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Varias de las personas sobrevivientes entrevistadas fueron heridas durante el bombardeo. Aquí tienes una herida, no miento, esto es la verdad. En Tifariti me hirieron en el hombro y aquí arriba de la rodilla, los aviones marroquíes. Gabal Mohamed Mahmud Jalil. Después del bombardeo ya sufría una herida en la cara y también tenía el lado izquierdo de la cara muy dolorido, y dolor en el pecho y en la cabeza. No pude

recuperarme hasta la primera semana de Marzo de 1976 en Rabuni. Lo tenía

hinchado y sangré mucho. Fui a Argelia a curarme y pasé un tiempo allí recupe- rándome y gracias a Dios me recuperé. Ahmed Mohamed Fadel.

A mí me alcanzaron y todavía tengo secuelas118. Sigo teniendo dolores, todavía

me molesta. Es que se me dobló la pierna y comencé a arrastrarme, fui gatean- do. Entonces nos empezó a atender la misma gente que estaba allí, nos recogió, nos reunieron a todos los heridos y a todo el que murió se lo llevaron. Gente que perdió el brazo o le hirieron en la cabeza. Niños que perdieron piernas, la gente gritaba mucho. Hadina Mahmud.

Cuando entraron las bombas en Tifariti, Biaica Mhaimad, fue herida en el brazo. Es la esposa de mi primo. Nayat Mahmud.

También se relata la muerte de algunas personas de las que los sobrevivientes fueron testigos en medio de la situación de emergencia.

De los muertos Abdelfatah, que estaba rezando en la puerta de su jaima. En ese mo- mento perdí el uso de la razón. Heridos me acuerdo de los que eran mis familiares: Gabla Mohamed Mahmud y Mahfud Mohamed Lamin. Del susto y del miedo no me quedé con ningún nombre, pero sé que eran muchos. Hadina Mahmud.

Pasamos una temporada en Tifariti, había un campamento allí y había varias tiendas dispersas y cuando fue el bombardeo de Tifariti fue cuando tuvimos que escondernos bajo los árboles. Por la noche llegó mi tío y nos llevó en coche y de allí y fuimos a Bertolat y de allí a los campamentos a la wilaya de Smara. Recuer- do ver muertos y heridos en Tifariti sobre todo. Me puse a correr, me escapé detrás de mi abuela. Ihidih Hassena.

No recuerdo la fecha exacta, pero fue en 1976. Cuando bombardearon Tifariti

hirieron a mi suegra y a la sobrina, murió mi suegro que llamaba Adahi Fatel. 118 Señala toda la parte de la rodilla por delante y por detrás, y muestra fotos.

Supongo que los enterraron. Hubo muchos muertos, a unos se les rompió el pie como a la sobrina de mi suegra. Yo había dejado a mi hijo con ellos, y lo encontré en otra parte. La gente se separó por pánico, los heridos los trasladaron a Tinduf

y el bombardeo cogió todo el campamento, era al medio día o la 13h, era la hora

del rezo. Enzatta Hamadi Luali.

La muerte de algunas personas es confirmada también por un miembro del Frente POLI- SARIO que había quedado herido en la huida por un accidente de coche y que regresó a Tifariti antes del bombardeo, encargándose posteriormente de la evacuación de la gente

Después de curarme regresé a Tifariti en la que se encontraban cuatro campa- mentos de saharauis en malas condiciones de vida y estuve presente la tarde del día en el que fueron bombardeados por dos aviones matando al menos dos perso- nas e hiriendo a ocho que estaban en un mitin aquel día. Recuerdo más o menos a los nombres de los fallecidos, uno se llama Mohamed uld Ali y una mujer que tal vez se llama Salka, estos son los que han muerto, y después de tres días volvieron a bombardear otra vez, fueron cuatro los heridos, en Tifariti quemaron todos los campamentos y destruyeron todas las casas que habían en el último día del bom- bardeo, eran unas cien casas prefabricadas y montadas por el gobierno español

que en esos días estaban habitadas por sus propietarios que al final tuvieron que

huir por temor a los bombardeos. Sidi Liasaa Lebsir.

