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PART I – Review of the literature

Chapter 5 Acceptability of Risks

3 Methods and indicators

En el campo del feminismo de la igualdad, al contrario que el de la diferencia, existe abundante bibliografía, en gran medida debido al desarrollo de campañas políticas y a los apoyos académicos obtenidos, con numerosas in- vestigaciones sociológicas que han servido para el diseño de planes de igualdad. Muchas feministas de la igualdad, pertenecían a partidos políticos de izquierdas (como por ejemplo Empar Pineda), quienes han impulsado el desa- rrollo de leyes y normativas orientadas al mejoramiento de las condiciones de vida de las mujeres.

El feminismo de igualdad se difundió sobe todo entre las mujeres que trabajaban en las instituciones del Estado y entre las mujeres de los partidos con actividad institucio- nal. <!-, por lo que se ha visto teñido de ideas de la otra gran corriente ideológica, especialmente en lo que se re- fiere a la concepción de la sexualidad y en la diferencia cuando no hay enfrentamiento entre las dos naturalezas, identidades o formas de ser: la masculina y la femeni- na. De esto resulta un feminismo caracterizado por su es- caso enfrentamiento con el Estado, una posición radical antihombre, un puritanismo sexual y un etnocentrismo normativo.->

En el trascurso del tiempo, el movimiento femimista ha podido observar que desde la igualdad puede correrse el riesgo de la coaptación por el sistema si no existen obje- tivos y estrategias claras acerca de qué igualdad y qué po- deres quieren las mujeres y para qué. El querer participar del poder y compartirlo con el hombre, o incluso obtener algunos espacios reales de participación no conlleva auto- máticamente la profunda transformación en cuanto a las

32 CAPÍTULO 10. FEMINISMO DE LA IGUALDAD

al «compartirlo», lo que el movimiento evalúa en su con- junto como un paso positivo, desde el punto de vista ético y de los principios de la Ilustración, no garantiza de por sí la igualdad absoluta para los géneros.

Se ha citado como ejemplo de esta contradicción, en el contexto español, la creación delInstituto de la Mujerpor parte delPSOE(Partido Socialista Obrero Español). Sin duda, su creación supuso un positivo avance en el sentido de impulsar desde el Estado una política de mayor igual- dad hacia la mujer, pero por otro lado, al absorber a gran cantidad de feministas en compromisos burocráticos, les quitó autonomía y poder de oposición y crítica, de mo- do que la medida ha sido visualizada de forma negativa por Empar Pineda y porJudith Astalarra, quienes plan- tean que la alternativa para la integración de la mujeres en las estructuras de poder, pero sin correr el riesgo de coaptación, es la exitencia de un movimiento feminista impulse y respalde las candidaturas de esas mujeres, pe- ro al mismmo tiempo ejerza desde la base del movimiento el control del ejercicio del poder.

Las principales representantes de esta tendencia dentro de España sonCelia Amorós,Amelia ValcárcelyEmpar Pinedaque hacen una crítica pública del feminismo de la diferencia a través de sus ponencias y artículos.

10.6 Referencias

[1] FRASER, NANCY: Iustitia Interrupta. Reflexiones críti-

cas desde la posición “postsocialista”, Siglo del hombre

Editores, Bogotá, 1997

[2] SANTA CRUZ ET AL.: Aportes para una crítica de la

teoría de género en Mujeres y Filosofía. Teoría filosófica

de género, de M.I Santa Cruz et al.(camp); B.As./CEAL [3] GAMBA, SUSANA: Feminismo de la igualdad contra fe-

minismo de la diferencia enwww.agendadelasmujeres. com.ar

[4] ESPINA, GIOCONDA: Todas mujeres, pero diferentes, Revista Venezolana de Estudios de la Mujer, Nº 28, 1- 2007

Feminismo marxista

El feminismo marxista es una corriente de la teoría fe- minista que defiende la abolición delcapitalismoy la im- plantación delsocialismocomo forma de liberación de las

mujeres, partiendo de que el sistema capitalista conlleva la opresión de las mujeres, materializada en desigualdad económica, confusión política, moral burguesa y relacio- nales sociales insalubles.

