ejecutivo estatal desbancando al PRI hasta el 2012, año en que éste último recuperaría el gobierno:
En cuanto a los proyectos que surgieron en la SC al principio de la administración, motivados por el entusiasmo de los nuevos funcionarios, muchos de ellos se desintegraron al paso del tiempo, como por ejemplo la Escuela Estatal de Teatro, que pretendía convertirse en un semillero de creadores y actores. Para dirigirla se trajo de Buenos Aires, Argentina, a Rafael Garzaniti, un director con experiencia en el área que tenía como objetivo sustentar el proyecto. Lamentablemente, cinco años más tarde, la escuela, ahogada por la falta de recursos, sin un espacio adecuado para que sus alumnos ensayaran y sin Garzaniti, se desmoronó y cerró su matrícula. Otros conflictos con gente de teatro culminaron en una demanda de juicio político en contra del titular de la SC, Guillermo Schmidhuber. (Souza)
Hoy en día la Escuela de Teatro de Xalisco y su director, Rafael Garzaniti siguen siendo un referente importante y han dejado huella entre la comunidad teatral tapatía. En cierto modo alcanzaron su principal objetivo, en el sentido de que varios alumnos de Garzaniti se dedican a la actuación (ya sea en teatro, cine o televisión) o alguna otra rama del teatro de manera profesional aunque la mayoría de éstos ha tenido que dejar la ciudad para poder hacerlo.