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Testing Conditions Separately Weak Macro-economic Situation

Short-term macro-economic indicators

Source 37: Own Presentation.

C.1.2 Weak Parliamentary ESM Participation Rights

C.1.2.1 Testing Conditions Separately Weak Macro-economic Situation

Recpitulemos algunas ideas para que resulte clara la reflexión que sigue: Para Buber, por su lado, la alternativa a la relación Yo-Eso es muy similar a la heideggeriana: la relación Yo-Tú. Esta noción, aún cuando es una relación, no puede pensarse simplemente como una línea bidirecciónal que conecta dos elementos entre sí y los invita a un encuentro dialógico. Entrar en relación, para Buber, es entrar en todo un estado ético o disposición. Es lo que él mismo llama apertura, simplemente. No hay otra cosa que la presencia, libre de la influencia del pasado y de la añoranza de un futuro. Ese momento está caracterizado también por ser sincero y por carecer de expectativas y de ansias de manipulación. Ahora bien, pese a que Heidegger guarda su distancia

con el ambicioso alcance del Tú buberiano, podemos ver no obstante varias cercanías significativas a partir del concepto de Serenidad, como ya ha sido demostrado. La noción heideggeriana de libertad reluce tanto en Gelassenheit como en la relación con el Tú, de Buber. Ser libre es dejar ser. Mas aún, en dicha puesta en diálogo también brilla el hecho de que el pensar calculador, fuertemente criticado por Heidegger, se desvanece en esta forma de relación o actitud vital.

Lo que resulta problemático en primera instancia es, sin duda, la cuestión del Tú eterno dentro del pensamiento de Buber y cómo eso influencia la comparación realizada hasta ahora con Heidegger. Hemos hablado en repetidas ocasiones sobre el ambicioso alcance de la relación Yo- Tú, pues ésta está deliberadamente caracterizada como un contacto espiritual, e incluso en muchas ocasiones parece estar aludiendo a una categoría metafísica de la relación. Por ejemplo, la idea de que cada Tú invoca al Tú eterno nos lleva a pensar en la idea metafísica de Dios como un Tú. Esto es polémico para el diálogo con Heidegger ya que éste último tiene un proyecto filosófico que ya desde sus orígenes fue planteado como una empresa que rompa con la metafísica tradicional. A manera de abrebocas para el abordaje de esta cuestión se podría argüir, no obtante, que aún cuando Buber tiene un aire o semejanza con lo que sería un principio metafísico, tal hecho nos interpela en cuanto es un fundamento ontológico inmanente, profundamente arraigado en la disposición del ser humano ante su propia vida y ante los demás seres. Es decir, es fundamental ver el Tú buberiano como una relación que se encuentra en éste mundo, en el encuentro con cada Tú, pues cada Tú invoca al Tú eterno. Si hubiese cabida para un principio metafísico, lo cual parece cierto, pero no podemos afirmarlo aún, sería únicamente a partir del contacto inmanente con un Tú, que se encuentra cuando se adopta la disposición ética

de esa misma relación. En ese sentido la posibilidad de la metafísica tendría que ser dada desde el aspecto fenomenológico y ético que se asuma desde un principio. Es por eso que establecer un juicio determinante sobre si Buber hace o no metafísica es problemático y complejo, y por ende no se puede tomar a la ligera.

Mas aún, ¿podría haber una noción similar en Heidegger, al considerar la alteridad como un fundamento ontológico? ¿Será posible identificar alguna resonancia que nos conduzca a a posibilidad de ver en los postulados de Heidegger un vínculo con un incondicionado divino y primordial? ¿Qué rol juega el carácter religioso o espiritual de las nociones de Martin Buber dentro de la presente disretación comparativa? ¿Hasta qué punto es posible considerar la posibilidad de ver la relación como algo sagrado a partir de ambos autores? Pues bien, anteriormente habíamos dicho que Buber puede ofrecerle a Heidegger una vía en la cual es posible ampliar su propuesta del modo de ser esencial del coexistir. Podría ser Buber quien ofrezca un escalón intermedio en el camino por el que andamos, pues en su concepción de la relación esencial reluce la necesidad ética, ineludible por demás, de que el ser humano vaya más allá de sí mismo, esto es, en busca del contacto con el Tú como condición necesaria para lograr una auto-realización ética. En otras palabras, pareciera que el otro en tanto otro (dentro de la relación primordial Yo-Tú) es más esencial dentro del pensamiento buberiano que del heideggeriano. De cierta forma esto puede ser corroborado mediante la ya expuesta crítica que le hace Buber al tildarlo de monológico. Es más, la realización ética no se logra sin la presencia del otro en la visión de Buber, mientras que para Heidegger esto no es así de tajante. De igual manera, un propósito importante de la presente disertación es, a partir del diálogo con Martin

Buber, dilucidar cuál sería el rol de la apuesta espiritual de Buber en este diálogo entre filósofos de la alteridad.

3.6 ¿La relación como algo sagrado? Lo sagrado en Heidegger.