El traslado de heridos, como en los otros casos, se dio en función de la gravedad. Los he- ridos graves fueron trasladados a Rabuni y después a Tinduf, mientras los menos graves o leves se quedaron en Tifariti hasta ser evacuados más adelante.

Había muchos heridos y había muertos. Me acuerdo un viejo fallecido que se llama

Abdelfatah. Aquellos que están más graves me los llevé yo en el coche a las 22h de

la noche, estuvimos toda la noche en camino hacía Méknes, la frontera entre Argelia y el Sáhara Occidental. En Méknes había médicos, estaba el mártir Bol La Ahmed Zein y el actual ministro Salek Babeih. Yo les traje a la mañana, les curaron, una mujer tenía el pecho cortado, las costillas rotas. Mohamed Ahmed Sidi.

Los heridos graves se quedaron allí y después les trajeron para Tinduf. A los que teníamos lesiones leves nos trajeron por la noche en camión hacía aquí y se averió en Ain Bentih. El camión iba cargado hasta arriba y venía un solo enfermero con nosotros, a mí se me hinchó el pie y la pierna y no podía caminar, solo llevaba la melhfa puesta. Estuvimos cuatro días averiados y oíamos tiroteos cerca, no los veíamos. Íbamos a los árboles y arbustos a escondernos cerca. Hadina Mahmud.

Mientras tanto, la población vivió todavía durante varios días escondiéndose por el miedo a que fueran nuevamente bombardeados. Las secuelas del bombardeo todavía están pre- sentes en el cuerpo de algunas mujeres sobrevivientes.

Cuando pasamos esas 24 horas vino gente de la organización y nos decían que no

había pasado nada, nos ocultaban la verdad para que no nos afectara psicológi- camente, ya que éramos mujeres embarazadas. Cuando vimos aquella situación y tantos días de fuego por todas partes, pensábamos que nadie seguiría vivo. Pero ellos nos dijeron que no nos preocupásemos que estaba todo bien. Jnaza Labeid. Cuando llegaron los primeros auxilios, vinimos para acá. A mí me cogieron en el dispensario de Rabuni, para comenzar a darme la cura. Estaba con familiares pero no tan directos. Ese día que llegué me atendieron, pero tuve que ir a Tinduf ese mismo día. En cuanto a lo físico, siempre he tenido esta parte de la pierna como dormida, como encogida, cuando hace frío me duele. Cuando hicieron el hospital aquí dijeron que el pedazo de la bomba estaba en una zona de venas y es difícil de quitar. Cuando la rodilla se hincha me cuesta levantarme o sentarme. Hadina Mahmud

Personas fallecidas y heridas en los bombardeos referenciadas en los testimonios recogidos

Los siguientes nombres de personas fallecidas o heridas en los bombardeos de Um Dreiga, Guelta, Tifariti, Amgala y otros han sido recogidos de los testimonios direc- tos de familiares y testigos. Este listado, a pesar de ser provisional y de que se nece- sita una investigación en profundidad sobre las víctimas, muestra el impacto masivo de los bombardeos.

um Dreiga Fallecidos

Familia Ahmed Zein

1. Buchra Bueh Bakar (mujer)

2. Chaia Azman Ahmed Zein (embarazada) (mujer) 3. Embarca Hmadi Ahmed Zein (mujer)

4. Hamadha Galb Ahmed Zein (hombre) 5. Takbir Hmadi Ahmed Zein (mujer) 6. Taufa Ahmed Zein (mujer) 7. Bad Hmadi Ahmed Zein (mujer) 8. Azman Hmadi Ahmed Zein (hombre) 9. Azman Sidati Ahmed Zein (niño)

