• No results found

5.2 Inverse scattering with cladding mode loss compensation

5.2.1 The problem of cladding mode loss

Para todos los ecos estruendosos, hay muchos gritos para los cuales Estamos normalmente fuera de tono. Sin embargo, tan vasta es la Emoción, que llegamos a sentir que los gritos del corazón resuenan En nosotros, desde las distancias astronómicas del universo. Inside Out, 1974

En este punto del proceso, la búsqueda de una familia que la cuide y la proteja, se ha convertido en un intento de reconstrucción de su familia interna. Inicialmente, me pide que

veamos la película ―Cicatrices”. La última película que vio con su mamá, antes de morir. Recordando los aspectos agresivos e indiferentes de la madre y cómo la sentía lejana y cómo la ignoraba, pero era también especial en algunos momentos. Trae un recuerdo de su madre cuando se acostaban a ver telenovelas: su mamá se acariciaba la oreja y le introducía el dedo a Nancy en el ombligo, hasta que se quedaban dormidas. Pero también se habla del rechazo a la intención del padre de querer obligarla a creer que sus hermanas eran sus hijas y no lo que ella le gritaba, ¡ellas son mis hermanas! ¡Yo no tengo hijas! ¡Es usted el que

tiene hijas, no yo! Siempre respondiéndole ―Es que se ven tan bonitas así, usted como la mamá.‖ Me pide buscar esta canción y encontramos que es la banda sonora de la película Cicatrices.

En contacto con la muerte de la madre

Ya no puede ver las cosas igual porque en el mar de olvido todo ya quedó, ya el océano ha perdido su color azul las estrellas miran, la luna la abraza y un ángel llora.

Pasaron ya los años ya él se olvidó del amor que prometió cuando la conoció, entra a la habitación, y en la cama él la vio, toca su cuerpo frío la tristeza la mató.

Las flores ya llegaron, el poema empezó, sobre una tumba fría él llora su dolor, él solo quiere regresar el tiempo que pasó para poder perderse así en la hermosura de su voz.

Pasaron varias semanas sin que fuera traída a sesión por la institución, lo que interrumpió el trabajo sobre la violencia y el maltrato ejercido por el padre sobre la madre y la familia. Sobre su dolor por la familia destruida, por lo que ha tenido que vivir, por la familia que nunca tuvo. Y la fantasía que al conseguir alguien que sea su familia, se calmarían sus dolores.

Pareciera que en este tiempo, el carácter proyectivo del duelo por la madre, la sumerge en una melancolía tal, que parece ya vacía de cualquier objeto vivo. Situación que se agrava pues la abuela logra ingresar sin permiso a la institución e insistentemente la acusa de haber causado todo esto al hablar y que de no ser así, tendrían todo y estarían en su casa. Lo que la llena nuevamente de culpa y auto reproches.

Se realizaron dos sesiones telefónicas en fin de semana, donde se retomaron temas sobre la intimidad y la privacidad y ella se refirió a la relación cercana con un terapeuta de la institución. Ella afirmaba que lo ve como si fuera su papá y está sintiendo mucha rabia con el psicólogo, pues se entera que ha tenido un romance con una de las mamás de una niña institucionalizada. Se trabajó sobre los límites y los derechos, sobre no poder saberlo todo, sobre tener que esperar y sobre el sentimiento de incertidumbre que parece desgarrarla por dentro. Además comentó con angustia que solo le quedaban dos meses en la institución y no sabía que va a pasar con ella, pues ya le daban el egreso. Logra conseguir un permiso de la defensora para salir de la institución con una terapeuta que la lleva un fin de semana a su casa, pero estando allí, ve a su madre en el corredor. Lo que la llena de angustia y terror. Llega nuevamente a sesión, medicada con Fluocetina y Trazadona.

*(De regreso en sesión, me pide que pongamos otro video musical)

Como un día sin el sol. Como una noche sin estrellas. Así es una ilusión que no puedes tenerla. Se despierta el furor guardado en mi corazón Pero nadie me oye El silencio triunfó. Otra vez me mudo. Quiero curar mis heridas pero no por encima. Quiero quemar el veneno para tener la verdad. Así

llorar. Guardián de la puerta de amor, déjame entrar necesito tu calor. Quiero acariciar mi estrella otra vez. Guardián de la puerta de valor, déjame entrar para decirle a Dios que ya no aguanto más. Lo que es la realidad. Por favor guardián de mi corazón... de mi corazón... Necesito tu amor. Necesito tu calor. Necesito mi estrella. Guardián de la puerta, déjame entrar.

