Short-term macro-economic indicators
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Sobre el tema del título de este breve apartado recordemos lo siguiente. Según Martin Buber la palabra primordial Yo-Tú es pronunciada por mí antes de concebirme a mí mismo como un Yo (esto es, con la separatividad como mediación de esa auto-definición como sujeto). Es decir, habito en la relación incluso antes que en mi propia individualidad, pues la relación antecede la diferenciación y es, como vimos previamente, un principio ético y ontológico a priori. Ahora bien, pienso que entender el Tú como un principio relacional anterior al Yo y ajeno a las cosas que se ubican en la espaciotemporalidad, da inmensas luces para avanzar hacia el terreno de la alteridad al que nos hemos propuesto llegar para el diálogo con Heidegger. Resulta claro, por demás, que en el pensamiento de Buber el contacto con el Tú se entiende como una condición necesaria para lo que llamamos la realización ética del ser humano.
Mas aún, el principio de la relación Yo-Tú ha sido descrito también como una unidad- primordial. Éste no deviene de la presencia de otro, de un ser en frente mío, sino que antecede a la construccion misma del Yo. En esta medida, si se quiere, la alteridad o la relacionalidad es una condicion de posibilidad del yo. Y por ende también de la experiencia; por esto decimos que es a priori.
Se podría argüir, además, que aún cuando esto tiene un aire o semejanza con lo que sería un principio metafísico, tal hecho nos interpela en cuanto es un fundamento ontológico dado en el existir mismo, valga la redundancia, profundamente arraigado en la disposición del ser humano ante su propia vida y ante los demás seres. Eso lo hace ser inmanente en un sentido importante. Hemos resaltado ya lo problemático del enfoque teológico de Buber, evidente al parafrasear la escritura bíblica. En efecto, no se puede ignorar que allí hay una visión del Incondicionado divino como un concepto metafísico, que por más de que atañe al ser humano de forma inmanente, sigue siendo trascendente en su definición. Mas aún, también debemos ahora dejar en claro que el Tú buberiano es tanto metafísico como inmanente, pues la relación con un Tú dentro del campo fenomenológico es una condición de posibilidad para entrar en contacto con el Tú eterno. Aún cuando tenemos varias razones para pensar al Tú como un principio metafísico, el encuentro de éste sólo se da de una forma inmanente al depender de la disposición ética sustentada sobre alguna de las dos palabras primordiales. En este sentido, la filosofía de la alteridad que hasta ahora hemos develado, al menos en Buber, apunta hacia un Tú eterno metafísico, pero que también es profundamente inmanente en tanto ese Incondicionado divino no se encuentra si no es mediante un particular modo del estar-en-el-mundo. Así las cosas, las visiones trascendente e inmanente tienen un punto en común a la luz de lo expuesto.
La resonancia identificada de la relación Yo-Tú en Heidegger es su concepto de Gelassenheit, serenidad, dejar ser o pensar meditativo26. En correspondencia con lo dicho, el pensar meditativo no es como tal un proceso cognitivo de representación de relaciones en el mundo mediante algún lenguaje codificado. La serenidad es, más bien, como dice Heidegger,
una actitud que dice si y no ante el mundo técnico y sus cosas. En virtud de que se dice sí al entramado de la técnica y la industria, la serenidad es una forma de aceptar el mundo dado, de dejarlo ser en algún sentido, pero sin perder nuestra esencia en él, esto es, sin perder nuestra capacidad para pensar reflexivamente. Sin embargo no es que se diga sí al mundo técnico o a los objetos como tal. Se dice sí ante la prácticamente inevitable tendencia del ser humano hacia la escogencia del pensar calculador, que a su vez hemos equiparado a la noción de la relación Yo- Eso buberiana.
En la serenidad, vista como una noción ética esencial en el ser humano por Heidegger, no hay cabida para un pensamiento calculador o una actitud manipulativa. No surge la manipulación en tanto no hay diferenciación tajante y aislante entre partes. Mas aún, ante esa elucubración de la serenidad como una disposición ética, Heidegger propuso que ser libre es dejar ser. Tal aseveración ética podría ser explicada bajo la consideración de que la serenidad o el pensamiento meditativo conllevan una cierta libertad intrínseca por cuanto implican un soltar y por tanto también un soltarse. En otras palabras, mediante la actitud del dejar ser acaece una disposición distinta que permite una forma de la relación, o una disposición ante la alteridad, que rebasa la limitante dicotomía epistemológica sujeto-objeto. ‘Ser libre es dejar ser’ en tanto este dejar ser alude a un modo de pensar, que a su vez implica una disposición ética frente al mundo que no es manipuladora ni instrumentalista. Tal forma de la relación, claro está, se puede identificar en la concepción buberiana Yo-Tú.
En Heidegger esta reflexión del dejar ser surge a partir de una preocupación suya por la tendencia humana a la perdida de su esencia en tanto ser que reflexiona. Como sugerimos
anteriormente, Gelassenheit como crítica al pensamiento calculador va sobre la tendencia de la reducción del hombre a sujeto, y que equivale, a su vez, a la reducción de nuestra relacionalidad a la dualidad sujeto-objeto. Si justamente la serenidad para con las cosas está basada en un decirle sí y no al mundo de los objetos de la técnica, esto quiere decir que no puede haber una polarización al extremo de eliminar la facultad esencial del pensar meditativo y reflexivo del Dasein. No podemos, según Heidegger, permitir que el pensar calculador sea el único practicado y aceptado, lo cual en términos de Buber querría decir que no podemos dejar que sea la relación Yo-Ello quien impere de forma exclusiva.
Como bien lo exponen ambos autores, no obstante tampoco se trata de satanizar el pensamiento calculador o la relación con el Eso en tanto disposiciones éticas o en tanto constructos histórico-sociales. Por el contrario, en Heidegger hay una apuesta muy interesante en términos éticos al postular la posibilidad de cierta actitud intermedia, orientada a defender a toda costa la existencia y la permanencia de un pensar reflexivo considerado como esencial, y por ende de una disposición ética construida desde un equilibrio de polaridades. No se trata de suprimir un tipo de pensamiento, sino de, como dijimos previamente, no permitir que el pensar calculador sea el único pensar vigente.