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Oracle Database High Availability Solutions for Planned Downtime

Release 2 Oracle Database 11g

sesión charlando con los niños. Hoy les pediría que hablaran con sus

padres sobre lo que.oyeron y el efecto que produjo en sus vidas, pero

esta sesión hablé con ellos sobre lo que presenciaron. Expliqué la idea

de complementariedad, que describí en palabras sencillas para Carlos.

Encuadré el concepto para María en términos de cómo seleccionar al

novio indicado y señalé que "cuando otra persona asume el control, te

vuelve innecesaria". Los niños han presenciado las constantes riñas

entre•sus padres. CoMprenden la idea de sobrefuncionar y subfuncio-

nar, y, casi de seguro, entienden que algo cambió durante esta sesión.

Reflexiones

Los cambios en Elena y Luis me sorprendieron, y aún me tienen sorprendido. Fue como si hubieran ido a terapia en el momento preciso en que estaban exhaustos y dispuestos a cambiar. También parece probable que la proximidad de

las dos sesiones y el saber

188 EVALUACIÓN DE FAMILIAS Y PAREJAS DEPRESIÓN AGITADA EN UNA MUJER ADULTA 189

que la consulta terminaría con la segunda sesión tuvo un efecto catalítico que aceleró el proceso tanto para la familia como para el terapeuta. El periodo entre las sesiones me permitió examinar mi reacción ante Luis y reflexionar sobre cómo podría apoyarlo sin dejar de cuestionar la estrechez de su perspectiva. Además, fue útil que cuando la familia llegó a la segunda sesión, ya había incorpo- rado algunos de mis conceptos terapéuticos y empleaba cada vez más un lenguaje de reciprocidad e interconexión.

Marco terapéutico Organización familiar

Esta familia se organizaba en torno de la depresión de la madre, al igual que una enfermedad crónica sirve a menudo para moldear las pautas transaccionales de todos los miembros de la familia. El padre, tratando de ser útil, estaba en coalición con los hijos en con- tra de la madre. Y la madre aceptaba por completo el papel de pa- ciente que su esposo le había asignado.

En las familias con hijos, es importante recordar que padres y esposos son dos subsistemas diferentes. Aunque uno no sepa cómo salir del conflicto, el otro puede ofrecer una apertura a otras posi- bilidades. Al final de la segunda sesión, cada uno de los esposos había aceptado la idea de que su conducta era producto de la re- lación. Elena describió que estaba organizada por la intervención rápida de Luis, en tanto que Luis aceptó que su funcionamiento como capataz volvía "perezosa" a Elena.

Perspectivas individuales

La madre de Luis lo eligió para ser el cuidador de la familia y, posteriormente, se convirtió en el contrcslador "útil" de su esposa. Aunque no exploré el pasado de Elena y no comprendí el origen de

su agitación, utilicé el patrón de relación entre el esposo y la esposa como herramienta para introducir otras formas de que ella se viera a sí misma y se relacionara con los demás miembros de la familia. En este caso, me centré en el esposo y la esposa como una pareja complementaria, en lugar de tratarlos de manera individual.

Estrategias de intervención

Hablando por toda la familia, lo primero que dijo el padre fue: El problema es mamá, todo la hace enojar. Ella coincidió: Soy yo. El primer sondeo ante semejante presentación consiste en consi- derar que la paciente identificada puede estar respondiendo a las presiones interactivas de la familia. Con un poco de estímulo, Elena reveló que no solo era que "todo la pusiera muy nerviosa", sino que era una madre que se enojaba con sus hijos porque dejaban la ropa tirada en el suelo y oían música a un volumen muy alto en la casa. Cuando Elena se enojaba con sus hijos, Luis saltaba de in- mediato al rescate y, en el proceso, se precipitaba a definir el enojo de Elena, no la conducta de los niños, como el problema.

En las familias en las que hay un enfermo crónico, el terapeuta a menudo se encuentra en medio de una lucha con la forma es- tablecida en que los miembros de la familia se ven unos a otros. Para combatir esta norma establecida, acostumbro aliarme con el miembro sintomático y redefino su posición en la familia. Esta estrategia tiene riesgos inherentes, porque el acto de desequili- brarlos puede invitar a los miembros de la familia a unirse en contra del terapeuta. Mi lucha de poder con Luis durante la pri- mera sesión fue un ejemplo de este dilema. Estaba tan empeñado en mostrar la fuerza de Elena que me negué a aceptar cualquier interferencia de Luis.

