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PRACTICAL IMPLICATIONS FOR PREVENTING RAPE

Craig T Palmer and Randy Thornhill

PRACTICAL IMPLICATIONS FOR PREVENTING RAPE

Inicia Monseñor Builes recordando la pastoral de 1926, en la cual advertía sobre el peligro de la expansión del socialismo, que en seis años había “martirizando” a México y España en donde se había desatado una notable persecución religiosa, señalando par el caso colombiano: “Y en nuestra amada Patria no ha caído la fatal semilla en campo ingrato; al contrario, es tierra muy fértil para tan malas yerbas, pues el socialismo en acción va abriendo hondo surco, la irreligión cunde, la rebeldía se entroniza, las costumbres se depravan día por día de manera pavorosa, el crimen de Caín se repite hora por hora” (Builes, 1939, p. 231), el discurso de Monseñor está dirigido a una población mayoritariamente campesina, por ello el manejo de un lenguaje que sea familiar a estas gentes a las cuales debía prevenir de este “mal”, que según su parecer estaba más cerca de lo que muchos pensaban, ya que todo comentario de “irreligiosidad” era puesto bajo la lupa del socialismo, este es presentado ante los feligreses como el enemigo al cual hay que derrotar y por ello lo sentido de su mensaje y la interpretación de los hechos:

“así mismo oímos ahora, aún en nuestras cristianas poblaciones y frente a nuestras casas, como ha sucedido a Nos mismos, frente a nuestro palacio, como en ocasión solemne lo grito un maestro de escuela, blasfemias como éstas: “Viva el partido liberal ateo,” frase diabólica que se va volviendo en Colombia lugar común, pero que expresa bien el veneno infernal de odio de Dios y de anhelo porque se destruya su reino soberano eterno. (Builes, 1939, pp. 232,233)

Esta cita que podemos considerar como una denuncia expone dos realidades que se estaban presentando en Santa Rosa de Osos, ya no es el “peligro del cual debía advertir” este ya había llegado, por un lado está dando a conocer la postura beligerante de un liberal, un maestro que por su rol tenía un impacto especial, unido esto el lugar del pronunciamiento, un lugar representativo de la jerarquía eclesiástica, el palacio episcopal, el cual no enuncia como propio sino como de la comunidad, por lo tanto la afrenta no la expone como algo personal sino como una agresión a toda la comunidad, en segundo lugar la consigna “Viva el partido liberal ateo”, que denota el carácter socialista del liberalismo. Esta es una advertencia a los cambios que se podían a presentar con el partido liberal en el gobierno, en

los cuales la Iglesia se vería afectada. Esto permite comprender porque Monseñor habla no del odio a la Institución sino a Dios. Este es un manejo del discurso que busca congregar a todo el pueblo católico en unión para la defensa de Dios y del prójimo que es la Iglesia Católica. También hace evidente la tensión que se está produciendo en el país entre el gobierno y la Iglesia, aunque el gobierno de Olaya Herrera se puede considerar como de transición, pero éste era liberal y eso era lo que contaba, unido esto al hecho de que desde 1930 aumentó la presencia protestante en el país y a que en este mismo año se da la fundación del Partido Comunista Colombiano.

Monseñor muy hábil en el manejo del discurso aprovecha esta situación para definir que es el ateísmo “negación de Dios en teoría o en la práctica, es el rechazo de su religión y de su culto, es la destrucción de sus templos y sus altares, en la entronización de Satanás, es el grito de rabia de la humanidad”. (Builes, 1939, p. 233), a partir de ella hace una lectura de la sociedad y previene como todo esto terminara revirtiéndose, puesto que lo que se hace con Dios, se hace con los padres, con los superiores, reiterando en la pérdida del principio de autoridad, base de la convivencia de la comunidad.

Otra denuncia sobre el deterioro de la moral y de las buenas costumbres lo da Monseñor al citar a Pío XI sobre los métodos de profanación del matrimonio inventados por la “moderna corrupción”, estos son: el adulterio, la fornicación, el concubinato (el matrimonio civil era considerado por la Iglesia como concubinato) y la molicie. Para Monseñor estas situaciones se estaban agravando por la libertad en que los padres dejaban a los hijos, aún jóvenes e inexpertos, dedicándose a la vagancia y a las prácticas de bailes.

El Obispo de Santa Rosa de Osos denuncia públicamente la existencia de “casas de corrupción”: clubs, cabarets y lenocinios y como se deja el trabajo para hacer del vicio una profesión, como vicio catalogó el juego que se realiza en garitos, galleras y casas de juego, lugares en donde se inicia con la descomposición del hogar. Estos lugares eran considerados como son proclives a que se desarrollaran toda clase de actos en desprecio de la vida humana, como el homicidio y el suicido, a quienes asegura Builes les esperaba el infierno.

En esta pastoral se puede apreciar un mensaje que estaba destinado especialmente para la población liberal de la diócesis, no sólo por la frase de “Viva el partido liberal ateo”, sino por las denuncias sobre los lugares de actividades censuradas por la Iglesia, como lo anota Miguel Zapata: “Como todas las actividades públicas — y aún las clandestinas— andaban manejadas por liberales, pues los conservadores apenas se mostraban en el día, muchos juzgaron que esa parrafada en la nueva pastoral de Builes iba dirigida contra el liberalismo”. (Zapata, 1973, p. 180).

El tema de la moral era expuesto para toda la comunidad sin importar su filiación política, clase social o sexo, ya que de todos ellos era Monseñor su pastor. Las palabras de Monseñor llegaban directa o indirectamente a la población liberal, bien en la asistencia a misa o por comentarios, no se puede generalizar y pensar que no existieran liberales católicos.