(Se trabaja en sesión su fantasía sobre la culpa y persecución materna que está sintiendo por intentar seguir adelante. Hablamos sobre cómo, no solo tiene que sentirse tremendamente enferma para no ser abandonada, sino que se siente como la mujer en el video, caída, tirada en el piso, sin poder ya más, sin fuerzas para seguir adelante, porque lo ha perdido todo, porque no vale nada, porque no tiene a nadie quien la cuide y la proteja).

(Comprendemos que ver a la madre es tener que verla en lo concreto porque ha sido imposible darle un lugar en su mente y en su interior. Por eso la búsqueda frenética de tener a alguien afuera que la cuide, que responda por ella, porque siente que no hay nada bueno en su interior que la calme, que la cuide y la contenga. Así, no es que se esté volviendo loca, sino que actuando se defiende de su dolor mental y del sentimiento de soledad y abandono, trayendo a la madre muerta al mundo externo, y responde) “A mí me gustaría hacer lo que usted hace. Todo

siempre sale, como el día de la oreja, ¿se acuerda? el día que me quité el arete y que empezó a

sangrar, así, así estaba yo.”

* (La siguiente sesión trae un sueño) “Soñé que estaba con mis primos en una panadería comiendo roscón y gaseosa, los roscones eran de arequipe, ¡más ricos! Y compramos hartos y en ese momento estaba lloviendo. Entonces salíamos de la panadería y apareció la chaqueta. (Hace referencia a un abrigo café que tengo, especial para el frio con capota y recubierta por dentro como con peluche y que cuando ella llega a la sesión anterior se encontraba en el espaldar de la silla,

adonde ella se dirige y acariciando la capota, afirma; ―tan rica‖). Y yo decía: ¿Pero por qué no me mojo? y me tocaba hasta las rodillas a donde terminaba la chaqueta y yo sabía que era de tela, pero yo no me mojaba. Y me preguntaba y no comprendía por qué abajo todo estaba mojado, pero donde tenía la chaqueta no me mojaba. Pasamos por una canal donde había harta ropa, a los lados había harta ropa y ahí me desperté.Y me preguntaba ¿y esa chaqueta yo la he visto, en dónde, en

dónde? y me acorde ¡ah!… Beatriz es la chaqueta de Beatriz. Era la chaqueta que tenía, la

chaqueta y los zapatos. Si me acorde de todas esas chaquetas todas bonitas que tiene. Y como esas pastas me dan tanta hambre yo me estaba comiendo una pera y vi los zapatos y también me acorde de las botas esas tan bonitas que usted tiene. (Le muestro como el sueño no solo se relaciona con lo oral, el recibir un alimento mental que le gusta, sino también que se está sintiendo asombrada porque puede protegerse y sentirse acariciada y segura, con las cosas que Beatriz le está mostrando en sesión. Que están representadas en el abrigo y el calor de la chaqueta, pero que también siente que apoyándose en mi, esta pudiendo caminar con seguridad. Como aquella bebé, que no solo es alimentada, sino, que se apoya en las manos de mamá para empezar a caminar sola. Entonces me comenta que se ha tomado de una sola vez cuatro pastas completas, que había guardado porque quería ya no tomarse más pastillas y se sentía bien. Pero como no quería salir a hacer la parada y los círculos terapéuticos que son tan espantosos, se las tomo todas de una sola vez, quedando totalmente dormida, mostrándole cómo es muy difícil manejar su dolor y su frustración por lo que lo evita nuevamente, drogándose y durmiéndose totalmente se aleja de su realidad. Indagando también por un posible intento de suicidio.

*(En esta sesión me pide que pongamos un video sobre la muerte de una mujer maltratada). Hay que dolor sentí esta madrugada. Más me dolió cuando me desperté al darme cuenta que borracho y sin motivos frente a mis hijos golpeé a mi mujer. Esta mañana cuando me despertaba

conquisté. Sus familiares le pidieron denunciarme yo se los cuento porque yo lo escuché. Ella decía el no ha hecho sino amarme fue en la escalera que ayer yo resbalé. Hace unos días llegué muy tarde a casa, volví a pegarle y esta vez mucho peor, la vi resuelta a salir en busca de ayuda se arrepintió cuando yo le di una flor. Hace unos días cumplió sus 30 años, por celebrarle otra vez me emborraché. Al día siguiente yo me desperté en la cárcel, que alguien me explique pues yo no sé

por qué el juez me dijo… a ver yo le recuerdo: usted borracho mató a su mujer. ¿Qué? Nooooo)

que escalofrió y que arrepentimiento me sentenciaron y de aquí nunca saldré. Hoy es su entierro y yo estoy encerrado hoy no comprendo por qué no me denunció. Yo estaría preso pero ella estaría con vida. Ya no le puedo regalar la última flor.

