En el caso particular del Quindío es importante recordar La Violencia de los años 50, como un antecedente histórico para comprender la persistencia de fenómenos violentos en la región, teniendo en cuenta que a partir de ese momento se da el nacimiento de las guerrillas liberales, la creación de bandas de sicariato en la lucha entre partidos y la fundación de ejércitos privados para la protección de los gamonales. Estos tres hechos descritos por Guzmán (1968) y Ortiz (1985), permiten relacionar esa época de la historia con fenómenos modernos que se manifiestan en el departamento: la presencia de la guerrilla de las FARC en la zona de cordillera, la actuación de las bandas de sicariato al servicio del narcotráfico del Cartel del Norte del Valle y la relación de estas con las autodefensas del Bloque Cacique. Si bien los frentes 21 y 50 de las FARC que operan en el departamento tienen características muy diferentes a las guerrillas liberales que surgieron en los años 50, ellas son un antecedente histórico fundamental para entender la importancia que la región tiene para el grupo, ya que se consolida como un hito en los mitos fundacionales de ese movimiento guerrillero15, máxime cuando es una zona geográficamente estratégica puesto que permite el paso entre el oriente y el occidente del país a través de la vía La Línea, en el eje Armenia- Ibagué.
Para comprender la permanencia de la guerrilla en el departamento es bastante útil la perspectiva de Mark Chernick (2005) quien establece tres grandes momentos en el conflicto armado colombiano16 que se vivieron de una manera específica en el Quindío. En el primer momento que distingue el autor,
15 Hay que tener en cuenta por ejemplo que alias “Manuel Marulanda Vélez”, el líder histórico de las FARC nació en el viejo Caldas, municipio de Génova que ahora es jurisdicción del Quindío.
16 Los tres momentos se nombraron en el primer capítulo de este trabajo: de guerra civil a una guerra de guerrillas liberales, luego la guerrilla móvil en un contexto de Guerra Fría y, por último el momento en el que se mantiene el país una guerra multipolar que se alimenta del tráfico de drogas.
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surgieron las primeras guerrillas liberales en la región que, debido a las persecuciones de los conservadores, se desplazaron a otras zonas.
La segunda etapa fue un momento de expansión para las guerrillas gracias al apoyo internacional, en ese período (en la Guerra Fría) fue cuando se creó el Frente 21 de las FARC y posteriormente, la guerrilla comenzó a ejercer control sobre la zona de cordillera del departamento a través de acciones terroristas y enfrentamientos con el ejército. La tercera etapa de narcotráfico y guerra multipolar es lo que permite comprender las dinámicas actuales de la violencia en el Quindío, en donde se mantiene actualmente una interacción entre los actores que pertenecen a esa guerra multipolar: la guerrilla, las autodefensas y el narcotráfico.
El comportamiento de las FARC en esta región se puede comprender a partir de los argumentos expuestos por Chernick, quien considera que los recursos son un factor decisivo para comprender el conflicto actual (ya que en la última etapa nombrada por él, los dineros del narcotráfico son estratégicos para mantener las confrontaciones) pero no son el único factor que la mantiene17. Por ello la importancia del Quindío para la guerrilla no radica en el hecho de que sea una región de altas posibilidades económicas o porque esta sea una zona muy importante para obtener poder nacional; se trata más bien de la ubicación geográfica y en la convergencia de carreteras centrales como La Línea y la antigua vía al Valle del Cauca. Precisamente esa vía ubicada en límites entre Tolima y Quindío, es una de las más azotadas por la acción guerrillera en donde se presentan continuamente combates, hostigamientos, cierres de vía, entre otros:
17Para ver más acerca de la discusión ideología- economía en la guerra de Colombia ver también:
Gutiérrez, F. (2004), “Criminales y rebeldes: una discusión de la economía política del conflicto armado desde el caso colombiano”,en Estudios Políticos, # 24, enero-junio, Pp. 37-71.
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Tabla 4. Acciones subversivas en La Línea
Años 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 Hechos Bloqueos e incendios 6 1 3 Explosivos 1 3 Emboscadas 1 2 Enfrentamientos 2 1 1 1 MUERTOS TOTAL 0 7 2 2 1
FUENTE: La Crónica del Quindío, elaboración propia.
