La definición de crisis en su acepción más amplia está dada por:
1. Cambio brusco en el curso de una enfermedad, proceso o situación problémica en su clímax, ya sea para mejorarse, o para agravarse el sujeto.
2. Mutación importante en el desarrollo de procesos, ya de orden físico, histórico o social.
3. Momento decisivo, de consecuencias importantes.
Desde el punto de vista psicológico, se trata de cambios que constituyen saltos cualitativos del desarrollo, posibilitando el paso a una ganancia o crecimiento de sus capacidades y posibilidades en los diferentes procesos.
Cada crisis descrita en el desarrollo psicológico, es concomitante a nuevas adquisiciones del desarrollo físico y fisiológico, que posibilitan a su vez: relaciones con el entorno, entrenamiento de habilidades que a su vez dan paso a nuevas posibilidades y adquisiciones. Así el cambio de postura decúbito supino a decúbito prono y el dominio paulatino del niño de estos movimientos, da paso al “sentarse”, permitiendo diferencia y amplitud en su campo
Elaboración de las estrategias Interventivas Intervención psicoterapéutica grupal, Incorporación a tratamiento psicoterapéutico individual Consultoría, orientación psicológica Combinar ambos tratamientos, grupal e individual
Consulta de seguimiento y control
Entre 4 y 6 años Entre 7 y 10 años. Entre 11 y 14 años.
visual, perspectivas de este campo, posibilidades de intercambio, entre otras. Este cambio postural propiciará a su vez una relación objetal diferente, entendido como un salto en el desarrollo, (motor y relacional).De esta manera cada nueva adquisición y su correspondiente modificación en el sistema de relaciones del niño con los adultos, tiene su equivalente desde el punto de vista psicológico.
La experiencia clínica nos ha mostrado que un elevado por ciento de las quejas y preocupaciones de las madres y padres de niños y niñas entre pre escolares y adolescentes, que acuden a nuestro servicio docente asistencial en busca de orientación, en su gran mayoría responde al desconocimiento, carencia de información, incorrecta interpretación de la actitudes y conducta de sus hijos e hijas, y a inadecuados manejos educativos. Por supuesto que estas acciones y/o actitudes de los familiares y adultos en general vinculados al proceso educativo son en casi todos los casos, carentes de intencionalidad malsana, por el contrario precisamente buscan ayuda porque no saben cómo afrontar esas situaciones, que pueden simplemente “ser parte” del desarrollo, y no constituyen un trastorno psicopatológico. Como ejemplo podemos mencionar dos de las mas conocidas: crisis de los tres años y crisis de los siete años, (la llamada edad de la peseta).
Crisis de los tres años:
Alrededor de los tres años se producen diferenciaciones evidentes del desarrollo, se conoce en la literatura psicológica como la crisis de los tres años y de manera popular como la edad del NO y el ↵PORQUÉ? El niño comienza a presentar cambios fuertes en su conducta social. Se torna negativista, o lo que es lo mismo, tiende como primera reacción a decir NO a todo lo que el adulto le pide, hay una resistencia ante las ordenes y el adulto lo percibe en muchas ocasiones como respuesta casi única ante cualquier solicitud que no haya partido de él mismo. Estas respuestas de negación a todo lo orientado por el adulto le permite establecer los límites de “lo posible y lo no posible”, el niño comienza a apropiarse de las normas y los valores morales mediante los límites establecidos por los adultos. La “consecuencia” que muestre el adulto – recordemos que el niño es mucho más consecuente – en el establecimiento de límites y reglas que el niño debe aprender, recordar y “retar”, permitirá irlo preparando por una parte para la vida social fuera del núcleo familiar, y por la otra para la diferenciación entre el YO y el OTRO, sea este otro un niño o un adulto. La diferencia entre lo bueno y lo malo, lo que se puede y lo que no se puede, lo que no se puede hacer ante nadie y lo que se puede hacer frente a algunos adultos le permitirá por una parte diferenciarse y reafirmarse como sujeto independiente por oposición al otro, comenzando a sustituir su nombre como si fuera referido por los otros – hasta ese momento cuando se refería a sí mismo lo hacía hablando en tercera persona, de la misma forma en que es nombrado por la familia, “ el niño quiere agua” – por el YO, MÍO, YO SOLO. Este comienzo de reafirmación es posible por el desarrollo de importantes procesos psicológicos: ya es capaz de comunicarse mediante la palabra, posee un vocabulario bastante extenso, construye oraciones por la inclusión de verbos, lo que le da una mayor fluidez y coherencia al lenguaje y la posibilidad de disminuir la inquietud e irritabilidad cuando no lo entienden. Todavía no se puede hablar de una socialización en el niño, tiende a jugar solo aunque haya otros niños junto a él y mediante la imitación al adulto comienza a “entrenarse” en el juego de papeles, por lo que resulta de gran importancia que los posibles ”modelos” a imitar: madre, padre, abuelos, y figuras con oficios o profesiones que le puedan resultar interesantes, coincidan con la transmisión de valores morales bien definidos y determinados, sin ambigüedades, conductas mentirosas o dobleces, ya que en esa identidad también se va estableciendo la verdad, la
mentira, y no conciben a un “grande” mentiroso o que no le brinde la seguridad que ellos y ellas necesitan.