Para avanzar sobre el propósito de analizar la posibilidad de ver la relación como algo sagrado a partir de los autores, me dispongo ahora a abordar la crítica de Buber a Heidegger desde una visión analítica de sus planteamientos dialógicos sobre la existencia. Consideremos primero la paráfrasis que en Yo y tú hace Buber de la sentencia bíblica de San Juan: “En el principio era la relación” (Buber, Yo y Tú, 2013). Con esto se podría argüir lo siguiente: antes de que nosotros dijéramos “Yo” lo que había era puro ser entendido como relación, la apertura misma indeterminada como génesis. Según Buber eso es lo que somos primordialmente, en un horizonte de comprensión que alude a lo que desde su noción se concibe como principio ontológico y acaso metafísico, dado el talante teológico de su manera de expresarlo aquí19. Lo primario es la unidad, no las partes. Y la unidad siempre se da en lo relacional, por eso la cita de Buber. Desde esta perspectiva vuelve a ser evidente lo expuesto anteriormente, a saber, que la relacionalidad es el fundamento existencial del ser humano desde su estructura más básica, a saber, la ontológica. Todo parece indicar que desde los planteamientos de ambos autores se llega a esta misma conclusión en particular. Sin embargo parece haber un enfoque distinto, pues Buber lo contempla como un principio espiritualmente importante al concatenarlo con su ontología, y eso es un matiz que no se puede obviar. Ante lo dicho resulta muy conveniente realizar la siguiente pregunta: con el ánimo de avanzar en el análisis comparativo, ¿es posible asir una

extensión del co-estar heideggeriano hacia un cierto contacto espiritual con el otro, considerando el Tú como divinidad en los términos del propio Buber? Más aún, surge –además- esta pregunta: ¿están Buber y Heidegger hablando del mismo tipo de relación, o del mismo concepto de ser o de modo de ser? Al parafrasear la Biblia, ¿no está Buber comprometiéndose con una noción metafísica o teológica del esencial aspecto relacional del ser humano, y por lo tanto distanciándose desde un principio del proyecto filosófico heideggeriano? Este es un primer momento en el que habría que detenerse a esclarecer el alcance de la comparación que pretendemos construir.

Pues bien, en un primer momento dice Buber que no podemos llegar a ser hombres sólo en nuestra relación con nosotros mismos. Siendo él un dialogista radical, también en cuanto a lo espiritual o religioso, concibe el ser uno mismo únicamente a través del encuentro con un Tú, a razón de que éste es necesario para poder entrar en relación con la Divinidad (pues “cada Tú invoca al Tú Eterno”). Tanto así que el monólogo “quedarse-uno-en-sí” lo categoriza como la culpabilidad primordial. Para Buber, Heidegger concibe al hombre como un ser “espiritualmente recortado”. Esto se debe sólo a que el hombre sin la relación no es un hombre en la medida en que toda relación es sagrada y esencial. Por consiguiente, sin la relación con la Divinidad el hombre no es un hombre; pues tal es un aspecto constitutivo y esencial de lo que somos. Dicho esto, partamos de esta cita del libro ¿Qué es el hombre?: “Heidegger no sólo se desvía de la relación con un Incondicionado divino sino también de esa otra relación en la que un hombre experimenta incondicionalmente a otro que no es él y experimenta así lo Incondicionado. (…) la vida humana posee un sentido absoluto porque trasciende de hecho su propia condicionalidad, es decir, que considera al hombre con quien se enfrenta, y con el que puede entrar en una relación

real de ser a ser, como no menos real que él mismo, y lo toma no menos enserio que se toma a sí mismo” (Buber, ¿Qué es el hombre?, 2014, p. 93). Así las cosas, el primer punto a resaltar es la opinión de Buber de que Heidegger no contempla una relación directa con el Incondicionado divino. No se puede ignorar que en efecto hay una visión del Incondicionado divino como un concepto metafísico, que por más de que atañe al ser humano de forma inmanente, sigue siendo trascendente en sí mismo20. Mas aún, también debemos ahora dejar en claro que el Tú buberiano es tanto metafísico como inmanente, pues es la relación con un Tú dentro del campo fenomenológico una condición de posibilidad para entrar en contacto con el Tú eterno21.

Bajo esta óptica Buber afirma que tampoco el Dasein encuentra una relación incondicionada con ningún otro Dasein, planteando así una muy bella analogía entre el contacto con lo divino y con el otro. Mas aún, de éste último punto no tengo comentario para replicar, pues de hecho estoy de acuerdo con Buber en gran medida. Simplemente lo pongo de manifiesto para nutrir el diálogo entre ambos pensadores, sin obviar los matices más discordantes del mismo. Como habíamos visto anteriormente la postura anti teológica de Heidegger, quien pretende alejarse rotundamente de la metafísica tradicional, es uno de los puntos más controversiales de esta comparación filosófica22. Pero lo anterior no supone un problema sino un

20 Literalmente aquí vemos cómo se entrecruzan las perspectivas trascendente e inmanente sobre Dios en el dialogismo buberiano. Aún siendo metafísico, dentro del concepto buberiano Dios se hace presente en el estar-en- el-mundo: “Dios es el “radicalmente-Otro”, pero es también… el radicalmente-Presente” (Schoch de Neuforn, 2007, p.35).

21 Aún estando presente, la trascendencia se hace posible a través de una disposición ética particular y presente. “En la tradición judeo-cristiana, lo que da cuenta de la trascendencia en la experiencia religiosa corresponde a una intensidad de presencia tal, que sobrepasa cualquier límite del tiempo y del espacio. (…) La relación con el Tú eterno ha surgido de una actitud fundamental frente al mundo: movimiento-hacia a la vez que acogida; es también una manera de aprehender el mundo como totalidad” (Schoch de Neuforn, 2007, p.32).

motivo más que justifica el presente proyecto, pues hay algo importante por rescatar entre estos autores que, aún hablando desde concepciones filosóficas tan diferentes, llegan a resonar muchísimo en algunas de sus nociones, como ya lo hemos expuesto en este escrito

3.7 Ampliación de los problemas identificados por Buber. La visión del Tú desde Buber es