descalificar a lo móvil como extraño a lo que se mueve, sino de asumir la complejidad de una realidad interpretada como proceso que genera múltiples diferencias, pero que puede ser comprendida en su unidad compleja y diferenciada.
Esta concepción se enfrenta al dualismo de los racionalismos que postulan un fundamento racional distinto de los entes que participan de su ser, y que genera unas antropologías
183 Ibid., 1050a9. 184 Ibid., 1050b2
185 FERRARIN. Alfredo. Hegel and Aristotle. Cambridge: Cambridge University Press. 2001: 15-27.
186 En Hegel, toda la realidad puede comprenderse como idea, o como el desarrollo del concepto. Se trata de una
sola realidad, que se diferencia a sí misma de forma compleja y que puede ser comprendida por nosotros. Al respecto, ver: WARTENBERG, Thomas. Op. cit., 104-107. En Aristóteles, además de las críticas a Platón, hay que recordar como en la Metafísica, la pregunta por el ser en cuanto ser se refiere en último término a la substancia, y en particular, al sentido último en que se dice ser. Al respecto, ver: BARNES, Jonathan. “Metaphysic”. En: BARNES, Jonathan editor: The Cambridge Companion to Aristotle. Op. cit., 101-108.
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dualistas, donde alma y cuerpo son totalmente separables. En cambio, dentro de esta tradición, la existencia humana se comprende como una unidad compleja, donde el alma no representa un papel de “esencia divina o racional”, sino de principio del movimiento; en lugar de la imagen del capitán de un barco esta tradición propone alguna continuidad entre la “animalidad” y la “humanidad”, que permite pensar el alma como una rama que crece y florece con fragilidad187.
En el mismo sentido hay que comprender la historia. Aristóteles hace un uso selectivo de los filósofos anteriores con el fin de ayudarse a enfrentar las aporías que enfrenta en su formación platónica; emplea la filosofía anterior como recurso y contribución para su propia búsqueda188.
Aristóteles deriva su filosofía de las anteriores, y reduce las posiciones teóricas previas a sus propios términos. Si bien Aristóteles no considera su filosofía como la evolución necesaria de un concepto, tanto Aristóteles como Hegel comparten la idea de una compulsión interna a la misma realidad, que hace a la filosofía un desarrollo histórico continuo. Así, la filosofía es la ciencia misma de la verdad (Hegel) o el pensamiento mismo que guía a los filósofos hacia la verdad (Aristóteles), considerada como conformidad con los fenómenos189.
Para estos dos filósofos, las más recientes filosofías son el resultado de las precedentes. Pero tal vez es más importante notar que en estos dos filósofos, la apropiación de las filosofías anteriores ocurre a través de la recuperación de una tradición que construye nociones comunes. Ya no se trata de filosofar dialogando con personas vivas, con quienes se puede compartir una conversación, sino de considerar a la filosofía misma como una tradición viva, en la cual se piensa discutiendo posiciones desde la perspectiva del filósofo que actualmente discute los problemas.
Para Aristóteles, las posiciones de los filósofos anteriores son opiniones (éndoxa) que constituyen el punto de partida de las investigaciones filosóficas actuales, las cuales no pueden acontecer con independencia de lo que ya se ha pensado. En ese sentido, Aristóteles hace un gran esfuerzo por recuperar y acumular las posiciones anteriores dentro de su filosofía, buscando que nada se pierda, sino que adquiera sentido dentro de los resultados que él
187 NUSSBAUM, Martha Crave. La fragilidad del bien. Op.cit., 343-372. 188 ARISTÓTELES. Metafísica.Α 3, 983b 1-3.
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propone. Así, aunque nada mantenga el sentido en que fue dicho, la contribución de cada filósofo es juzgada de manera retrospectiva para buscar la verdad, que allí, en el pensar actual del filósofo, se revela siempre ella misma. Como consecuencia, y dentro de la concepción aristotélica de la fragilidad del pensar, en algunos casos, el filósofo podrá repetir errores, y en otro volverá a descubrir algunas comprensiones de la verdad olvidadas190.
