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10.3 NFQ Levels 6-

“Lo que hace Internet es procesar la virtualidad y transformarla en nuestra realidad, constituyendo la sociedad red, que es la sociedad en la que vivimos.”

Manuel Castells

La cultura de Internet es la cultura de los creadores de Internet. Por cultura entiendo un conjunto de valores y creencias que conforman el comportamiento. Los esquemas de comportamiento repetitivos generan costumbres que se imponen mediante las instituciones así como por las organizaciones sociales formales. […] Si bien se manifiesta de forma explícita, la cultura es una construcción colectiva que trasciende a las preferencias individuales e influye en las actividades de las personas pertenecientes a dicha cultura, en este caso, los usuarios/productores de Internet (2003, p. 51).

Para Castells, la cultura de Internet se caracteriza por tener cuatro estratos. En primer lugar está la cultura tecnomeritocrática, que nace de la ciencia y del mundo académico y que con el tiempo logró obtener su autonomía al apoyarse en la comunidad académica, para así ganar legitimidad y

prestigio. En segundo lugar está la cultura conformada por los hackers, quienes lograron cruzar las fronteras de la innovación tecnológica, algo que hasta ese entonces era impensable; ésta cultura ha sido decisiva en todo el conjunto de la revolución tecnológica actual, pues permitió el progreso abierto y difundido de la Red y de sus aplicaciones. Los hackers han sido los que han tenido siempre la pasión por crear, pues para ellos la libertad de acceder a la tecnología y utilizarla como quieran es fundamental.

Estas dos culturas supieron complementarse muy bien entre sí, pues el interés por investigar por parte del sector académico y la pasión por desarrollar avances tecnológicos en la red por parte de los hackers, fueron principios fundamentales para el inicio de la cultura digital. Después de que esta base fue establecida, millones de usuarios comenzaron a hacer parte de esta cultura, formando

comunidades virtuales, y así crearon nuevas formas de interrelación en la sociedad. Estas

comunidades supieron utilizar los valores tecnológicos y la conexión interactiva en red aplicados a la vida social, mas no a la tecnología por tecnología, dándonos así el mejor ejemplo de lo que es la libertad de expresión a través de la comunicación horizontal y libre en la Red. Finalmente, un sector de la sociedad descubrió que a través de la Red podrían tomar el control del mundo haciendo uso del poder que acompañaba a la tecnología naciente. Esta cultura es llamada por Castells como los

emprendedores, un sector comercial que aprovechó la tecnología de Internet para hacer dinero, de

esta forma, las empresas se transformaron en un eje movilizador de Internet, que a su vez se convirtió en el eje de nuestras vidas.

Entonces, la cultura de Internet fue construida por el progreso tecnológico desarrollado por el hombre, quien hizo de Internet un espacio más creativo, libre y abierto, de esta forma se asentó en comunidades virtuales dedicadas a generar otras alternativas de comunicación en la sociedad, una sociedad que se materializó por emprendedores capitalistas que crearon una nueva economía a partir de Internet (Castells, 2003).

Para Pierre Lévy, “la cultura es un complejo de redes de sistemas culturales entramados entre sí, es decir, que se solapan, comparten agentes, entornos y recursos culturales, interaccionan, se comunican y se transforman mutuamente” (2007, p. 9). Este autor utiliza los términos cultura digital o cultura de la sociedad digital para referirse a la cultura propia de las sociedades en las que las tecnologías digitales configuran las formas dominantes de la información, comunicación y conocimiento. Para él, la cultura digital está entendida como “…la totalidad de las redes de sistemas socio-técnico culturales que han surgido y han sido configurados por los impactos de las nuevas