Uno de los primeros elementos de identidad que se establecen además de la lengua materna es la genérica. Los niños y las niñas comienzan a descubrir que hay diferencias en su cuerpo y que esas diferencias tienen como consecuencia que algunas necesidades fisiológicas se “resuelven” de manera diferente, determinando cualidades de identidad genérica diferente. En ese momento la identidad genérica es en relación con lo conductual y externo, no de las funciones sexuales. Se visten, juegan, e incluso las manifestaciones y vínculos afectivos dependen y se forman de manera diferente. Las niñas pueden manifestar con mayor libertad sus emociones se les permite llorar sin que esto se valore como una característica negativa y puede mostrar sus afectos mediante besos a figuras de ambos sexos siempre “que los hombres sean de la familia”. Los varones sin embargo no deben llorar, ya que se considera genéricamente femenino y por lo tanto fuera de las normas que deben ser aprendidas desde muy temprano “por los hombres”. A Los niños en general se tiende a reprimir más sus emociones, interpretadas como debilidades no propias del “sexo que porta”, mientras que comienzan a entrenarlo con relación a ser más agresivo, audaz, y activo con relación a las mujeres. El niño aun no tiene impulso sexual y se le enseña frases y gestos que repiten, pero que no se corresponden con un impulso, pues no hay madurez sexual, se les exige por encima de sus propias necesidades del momento del desarrollo. Basados en estos ejemplos tomados de “la crisis de identidad “o de los tres años, podemos rememorar “motivos de consulta”* tales como:
“El niño está desobediente” “El niño está muy rebelde” “A todo dice que no”
“ Es muy llorón y yo estoy cansada de explicarle que los varones no lloran” “Cada vez que se le niega algo da una perreta”
“No le gustan los juegos de niña”
“Hace muchas preguntas de sexo y nos vigila para vernos desnudos al padre o a mi”.
Y pudiéramos hacer una larga lista de “motivos de consulta” que no son más que situaciones propias del desarrollo. Lo mismo podemos ejemplificar con “la edad de la peseta”.
“La edad de la peseta”: la conocida como edad de peseta, se presenta alrededor de los siete años, edad en la que confluyen varios aspectos importantes que impactan en el desarrollo infantil con su correspondiente contrapartida conceptual, está en pleno inicio de cambio en los procesos del pensamiento, ya en el desarrollo del pensamiento no funciona a nivel puramente concreto, sino que comienza la capacidad de generalización y abstracción, lo que permite un análisis de la realidad mas complejo y la asimilación de contenidos escolares como las matemáticas, (Ej. elaboración de conjuntos y planteamiento de problemas); la opinión del grupo comienza a tener un valor importante en sus criterios morales, gustos, preferencias, y unido a esto el miedo o temores a hacer el ridículo ante sus amigos, el no poseer suficientes habilidades deportivas o académicas y por ende no tener la aprobación
del grupo. También puede “transformarse” en un niño beligerante, cuestionador, retador y desafiante. Disfrutan molestando a los otros, en los que podemos incluir: los otros amigos menos agraciados, pasados de peso, bajos de peso, pequeños, muy altos, los del sexo opuesto, (el sexo opuesto por un buen rato perderá todo interés a no ser para mortificar), gustan de decir “malas palabras”, hablar alto, “poner nombretes o motes”, mostrarse irritables, egocéntricos y en fin casi nunca se muestran complacidos intentando todo el tiempo de llamar la atención de los otros. Para algunas familias esta etapa concluye con el arribo de la adolescencia, para otras, estas características se instalan y de sobredimensionan.
¿Cuáles serían entonces los “motivos de consulta” más frecuente?
“No sé qué le pasa, pero está insoportable” “Está desafiante, retador, contestón”
“Disfruta molestando”
“ Lo mismo parece un niño pequeño, que exige libertades de un niño mayor”
Por todas estas razones es importante valorar la posible presencia de una interpretación errónea de la conducta del niño y la necesidad de preparar a la familia para el acompañamiento al desarrollo psicológico de sus hijos. ( ver anexos de crisis/ síntomas)
PRIMER AÑO DE VIDA DESDE EL NACIMIENTO HASTA LOS DOCE MESES Crisis del
desarrollo Período Promedio Característica o expresión conductual
Permite,
(adquisiciones) Posible equivalente psicopatológico Primeras interacciones del niño relacionadas con sus procesos básicos de supervivencia y contacto 12
meses Complejo de animación. Reacciones emotivo-motora del niño al adulto
Relaciones afectivas con las personas. Vive los estados de ánimo de la madre Trastornos de ansiedad. Trastornos en el establecimiento de hábitos: alimentarios, higiénicos, sueño- vigilia Reflejos
incondicionados Tres meses Reflejos de: prensión, marcha automática, Moros Orientarse en el entorno, agarre, desarrollo motor acorde a su edad, iniciación relaciones en el espacio y principales sistemas del organismo Trastornos motores, marcha, establecimiento de relaciones espaciales, equilibrio.
