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Mitigating Availability Attacks

5.3 Security protocol for Inter-Cloud VPN Admission Control

5.3.2 Protocol Security Analysis

5.3.2.4 Mitigating Availability Attacks

Los medios de comunicación, desempeñan un papel esencial de cara al fenómeno de la violencia juvenil, en principio, los medios se constituyen como unos actores sobresalientes en lo que Bourdieu llama, la configuración de representaciones sociales.

Son ellos quienes moldean el fenómeno y ―ponen a circular el discurso que ha construido la imagen hegemónica de las maras como generadoras del miedo social‖.380 Lamentablemente, lo hacen a través de noticias simplistas y amarillistas381 que carecen ―de contextualización, explicación de causas y presentación de diversas alternativas que tengan que ver con la problemática, lo que evidencia una visión muy escasa de la

380 Martel Trigueros, Roxana. Las Maras Salvadoreñas, nuevas formas de espanto y control social. Véase en: Valenzuela Arce, José Manuel; Natares Domínguez, Alfredo y Reguillo Cruz, Rossana. Las Maras identidades juveniles al límite. Colección Estudios Transnacionales. Universidad Autónoma metropolitana – El Colegio de la Frontera Norte – Casa Juan Pablos. México: Editorial UAM, 2007, pp. 99-109.

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Complejizándo esta situación, Álvarez entrecruza el impacto del amarillismo de los medios, con el papel del modelo económico y las debilidades del Estado. ―hay un impacto del impulso de una cultura de violencia que se ha transmitido a través de la televisión, no solo en los programas de ficción, sino en los programas de las cadenas norteamericanas, pues la prensa de Guatemala, no tenía los niveles de amarillismo y no expresaba los niveles de violencia de ahora sino hasta la llegada de los noticieros de primer impacto e impacto rojo, que además distorsionan bastante, es difícil identificar cuanta verdad hay en las afirmaciones de los periódicos, porque construyen escenarios más que informar. Sin duda, la violencia exacerbada que se está viviendo ahora es una manifestación de la deshumanización de un modelo económico, que exacerba el individualismo, que privilegia la concentración de la riqueza, que hace a un lado los valores humanos y que se junta con sociedad que tiene desde hace muchos años problemas de violencia, con Estados débiles, sin capacidad de regulación, de control, de promover desarrollo, sin oportunidades, sin servicios básicos, todo eso genera un caldo de cultivo, por ello la atención de la problemática del desarrollo puede ser el camino para evitar que las maras se reproduzcan‖. Entrevista a Enrique Álvarez. Director del centro de investigación Incidencia Democrática. Noviembre de 2010. Ciudad de Guatemala.

154 responsabilidad social que tienen como uno de los garantes del derechos fundamental a la información‖.382

Según la Secretaría de Análisis Estratégico de la Presidencia de la República (SAE) ―se contabiliza que del total de 529 titulares publicados por los dos medios de más circulación (Al Día y Nuestro Diario), más de 250 trataban temas de violencia, y más de 60 tenían que ver con delincuencia. Los medios de radio y televisión presentan una tendencia similar donde las transmisiones con imágenes crudas de hechos violentos o delincuenciales generan mucho más impacto. Esta situación responde a lo que Merino (2001) identifica como un pacto entre la prensa y el aparato gubernamental, específicamente en relación con las maras, para que los temas de violencia y delincuencia sean utilizados por los medios buscando distraer la atención de la población de problemas más apremiantes como la pobreza y la falta de empleo‖.383 Claramente, la participación de las maras en actividades criminales es elevada. Sin embargo, la visibilidad desproporcionada que se les da desde los medios, no solo impacta negativamente en la sociedad, incrementando el miedo y el sentimiento de inseguridad, sino también genera una percepción que posiciona a las maras como origen de todos los males sociales.384

Por su parte, Zúñiga y Cruz complejizan esta situación, diciendo que la forma de presentar la noticia por parte de los medios de comunicación contribuye a que los mareros se conviertan en una especie de héroes. En sus palabras,

―los jóvenes visualizan a las pandillas como wow, quiero ser como ellos, porque los respetan, los temen, y al estar en un ambiente donde nadie los respeta, y donde le temen a todo y todo el mundo, están en busca de una imagen de protección y hasta de amor, resulta ser lo que encuentran dentro de la pandilla. Contribuyen entonces, los mensajes que se envían a través de los medios de comunicación en los cuales para un marero, salir en la portada de un medio, en la televisión o en radio, es un premio‖.385

382 Entrevista a Marielos Monzón, periodista guatemalteca. Noviembre de 2010. Ciudad de Guatemala. 383 Véase en: Procurador de Derechos Humanos. Las Maras y el enfoque de la seguridad democrática: Tendencias actuales. PDH, 2007, p. 62.

384 Ibid., p. 63.

385 Entrevista a Pedro Cruz, coordinador del programa Jóvenes por Guatemala, una estrategia para prevenir la violencia y a Carlos Zúñiga, empresario guatemalteco y antiguo director del CACIF. Noviembre de 2010. Ciudad de Guatemala.

