A través de actividades lúdicras el niño usualmente desarrolla y entrena, en sus relaciones con otros niños los patrones y conductas que observan en los adultos y que imita y asume, en actividades más o menos adecuadas o aceptadas socialmente.
De esta forma en una situación de juego libre, en la que no se sienta observado por la censura del adulto, el niño se manifestará espontáneamente de acuerdo a sus necesidades y motivaciones.
El salón de juego debe estar organizado de forma tal que pueda encontrar y dirigirse hacia su actividad preferida y establecer las relaciones que acostumbre con otros niños de edades similares.
Desde que el niño acude a consulta debe observarse su relación con los padres, con el examinador, su reacción ante la separación de los padres para su entrada al salón de Juego y por supuesto la actitud asumida una vez dentro.
El cuarto de observación debe constar de tres áreas bien definidas y separadas entre sí: área de juegos genéricamente femeninos,
área de juegos genéricamente masculinos
área neutra o de juegos comunes que no implique una preferencia en cuanto a la identificación sexual.
De esta forma, en el “área femenina” podrían jugar a “las muñecas”, "las casitas",
"peluquería", usar cosméticos, ropas y zapatos femeninos.
En el “área masculina” estarían carros, bates y pelotas, pistolas, espadas, guantes de boxeo.
En el área neutra, colocaremos instrumentos musicales, plastilina, lápices de colores, acuarelas, pizarras, juegos de salón, juegos de construcción.
También suele ubicarse un área con juguetes para lactantes, con muñecos de peluche, sonajeros y otros juguetes comunes a estas
edades, con lo cual se puede valorar conductas regresivas.
Al entrar los niños al salón de juegos debe anotarse hacía que área se dirigen y qué tipo de papel asumen en la misma, si organizan el juego con otros niños o si permanecen
aislados. Resulta importante observar no solo la actividad que realizan, sino también las conversaciones que se producen, la mímica del rostro, los gestos y maneras. Toda la información debe ser registrada de cada niño por separado.
1.9.1 Organización del cuarto de observación.
El observador debe registrar en su Informe:
• Actitud del, niño ante la separación del familiar que lo lleva a consulta. • Área a que se dirige el niño.
• Relaciones que establece con otros niños. • Manipulaciones de los juguetes.
• Actitudes asumidas.
• Diálogo que establezca con otros niños o con el examinador
Actitud del niño ante la separación:
Se debe observar la disposición del niño en su entrada al cuarto de observación. Generalmente los niños tímidos y sobrecogidos hacen resistencia a la separación, manifestando gran ansiedad. Puede manifestarse por medio de llanto o negativa a entrar solos con el examinador al cuarto. El niño debe ser tranquilizado y motivado hacia la actividad que va a realizar. En caso de que el niño se niegue a entrar solo, se puede Invitar a las madres a que lo conduzcan, tratando que una vez tranquilizado se quede solo para su observación.
La permanencia de la madre en el cuarto de juego no nos permitiría hacer una evaluación adecuada del niño, ya que disminuiría su espontaneidad y correríamos el riesgo de que fuera sancionado o dirigido por las madres.
Á rea g en ér icam e n te M ascu lin a Á rea g en ér icam e n te F em en in a INTERACCION
Área Neutra o de juegos de Salón
Juguetes para bebés
Si el niño se niega a entrar en el cuarto de los juguetes, no se debe obligar, debiéndose intentar en otra oportunidad.
Área hacia donde se dirige el niño.
Una vez el niño en el cuarto de los juguetes se observara a que área se dirige. En esta observación es importante destacar no sólo a qué área se dirige, sino qué papel, asume en la misma por ejemplo: si un niño varón se dirige al área femenina, se debe tener en cuenta qué tipo de papel asume en la misma, si sus papeles son masculinos, si “hace” de padre, de tío o de médico. En estos casos su identificación sexual sería adecuada, aunque esté en el área femenina.
Niños retraídos, los sometidos a restricciones de su actividad o “intelectualizados", rodeados de adultos en su ambiente familiar, suelen preferir el área-neutra, manteniéndose casi todo el tiempo en la misma, son productivos en el dibujo y la plastilina y disfrutan especialmente con los instrumentos musicales.
El área masculina es de la preferencia de los varones, hiperactivos, agresivos y niñas con preferencias genéricas masculinas.
Los hiperactivos no se mantienen durante mucho tiempo en una misma actividad, no llegando casi nunca a organizar un juego determinado.
Los agresivos, aunque suelen disfrutar molestando a los demás niños, o rompiendo los juguetes, solo debe llamárseles la atención, cuando haya peligro de daño hacia sí mismo o hacia otro niño del grupo.
Hay niños que se dirigen hacia los peluches y juguetes de "canastilla" (lactantes), mostrando conductas regresivas.
Relaciones que establece con otros niños
Para la observación del juego libre el niño es llevado al cuarto de los juguetes con otros niños de edades similares. Se pueden agrupar las edades de la siguiente manera:
• Menores de cinco años. • De seis y siete años. • De siete y ocho años.
Los grupos deben ser heterogéneos en cuanto al sexo y características de los trastornos. Debe tenerse en cuenta la relación que establece con otros niños:
• Si organiza el juego y distribuye papeles. • Sí se muestra agresivo.
• Si permanece indiferente al juego de los otros, sin incorporarse al juego organizado. Hay ocasiones en que siendo iguales en edad, y las características de los síntomas de los niños, ninguno se dispone corno líder y juegan de manera independiente.
Es importante la manipulación que realice el niño con los juguetes, si los utiliza con el objetivo con que fueron creados, o si se realizan manipulaciones "extrañas” con los juguetes.
Si se detectan manipulaciones extrañas con los juguetes, debe indagarse con el niño el significado de lo que está haciendo. Como ejemplo de estas manifestaciones, pudiéramos citar el lamer los juguetes, invertir las maquinas y ''rodarlas" con las ruedas para arriba. Este tipo de manipulaciones "extrañas”, suelen ir acompañadas de neologismo, pudiendo resultar signo de patologías más estructuradas.
Actitudes asumidas por el niño
Las actitudes asumidas por el niño, podemos agruparlas de la siguiente forma:
• Incorporación al grupo: El niño se incorpora a la actividad espontáneamente, participando activamente y manteniendo relaciones adecuadas con los otros niños, independiente del papel que asuma en el mismo.
• Actitudes hostiles: El niño se muestra agresivo, interrumpiendo el juego de los otros y no manteniendo la atención en una actividad determinada también puede mantener actitudes hostiles con los observadores, bien sea verbal o física.
• Aislamiento: El niño se mantiene aislado, no juega ni participa en las actividades de los otros niños. Su actitud de aislamiento puede mostrar indiferencia o disfrute hacia la actividad lúdrica de los otros niños. No participan del juego, siguen y disfruten juego de los otros niños, sólo que se sienten Incapaces de incorporarse al juego, el temor al fracaso o al rechazo, los inhibe. Los niños con tendencias esquizoides por el contrario ni participan del juego ni les interesa
comunicarse con los otros. Su expresión facial difiere totalmente de los tímidos,
mostrándose indiferentes.