TIC (tecnologías de la información y comunicación)” (2007, p. 10). Para Lévy, la cultura digital no se reduce a componentes simbólicos, sino que integra también las técnicas, los artefactos y los entornos materiales. Es decir, la cultura está compuesta por tres entornos: en primer lugar, están los entornos materiales electrónicos como los ordenadores, equipos informáticos, redes de ordenadores y en general todas las tecnologías informáticas; en segundo lugar, están los entornos simbólicos digitales, como por ejemplo, las informaciones y contenidos digitalizados que circulan en los entornos materiales como las bases de datos, programas, textos, videos, audios, aplicaciones, portales, hipertextos y demás; y, en tercer lugar, se encuentran los entornos simbólico interpretativos, que son todos los significados, interpretaciones y representaciones correspondientes a los entornos simbólicos digitales. A estos tres entornos pertenecen los individuos y colectivos portadores de esta cultura, mediante sus prácticas específicas, sus capacidades y sus competencias culturales (Lévy, 2007, pp. 10–11).

1.2.1.

Software libre: Open source

El surgimiento del software libre o código abierto trajo consigo una lógica de pensamiento que caracteriza los roles de la cultura digital. Según Castells, Internet fue pensado y concebido desde el principio sobre protocolos de código libre que estarían a disposición de quien quisiera, “la distribución libre de códigos permite a cualquier persona modificar el código y desarrollar nuevos programas y aplicaciones, en una espiral ascendente de innovación tecnológica basada en la cooperación y libre circulación de los conocimientos técnicos” (2003, p. 53).

La manera como se han logrado desarrollar acciones a través del software libre propone un reto para la sociedad y genera un aspecto esencial en la construcción de la Web. El sistema operativo Linux es el ejemplo más conocido y exitoso de desarrollo a través de open sourcing. Linux ha sido desarrollado, utilizado y redistribuido gracias a contribuciones provenientes de colaboradores de todo el mundo que pueden aportar al sistema debido a la licencia pública general bajo la que fue pensado este sistema. Carlos Scolari afirma que lo más importante de esta lógica de código abierto “no es el programa que se produce sino el mismo proceso de producción y la nueva noción de propiedad que lo sustenta: todos son, a su manera y en parte, dueños del gran debate que orienta la evolución del sistema operativo.” (2008, p. 189).

Es así, con la lógica del software libre, como se rompe con el paradigma de productor y consumidor, pues en Internet todos podemos aportar como usuarios productores y consumidores.

Alvin Töffler designó un nuevo término para referirse a este nuevo aporte para la cultura de Internet: prosumers. Esta palabra es la unión de producer (productor) y consumer (consumidor), que nace de la visión del consumidor postmoderno que actúa como customizador y participa en el proceso de producción:

El papel de los productores y los consumidores se iría difuminando cada vez más hasta fundirse. Esta situación vendría como consecuencia de un mercado híper saturado en el que la producción en masa de productos estandarizados empezaría a satisfacer las necesidades básicas de los consumidores y tras la cual, para seguir aumentando los beneficios, las empresas empezarían un proceso de personalización de esa producción en masa. Lógicamente, esta personalización exige una participación activa del consumidor en el proceso pues es él, y sólo él, quien en última instancia mejor conoce sus gustos y necesidades (Martí & Muñoz, 2008, p. 146).

Martí y Muñoz explican que este prosumer revela su importancia a través de los medios digitales que demandan interacción, participación activa e incluso creación o co-autoría. Se trata de un comportamiento proactivo de cada persona que decide apropiarse de Internet: “gracias a las redes sociales que establece mediante Internet es capaz de organizarse, de compartir experiencias y opiniones, información en definitiva, y cuyo valor, cada vez más, dentro del panorama de marketinges la enorme influencia que puede llegar a tener sobre otros consumidores.” (2008, p.  188).

Sin duda, la lógica del software libre ha penetrado toda la cultura de Internet, introduciéndose en la producción comunicativa de la Red especialmente durante los últimos años. De modo que el trabajo cooperativo desde una comunicación descentralizada y distribuida, se aplica a la generación y distribución de contenidos como noticias, fotos, videos, música, libros, etc. Sin embargo, el trabajo colaborativo entre usuarios no se abría desarrollado sin el surgimiento de la Web 2.0.