El terapeuta debe responder a una lucha de poder con un clien- te como a una señal de frenarse. Esta lucha indica que está trabajan- do demasiado cerca de la familia y se ha asimilado a los patrones de la familia. ¿Por qué se puso Luis a la defensiva? ¿De qué tenía

miedo? Estas preguntas importantes se pierden de vista cuando el terapeuta queda atrapado en una lucha.

No tiene que haber incompatibilidad entre empatía y confron- tación. Sin embargo, la unión siempre debe preceder a la confronta- ción. De lo contrario, el cuestionamiento puede sentirse antagónico. Solo cuando existe una unión adecuada con los miembros de la fa- milia, estos perciben que la confrontación es por su bien.

Por fortuna, mi relación antagónica con Luis cambió en la se- Onda sesión: primero, gracias a que reencuadré la tendencia a la sobreprotección de Luis como preocupación, y después porque ex- ploramos qué le preocupaba y cómo llegó a ser una persona que se preocupa tanto. Una vez que Luis comenzó a sentir que yo aprecia- ba su posición, se abrió más a una exploración de la complementa- riedad rígida que caracterizaba su relación con Elena.

Técnicas

Como he mencionado, la unión es un prerrequisito para que los miembros de la familia se sientan comprendidos en la medida suficiente como para confiar en el terapeuta que les pide que re- examinen sus interacciones. Una familia que busca ayuda es como alguien que tiene una lesión grave. Antes de que el lesionado se muestre dispuesto a intentar algún ejercicio terapéutico, necesita sentirse seguro de que el médico entiende la lesión y las limitacio-_ nes que le impone. De la misma manera, los miembros de la familia necesitan saber que el terapeuta comprende que lo que hacen está justificado y que quizá duden en probar algo distinto por temor a que las cosas empeoren.

Para cuestionar un patrón de complementariedad rígida, como la ayuda y la impotencia entre Luis y Elena, se puede señalar: "Qué interesante; él parece pensar que o "Cuanto más hace él X, tanto más haces tú Y, y viceversa". También es pbsible poner en entredicho los papeles rígidos que la pareja desempeña mediante la exploración de las posibilidades y las restricciones. Así, cuando

Luis interrumpió los esfuerzos de Elena por consolar a Carlos, pre- gunté a Elena: "¿Necesitas su ayuda?" También puse a prueba su flexibilidad cuando le pedí que hablara más despacio y señalé que Elena estaba más relajada cuando se ocupaba de Carlos.

Cuando la familia volvió para la segunda reunión, Elena mos- tró un cambio extraordinario. Se veía considerablemente más tran- quila y relajada con su familia. Este principio de cambio por parte de su esposa ayudó a Luis a ver de manera más positiva la consul- ta. Me propuse esforzarme por atribuir a Luis los cambios registra. dos en su esposa y comenté que él debía de estar haciendo menos, ya que su esposa estaba haciendo más. Este comentario subrayó la complementariedad de su relación y recordó a los esposos que pueden ayudarse mutuamente a cambiar si cambian la mitad de la ecuación que les corresponde.

Esta consulta tuvo lugar antes de que sistematizáramos el cuarto paso de nuestro modelo: crear una visión compartida de los cami- nos que llevan al cambio. La adición de este paso subraya la impor- tancia de que la terapia sea una empresa en colaboración. La idea de que una evaluación es algo que hace el terapeuta implica que la terapia será una operación ejecutada en la familia. Sin embargo, como en realidad solo sus miembros pueden cambiar lo que ha- cen, la evaluación que cuenta debe incluir lo que familia cree que debe cambiar. En este caso, seguí compartiendo con Luis y Elena mi evaluación de su complementariedad hasta que ellos también la entendieron. Cuando Luis declaró por fin: "Necesito cambiar. Ne- cesitamos cambiar", se puso de manifiesto que tanto él como Elena se habían unido con el consultor y entendían la complementariedad que hacía que Luis se afanara en ser tan responsable y que ella se resignara a desempeñar el papel de la esposa inútil. Por supuesto, tendrían que trabajar mucho más, pero esto era un comienzo.

NOTAS

1. Haley, J., 1963, Strategies of Psychotherapy, Nueva York, Grune & Stratton.

CAPÍTÚLO

La mujer cuyas manos