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Rationale: Why should dance be a useful intervention for those with PD?

2.4   Dance and PD

2.4.9   Rationale: Why should dance be a useful intervention for those with PD?

Una teoría que abarca el proceso de morir de la persona y que ayuda a la enfermera al autocuidado es la teoría del cuidado humano de Jean Watson.

Watson profundiza en los aspectos éticos y humanos que implica cuidar de otros. Ella plantea que el acto de cuidar va más allá de una técnica, de una rutina, de una norma, es estar ahí con el otro, con el enfermo, con el que sufre(204).

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Argumenta la necesidad del cuidar afirmando que si bien es cierto, que los esfuerzos llevados a cabo por los profesionales de salud para controlar la enfermedad, prolongar la vida y aliviar el dolor mediante tratamientos sofisticados, han tenido resultados espectaculares, también las ciencias humanas y comportamentales han tenido un papel importante, ya que se han interesado en los valores más profundos como la calidad de vida y los problemas del final de vida.

Para Watson, el cuidado es la razón moral de la enfermera, en su visión filosófica vuelca su mirada hacia las propiedades místicas y ancestrales donde se originan los cuidados y en los aspectos éticos que involucra el cuidar.

Desde un punto de vista ético destaca el ser responsable de otro ser humano, en situación de tanta vulnerabilidad, como es aquel que sufre una enfermedad. Sea cual sea su situación de salud, la persona se entrega en nuestras manos, solicitando ayuda a veces tan simple y pequeña como pedir un vaso de agua, pedir el orinal, o que estemos ahí, invitándonos a quedarnos con una mirada, es así entonces, que el encuentro con el otro se transforma muchas veces en la vida de la enfermera en un evento particular, significativo y excepcional.

Watson reconoce que el cuidar es parte fundamental del ser y es el acto más primitivo que un ser humano realiza para efectivamente llegar a ser; Este ser es un ser en relación a otro que lo invoca. Éste llamado desde el otro, absolutamente otro, es la base fundadora del cuidado en general y, a la vez, del cuidado profesional propio de la enfermería(205).

La teoría del cuidado humano(204) está basada en tres premisas:

- Premisa 1. “El cuidado (y la enfermería) han existido en todas las sociedades. La actitud de asistencia se ha transmitido a través de la cultura de la profesión como una forma única de hacer frente al entorno. La oportunidad que han tenido enfermeras de obtener una formación superior y de analizar, a un nivel superior, los problemas y los asuntos de su profesión, han permitido a la enfermería combinar su orientación humanística con los aspectos científicos correspondientes”.

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- Premisa 2. “La claridad de la expresión de ayuda y de los sentimientos, es el mejor

camino para experimentar la unión y asegurar que algún nivel de comprensión sea logrado entre la enfermera-persona y paciente-persona”. El grado de comprensión es definido por la profundidad de la unión transpersonal lograda, donde la enfermera y el paciente mantienen su calidad de persona conjuntamente con su rol”.

- Premisa 3. “El grado de genuinidad y sinceridad de la expresión de la enfermera, se

relaciona con la grandeza y eficacia del cuidado”. La enfermera que desea ser genuina debe combinar la sinceridad y la honestidad dentro del contexto del acto del cuidado. La autora(185) plantea diez factores del cuidar que resumen su planteamiento filosófico centrado en lo existencial y fenomenológico, que abarca la expresión «enfermería transpersonal». Estos factores son:

1. Formación de un sistema de valores humanístico y altruista.

El día a día de la práctica profesional, la enfermera ha de evolucionar en su desarrollo moral, para ello hay que realizar una reflexión sobre la experiencia propia, para poder así comprender los sistemas morales ajenos, independientemente del contexto sociocultural donde se encuentre.

2. Inducción de fe y esperanza.

Ser auténticamente presente y permitir y mantener el sistema de creencias profundas y subjetivas del individuo, compatible con su libertad. Este individuo libre, con creencias propias, es un ser para el cuidado. Se trata de conocer el sistema de creencias de la persona moribunda para poder ayudarlos a entender los cambios que se producen en su entorno y el significado que tiene para ellos.