Familia Berray

10. Etfarrah Sid Ahmed Bala (mujer)

11. Fueila Mohamed Adhallahi Berray y su bebe (mujer) 12. Saabuh Ahmed Baba (hombre)

Familia Buh

14. Buh Sgueir (hombre) 15. Fatma Hamdi Sgueir (mujer) 16. Hamadha Saad Buh sgueir (hombre)

Familia Machnan

17. Ahmed Bahia Machnan (hombre) 18. Fula Bol-la Machnan (mujer) 19. Fatma (hija de Fula Bol-la Machnan) 20. Nguia (hija de Fula Bol-la Machnan) 21. Glana (hija de Fula Bol-la Machnan) 22. Mahyuba (hija de Fula Bol-la Machnan) 23. Mabi Mohamed Lamin Machnan (Mujer)

Familia Ahmed Baba

24. Saadbuh Hamada Ahmed Baba (hombre) 25. Hamada Saadbuh Hamada Ahmed Baba (mujer)

Individuos

26. Ahmed Hatem (hombre)

27. Bueihiti uld Sidahmed uld Aly uld Lab (niño 12 años) 28. Buinina Naisaburi, (su hija murió y su hijo sobrevivo) (mujer) 29. Fatimetu Dahi Ahmed Baba (mujer)

30. Fatma Salka Sidahmed Ali Lab (mujer)

31. Fidaia Meyara Mohamed Lamin (niña de ocho meses) 32. Jdeycha Cheibani (mujer)

33. Jdeycha Cheibani (mujer) 34. Mohamed Lagdaf (hombre)

35. Mohamed Nesaburi (hijo de Buinina Sidi) 36. Saadani Chejmami Sidi Nesaburi (10 años) (niña) 37. Tauwal-umru Sidahmed Ali Lab (hombre) 38. Taulo Taki Mahbub (hombre)

• Heridos

1. Abdelaziz Obouh (hombre) 2. Abdellahi Ali El Kori (hombre)

3. Abderauf Mohamed Yahdih Taleb Omar (hombre) 4. Ahmed Ahmed Salem (hombre)

5. Ahmed Salem Laabeidi (hombre) 6. Aichatu Abdalahe (mujer) 7. Ali Mohamed Omar (hombre) 8. Ali Salem Mohamed (hombre) 9. Alia Hamudi Hmaida (mujer) 10. Amay Cheij Mami (mujer) 11. Aziza Ali Al Hasan (mujer) 12. Azza Mohamed Barray (mujer) 13. Baba Mohamed Ali Ali (hombre) 14. Babba Uld Hamdi (hombre) 15. Brahim Barray (hombre)

16. Brahim Salem Ahmed Zein (hombre)

17. Buiya Embarec Erkmin (tenía una hija de 40 días de nacida que dejó en Um Dreiga)

18. Cheij Lekbir Taleb (hombre) 19. Dahi Sid Brahim (hombre) 20. Diya Ali Salma (mujer) 21. Duda Suidat (mujer)

22. El Kori Sidati (hijo de Boia Embarec Salec) 23. Enguia Obouh (mujer)

24. Fatimatu Suidat (mujer) 25. Fatimetu Ali (mujer)

26. Fatimetu Said Brahim (mujer) 27. Fatimetu Salma Abdelfatah (mujer) 28. Fatimetu Sid Brahim (mujer)

29. Fatimetu Sidati (hija de Boia Embarec Salec) niña 30. Fuila Beljair (mujer)

31. Galb Ahmed Zein (hombre) 32. Habuha Ali Salma (hombre) 33. Hassana Sid Brahim (hombre) 34. Hay Ami Maalum (hombre)

35. Hija de tres años de Tarcha Mohamed Malainin 36. Hijo de doce meses de Tarcha Mohamed Malainin

37. Ibnu Omar Ahmed Baba (hombre) 38. Jadiyetu Daha Zein (mujer) 39. Kori Suidat (hombre) 40. Maaluma Bujari (mujer) 41. Maimuna Ali Salma (mujer) 42. Mana Mamuni Zein (mujer) 43. Mariem Hamadi Daya (mujer) 44. Mariem Sidahmed Gah (mujer) 45. Mbatu Abdellahi Abdelaziz (mujer) 46. Meimana Ahmed Salem Abdi (mujer) 47. Meimuna Dahdi (mujer)