(Terminamos la sesión señalando, como la muerte, en este caso la muerte psíquica, parece ser la única alternativa que ella siempre tiene para manejar las situaciones que la confunden y que no puede soportar).

4. EL SENTIR Y LAS MANERAS DE INTERVENIR DE LA TERAPEUTA A LO LARGO DEL PROCESO TERAPÉUTICO CON NANCY

Desde las primeras sesiones observo una adolescente enérgica, bonita y vital. Una niña con cuerpo de mujer. Posee una mirada brillante y profunda que expresa curiosidad, pero también algo de temor. Me siento a gusto con ella, con la música que trae a sesión y con la que expresa todas sus fantasías y realidades psíquicas, todos sus sentimientos aterradores, con ese relato que es agradable, interesante y lleno de retos que me han permitido ir siendo y conociendo, otra manera de hacer clínica con adolescentes.

Sin embargo, con el paso del tiempo y poco a poco me fui encontrando con una niña-joven –mujer grande que me planteaba muchos conflictos e incógnitas. La hija-esposa, la hermana-mamá, la mujer-niña, que hablaba y callaba a la vez, que actuaba en su cuerpo y con el grupo, que me hizo sentirme impotente, en ciertos momentos, y en otros, muy necesitada y en otros, como si quisiera a través de nuestra relación, transferir pero a la vez conseguir cosas o estados. La niña-adulta llena de confusiones, entre lo bueno y lo malo, lo falso y lo verdadero, el bien y el mal, entre ser la hija o la mujer, entre el amor por el padre y lo que este le podía hacer sentir y el odio por no dejarla existir, por ponerla en el lugar equivocado con funciones que no le correspondían.

A lo largo del proceso Nancy sembró la dolorosa duda de haber sido abusada y no solo manoseada por su padre y que me llevó a la hipótesis que no puede confirmar, de la realidad de su abuso y el conflicto psíquico por su imposibilidad de denunciar al padre. Además de la sospecha de su decisión de encerrarse-acallarse en una institución de puertas

cerradas, antes que hablar al respecto, valiéndose-sustentándose con el aumento del consumo. De la preocupación por su bienestar, porque frecuentemente escuchaba de otros

especialistas, ―si sobrevive a la institución‖ y con la tristeza y el pesar, pues con ella, el

permiso de la defensora para atenderla en la institución no llegaba, mientras que con las otras dos pacientes, si me habían podido continuar con sus procesos.

En este primer encuentro la terapeuta se presenta y le informa en qué consiste este nuevo espacio, su papel de objeto que acompaña y lo que ella puede hacer en él. Hace un breve encuadre. La institución no les permite hablar mal de la madre y la terapeuta le abre la posibilidad para que hable de lo quiera sobre la madre. Se van estableciendo las reglas del juego. Luego aparecen dos temas: el abuso, sobre el cual la terapeuta le habla de manera empática y le resalta su valentía al enfrentarlo. Después entra la droga, la niña se siente acusada y la terapeuta le asegura que con ella no hay enjuiciamiento. La terapeuta indaga con preguntas, o hace afirmaciones con las que intentan aliviar la culpa de la niña sobre la denuncia al padre.

*(Al abrir la puerta del consultorio le digo) ―Sigue… (Ella entra animada, esperando que yo también entre y que le diga en dónde se sienta, me ubico en la silla y ella se sienta. Nos observamos un momento y entonces le pregunto) ¿Sabes por qué o para qué estás aquí? (Con su cabeza me dice que no). Desde este momento yo voy a ser la persona que te acompañe, la idea es que puedas tener un proceso psicológico. Mi nombre es Beatriz, soy psicóloga, y una persona externa a la institución. Este es un espacio que se le brinda a los niños que se encuentran aquí, para que puedan hablar de sus cosas, de lo que quieran: de sus miedos, de sus angustias, de sus frustraciones, de las cosas que sienten, de lo que quieren o no quieren. Pero también de lo que les gusta, de sus sueños, esperanzas y fantasías. De lo que ven como muy lejano pero que les gustaría alcanzar. (Me callo y ella no dice nada, espero, entonces le pregunto) ¿Y qué piensas de lo que te he dicho? (Afirma con la cabeza, y me dice que bien). La idea es poder trabajar tres veces a la semana, de 45 a 60 minutos y con el material que tú traigas, o lo que tú quieras. Puedes hablar, pintar, imaginar, leer, o escribir. Tú decides. ¿Tienes alguna pregunta?

