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4.2 Accelerating Online Model Checking

4.2.1 Reducing Workload

Husserl subraya que no se debe pasar por alto «el fundamental doble paso de la constitución: como constitución progresiva y regresiva».81 En este doble paso

se ha de comprobar un «progresivo poner-en-juego» (progressives In-Spiel-

setzen) que tiene su reverso en una «desestratificación regresiva» (regressive Abschichtung).82 Por un lado, la vida trascendental avanza continuamente

en razón de que marcha hacia el futuro y configura en cada presente nuevas adquisiciones. Este modo de constitución convierte al yo en una existencia histórica. Por otro lado, la vida trascendental es constituida por aprehensiones retrospectivas que se orientan hacia lo que no puede ser rememorado, y, por tanto, exige lo que Husserl denomina «el método de la construcción indirecta» o «reconstrucción de un reino de constitución inexperienciable»83

Puesto que su constitución está completada, el pasado es «el reino estableci- do de una vez para siempre», que, aunque «nunca experienciado efectivamente 80 HuaM VIII, 239. Sobre el horizonte de familiaridad y el mundo como suelo, véase capítulo IV § 8 y capítulo XI § 1.

81 Hua XXXIX, 505. 82 HuaM VIII, 187.

83 Hua XXXIX, 480. Cf. HuaM VIII, 257 n., 326, 328, 351 s. Sobre la construcción, véase capítulo IX § 1.

en sí mismo», está sujeto a un desvelamiento, «ya sea reproductivo en el sen- tido de la rememoración, ya sea reconstructivo e inductivo en relación con lo nunca efectivamente experienciado en sí mismo […]».84 Podemos en primer

lugar retroceder hacia nuestro pasado con la ayuda de rememoraciones y nos enfrentamos, en la medida en que continuamos con este proceso, con «un constante empobrecimiento» del mundo hasta que «llegamos a un límite».85 Ir

más allá de este límite implica recurrir a la reconstrucción de un cuasi-mundo previo a la percepción. Porque todas nuestras rememoraciones y modificacio- nes de rememoraciones en la fantasía siempre ponen de manifiesto un mundo. A fin de rastrear el desarrollo de la constitución desde sus comienzos, se debe ir desde el ser patente en el presente o en el pasado a un comienzo genético latente que no puede ser puesto al descubierto originalmente o en persona. Como no puede ser convertido en un modo primario o no-modificado de ex- periencia, este tipo de latencia tiene que ser construido como una modifica- ción intencional de la patencia, esto es, de experiencias presentes o pasadas. La construcción se caracteriza por una modificación intencional que difiere de la habitual porque no va de un protomodo o forma-madre a sus derivaciones como la modificación de la percepción en rememoración, de la impresión en retención, y de lo efectivo en lo probable. La modificación es la «“modificación intencional” del ser patente»86 que va hacia algo latente que no puede ser mos-

trado en sí mismo en la rememoración. Esta modificación intencional recurre a la analogía que a su vez presenta el problema del término o límite de sus posibilidades: «Pero ¿dónde termina la analogía?».87

La analogización puede consistir en el establecimiento de una semejanza con la sedimentación que tiene lugar en la propia experiencia o una semejanza con la experiencia de otros como sucede con la experiencia de los niños a fin de reconstruir la propia niñez. Respecto de la primera posibilidad, Husserl

84 HuaM VIII, 395. 85 HuaM VIII, 155. 86 Hua XV, 608. 87 Hua XV, 173.

CAPÍTULO II. La génesis de la intencionalidad [75]

escribe: «Una apercepción analógica general es un mero índice para todo el horizonte indeterminado de determinaciones más precisas, que deben ser aclaradas descendiendo progresivamente en el ordenamiento de la secuencia de niveles de la animalidad».88 Con este método podemos ocuparnos de esta-

dios en que el yo no se distingue del mundo. Esto significa, por ejemplo, que, por medio de la modificación de la percepción actual, podemos describir un estado de sueño sin sueños o un estado de somnolencia que precede a la plena vigilia. En relación con la segunda posibilidad, Husserl observa que, por medio de analogías con los niños de los cuales tenemos una experiencia efectiva, po- demos caracterizar nuestra propia vida antes del nacimiento o en el estadio de la primera infancia con sus estructuras propias de un recién nacido. Esa in- terioridad de otros niños, que se da en una presentificación empática basada en su comportamiento corporal, nos permite por analogía llegar a la recons- trucción de las formaciones de nuestro propio pasado: «Las representaciones que construyo para ello son analogizaciones cuyo prototipo reside para mí en los niños del nivel infantil inferior que conozco en mi mundo maduro [...]».89