48. Meiti Sidbrahim (mujer) 49. Mina Mubarek (mujer) 50. Minatu Ali Salma (mujer) 51. Mohamed Ali Salma (hombre) 52. Mohamed Cheij Mami (hombre)

53. Mohamed Fadel Sidati (hijo de Boia Embarec Salec) 54. Mohamed Fadel Sidha (hombre)

55. Monina Mohamed Abdalahe Mustafa (mujer) 56. Montse Escorbe (Hurria) (mujer)

57. Mulay Ahmed (hombre) 58. Munina Berray (mujer)

59. Munina Laabeidi Brahim (mujer) 60. Nayem Ahmed Ahmed Salem (hombre) 61. Nguia Brahim Masaud (mujer)

62. Saad Mohamed Mahfud (hombre) 63. Safia Yahya (mujer)

64. Salama Ali Salma (hombre) 65. Sidi Brahim (hombre) 66. Sukeina Janfur (mujer)

67. Sukeina Lbar Mohamed (mujer)

68. Taki uld Mahbub Brahim Mahbub y su esposa (no da nombre) (hombre) 69. Tarcha Ment Bakay (mujer)

70. Tarcha Mohamed Malainin (mujer) 71. Yauguiha Ali Mohamed (mujer) 72. Yeida Hamada Saadbuh (mujer) 73. Zainaha Mohamada Yamee (mujer) 74. Zainbu Nah (mujer)

Guelta • Heridos

1. Didiha Mohamed Saleh (mujer) 2. Lejlifa Alamin (hombre) 3. Salka Embarec (mujer)

4. Sobrina de Enzatta Hamadi Luali (mujer)

Tifariti • Fallecidos

1. Abdelfatah (hombre) 2. Mohamed Uld Ali (hombre)

• Heridos

1. Ahmed Mohamed Fadel (hombre) 2. Braiica Mhaimad (hombre)

3. Gabal Mohamed Mahmud Jalil (mujer) 4. Hadina Mahmud (mujer)

5. Mahfud Mohamed Lamin (hombre)

Aargub a Agti • Heridos

1. Aicha Zber (mujer)

2. Beya Hamud Haimada (hombre)

Otros bombardeos Tukat

• Fallecidos

Fatma Saad Aali (niña 9 años) Glana Saad Aali (niña 5 años) Hamdi Saad Aali (niño 2 años) Luali Saad Aali (niño 3 años)

Los casos de bombardeos contra la población civil saharaui analizados en este capítulo constituyen crímenes de guerra y contra los derechos humanos. La verdad y la justicia son dos aspiraciones señaladas por las víctimas sobrevivientes, y han marcado también el sentido de dar su testimonio. La imagen de Zuenana, la niña de cuatro años con su brazo amputado por las bombas constituyó una muestra del horror. Ahora su testimonio es una voz también para el resto de las víctimas que fallecieron y los sobrevivientes. Una voz contra el horror y el olvido que estas víctimas han sufrido.

Yo lo que quiero es que haya una investigación y justicia. A los marroquíes no les tengo odio. Tengo amigos y amigas de Marruecos. No odio nadie. El que me ha hecho algo es el gobierno marroquí. La gente marroquí está sufriendo igual que yo. Yo lo que quiero es que se haga una investigación y que se haga justicia. Es muy importante. Sobre todo por la gente. Yo he tenido la posibilidad, mejor o peor, de estudiar, de hacer mi vida, pero hay mucha gente que está muriendo sin que nadie se preocupe por ellos, ni de Marruecos que es responsable, ni del POLISARIO. Están allí pero nadie pregunta por ellos. Mucha gente que murieron sus padres, un caso olvidado por todo el mundo, y también por las dos partes. Zuenana Buh Ahmed.