Para Hegel, los filósofos no son refutados por los filósofos siguientes, sino que éstos muestran la finitud de los principios precedentes y socavan sus pretensiones de encontrar conclusiones definitivas y acabadas191. Hegel se aparta de Aristóteles en tanto no juzga a los filósofos que
considera, pero siempre los estudia en la perspectiva de mostrar que se trata de un aspecto finito de la verdad; así, su Historia de la Filosofía no busca repetir lo que otros dijeron o pensaron, sino mostrar el proceso de revelación de la verdad en su comprensión como Idea192. Para los dos, la terminación y la emergencia de la verdad cuenta con el necesario enfrentamiento con lo que dijeron los predecesores en función de su propio pensamiento. No hacen una descripción neutral del pensamiento anterior, aunque tampoco una reconstrucción parcial, movida por la simpatía. En realidad, la preocupación de estos dos filósofos es la verdad, que consideran balbuceante en las palabras de los filósofos anteriores, tratando de emerger y afirmarse a sí misma. Sin embargo, ni Hegel ni Aristóteles comparten la noción de “progreso” en la filosofía; en consecuencia, no hay en ellos una noción de una teleología inevitable o de un destino unánime. En sus investigaciones, su interés es mostrar, en cambio, el proceso de auto revelación de la verdad, siempre a través de la finitud del pensar.
Las diferencias, sin embargo, no son pocas en Hegel y Aristóteles. En primer lugar, Hegel no sólo ha asumido al cristianismo como componente esencial de la revelación de la verdad; también asume el escepticismo moderno, a través del cual espera reconstruir la confianza en la razón. En segundo término, para Aristóteles la verdad es uno de los significados del ser, pues la verdad se revela ella misma cuando entendemos el sentido de las cosas (tà prágmata)193. Para
Hegel, la verdad es siempre la mediación y el resultado de una adecuación entre el objeto y su
190 Ibid. Α 1074b 10-13; , 1076a 12-16.
191 HEGEL, G. W. F. “Vorlesungen über die Geschichte der Philosophie”. En: Werke in zwanzing Banden. Op. cit. Lecciones sobre la historia de la Filosofía. Traducción de Wenceslao Roces. México: Fondo de cultura económica. 1979.
192 BEISER, Frederick C. “Hegel’s historicism”. En: BEISER, Frederick editor. The Cambridge Companion to Hegel.
Op. cit., 288-293.
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concepto, entre su ser en sí y su ser para sí mismo: una realidad es verdadera cuando corresponde a su concepto y destinación, y cuando puede mostrarse ella mismo como una entidad independiente. En tercer lugar, para Aristóteles el conocimiento parte de la experiencia, de manera que la filosofía tiene una génesis en lo sensible. En cambio, para Hegel, la filosofía se construye en y a partir de los conflictos de la realidad, haciéndose más necesaria en épocas de separación y escisión; pero su relación con la experiencia es negativa, dado que sólo puede encontrarse y reconciliarse en ella misma, removiendo las contradicciones en las cuales se envuelve el entendimiento cuando se enfrenta a la experiencia, pues el pensar racional será siempre alguna forma de reconciliación de lo que aparece en conflicto. Finalmente, mientras en Aristóteles, la filosofía parte del deseo natural de conocer, en Hegel el deseo de conocimiento siempre responde a una necesidad espiritual, y la filosofía siempre es un pensamiento que acontece al atardecer de una época, pues el deseo humano está ya siempre mediado por la historia y la cultura, y la labor de reconciliación exige la reconstrucción comprensible de procesos más o menos acabados, que sean pensables como totalidades concretas194.
3.2.3. Sistema en Hegel. Una consecuencia de esta posición de permanecer pensando en la