Si bien no comprendo sin más a un bebé lactante al que veo desde afuera, y al comienzo no lo comprendo mejor que a un pequeño gato, puedo, por medio de una explicitación de la empatía dirigida a él y a otros, asignarme indirecta- mente un período de lactancia por referencia a ellos.90

Husserl pone de relieve que una conciencia con experiencias caracteriza tanto al estadio reconstruido como al proceso de reconstrucción, pero tam- bién señala algunas restricciones. Por el lado del término de la reconstrucción, no hay objetos que puedan ser efectivamente experienciados por mí y otros sujetos. Por el lado del punto de partida de la reconstrucción, no hay una expe- riencia originaria porque no podemos tener una experiencia del modo en que el lactante se relaciona con su mundo. Husserl escribe:

88 HuaM VIII, 175.

89 Hua XV, 583. Cf. HuaM VIII, 241 ss.

Hay una reconstrucción de lo que es conciencia, de lo que en cierta manera es una experiencia, de una subjetividad experienciante, que, sin embargo, no es activamente experienciante de una manera que haría posible una co- municación efectiva y una legitimación de ser, y esto por principio. Así es respecto de la vida psíquica del protoniño (Urkind).91

Lo que se reconstruye es una constitución que no solo no es experienciable ahora, sino que tampoco tenía en mi pasado el carácter de una experiencia en sentido estricto. No obstante, Husserl aclara de inmediato que la no-origina- lidad y la indeterminación no socavan la posibilidad de una reconstrucción del pasado: «Pero es, y es evidentemente, reconstruible (en una determinación solamente “vaga”) y es efectivamente con el sentido de ser que le asigna la reconstrucción».92

Refiriéndose a la construcción, Husserl escribe: «Esto conduce a la pre- gunta por la reconstrucción y la verificación (Bewahrung) de una representa- ción efectiva de este ser anímico».93 El problema de la verificación se plantea

en condiciones especiales porque la latencia a la que se procura acceder por una modificación intencional de la patencia no puede pasar de la latencia a la patencia como sucede con el lado oculto de un objeto o el objeto que está afuera del campo perceptivo. La existencia pasada reconstruida no puede ser efectivamente experienciada. Como consecuencia de esta característica de lo reconstruido, la reconstrucción tiene también sus limitaciones. No es posi- ble tener respecto de lo reconstruido una «efectiva comunicación y legitima- ción de ser»94 porque el mundo perteneciente a los sistemas de aparición de la

subjetividad reconstruida no es experienciado como el mismo mundo de mis sistemas de aparición. No se puede, en el caso del animal y el protoniño, esta- blecer una identidad de los sistemas de aparición de acuerdo con un término

91 Hua XV, 608. 92 Hua XV, 608 s.

93 HuaM VIII, 444. Sobre la verificación, véase el capítulo V. 94 Hua XV, 608. Cf. HuaM VIII, 395.

CAPÍTULO II. La génesis de la intencionalidad [77]

medio o una normalidad, porque no puedo colocarme en el lugar del otro para identificar mis realidades con las suyas y la naturaleza constituida por él con la naturaleza constituida por mí dentro de un término medio. De ahí la vaguedad que caracteriza la reconstrucción.

Al hablar de construcción se debe tener en cuenta un doble aspecto. La desconstrucción conduce a elementos a partir de los cuales se puede, en una dirección inversa, efectuar una construcción de los niveles superiores. Husserl caracteriza a la desconstrucción con las notas de la abstracción y la excavación. Se refiere, por ejemplo, a «la “desconstrucción” abstractiva de todos los predi- cados del espíritu objetivo».95 Se hace abstracción de la actividad humana para

poner de manifiesto lo puramente natural, y luego del sentido naturaleza para poner de manifiesto la hyle que subyace. Husserl afirma que la descons- trucción de las funciones aperceptivas conduce a «últimas percepciones (Per-

zeptionen)» que no tienen componentes aperceptivos y en las que «son dados

los campos y datos hyléticos».96 La desconstrucción tiene el carácter de una

excavación similar a las que realiza la arqueología y se orienta hacia una ulte- rior construcción porque retrocede hasta los principios a fin de «hacer surgir de nuevo» (wieder erstehen zu lassen)97 a partir de ellos, y en una comprensión

en zigzag, la unidad del edificio que se encuentra fundado de esa manera. Por tanto, la construcción equivale a una restauración que avanza en la dirección opuesta a la desconstrucción (Abbau), y emplea los elementos constituyentes primarios que han sido puestos al descubierto.