Elfeminismo radicalsurgió en la década de1970, y de- fiende que la sociedad moderna y sus construcciones (ley,

religión, política, arte, etc.) son predominantemente el producto de loshombres, y están imbuidas de un carác- ter patriarcal. Desde este punto de vista, la mejor manera de acabar con la opresión de la mujer sería reemplazar el patriarcado por una cultura basada en la igualdad de género, o separar los sexos. Algunas feministas en este momento consideraron que esta crítica al patriarcado era insuficiente, y comenzaron a analizar la situación de las mujeres desde un punto de vistamarxista. Con anterio- ridad hubo marxistas que se acercaron a la problemática del sexismo, comoAlexandra KollontaioTrotski. La ac- tual problemática del feminismo marxista es que la lucha de clases marxista es trasladada a una lucha de géneros, en la que la mujer asume el rol de clase proletaria opri- mida y el hombre el de patrón opresor.

Según el marxismo, en las sociedades capitalistas el indi- viduo forma parte de una clase social, la cual determina sus capacidades, necesidades e intereses. El feminismo marxista considera que la desigualdad de género está de- terminada en último término por el modo capitalista de producción en la división social en clases. La subordina- ción de la mujer es vista como una forma de opresión que es mantenida porque sirve a los intereses del capital y de la clase dominante.

EnEspañase puede destacar la labor deLidia Falcónen la promoción del feminismo marxista. Lidia Falcón fue miembro delPartido Comunista de España, y posterior- mente pasaría a formar parte delPartido Feministay de la organizaciónVindicación Feminista.

11.1 Enlaces externos

Vindicación Feminista

Sobre La Feminidad Y El Feminismo

Capítulo 12

Feminismo separatista

El feminismo separatista es una corrientefeministaque defiende, en mayor o menor medida, la separación de

hombresymujeres en lasociedad. Bien por considerar que hombres y mujeres son en esencia distintos, y que la unión perjudica a las mujeres (con lo cual hasta cierto punto entrarían también en la corriente delfeminismo de la diferencia); bien por considerar que losrolesdegénero

son construcciones sociales con las que hay que acabar, siendo necesario previamente una concienciación masiva de las mujeres, algo que no es posible mientras tengan relaciones con los hombres, pues en general los hombres no se oponen alpatriarcado.

Una de las más importante feministas separatistas es

Sheila Jeffreys, figura muy influyente para el movimiento delfeminismo lésbico.

12.1 Véase también

Lesbianismo político

Feminismo lésbico

El feminismo lésbico o separatismo lésbico es un mo- vimiento cultural y una perspectiva crítica que se hizo popular en la década de 1970 y principios de 1980 (prin- cipalmente en Norteamérica y Europa occidental). Es- te movimiento cuestiona la posición de las mujeres y los homosexuales en la sociedad. Algunas de sus pensadoras y activistas principales sonRita Mae Brown, Adrienne Rich,Audre Lorde,Marilyn Frye,Mary Daly,Sheila Jef- freysyMonique Wittig(aunque a ésta última se le asocie con lateoría queeres feminista materialista).

A pesar de que históricamente ellesbianismo ha goza- do quizá de una relación íntima con elfeminismoy los proyectos feministas (desde por lo menos la década de 1890), el feminismo lésbico se contextualiza mejor como un movimiento que surge del anterior a raíz de la insatis- facción con la segunda oleada feminista y elmovimiento gaya principios de la década de 1970.[1]A finales de es-

ta década, el feminismo lésbico constituye un campo de investigación dentro del ámbito académico, aunque limi- tado en su mayor parte a las disciplinas feministas. Al igual que el feminismo, losestudios de lesbianas y gaisy lateoría queer, el feminismo lésbico se caracte- riza por la revisión y debate. Sin embargo, un elemento clave del mismo es el análisis de laheterosexualidadco- mo unainstitución. Pero también de la heterosexualidad como capaz de configurar la subjetividad para “producir” mujeres con ciertos mandatos obedientes a los valores he- teronormativos, y que vivan sus emociones (el amor) de una forma heteronormativa (incluso en relaciones lésbi- cas). Esto parte de, y muestra un, enfoque histórico de la "homosexualidad" como objetivo de escrutinio, especial- mente sus orígenes. Los textos feministas lésbicos inten- tan desnaturalizar la heterosexualidad, y una vez hecho esto, plantear hipótesis sobre sus “raíces” en instituciones tales como elpatriarcado, elcapitalismoy elcolonialismo. Además, las feministas lésbicas abogan por el lesbianis- mo como un resultado racional de la alienación e insa- tisfacción con estas instituciones. También hay enfoques más discursivos del feminismo lésbico, que plantean el papel del discurso heterosexual en la configuración del “mundo interno” y de las formas de vivir los sentimientos que perpetúan la desigualdad en las maneras de entender el amor o las relaciones afectivo-sexuales (Ahmed, Noi- zet).