3. Cultivo de la sensibilidad hacia uno mismo y los demás.

Es importante en la trayectoria personal y por consiguiente profesional, que la enfermera identifique sus sentimientos y emociones. Si esto no se produce, difícilmente podrás empatizar con la persona enferma. El desarrollo de la sensibilidad forma parte de un ser auténtico y honesto, que no teme develar su rostro ante la vulnerabilidad y el dolor

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4. Desarrollo de la relación de cuidado humano, de ayuda y confianza.

Una relación de confianza va unida con la promoción y aceptación de sentimientos positivos y negativos. Para esto es necesario la sensibilidad, la apertura y el altruismo, pero también la congruencia, que tiene que ver con la honestidad, con la percepción de realidad y con el apego a la verdad.

La enfermera ha de respetar al ser cuidado y no vulnerar su derecho de libertad en la toma de decisiones. Es importante que esta relación de confianza sea reciproca.

5. Promoción y aceptación de la expresión de sentimientos positivos y negativos.

Las emociones forman una ventana al alma. La verbalización y manifestación de las emociones y sentimientos negativos permite la no elaboración de un duelo patológico. La labor del profesional de enfermería es permitir la expresión de estos sentimientos, que es congruente con visualizar al otro como un ser para el cuidado.

6. Uso de procesos creativos para la solución de problemas.

Watson se refiere a la sistematización excesiva de normativas que impiden el desarrollo creativo de esta profesión. Las enfermeras realizan multiplicidad de procedimientos y suponen que la corrección de estos procedimientos es la manifestación de la utilización de un método científico. La investigación es pieza clave en el desarrollo de la enfermería. La muerte en urgencias es un hándicap ya que es imprescindible el conocimiento del cuidado al final de la vida para mejorar la dignidad de la persona moribunda.

7. Promoción de la enseñanza y el aprendizaje transpersonal.

El factor de cuidado implica que la persona tome las riendas de la enfermedad y tenga un papel activo en la toma de decisiones, en el caso de la muerte, si es esperada decidir cómo tiene que ser ese momento y sobre todo dónde. Para Watson la información es fundamental para ello, pero distingue que no ha de ser unidireccional, sino que es imprescindible que sea un sistema de educación bilateral, no sólo una entrega de conocimientos, para ello hay que individualizar el cuidado.

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8. Disposición para crear un entorno mental, físico, social, espiritual, corrector y de apoyo.

Existen dos ambientes que rodean al individuo, el interno (autorrealización, bienestar espiritual, comunicación) y el externo (abrigo, confort, seguridad). Si la enfermera es capaz de reconocer dichos ambientes (Watson los denomina necesidades), aliviará el sufrimiento.

En este sentido el hecho de morir en urgencias no es el entorno deseado ni por el profesional de enfermería, ni por la familia ni por el propio paciente

9. Ayuda en la satisfacción de las necesidades humanas.

Determina tres niveles que asocian necesidades biofísicas, funcionales o psicofísicas y las integrativas o psicosociales y en el nivel más elevado las interpersonales, y todo esto está influido por el entorno.

10. Aceptación de las fuerzas existenciales, fenomenológicas y espirituales.

Define el método como el último factor del cuidado y lo basa en la fenomenología. Watson la define como “el énfasis en la comprensión de las personas de cómo las cosas aparecen ante ellos... La fenomenología es descriptiva, es una descripción de datos que aparecen en una situación dada y ayuda a entender el fenómeno en cuestión”(206).

Esta orientación es útil para la enfermera, ya que ayuda a reconciliar o mediar la in- congruencia de los diferentes puntos de vista de la persona en forma holística; y al mismo tiempo, atender al orden jerárquico de sus necesidades.

La enfermera es la responsable de ofrecerle al paciente toda las condiciones para que el desarrolle su yo y darle sentido a su existencia.

Este modelo filosófico de Jean Watson, es uno de los que centran el cuidado en la persona como ser holístico, expone un planteamiento claro con el que la meta es conservar la dignidad humana y la humanidad durante el proceso del cuidado en escenarios de asistencia hospitalaria y el hogar; explica que: “la asistencia de la enfermería profesional se desarrolla a través del estudio combinado de la ciencia y las

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humanidades y culmina en un proceso de atención humana entre la enfermera y la persona enferma que va más allá del tiempo y el espacio y adquiere dimensiones de carácter espiritual”(207).

En la actualidad, existe una vertiente del cuidado que se centra en los cuidados centrados en la persona para así poder dignificar su proceso de muerte.