Por otro lado, la construcción se extiende en la misma dirección de la des- construcción hacia ulteriores dimensiones de profundidad. No se trata de una reversión como en el caso de una construcción efectuada sobre la base de ele- mentos resultantes de la deconstrucción, sino más bien de una continuación constructiva de la desconstrucción. En este segundo modo, la construcción está atada a un diferente tipo de abstracción que no procede por separación de

95 HuaM VIII, 402. 96 HuaM VIII, 134. 97 HuaM VIII, 157, 356.

momentos de un todo concreto, sino más bien por una fusión de elementos diferenciados en un todo concreto. Mientras que el primer modo de construc- ción da cuenta de una experiencia diferenciada, el segundo modo se ocupa de una experiencia indiferenciada. El análisis de los componentes últimos solo equivale al «estudio previo diferenciado» sobre la base del cual es posi- ble «de modo apropiado y motivado abstraer “constructivamente”» porque la investigación fenomenológica «no puede proceder de manera intuitiva, esto es, no puede llevar los procesos constructivos arcaicos (die archaischen Auf-

bauprozesse) efectivamente a un darse en sí mismos presente o en el modo del

recuerdo, solo puede “construirlos”».98 Con otras palabras, debemos construir

la indiferenciación en que se encuentran esos procesos arcaicos. En este caso, el objetivo no es aclarar la constitución del mundo, sino más bien vislumbrar la constitución de un premundo tal como aparece antes de la percepción desa- rrollada. Esto significa, por ejemplo, dar cuenta de la constitución de una pre- naturaleza sin introducir en la lectura del nivel previo lo que ha sido adquirido después. Aun si «retrospectivamente las adquisiciones de los horizontes poste- riores (o niveles de desarrollo) del mundo son proyectados retrospectivamente en los anteriores», hay, como Husserl también sostiene, «un corte esencial» y «una diferencia fundamental»99 entre la experiencia en la protoinfancia y la

madurez.

98 HuaD II/1, 70. La sigla corresponde, con indicación de tomo y página, a Husserl, Edmund.

Husserliana – Doku mente I-IV. Dordrecht/Boston/London, Kluwer Academic Publishers (con

anteriordad: Den Haag, Nijhoff), 1977-1999. En la bibliografía final se detallan los volúmenes citados. 99 HuaM VIII, 242 s.

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CAPÍTULO III.

El presente viviente

P

ara Husserl, la indagación retrospectiva hacia la primigeneidad desde la constitución de un mundo diferenciado puede ser realizada de dos maneras. El retroceso puede referirse a la historia pasada del ego según lo expuesto en el capítulo anterior, o bien puede tener lugar en cada presente porque un flujo indiferenciado subyace a los datos hyléticos y a los actos que emergen dentro de él:

Con respecto a la primigeneidad (Urtümlichkeit), es natural distinguir la primigeneidad de mí mismo, de quien indaga retrospectivamente a partir del mundo constituido, de mí mismo, del ego maduro que medito sobre mí mismo, y la primigeneidad que emerge de la ulterior pregunta retrospectiva, la primigeneidad del “comienzo” de la génesis constitutiva, primigeneidad reconstruida a través del desvelamiento de la génesis.1

Así, Husserl distingue, por un lado, el origen radical y permanente, del que el yo maduro se percata cuando toma conciencia de sí mismo, y, por el otro, los comienzos temporales de la génesis constitutiva. Ambos tipos de análi- sis implican un esclarecimiento de estratos de profundidad en la subjetividad

1 HuaM VIII, 279. Nuestro análisis del tiempo se atiene a los manuscritos C contenido en este volumen de Husserliana, y en forma secundaria se referirá a las Lecciones de fenomenología de la

trascendental, es decir, la consideración de una génesis histórica o una opera- ción viviente. Esta segunda primigeneidad concierne al protoyo en el presente viviente. Como yo que conoce su génesis temporal, se encuentra en un orden distinto del preyo que participa de ese desarrollo. El conocimiento de que soy el resultado de una génesis histórica me presupone como sujeto cognoscente que tiene un funcionamiento viviente. El origen genético-histórico es recons- truido a partir de un origen cognoscitivo. Por eso el proceso de reconstrucción presupone al protoyo. A diferencia del preyo que debe ser reconstruido, soy ya el protoyo como condición de posibilidad de la reconstrucción, como lugar originario de toda asignación de sentido y validez, como presupuesto anónimo y no-temático de toda experiencia, emoción o volición, y como fuente última de todos los horizontes: «Nada de lo que es, y tampoco lo que es absolutamen- te, es de otro modo que en la horizonticidad […]».2