3.2 Modelling Delay-Sensitive Traffic
3.2.1 Representation as Non-Concave Utility Functions
Siguiendo con el análisis de este nuevo escenario político, como espacio de interfaz, otro de los aspectos a tener en cuenta es la nueva relación de los técnicos, principalmente, con el Foro de la Agricultura Familiar. A partir de la creación de la SsAF y la incorporación de la AF en la toma de decisiones y ac- ciones vinculadas al sector, se establecen lineamientos especíicos de trabajo en este sentido. Así, el fortalecimiento de las organizaciones de la agricultura
familiar se transforma en un aspecto crítico y a la vez central dentro de los nuevos roles de los técnicos, en tanto los enfrenta a nuevos desafíos.
“Con PSA nos limitábamos a mejoras hacia adentro de la producción, inanciamiento para fertilizantes, para mejorar algo, algunos proyectos más comunitarios, que nos habilita- ban a trabajar otras cosas. Pero hoy, una línea que está es el , no teníamos inanciamiento ni ningún área pensando en qué hacíamos para fortalecer las organizaciones.“ (equipo técnico central, 2012)
Esta interfaz se despliega en el dominio de campo en donde se ponen en juego los distintos intereses, valores, conocimientos y poder por parte de los principales actores involucrados: los técnicos de campo y los AF.
Con esto, a partir del año 2009 se crean las Mesas Zonales donde la relación de los técnicos con los AF estaba acotada a una instancia de aseso- ramiento técnico respecto a información sobre los nuevos lineamientos de la SsAF y sobre la viabilidad de proyectos. Pero la posibilidad de los técnicos de participar de las mesas estaba dada por la voluntad de los AF, mostrando el poder de agencia que tenían los delegados del Foro de AF en dichas instan- cias. Estos actores que cobran lugar preponderante en la nueva estructura de la SsAF –los agricultores familiares– también poseen cuotas de poder que se ponen en juego de manera heterogénea según el grado de desarrollo de los foros en las diferentes zonas de la provincia. Las cuotas de poder se encuen- tran también reforzadas por el capital de militancia de dichos agentes, lo que muchas veces genera tensiones entre los AF y los técnicos.
“y vas a estar controlado por el productor, que, supuesta- mente, siempre está en la base de la pirámide, el jefe de los
productores, indudablemente por un consenso provincial… un montón de cosas a las que no estás acostumbrado.” (téc- nica zona norte, 2009)
“Los productores en Alvear y en San Rafael no tienen una participación de militancia política, entonces están mucho menos sesgados en los reclamos que ellos hacen. Y son más aislados también al no tener ese nivel de militancia. Eso se está revirtiendo un poco.” (técnico zona sur, 2012)
En este punto es necesario aclarar que durante el trabajo de campo, so- bre todo las observaciones realizadas durante el año 2011 dejaban traslucir una inluencia notoria del contexto político a nivel nacional debido a ser un año atravesado por procesos de elecciones presidenciales. En dichas obser- vaciones, era maniiesta a través de los discursos y las propias prácticas esta “dimensión política” tanto en el rol de la SsAF representada por los técnicos y el rol del Foro representado por los delegados. Dichas Mesas Zonales se transforman en una arena de contienda vinculado a intereses políticos que re- coniguran el objetivo principal de éstos espacios según la militancia política o no de los participantes de las mismas.
Frente a esta heterogeneidad, se ve que las estrategias –de los técnicos-pa- ra sobrellevar este nuevo espacio de disputa con los AFpendula entre la ne- gociación y el consentimiento de las nuevas prácticas. Para ello movilizan su:
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¬ Capacidad de organización y fortalecimiento de las organizaciones, capacidad muy asociada a la trayectoria, sea profesional o de militan- cia del propio técnico.
“Los técnicos acompañábamos, pero inalmente éramos los que convocábamos, los que llamábamos, los que traccioná- bamos”. (técnica zona este, 2012)
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¬ Capacidad de negociación, desplegada a través de la activación de la cuota de poder que poseen los técnicos para la aprobación de proyec- tos a ser inanciados por la SsAF.
“Una relación de poder. El sabe [el productor] que nos aprue- ba el proyecto a nosotros y nosotros sabemos que le aproba- mos el proyecto a él. Funciona como una relación de poder. Entonces, yo no me tengo que pelear con él y él no se tiene que pelear conmigo.” (técnico zona sur, 2012)
Es de este modo que nuevamente el técnico se encuentra en una posición crítica entre dos lógicas diferentes –lógica estatal y lógica de los agriculto- res– que lo constriñe en sus acciones. Cabe destacar que a partir de 2012 el lineamiento de acompañar y fortalecer el Foro de Agricultura Familiar queda relegado ante la suspensión de las mesas zonales y a partir de ese momento comienzan a trabajar con otras instituciones vinculadas al sector de la AF a nivel local. Asimismo, este nuevo escenario genera –según la mirada de los técnicos– oportunidades para inluir en procesos de desarrollo. A partir de este punto se plantearon las Mesas de Desarrollo Rural en donde el objetivo por parte de la SsAF estaba orientado a trabajar conjuntamente con otras ins- tituciones que tuvieran incidencia a escala local y su visión fuera compartida: el desarrollo rural desde un enfoque territorial.