155 Por otro lado, los medios de comunicación también han contribuido a alimentar la violencia cultural que se ha forjado en Guatemala, en palabras de Sarti, porque el crimen y la violencia venden.

En principio, cabe mencionar que la violencia cultural,386 se ha construido a través de la historia de este país (tras el impactante legado de la violencia institucionalizada) en la medida en que la violencia no solo ha sido considerada y utilizada como una herramienta recurrente para controvertir las diferencias, sino también porque se ha naturalizado en la sociedad.

De esta naturalización, surge el hecho de que se terminen avalando prácticas violentas (tales como la mano dura o la limpieza social que contribuyen a alimentar la violencia cultural) para responder a las problemáticas, particularmente de cara al fenómeno de las maras. La anterior situación, se refuerza a través del discurso de gran parte de los gobernantes del país y de la información desproporcionada y amarillista difundida por los medios de comunicación, lo que además incrementa la sensación de miedo e inseguridad, he aquí su contribución fundamental a dicha violencia.

Al fin y al cabo esta sociedad termina colaborando pasivamente a que las estructuras injustas se mantengan ya que este tipo de respuestas violentas no intervienen en los causales estructurales que motivan la problemática juvenil.387

A propósito de lo anterior, las prácticas de tortura y limpieza social, que representan ejemplos de respuestas violentas se han utilizado desde antaño y hoy (aplicada sobre los pandilleros) poco a poco encuentran mayor respaldo por una sociedad acostumbrada a los actos violentos, indiferente al discurso y práctica de los derechos humanos y cansada de sufrir la ineficacia del sistema de justicia. Se trata de una violencia que se acompaña de una cultura opresiva, donde pocos tienen voz y voto en la construcción de país,

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En cuanto a la cultura de violencia Ixchiu considera, hay jóvenes que crecen en Guatemala con odio hacia sus padres, con desamor, si los jóvenes crecen con falta de cariño, son atraídos por el crimen, el delito violento, la agresión, pues no han sido formados con valores como la piedad, a mi edad a lo más que llegábamos eran manadas y patadas, hoy los jóvenes pegan con saña, con una brutalidad a matar, es bestial, están siendo inducidos hacia niveles de violencia que rompen con la tolerancia, también como consecuencia de los medios de comunicación. Entrevista a Pedro Ixchiu. coordinador nacional de Defensorías Indígenas del Instituto de la Defensa Pública Penal (IDPP). Noviembre de 2010. Ciudad de Guatemala.

387 Andrade, complejizándo esta perspectiva afirma,―el problema es que la gente no pide restablecer el orden alterado, pide más violencia, muchas veces alguien ve que otro está siendo robado y simplemente se baja y le pega un tiro al ladrón, y se vuelva a ir. El tema de la violencia es una de las reacciones que tiene el guatemalteco por el patrón histórico, el tema del autoritarismo es un patrón muy presente en los guatemaltecos, más que el democrático, la gente recuerda con cariño a los autocráticos no tanto a los presidentes democráticos‖. Entrevista a Michel Andrade. Global Fairness Initiative. Central America Program Director. Noviembre de 2010.Ciudad de Guatemala.

156 donde muchos son acríticos y sin educación, donde las mayorías como los indígenas yacen invisibilizados (y se posa sobre ellos el racismo) y donde los pobres cargan el peso de la desigualdad, la desnutrición y la falta de oportunidades. Es decir que esta violencia cultural se ve reforzada y retroalimentada por la violencia estructural del país ya que lo que se produce en la estructura se manifiesta también en la cultura.

En definitiva, en Guatemala se evidencia un sistema de valores y actitudes que justifican el uso de la violencia para la supuesta resolución de conflictos. Estas actitudes se han enraizado en parte gracias a la herencia dejada en el colectivo social tras tres cuartos de siglo de gobiernos militares. Este legado se refuerza por unas instituciones estatales que han legitimado el uso de la violencia para fines perversos ligados fundamentalmente a una actuación antidemocrática (por ejemplo, la violencia institucionalizada, ocurrida en tiempos de conflicto armado), situación que reproduce la violencia estructural y se manifiesta en la cultura. Finalmente, la violencia cultural en Guatemala se nutre de quienes actúan violentamente (todas aquellas agrupaciones al margen de la ley que usan la violencia para lograr sus objetivos criminales así como los que ejercen maltrato familiar o por intolerancia resuelven sus controversiales acudiendo a la violencia) y de aquellos que aceptan el uso de la violencia mezclada con indiferencia en la intervención de fenómenos como el de las maras.

Por su parte, es posible identificar la violencia cultural en Guatemala, fundamentalmente, por la pérdida del significado político de la misma ya que en la actualidad se evidencia una multiplicación de distintas violencias con diversos usos y responsables. En segundo lugar, tal y como lo explica Steemkamp (2009), la violencia se ha convertido en un mecanismo de poder y estatus en la sociedad, lo que se evidencia claramente a través del fenómeno de las maras, ya que estos jóvenes invisibilizados por medio de los actos violentos ganan status y reconocimiento dentro de la agrupación delictiva y sacan partida de la intimidación que producen en el resto de la sociedad.

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6. Respuestas al fenómeno- características de las iniciativas del Estado y la