Saqueo, pillaje y detenciones 175

Impacto del terror: sin vida en el desierto 179

Consecuencias e impacto del pillaje 180

Reclamos sin respuestas 181

Rechazo a las demandas de reparación 183

Los camellos para el saharaui, para un nómada, son la riqueza más importante, son de lo más amado que ha habido en el Sáhara Occidental. Muchas personas han muerto por sus camellos, por mantenerlos vivos en medio de las sequías, de las hambrunas y también han muerto defendiéndolos en enfrentamientos ar- mados contra la piratería. Los camellos son con los que nos podemos desplazar y cargar nuestras mercancías para movernos de un sitio a otro. Cuando una persona recibe una visita de una persona muy bien considerada, lo máximo que se le puede ofrecer, no es nada más que un camello. Bchirna Learousi.

Desde finales de 1975 hasta 1977, el ejército marroquí emprendió una campaña de pillaje, detenciones y expulsión de los nómadas que se encontraban en el desierto. Hay que tener en cuenta que el nomadismo ha sido práctica tradicional de los saharauis desde la época ancestral, y que está asociada a la identidad de los “hombres del desierto”. Los ataques a la población nómada acabaron con el nomadismo durante al menos dos décadas. Los operativos contra la población civil se extendieron en el tiempo, y fueron parte de una estrategia de persecución en la huida.

En la mañana llegó un grupo de militares llevando camiones y tanques. Éramos pastores y nómadas, llevábamos nuestros equipajes. Nos orientamos hacía Guel- ta. Primero mataron a todo nuestro ganado a tiros, no nos preguntaron a dónde íbamos a ir, ni teníamos armas ni nada. Hasta ahora no sé por qué hicieron aquel delito. Nos llevaron en un camión militar. Sidi Ahmed Fatah El Boudnani. Mi familia tenía un poco más de cien camellos y las cabras eran más de 450, los demás no sé lo que tenían. Han quemado cuatro jaimas, tres de mi familia y una de otra familia vecina. La única familia en que fueron detenidos todos sus miembros fue la mía, salvo mis hermanos que huyeron. De las otras familias fueron seleccio- nadas las personas que detuvieron. Elghali Ahmed Lehsen.

Sin embargo, estas violaciones de derechos humanos e infracciones manifiestas del DIH no han sido nunca reconocidas por el Estado marroquí que frente al reclamo de muchas víctimas señaló, a través de sus autoridades, que sus acciones en el desierto estaban orientadas a “proteger” la vida de la gente defendiéndola de los enfrentamientos armados y llevándola a las ciudades.

Ataque a una forma de vida

Al impacto económico del pillaje se sumó el impacto cultural, dado que la estrategia de rastrillaje, pillaje y desplazamiento forzado de la población del desierto acabó con la for- ma de vida nómada de los saharauis por varias décadas.

En un principio decían que lo que hicieron con nosotros fue para garantizar nues- tra seguridad, pero entiendo que cuando la persona necesita seguridad, lo que no tienen que hacer es quitarte lo tuyo para garantizar la seguridad. En estas demandas que fui haciendo la autoridad me presionó demasiado. No quise dejar

de hacer gestiones, pidiendo que me devolvieran los animales. Yo considero que no es suyo, ni legítimo. Yo no robé nada a nadie y no tienen por qué quitarme nada. Esta es una de las causas por la que padecí mucha presión por parte de las autoridades. Bchirna Learousi.

La práctica de la quema de jaimas, del robo de ganado, de las matanzas de camellos o cabras

que eran propiedad de la población saharaui nómada se dieron en muy diferentes zonas del Sáhara Occidental en esa época119, donde el pastoreo nómada era una práctica habitual.

Estábamos viviendo como toda la gente en el Sáhara Occidental, teníamos nues- tros rebaños de cabras y de camellos, éramos nómadas, con nuestra jaima. Era como la de todos los de aquella zona, por la mañana vamos con los rebaños a pastar y al anochecer los guardábamos. Si llovía estábamos bien y si había sequia mal. Según el pasto. Fatma Embarec.