Crisis del
desarrollo Período Promedio Característica o expresión conductual Permite, (adquisiciones) Posible equivalente psicopatológico Reacción de
ansiedad ante la presencia del extraño
Seis
meses Evade la mirada del extraño. Rechaza la proximidad del desconocido Seguridad en las relaciones interpersonales Miedos, Trastornos de ansiedad, trastornos del comportamiento social Reacción de angustia ante la separación Se inicia a los seis y su mayor expresión entre los nueve y los quince meses
Llora, se muestra serio. Rechaza a las personas poco conocidas Seguridad en las relaciones interpersonales Miedos, Trastornos de ansiedad de separación, trastornos del comportamiento social
ENTRE LOS 12 Y LOS 15 MESES Crisis del
desarrollo Período Promedio Característica o expresión conductual
Permite,
(adquisiciones) Posible equivalente psicopatológico La
marcha A partir del 2do año de vida Se desplaza solo en posición erecta Permite dominar su propio cuero y que se acerque a las personas y objetos de manera autónoma y se desarrolle la comunicación mas libre Inseguridad en la
relación con los otros, en la exploración de los objetos, por lo que puede causar
dificultades cognitivas. El
lenguaje Al final del 1er año de vida Actos de protesta y de oposición a los demás Una comunicación mas independiente y desarrollada. Mayor desarrollo psíquico Ataques hipobúlicos y rebeldía. Trastornos de l habla y del lenguaje. Signos de irritación y desorganización de la conducta.Agresividad Actividad objetal conjunta Entre los 12 y los 13 mses Se interesa por la utilización social social del objeto y busca la colaboración del adulto
Propicia la orientación del niño hacia los objetos y el desarrollo de sus movimientos. Perfeccionamiento de los analizadores visual y auditivo.
Permite la utilización de la experiencia histórica
Si el adulto quiere relacionarse sin que medien las acciones con los objetos, presentará problemas con las
relaciones y el desarrollo. Exigirá demasiada
atención, que lo carguen y no se interesará por los objetos.
ENTRE LOS TREINTA A LOS CUARENTA MESES
Crisis del
desarrollo Período Promedio Característica o expresión conductual Permite, (adquisiciones) Posible equivalente psicopatológico Comprensión de las vivencias Entre los cinco y los siete años Carácter inestable de la voluntad y del estado de ánimo. Da una explicación razonable del por qué de sus acciones. Permite que se formen relaciones nuevas a partir de la valoración de sí mismo, pues el niño juzga sus propios éxitos y su posición en el grupo. Dificultades en la autovaloración. Intolerancia a la frustración Necesidad de
conocer Entre los cinco y los siete años
Da razones para que dejen hacer algo solos.
Realiza las tareas escolares y se interesa por ellas.
Permite el desarrollo cognitivo. Independencia y responsabilidad Falta de validismo, pobreza en los intereses, dependencia. Crisis del
desarrollo Característica o expresión conductual Permite, adquisiciones Posible equivalente psicopatológico Necesidad de
independencia Las relaciones sociales se amplían. Utiliza pronombres personales. Gustan desatacarse y realizar tareas de adultos Desarrollar las relaciones con los coetáneos Dependencia,poco sociable. Vergüenza si es muy censurado. dependencia- independencia. Poco validismo Negativismo,
rebeldía Se niega a realizar las propuestas del adulto
Protesta por todo y hace réplicas insolentes
Reafirmación
del “YO” Trastorno desafiante oposicionista, negativismo
Surgimiento de la actividad intelectual
Interés por las tareas, implicación
emocional. Actúa con mayor control,
planifica sus tareas.
Mayor desarrollo intelectual
Rendimiento por debajo de sus posibilidades. Dificultades en la atención, daño de la autoestima. Dificultades en el aprendizaje
Exploración
sexual Juegos sexuales, manipulación y exposición de los genitales, curiosidad sexual.
Identidad de
género Masturbación compulsiva. Ocultamiento para juegos sexuales, víctima o victimario de abuso
ENTRE LOS DIEZ Y LOS TRECE AÑOS Crisis del
desarrollo Período Promedio Característica o expresión conductual
Permite,
(adquisiciones) Posible equivalente psicopatológico Pubertad y
primera adolescencia
Entre los 10 y
los 12 años Puede mostrarse irritable, confundido. Grandes cambios en los estados de ánimo y emociones. Cambia el contenido de los temores. Puede asumir reacciónes extremas en períodos de tiempo breve. Cambios importantes de los aspectos biológicos, fisiológicos y psicológicos. Agresividad, irritabilidad. Debut de conductas disociales. Dificultades con la autoestima Confusiones con relación a su identidad sexual