Con la influencia que tiene la guerrilla en esta zona, en especial la del frente 21, se puede vislumbrar la distribución territorial de este grupo en el departamento, puesto que intervienen en gran medida en los municipios de cordillera, tales como Calarcá (jurisdicción de La Línea), Génova, Pijao y Córdoba. A partir del anterior cuadro, también se puede observar que este grupo armado prefiere actuar en el territorio a través de incendios de automóviles, bloqueos sorpresivos y explosivos; modalidades que son comunes en toda la zona de influencia del grupo. El frente 21 de las FARC mantiene el control sobre ciertas zonas de la cordillera, en especial del Tolima; mientras que el frente 50 tiene más influencia en los municipios del Quindío, ambos frentes cuentan con el apoyo de la columna móvil “Jacobo Prías Álape”.
Los municipios cordilleranos ubicados al sur del departamento tienen la presencia de la guerrilla de las FARC a través de un frente propio, el frente 50, desde finales de los años 70 y, desde entonces, un indicador del poder logrado por este actor son las tomas a la cabecera urbana de Génova y Pijao en 1999 y 2001, respectivamente así como los constantes hostigamientos a la fuerza pública en especial en Génova y Córdoba (Defensoría del Pueblo, 2004). Las acciones de la guerrilla en estos municipios se pueden observar de forma más
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clara en el siguiente cuadro, donde se puede identificar la gran influencia que tiene la guerrilla en los municipios de cordillera frente a los de la zona plana del departamento:
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FUENTE: SIJIN, La Crónica del Quindío y Defensoría del Pueblo Armenia.
El accionar actual de la guerrilla, se registra en los informes de las instituciones de seguridad del Quindío como el CTI, la SIJIN, el ejército; además en informes de la Defensoría del Pueblo y notas de prensa. Estos datos muestran que la guerrilla en este departamento se encuentra debilitada, pues se observa una disminución sustancial en su accionar y un aumento en las capturas y desmovilizaciones; sumado al incremento de efectivos de las Fuerzas Armadas en la zona con la presencia de los batallones de Soldados Campesinos y el Batallón de Alta Montaña desde marzo de 2004. Sin embargo, a finales del 2008 y comienzos del 2009 se presentaron algunos hechos en Pijao y Córdoba que harían pensar que este grupo está adelantando un
18 Acciones subversivas incluye: explosivos, amenazas y acciones violentas contra alcaldes, concejales y funcionarios públicos, enfrentamientos, hostigamientos y emboscadas realizadas por el F50, F21 de las FARC y algunas por el ELN.
Tabla 5. Acciones subversivas en el departamento Municipio 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 TOTAL ARMENIA (CT) 6 4 4 7 1 5 2 29 CALARCA 15 10 15 11 3 5 6 65 CORDOBA 4 4 7 1 2 3 21 GENOVA 3 4 1 3 2 5 2 20 PIJAO 2 2 3 1 3 5 5 21 SALENTO 9 7 4 5 1 2 28 BUENAVISTA 1 1 2 LA TEBAIDA 1 1 MONTENEGRO 2 2 TOTAL 30 33 39 26 16 24 21 189
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exhaustivo proceso de reclutamiento y que está recibiendo apoyo de otros frentes. La guerrilla ha intentado retomar el control de estas zonas de cordillera a principios de 2009 dada la importancia que estos municipios tienen para la movilidad de las tropas y para la comunicación con otros frentes. Para reacomodar sus fuerzas las FARC han optado por otras modalidades tales como la infiltración de milicianos en los cascos urbanos de los municipios de la cordillera, el incremento de acciones bélicas sorpresivas que les permita un repliegue rápido, la siembra de minas antipersona y otros tipos de artefactos explosivos y algunos intentos de secuestro extorsivo (Defensoría del Pueblo, 2008).
Además de la guerrilla de las FARC, el narcotráfico también hace presencia en el departamento a través de estructuras armadas que se encargan de defender las propiedades de los narcotraficantes y hacer “cobros de cuentas”. A mediados de los años 80 el narcotráfico tuvo gran influencia en el departamento del Quindío por la presencia del capo Carlos Ledher. Sin embargo, con la desarticulación de los carteles de Medellín y de Cali, y la captura de Ledher a finales de los 80, hubo una disminución de la presencia del narcotráfico en el departamento. De nuevo, el narcotráfico comenzó a actuar intensamente en el Quindío a mediados de los noventa. A partir de entonces, el Cartel del Norte del Valle comenzó a tomar fuerza en el negocio de las drogas ilícitas y ocupó los espacios dejados por los viejos carteles dándole una nueva dinámica a la violencia en el Quindío. Este departamento limita con el Norte del Valle que es el territorio controlado por las bandas de narcotraficantes. El fenómeno del narcotráfico ha tenido graves influencias en el Quindío, sobre todo en lo relacionado con el aumento de los índices de violencia, en particular de homicidio, extorsión y desapariciones; si bien se considera que el cartel del Norte del Valle se extinguió con la muerte de alias “Jabón” o “Varela” y la captura de “Don Diego”, en el departamento del Valle del Cauca continúan grupos criminales o mafias lideradas por alias “Macaco” quien logró quedarse con las rutas y el poder del Cartel del Norte del Valle, debido a su antigua
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alianza con “Don Diego” y “Jabón” y gracias al respaldo del ejército paramilitar Bloque Central Bolívar (VoteBien, 2008). Estos ejércitos privados son los encargados de cuidar el mercado de las drogas que ahora funciona a través de una red de criminales en la que cada nodo de la red se ocupa de una parte del proceso de producción, transformación y comercialización.
