Javier Angulo Ramos (2008), en su tesis de maestría, investigó la relación entre la motivación y satisfacción con la profesión elegida con el rendimiento académico de un grupo de 240 estudiantes de la Facultad de Educación de la UNMSM en el 2006 y para el tema del rendimiento académico utilizó el promedio ponderado de ese año, estableciendo las correlaciones a través de métodos estadísticos descriptivos e inferenciales y encontró una relación significativa entre la motivación para el estudio de la especialidad y la satisfacción con la profesión elegida con el rendimiento académico de los estudiantes (ídem, p. 11)
En la construcción de su marco teórico, refiere el trabajo de Atalaya (1995) quien afirma que “la satisfacción (con la profesión elegida) como grado de contento, permite al estudiante estar predispuesto favorablemente para tener un buen rendimiento
(académico)”, afirmación que coincide con la postura de la presente investigación. En relación con la elección vocacional, propone que esta “supone un compromiso muy importante en la vida de una persona y está ligado a un proceso de crecimiento y maduración individual y de responsabilidad social, en la medida que contribuya a la realización personal y al progreso social, cultural, científico, económico y político” (ibid.,
p. 70). En este mismo sentido, cita a Vildoso (2002), quien afirma que “la satisfacción con la profesión elegida es un estado afectivo resultado de la motivación; como consecuencia, causa en el estudiante conductas positivas” (íd., p. 93), compatibles con un mejor
rendimiento académico que cuando ocurre lo inverso.
Concluye su investigación afirmando que “la motivación para el estudio y la satisfacción con la profesión elegida están relacionados significativamente con el
rendimiento académico de los estudiantes” (íd., p. 99) y que “el alto grado de rendimiento académico se debe a que los estudiantes están motivados para estudiar en razón a las calificaciones” (ibid., p. 100).
Tejedor, García – Valcárcel (2007), investigan las causas del bajo rendimiento del estudiante universitario en España y realizan una serie de propuestas de mejora, pero obtienen especiales conclusiones, entre ellas que “en casi todos los estudios nacionales e internacionales, la mayor parte de los abandonos se produce en los primeros años de carrera, fundamentalmente en el primero. Parece, pues, un hecho confirmado, que las mayores incidencias en el rendimiento académico de los universitarios se acentúan de manera especial en el primer año y algo en el segundo. Una vez superada esta fase, se produce una cierta estabilidad en los comportamientos académicos y se modera de forma acusada el fracaso en el rendimiento académico”. Esta tendencia justifica por completo la pertinencia e importancia de la presente investigación.
Por otra parte, al analizar el rendimiento académico en relación con los aspectos inherentes a los alumnos, encuentran en el perfil de los sujetos con mejor rendimiento universitario, una serie de factores que, ubicados en orden de importancia, tienen en un lugar intermedio a los alumnos “con un nivel alto de satisfacción ante la carrera elegida” (íd., p. 448). Sin embargo, al referirse a los alumnos de bajo rendimiento académico, la relación de estos factores no es tan precisa y solo se puede atribuir, en el segundo lugar, un
“desarrollo inadecuado de aptitudes específicas acordes con el tipo de carrera elegida” (ibíd., p. 449). No obstante, de ambas afirmaciones se puede comprender que hay una relación entre la satisfacción con la carrera elegida, es decir, con la elección vocacional correcta y el rendimiento académico, por lo menos, en el primer año de estudios.
Tonconi (2009) investigó los factores que influyeron en el rendimiento académico y la deserción en alumnos del primer semestre de la facultad de ingeniería económica de una universidad del sur peruano. Encuentra a la motivación personal como un factor
importante en el rendimiento académico y afirma que “numerosas investigaciones han partido de la premisa que la motivación, considerada agente, tanto interno como externo del hombre, incide notablemente en todas las acciones que éste pueda realizar. En tal sentido, el rendimiento académico puede estar determinado en gran medida por el factor motivacional” y encontró, entre otras, una relación determinante entre el rendimiento académico y el número de créditos matriculados por alumno, utilizando un modelo que explica significativamente los resultados obtenidos (paradójicamente, los resultados no son significativos cuando trata el aspecto de la elección voluntaria o involuntaria de la carrera, que es el aspecto más similar al caso de nuestra investigación). La premisa general de trabajo es que “los factores que influyen en el bajo rendimiento académico estarían
relacionados con los aspectos académicos, económicos y sociales de los estudiantes, como los bajos niveles de: motivación, inteligencia, ingresos económicos, hábitos, estrategias y estilos de aprendizaje” (ibid.). De este trabajo, interesa principalmente el enfoque
metodológico y sus modelos de prueba de hipótesis y resultados.