¿Y entonces qué quieres hacer? ¿De qué te gustaría hablar? (Responde que le han dicho que hable positivamente de su mamá y se queda en silencio) Pareciera que no es lo que deseas hacer, que más que hablar positivamente de ella, deseas solo hablar de mamá. (Solo me observa. Habla de todo su dolor por los comentarios que se hacen de su madre. Reconoce algunas equivocaciones de ella y de la despreocupación del padre, desde que están en la institución. De las situaciones de miedo que ella y sus hermanas pasaban cuando se quedaban solas por los problemas de sus padres, de ir de una casa a otra. Además de tener que asumir el rol de hermana-mamá, cocinando y cuidando a sus hermanas. Aquí llora intensamente, yo la espero y la miro con tristeza y angustia, validándole con un movimiento positivo de mi cabeza, no sentía que era el momento de interrumpirla, sino de acogerla y darle a entender que entendía su dolor de manera gestual, porque claramente sentía que tenía mucho que decir. La espero hasta que se calme. Habla del dolor por la muerte de su madre y de su primo. Empieza a llorar otra vez, está muy desanimada y triste, diciéndome que se siente como vacía, como sin nada).

(Espero un momento y al ver que termina le digo) “Sí, Muchas cosas… todas muy dolorosas. Has tenido que pasar situaciones muy difíciles. Y ahora aquí en la institución… quizás

hasta te sientes culpable por todo, quizás sientas que es por tu culpa que tú y tus hermanas están

aquí… Tu todo lo que hiciste fue protegerte y proteger a tus hermanas. Lo que hiciste fue muy

valiente. Poder hablar de algo tan duro, como que tu papá, que es la persona que debía cuidarte no lo hizo. Sí, se equivocó y fue muy grave lo que hizo y no por eso lo vas a dejar de querer. Pero es

quererlo… Te repito has sido muy valiente y fuerte, para poder seguir y pensar en ellas… Todo lo

que me contestaste es muy fuerte y te agradezco por tu confianza y por eso te digo que aunque tu vida hasta este momento no ha sido fácil, sabes que hay cosas que tendremos que hablar más profundamente, por ejemplo lo del consumo. Ese es un tema muy delicado. (Responde que solo fue una vez) No te estoy reprochando, no lo haría, solo quiero que entiendas que aquí podemos tratar de entender por qué a veces cuando no sabes cómo resolver un problema recurres a la droga, lo que solo agrava la situación; es importante poder darle un significado a eso, que puedas entender por qué está doliendo tanto. (Con la cabeza me dice que sí. a veo más calmada. Continúa diciéndome que su papá tiene que ir a la institución y ella y lo quiere ver. Me lo dice como pidiéndome ayuda) Yo no tengo ninguna posibilidad de apoyarte con eso, pues como te dije, no hago parte de procesos legales de la institución, pero pienso que eso lo podrías hablar con la directora, pues depende de ti si decides intentarlo, solo así lo vas a saber. (Me sonríe). Bueno

dejemos aquí.” (S1)

La terapeuta le llama la atención sobre su dificultad para hablar. Luego hace algunas hipótesis definitorias sobre sus sentimientos y sus acciones alrededor de la denuncia al padre. Indaga de manera indirecta sobre sus sentimientos contradictorios entre la protección y el ataque con la denuncia. Hace hipótesis definitorias sobre su estado mental en relación con la droga e indaga directamente sobre el consumo. Le hace algunos comentarios que caen en la categoría de la acción cuando intenta moverla para que comparta con ellas lo oscuro, la experiencia difícil (el abuso). La terapeuta siente que hay algo allí que no logra salir e intenta que esto suceda.

*(Después que su hermana sale del consultorio, ella recostada sobre el escritorio, se encuentra algo triste. Comenta sobre un problema que tuvo el día anterior y sus intenciones de hacer

daño con un vidrio a una compañera). ―Como que a veces es difícil hablar de eso que sientes y quisieras hacer. De eso que sabes que si lo haces, ya no hay vuelta atrás. Es curioso, hablas sobre que te dolería mucho que te separan de tus hermanas, como logras hablar de lo que te hizo tu papá, buscando seguramente no solo protegerte tu, sino también proteger a tus hermanas, porque tú eres la mayor y sientes que de alguna manera es tu obligación, sin serlo. (Aquí la miro y le digo) y ahora estás bajo un estado mental que no puedes pensar, que te supera, como cuando me contaste que consumiste porque sentías mucho dolor y querías sentirte mejor, y así pones en riesgo todo.

Hasta tu estadía aquí...” (No responde, solo me observa fijamente. Más tarde sus ojos se enlagunan)

Es como si solo lo externo, lo que está afuera de ti, pudiera controlarte, como si tu no pudieras sustentarte. (Sus lágrimas corren por sus mejillas, y habla sobre el resultado de la prueba