En este territorio el accionar del narcotráfico se evidencia especialmente a través de la presencia de bandas de sicarios al servicio de los grandes y medianos capos, a través de actividades de testaferrato y de grandes inversiones económicas en las áreas de construcción y turismo (ver anexos 1.4 pp. 4, 2.4 pp. 9, 3.4 pp. 14, 4.4 pp. 19, 5.4 pp. 24, 5.4 pp. 29 y 6.4 pp. 34). Estas actividades representan un riesgo para los ciudadanos del departamento pues han implicado una oleada de asesinatos desde el 2000 y 2001 año en que Wilber Varela “Jabón” creó su ejército personal para recuperar los bienes de Patiño Fómeque y para protegerse de su enemigo alias “Don Diego” quien, a su vez, ya tenía un ejército propio llamado “Los Machos”. La guerra entre ambas estructuras armadas se sintió fuertemente en el año 2004 y terminó en el 2005 con la paz firmada entre ambos capos debido a que “Don Diego” cumplió la condición impuesta por “Varela” para firmar la paz. Esta era el asesinato de alias “Pispi”, hombre de confianza de “Don Diego”, quien era el único impedimento para una alianza entre los dos grandes capos y “Macaco”, comandante del Bloque Central Bolívar de las AUC (Revista Semana, 2008).
El pacto entre “Macaco”, “Varela” y “Don Diego” marcó la unión entre los paramilitares y las bandas del Norte del Valle. A partir de este pacto las bandas criminales al servicio de “Don Diego” y de “Varela” quisieron entrar al proceso de desmovilización y cambiaron sus nombres por Rondas Campesinas Populares (Los Rastrojos) y Autodefensas Unidas del Valle (Los Machos). Las reuniones entre paramilitares y narcotraficantes son reveladas por alias “H.H.” líder del Bloque Calima de las AUC :
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“En esa reunión estuvieron Diego Montoya, Rasguño, el mocho Arcángel, y hubo otra serie
de narcos (sic.). Nos reunimos porque Vicente y don Berna citan a una reunión para tratar de buscar apoyo financiero para las autodefensas del Valle. Porque la guerra no se financia
vendiendo empanadas y con la plata de la economía legal es imposible sostenerla.” (El
Espectador: 2008)
La temprana alianza entre las autodefensas y los narcotraficantes en la región precisa que ambos grupos deban analizarse de manera conjunta y que se observen como un solo actor. Mientras que en otras regiones de Colombia las AUC surgieron desligadas de los grupos del narcotráfico, en la zona de estudio las autodefensas fueron siempre una aliada para los narcotraficantes. En el Quindío la simbiosis entre grupos armados al servicio del narcotráfico y las autodefensas se hizo más evidente con la desmovilización en el 2004 del frente Cacique Calarcá del Bloque Calima de las AUC, ya que dicho proceso no contribuyó a la disminución de los indicadores de violencia en el departamento, antes continuaron los homicidios selectivos bajo la modalidad de sicariato, los cobros extorsivos a cambio de protección y el consumo de alucinógenos en las zonas urbanas de los municipios del Quindío. Uno de los indicadores que refleja la presencia de las bandas criminales al servicio del narcotráfico en esta región es el referente a homicidios y sus modalidades, que permiten establecer la intensidad del ejercicio de la violencia en el Quindío:
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Figura 1 Homicidios y modalidades destacadas
FUENTE: SIJIN Armenia
El anterior cuadro demuestra que el principal actor que influye en los indicadores de homicidios en el departamento son las bandas criminales al servicio del narcotráfico quienes utilizan mayoritariamente la modalidad de sicariato, frente a un bajo número de muertes causadas por hechos subversivos19. Esto es un hecho que sustenta la afirmación hecha anteriormente acerca de la estrecha relación entre las AUC y el narcotráfico pues, a pesar de la desmovilización de los bloques de autodefensas que operaban en la zona, el gráfico muestra que este proceso no ha disminuido la incidencia del sicariato en el departamento. Además, también se refleja en el cuadro la guerra desarrollada durante el 2004 y el 2005 por los dos grandes líderes del Cartel del Norte del Valle “Don Diego” y “Varela”, años en donde se observa una mayor frecuencia de homicidios en sicariato.