Metodológicamente, trabaja en dos etapas: en la primera, desarrolla el Método econométrico de los cuadrados mínimos ordinarios (MCO), de naturaleza lineal, que le permite establecer la correlación previa entre las variables independientes, como condición para alcanzar los objetivos del estudio. En la segunda etapa, aplica el modelo econométrico
Probit de Máxima Verosimilitud (MV), adaptado de un referente extranjero anterior, que le permite relacionar los resultados obtenidos en la primera etapa con la variable dicotómica dependiente: el alumno ha desertado previamente (1) o no (0).
Para Thorne (2004), un indicador de la calidad educativa que ofrece una universidad es, entre otros, la selección y admisión de sus estudiantes. Para Soto (2017) “es de suma importancia que el universitario tenga accesible a la libertad, que le permita explayarse en todo su campo en busca de la verdad… El rigor crítico junto con el amor a la libertad supone al estudiante universitario una sensibilidad menor a las coacciones de diversas índoles. Debe darse libertad al universitario para que él mismo pueda corregirlo” (sic).
En relación al tema de la elección vocacional y el uso de la libertad en esta, Marín, Troyano y Fernández (2000) referidos por Cepero (2009) realizaron un estudio sobre el fracaso universitario y encontraron que las preferencias profesionales son uno de los aspectos actitudinales que poseen un potencial predictor sobre el rendimiento académico pero sostienen al mismo tiempo que el poco conocimiento de la especialidad que eligen atenta contra el buen rendimiento académico, para lo que citan una serie importante de fuentes previas.
Mosteiro y Porto (2000) revisan el término elección mismo y los factores que condicionan la elección de los estudios superiores. Encuentran que la elección de estudios depende de los intereses o las preferencias de los individuos pero que también participan otras variables o motivos.
En un trabajo que será referente principal para esta investigación, Garbanzo (2007) encuentra consenso entre los especialistas sobre la dificultad en identificar el rendimiento académico con las notas en la educación superior, debido a lo problemático y confuso que resulta. Sin embargo, realiza una importante clasificación de los factores que intervienen en el rendimiento académico universitario, a partir de una exhaustiva investigación
bibliográfica. Encuentra también que la nota obtenida en el examen de ingreso a la universidad es un predictor muy importante del rendimiento académico, pero que este último se ve afectado por las políticas universitarias relativas a los cupos de las
especialidades en concurso. Del mismo modo, en otra parte de su investigación, afirma que “la posibilidad de ubicarse en una carrera universitaria escogida en primera opción de interés del estudiante también representa un indicador valioso en su rendimiento
académico” (íd.). Finalmente, hace referencia al trabajo realizado por Vélez y Roa (2005) quienes encuentran que la satisfacción con la carrera y con la universidad, alejados de las presiones familiares y exógenas, inciden positivamente en el rendimiento académico.
Vélez y Roa (2005), investigan los factores asociados al rendimiento académico en estudiantes del primer semestre de Medicina de una universidad colombiana que muestra una siniestralidad académica superior al 30% y aplican un modelo de regresión logística que les permite asociar el rendimiento académico con factores discutidos previamente.
Además, establecen la homogeneidad del proceso de selección de los estudiantes durante el periodo de la investigación, que les permite afirmar la similitud de cada grupo en estudio y un análisis comparativo a partir de un piso nivelado, tal como se estima sería posible para nuestra investigación. Los resultados no resultan concluyentes para establecer con claridad las causas del fracaso en los estudios.
En resumen, parece haber un consenso en que la libertad de elección vocacional es un factor importante del rendimiento académico, entre otros, pero se da por
sobreentendida. Por lo tanto, si todos los otros factores participantes en el complejo mecanismo de elección vocacional se mantienen constantes, resulta razonable pensar que el ejercicio de la libertad en la elección debería ser el factor que establezca la diferencia y eso se debería ver reflejado en los resultados, es decir, en el rendimiento académico.