4.7. Síntesis del capítulo
Retomando los objetivos planteados, pensar el proceso de implementación de la SsAF como un proceso socialmente construido en el cual los actores involucrados ponen en juego sus conocimientos, valores, intereses y poder en la negociación, adaptación y/o transformación de los signiicados estableci- dos, permitió identiicar aquellos puntos críticos que contribuyen a explicar
las distancias entre la implementación y la planiicación.
El foco de observación para el análisis fueron los técnicos de campo por el carácter estratégico de su posición a los ines de la implementación de la política en estudio. Pues están dotados de la capacidad de conocer y actuar que le permite reapropiar las directrices institucionales, asimismo que rele- jar el complejo entramado social que media en los procesos de intervención planiicada.
De esta manera, ante la creación de la SsAF se delimita un nuevo campo político donde se establecen nuevas reglas de juego y actores, cristalizando
relaciones de poder históricamente construidas. Igualmente, se reconiguran
los dominios de la administración nacional, provincial y de campo, siendo afectados de manera diferenciada por este nuevo campo así como también sufriendo la generación de nuevos espacios de conlicto.
Es en este marco en el que se erigen las interfaces identiicadas, las cua- les se dan de manera superpuesta y adquieren distintas coniguraciones, según los actores y el territorio donde se analicen. Sin embargo, el eje que las arti- cula estuvo orientado a dar cuenta de la capacidad de agencia que despliegan los actores en la implementación de la SsAF. Así, se pudo observar que el técnicos se enfrenta de manera simultánea a tensiones y disputas frente: a la
nueva relación laboral –en su relación con el Estado–; al desfasaje entre los lineamientos políticos y la capacidad operativa –en su relación por un lado con la SsAF y por otro lado con los propios AF–; a la redeinición de roles y funciones producto de la propia reconiguración institucional y; por último, a la relación con las organizaciones de la AF en las mesas zonales donde participa.
Estas cuatro interfaces identiicadas resultan nada más y nada menos que del cambio en las reglas de juego que implica una transformación insti- tucional, lo cual confronta los valores, intereses, conocimientos y prácti- cas construidas por los agentes de análisis. Estos puntos críticos relejan
la continuidad de algunos procesos institucionales presentes en la antigua estructura de PSA, en tanto hay una refuncionalización del personal y una continuidad en las operatorias inancieras e instrumentos de ejecución de las políticas. De esta manera, se observa que la estructura administrativa no se condice con la ampliación de las dimensiones a abordar desde los nuevos
lineamientos políticos.
Por otra parte, dicha ampliación en el abordaje, exige de nuevas habili- dades de los técnicos que los enfrenta a nuevos desafíos ante las limitaciones de sus prácticas construidas durante su paso por PSA. Asimismo, las comple- jas demandas de los territorios –articulación institucional– y la aparición de un actor con nuevas características –los agricultores familiares– demandan respuestas.
Es ante las contradicciones de la lógica institucional y las demandas propias de los territorios, que los técnicos deben desplegar estrategias
de redeinición y readecuación de las políticas –según el dominio que se analice– a in de resolver sus inconsistencias. Ello implica, poner en juego
conocimientos, experiencias previas, un análisis estratégico del tejido de rela- ciones en las que se encuentra inserto y su poder para intervenir en el devenir de los acontecimientos.
Así, los técnicos enfrentan batallas entrelazadas por los recursos, los sig- niicados y el control y legitimación institucional a través de su capacidad de agencia. Es a través de los reacomodamientos que realizan sobre los instru- mentos operativos que logran no solo resolver las contradicciones institucio- nales, sino también modiicar la estructura que los alberga redeiniendo sus políticas. Por ello, más allá de los lineamientos institucionales que promueve la SsAF, la capacidad de agencia de los técnicos en el territorio es quien
C
apítuloV. CAPACIDAD DE AGENCIA
Este capítulo –como se adelantó en el precedente– tiene como objetivo res- catar y destacar los aspectos que a nuestro entender articulan la capacidad de agencia que despliegan los técnicos de campo en las interfaces identiicadas, en el marco de la implementación de la política de desarrollo rural de la SsAF.
Los nodos analíticos –que presentamos oportunamente en el capítulo me- todológico– se conjugan en el actor y representan la capacidad de agencia (es decir, la capacidad de acción del actor para incidir en este caso en la estructu- ra institucional de la SsAF, que es observada principalmente en los espacios de interfaz). Enfocándonos en los técnicos de campo –como actores sociales responsables de la implementación de las políticas– su importancia estratégi- ca reside en su capacidad de conocer y actuar y de relejar en este despliegue todo el entramado presente. De este modo, entendemos que las directrices institucionales son reapropiadas por los agentes implementadores, ediicando prácticas de gestión que no necesariamente coinciden con los lineamientos institucionales formales.
A continuación, se desarrollará la capacidad de agencia a la luz de las interfaces y dominios, analizando cómo las prácticas –principalmente de los técnicos– son promovidas o constreñidas por la estructura institucional, generando nuevos resultados no previstos originalmente por la política implementada. Por otra parte, se abordarán aquellos procesos que han construido la agencia de los técnicos, como es el caso de la trayectoria previa de los mismos –asociada a las prácticas de PSA y a prácticas informales–, así como también se identiicarán especíicamente las acciones de los técnicos
que reconiguran la estructura institucional. Luego, se abordará la agencia en relación a las capacidades desarrolladas en los procesos de implementación donde se pone en juego el conocimiento y el poder. Finalmente, se rescata de qué manera la conciencia que los técnicos poseen de su propia capacidad de agencia inluye concretamente en la implementación de la política planiicada del caso de estudio.