Otro hecho importante, a partir de lo anterior, es que los indicadores de homicidio en el departamento se mantienen estables desde el 2002 hasta la fecha, circunstancia que podría cuestionar las acciones gubernamentales
19 Estas muertes incluyen: personas atacadas por la subversión, muertes por actos terroristas y enfrentamientos entre el ejército y la guerrilla; a partir de una clasificación de la SIJIN.
Figura 1 Homicidios y modalidades destacadas
287 301 272 302 290 294 318 152 133 127 187 132 18 11 13 15 13 14 6 4 0 50 100 150 200 250 300 350 2002 2003 2004 20052006 2007 2008 año total total homicidios sicariato homicidios por subversión
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llevadas a cabo para atacar lo hechos delictivos en el Quindío al no observarse una disminución efectiva de la tasa de homicidios. En el 2008 se presenta una tendencia positiva en este indicador lo que podría demostrar el proceso de reactivación de las bandas de sicariato lideradas por nuevos capos luego de la muerte de “Varela” y la extradición de “Don Diego”, además de la reacomodación de la guerrilla en el departamento.
Si bien el índice de homicidios por sicariato no ha disminuido sustancialmente, se puede observar en los datos recogidos, la reducción de uno de los indicadores que demuestra la presencia del narcotráfico, el testaferrato actividad relacionada con la inversión en finca raíz (ver anexos cuadros de delitos conexos al narcotráfico pp. 4, pp. 9, pp. 14, pp. 19, pp. 24, pp. 29 y pp. 34). Esta actividad se ha visto afectada por las acciones gubernamentales, pues desde el 2004 se refleja un aumento en la incautación de bienes y la extinción de dominio, así como de intervenciones en compañías de negocios y casas de cambio sospechosas de lavar dinero del narcotráfico. Este hecho puede corroborar un cambio en las formas de acción del narcotráfico, puesto que a partir de las últimas muertes y capturas de importantes líderes del Cartel del Norte del Valle se está llevando a cabo un replanteamiento de fuerzas, confirmada en el índice de homicidios por sicariato, por lo que los pequeños capos están dedicados a obtener control territorial antes que a lavar dineros producto de sus negocios ilícitos. La influencia de las bandas criminales al servicio del narcotráfico en los índicadores de violencia en el Quindío se comprueba al observar la tasa de homicidios por cien mil habitantes (HPCH) que en el departamento supera constantemente la que se presenta a nivel nacional, así se corrobora en la gráfica 2:
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Figura 2 Índice de Homicidios por Cien Mil Habitantes
FUENTE: SIJIN Armenia y Observatorio Nacional DDHH, Vicepresidencia de la República.
El Índice de Homicidios por Cien Mil Habitantes (HPCH) del Quindío en comparación con el HPCH nacional demuestra que la cifra de homicidios es un indicador de violencia importante para el departamento. Si se observa en los anexos de este trabajo las modalidades de homicidio más destacadas, se puede analizar que en este indicador de HPCH tiene una gran influencia el narcotráfico, pues el sicariato (modalidad preferida por las bandas al servicio del narcotráfico) es la modalidad más usada en los homicidios. Además, la incidencia del sicariato es mayor en determinados municipios del departamento lo que puede inferir una determinada ubicación geográfica por parte de lo actores armados. Esto se analizará en el siguiente apartado, se tendrán en cuenta los planteamientos teóricos de Kalyvas Y Feldman para analizar la distribución diferencial de las acciones violentas en el departamento y la manera en que estas reflejan la dinámica regional de violencia.
Figura 2 Índice de Homicidios por Cien mil Habitantes
52,8 55,68 50,6 49,28 48,07 49,56 54,54 0 10 20 30 40 50 60 70 2002 2003 200420052006 2007 2008 años índice índice Quindío Índice nacional
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3.2 La territorialidad de la violencia a partir del esquema