13.1 Ideas principales

Se debe distinguir entre el feminismo lésbico como pers- pectiva crítica y el feminismo lésbico como movimien- to cultural. Ambos cuestionan la posición de las lesbia- nas, hombres gais y mujeres en la sociedad, pero ofre- cen diversas estrategias diferentes. Además, este último es bastante más específico. Sheila Jeffreys (2003:19) por ejemplo define que el feminismo lésbico tiene siete temas clave:

• Énfasis en el amor de una mujer por otra mujer • Organizaciones separatistas

• Comunidad e ideas

• Idea de que el lesbianismo trata sobre elecciones y resistencia

• Idea de que lo personal es lo político

• Rechazo de lajerarquíaen la forma de role-playing (juego de roles) ysadomasoquismo

• Crítica de la supremacía masculina que erotiza la de- sigualdad

Se debe constatar sin embargo que Jeffreys es una figura muy controvertida no sólo fuera, sino también dentro del movimiento feminista lésbico. Ha recibido críticas, entre otras cosas, por ser demasiado específica en sus criterios. Sin embargo, es un punto de partida útil.

13.1.1 Biología, elección y constructivismo

social

Como se ha descrito arriba, el feminismo lésbico sitúa el lesbianismo como una forma de resistencia a las institu- ciones “hechas por los hombres”. Laorientación sexual

se entiende como una elección personal, o por lo menos como una respuesta consciente a una determinada situa- ción. De hecho, podría argumentarse que el feminismo lésbico dio pie, si es que no estableció la base, para que la teoría queer señalara que la sexualidad está especificada culturalmente.

36 CAPÍTULO 13. FEMINISMO LÉSBICO

De hecho, el feminismo lésbico se entiende como una es- trategia feminista que permite a las mujeres invertir sus energías en otras mujeres, creando nuevos espacios y diá- logo sobre las relaciones entre mujeres, y también, que permite usar más tiempo para evadir a los hombres.

13.1.2

Separatismo

Elseparatismoes una estrategia principal del feminismo lésbico, y quizá la más polémica. En su forma más ex- trema, se propone elgenocidiomasculino como estrate- gia para conseguir la emancipaciónde las mujeres, co- mo por ejemplo en elManifiesto SCUMdeValerie So- lanas. Este es lógicamente un punto de vista minorita- rio y aislado, pero sin embargo ha generado bastante li- teratura e investigación sobre si los hombres son real- mente necesarios. Algo de esto se enfoca a temas de

reproducción, por ejemplo partes del texto clásico de Mary Daly (Gyn/Ecology). Otros enfoques exploran las historias deviolenciamasculina, e incluso otras los geno- cidios históricos perpetrados contra grupos de mujeres. Labrujeríasería el ejemplo más obvio, pero también se puede hacer referencia a aspectos más generales y varia- dos como la preferencia de descendencia masculina a lo largo de la historia de la Humanidad.

Por otra parte, las feministas lesbianas han situado el se- paratismo como algo que se da generalmente y han ex- plorado la mitología que lo rodea. El ensayo de 1978 de Marilyn Frye, “Notes on Separatism and Power” (Apun- tes sobre el separatismo y el poder) es un ejemplo de esto. Frye señala que el separatismo es una estrategia empleada por todas las mujeres, en algún momento, y que está pre- sente en muchos proyectos feministas (se podrían citar por ejemplo los refugios para mujeres, las cuotas elec- torales o los programas de estudios para mujeres). Ar- gumenta que únicamente cuando las mujeres lo realizan conscientemente como una separación de los hombres, es cuando se trata de manera controvertida (o, como ella sugiere, conhisteria). El separatismo masculino, por otra parte, se percibe como algo normal, incluso lógico (por ejemplo, losclubes de caballeros, las uniones laborales, los equipos deportivos, el ejército y, más debatido, los puestos de toma de decisiones en general).

Otras feministas lesbianas proponen la noción del “sepa- ratismo táctico” de los hombres, argumentando a favor e invirtiendo en cosas como santuarios para mujeres y grupos de toma de consciencia, pero también explorando prácticas de la vida diaria a las que las mujeres puedan acudir temporalmente para descansar o practicar estar so- las y lejos de los hombres y la masculinidad.

13.2 The Woman-Identified Wo-