Los testimonios que corroboran dichas prácticas fueron recogidos tanto de víctimas di- rectas de dichos actos de pillaje como de saharauis ex miembros de las fuerzas armadas marroquíes que participaron en dichas acciones. Asi mismo, numerosas denuncias de es- tas prácticas se presentaron ante las autoridades marroquíes, por lo que existe abundante

documentación de las mismas y de la ausencia de respuesta del Estado al saqueo. Se debe

tener en cuenta que el desplazamiento forzado, el pillaje sistemático, el traslado forzoso de población y las capturas y desapariciones asociadas a estas prácticas constituyen viola- ciones de derechos humanos y del DIH. Asimismo, pueden calificarse de crimenes de lesa humanidad y crimenes de guerra de acuerdo con el Estatuto de Roma120.

Esto fue en febrero de 1976, en aquel tiempo yo no podía reconocer la fecha concreta. Estuvimos allí hasta que un día vino un avión, y por la mañana salió un contingente marroquí de Smara. Yo y mi otro hermano nos fuimos a una zona montañosa por miedo a las fuerzas que venían saliendo, nos llevamos el ganado con nosotros. Éramos pequeños, mi hermano era más pequeño que yo. Las fuerzas comenzaron a tirotear el ganado que se encontraba por delante, vinieron a las jaimas y dispararon. En este lugar la gran mayoría eran mujeres y niños. En ese momento, nuestro padre y el otro padre de la familia que estaba con nosotros no estaban por allí. Cuando destrozaron todo el ganado, camellos y cabras, quema- ron las dos jaimas de los vecinos nuestros. Luali Hamadi Luali.

119 Cabe señalar que en casos parecidos, donde los agentes del Estado han despojado de sus bienes y ganado a la población civil y han generado terror y desplazamiento, la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha declarado el Estado responsable por la violación del derecho a la propiedad privada y el derecho a la vida privada de las personas que perdieron sus bienes y cuyos domicilios fueron destruidos. Véase Caso Masacres de Ituango v. Colombia, sentencia del 1 de julio de 2006. En la misma sentencia, la Corte declaró una violación del derecho a no ser constreñido a ejecutar un trabajo forzoso con respecto a las personas que fueron forzadas a subir el ganado sustraído a la población civil a camiones del Estado.

120 El artículo 8, párrafo 2, iv) incluye “destruir bienes y apropiarse de ellos de manera no justificada por nece- sidades militares, a gran estaca, ilícita y arbitrariamente” entre los crímenes de guerra. En el mismo sentido véase el artículo 8, párr. 2, xii) y 8, párr. 3, xii). Ver también el capítulo sobre el bombardeo en Um Dreiga.

El robo y destrucción de bienes están prohibidos por el DIH. El pillaje es una infracción grave a los Convenios de Ginebra, a sus Protocolos Adicionales, y, en general, al DIH consuetudinario121. Por una parte, la muerte o el robo de los camellos u otros animales

buscaban aprovisionar a la tropa y, por otra, impedir el nomadismo, obligando a sus pro- pietarios a desplazarse a ciudades u otros centros poblados, así como golpear la identidad saharaui. Sidi El Bachir en su testimonio relata cómo a raíz de los operativos militares durante 1975, los animales y enseres les fueron robados a su familia, cuando residían en el desierto a unos 60 kilómetros al oeste de Smara: “Se llevaron los camellos. Nos quitaron unas treinta o cuarenta cabras, nos quitaron la ropa nueva que traía, las sandalias, la harina,el azúcar, las mantas, la tetera. Se llevaron todo”.

El modo en cómo se llevaron a cabo estas violaciones ha sido descrito por muchos tes- tigos de forma similar, tanto por personas que siguen viviendo en el Sáhara Occidental, como por otras que tuvieron que refugiarse en los campamentos de Tinduf. El siguiente testimonio es de un ex miembro de las fuerzas auxiliares de Marruecos que, mientras pertenecía a las Fuerzas Armadas marroquíes, fue testigo de numerosos casos de estas violaciones. Es importante señalar que numerosos saharauis sirvieron en dichas fuerzas armadas, sin tener conciencia de muchas de las atrocidades de las que luego fueron testi-

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