La producción de fruto de Pinus pinea es un aspecto complejo; la aparición de los
gametos y la fecundación tienen lugar en la primavera del tercer año, la mayor parte del crecimiento de sus piñas se produce al final de esta primavera y la total maduración de la semilla finaliza en octubre (Francini, 1958; Abellanas, 1990). Implica una importante competencia entre las estructuras vegetativas y reproductivas de la misma planta, y la modificación de los niveles nutricionales y hormonales (Pardos, 1988). Este carácter está sometido a presión selectiva, que no favorece ni a los peores productores, por su baja tasa de regeneración, ni a los grandes productores, dada la longevidad de la especie y el bajo número de episodios reproductivos que se dan en su ciclo. Se espera que exista una cierta variabilidad con base genética, bajo la acción de diferentes factores ambientales, cuyo efecto es necesario precisar: influencia del suelo, del clima y de los factores bióticos -plagas y otros predadores como la ardilla-. Debido a la acusada vecería de la especie, la variación sólo se puede cuantificar midiéndola durante un número suficiente de años. El resultado de estas observaciones debe confirmar si la vecería está más regida por factores extrínsecos, que justifiquen la elevada correlación espacial que presenta el
fenómeno (Koenig et al., 1998), o por aspectos nutricionales individuales.
La influencia de la lluvia en la producción fue observada por Pozzera (1959), quien encontró correlaciones positivas entre la pluviosidad de los meses de febrero y marzo, o incluso sólo marzo, del año de floración y la abundancia de la cosecha del tercer año en dos rodales monoespecíficos y coetáneos del litoral toscano. También comprobó que los mejores productores lo son independientemente del tamaño de la cosecha, siendo su
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importancia relativa siempre similar, al igual que ocurre en los pies de peor producción. Estos resultados serían acordes con la predisposición de determinados genotipos a dar buenas cosechas.
En los pinares de la región de procedencia Meseta Norte, la variabilidad de la producción de piña en un mismo año entre individuos suele ser suficientemente grande como para permitir la realización de una selección eficaz de grandes productores. La variación productiva a niveles inferiores al de monte es un aspecto no estudiado en la bibliografía, por lo que es necesario aproximar el conocimiento de su existencia y si ésta posee una base genética o ambiental.
Los antecedentes de trabajos de selección de grandes productores en la Meseta Norte son escasos. Baudín en su programa de mejora centró sus esfuerzos iniciales en perfeccionar la técnica del injerto pero no tuvo ocasión de completarlos. Como continuidad de sus trabajos el IFIE, y luego el INIA, realizó en la década de los setenta una primera selección en campo de grandes productores en la provincia de Valladolid, de los que no se ha conservado documentación alguna y sólo se tiene constancia de su reproducción en el monte “Tudia y sus Faldas” en la provincia de Badajoz (Garrote, com. per., citado en Catalán, 1995) y en la provincia de Madrid (Catalán, 1990). Sierra (1987) planificó una prospección de grandes productores de piña en los montes públicos del oeste y sur de la provincia de Valladolid y fijó como criterio de selección el número total de piñas por individuo en el año de la recogida. Distinguió tres categorías cualitativas de espesura y cuatro clases artificiales de edad y exigía a los grandes productores de piña una superioridad con respecto a la producción media de 9 piñas/árbol (Tabla 1.6) entre 16 veces (árboles en masas densas y jóvenes) y 125 veces (árboles aislados y maduros). Solamente se localizaron y caracterizaron dasométricamente los candidatos, pero no hay datos de su cosecha, por lo que puede considerarse un muestreo piloto.
Una estrategia de mejora genética clonal parece procedente, dado que la alta heterocigosis habitual en las especies leñosas silvestres, el desconocimiento de la heredabilidad aditiva de la producción de fruto y, especialmente, la prolongada duración de los ciclos de mejora desaconsejan basarse en la vía sexual. Finalizada una prospección en monte, se dispondrá de una colección de candidatos sobresalientes respecto a la producción de fruto, para los que se determinará su variabilidad individual mediante el seguimiento plurianual de sus cosechas y se propondrá un criterio de selección que permita elegir los árboles plus. A partir de ella, se iniciará su propagación por vía vegetativa, mediante el injerto, para evaluar la repetibilidad clonal de la floración y la fructificación bajo condiciones similares de estación (suelo, edad y densidad) en los bancos clonales y comprobar la componente genética de la superioridad de estos árboles,
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a la vez que su aptitud para esta forma de propagación. Los árboles candidatos seleccionados y los bancos clonales constituirán la población de mejora. A su vez los bancos clonales son la fuente más práctica y económica de la que obtener púas para la realización masiva de injertos, sin necesidad de recurrir a los árboles seleccionados en
monte (Pardos et al., 1986).
La evaluación de los bancos clonales permitirá reducir el número de genotipos hasta obtener los mejores (población seleccionada). Su uso en las plantaciones agronómicas supone una reducción de la base genética, admitida en este tipo de
poblaciones de mejora (Alía et al., 1999).
Al mismo tiempo, la línea de mejora que se plantea constituirá una forma de
conservación ex situ de recursos genéticos para la región de procedencia Meseta Norte,
siempre y cuando el número de genotipos representados en los bancos clonales sea lo
suficientemente elevado (Alía et al., 1999; Martín et al., 2000). La conservación de los
recursos genéticos y su diversidad, como aspecto básico de la gestión y mejora, se
cumplirán con medidas in situ -fuera del ámbito propio de la mejora genética forestal-,
tales como garantizar la persistencia de las masas de piñonero y conservar su estructura diversificada. Esto implica mantener los modelos de gestión con turnos largos y regeneración natural en períodos dilatados y transmitir el acervo genético a la masa renovada o, en su defecto, la siembra directa con material de la misma población. Frente a ello, las mayores amenazas de estos pinares mediterráneos son los incendios catastróficos y las presiones extrínsecas al medio forestal (desarrollo urbanístico, industrial, etc.) ante las que sólo es eficaz una protección legal y administrativa.
A su vez las plantaciones de pino piñonero injertado, con una selvicultura de bajas densidades y suelo desprovisto de vegetación herbácea por los gradeos anuales, constituyen formaciones que rompen la continuidad del combustible y actúan de áreas cortafuegos frente al incendio forestal.
Objetivos
2 OBJETIVOS
Con el fin de responder a las cuestiones planteadas en el programa de mejora
genética de Pinus pinea en la región de procedencia Meseta Norte, relativas a la selección
de árboles grandes productores de fruto para su destino a plantaciones clonales, se pretende:
1. Cuantificar la productividad provincial de piña de los montes públicos de Valladolid, su variación interanual y la frecuencia con que aparecen las cosechas, y elaborar un modelo de regresión de la producción provincial.
2. Analizar la variación espacial de la productividad de piña entre montes y su agrupación en unidades naturales que compartan proximidad geográfica y una producción similar.
3. Caracterizar la variabilidad individual de la producción de piña y piñón de los árboles candidatos a grandes productores de fruto, mediante un seguimiento plurianual de sus cosechas.
4. Elaborar un modelo individual como criterio de selección fenotípica de árboles grandes productores de fruto para establecer una población de mejora.
Variación productiva interanual
3 VARIACIÓN PRODUCTIVA INTERANUAL