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Una vez abordados por separado los términos, Educación y Salud, estamos más cerca de aproximarnos a comprender el complejo constructo de Educación para la Salud, cuya historia cuenta ahora con 82 años de existencia desde que en 1921 el Instituto de Tecnología de Massachussets impartiera el primer programa de

educación sanitaria. Pero no es hasta el último cuarto de siglo cuando aparece la EpS

formalmente. Aparece, eso sí, sobre bases escasamente definidas, con tendencias polarizadas que van desde aquellos que la consideran como la panacea preventivista que tiene respuesta para casi todos los males, hasta aquellos otros que consideran la EpS como un campo en el que florecen discursos con bellas formulaciones pero especulativas y sin rigor. (19).

Desde una perspectiva histórica, los ámbitos de la EpS se han polarizado, en sus orígenes en torno a las enfermedades y a su prevención, cuyos objetivos se orientaron a disminuir los factores de riesgo o aumentar los factores de protección (prevención primaria), a detectar tempranamente los problemas de salud y facilitar cambios de conducta (prevención secundaria), a recuperar la salud y evitar recaídas (prevención terciaria). Plantear los objetivos de la EpS en el ámbito de la enfermedad y su prevención, es un marco excesivamente restringido y conservador y no parecen estar en sintonía con una visión positiva de una salud que avanza, sino más bien con una salud que pretende mantenerse tal como está.

Las deficiencias de este enfoque preventivo han dado paso a un modelo

educativo centrado en la capacitación, potenciación o competencia de los recursos

personales y comunitarios y que pretende promover los cambios, no por la coerción, sino por la elección informada. Desde esta perspectiva, la salud es un concepto positivo, que implica la potenciación del individuo para desarrollarse e

influir positivamente en su entorno. En este sentido los objetivos de la EpS se orientarán a capacitar a los individuos para: a) definir sus propios problemas y necesidades; b) comprender lo que pueden hacer acerca de esos problemas con sus propios recursos y apoyos externos, y c) promover las acciones más apropiadas para fomentar un vida sana y el bienestar de la comunidad (19).

A lo largo de este tiempo, han visto la luz muchas definiciones de EpS, la mayor parte de ellas, coinciden en señalar que se trata de “procesos y experiencias de

aprendizaje con la finalidad de influir positivamente en la salud”. Otras definiciones

enfatizan el objetivo de lograr que los individuos hagan elecciones informadas y voluntarias con relación a las prácticas de salud.

Para Costa y López: “la EpS es un proceso planificado y sistemático de

comunicación y de enseñanza-aprendizaje orientado a hacer fácil la adquisición, elección y mantenimiento de las prácticas saludables y hacer difíciles las prácticas de riesgo.” (19).

Actualmente se habla mucho de la EpS como una estrategia básica para la Promoción de Salud. Ambos conceptos, Promoción de Salud y EpS han sido utilizados a menudo de modo intercambiable. No obstante, desde esta perspectiva, la EpS constituye un instrumento más para lograr los objetivos de la promoción de la salud, definida esta por la OMS como “el proceso de capacitar a las personas para

que aumenten el control sobre su salud y la mejoren.

CONCLUSIONES: Podemos concluir que:

• La imprecisión en la definición de los conceptos de educación y de salud, tiene por consecuencia la imprecisión en la forma de entender la Educación para la Salud (EpS), lo que nos lleva a indicar que aquello que no es, resulta más sencillo que dar una definición precisa. En este sentido, la EpS:

- “No debería ser la mera trasmisión de información de forma puntual”, ya que por sí misma no produce cambios significativos en las conductas relacionadas con la salud.

- “No debería ser una sucesión de prohibiciones y consejos moralizantes dirigidos a conservar la salud”. La cual no es un estado estático sino cambiante.

- Tampoco sería la vulgarización del saber médico dirigida a proporcionar a las personas un conocimiento enciclopédico sobre las enfermedades y su prevención.

• Creemos necesario que la sociedad se plantee el concepto de salud que quiere asumir, el nivel de salud que quiere conseguir para sus individuos y colectividades y los esfuerzos y recursos que está dispuesta a invertir para ello. No obstante, a pesar de los numerosos esfuerzos, todavía no se ha llegado a un acuerdo generalizado acerca de la definición de salud, es evidente la necesidad de un concepto normalizado que sea ampliamente conocido y aceptado. Cada persona cree tener y de hecho tiene su propio concepto de salud. Si se preguntase sobre ello, prácticamente todo el mundo respondería

con una visión biologista de la cuestión: “ausencia de malestar o

padecimiento”. Para la gente la salud es “estar bien” “que no pase nada”. De

la misma manera, la enfermedad es “estar mal” “tener dolor” “la falta de

salud”. Pese a las críticas que puedan hacérsele, la definición propuesta por la

OMS es considerada como la más universalmente citada: “salud es un estado

dinámico de bienestar físico, mental, social y no solamente la ausencia de enfermedad”.

• En cuanto a las tendencias polarizadas de los entusiastas que consideran la EpS como la panacea que resolverá muchos de los males existentes, y el recelo y la desconfianza de los que la consideran como un campo abonado para la especulación. Nos situamos cerca y lejos de ambas posiciones. Compartimos, en parte, el entusiasmo de la primera posición, y consideramos que la EpS puede ser un elemento nuevo e innovador dentro del sector salud, pero estamos lejos de considerarla como una panacea que resolverá muchos de los males existentes. Compartimos también el recelo y la desconfianza de quienes ven la EpS como un campo de riesgo para la especulación, pero en cambio asumimos que en la EpS cabe un discurso serio y riguroso.

• En definitiva, en la concepción actual de EDUCACIÓN PARA LA SALUD tenemos:

- Por un lado el nuevo concepto de educación que toma en consideración “la

necesidad de capacitar y capacitarse para convertirse en personas críticas, autónomas, creativas, responsables y solidarias”, no restringiendo ya su

ámbito a los contenidos académicos tradicionales. Coincidiendo esta concepción con la definición de la nueva perspectiva de concebir la Educación como un instrumento para lograr los objetivos de promoción de salud, definida ésta por la OMS como el proceso de capacitar a las personas para que aumenten el control sobre su salud y la mejoren.

- Por otro lado, vemos que el antiguo concepto de salud, en el que se definía a esta como la “ausencia de enfermedad”, ha quedado desterrado a favor de

contemplar al individuo de forma integral, con todo lo que ello conlleva y se entiende la salud como derecho y patrimonio de cada individuo y de la comunidad, y por tanto hay que dotarlos de los elementos necesarios para que se responsabilicen de ella. Teniendo cabida aquí, la consideración de

Costa y López, la cual compartimos, al plantear la EpS como un proceso

planificado y sistemático de comunicación y de enseñanza-aprendizaje orientado a hacer fácil la adquisición, elección y mantenimiento de las prácticas saludables y hacer difíciles las prácticas de riesgo .

BIBLIOGRAFÍA

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(9). Decreto 19/1992 de Febrero del Gobierno Valenciano, por el que se establece el Currículo de Educación Primaria en la Comunidad Valenciana.

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(19). Costa M y López E. Educación para la Salud. Una estrategia para cambiar los estilos de vida. Madrid: Ediciones Pirámide. 1998.

“Conocimientos y actitudes frente al VIH/SIDA de estudiantes de