A diferencia de las prestaciones consultadas con anterioridad, este punto se orienta a determinar las prestaciones de salud más frecuentemente solicitadas por las mujeres después de la notificación y el acceso que han tenido a éstas. Para ello, se ocupó el mismo sistema anteriormente descrito de presentar un listado de prestaciones frente a las cuales las entrevistadas debían responder si las habían solicitado78. De acuerdo a los resultados obtenidos, encontramos que el 83% de las entrevistadas ha solicitado al menos una de las prestaciones consultadas después de la notificación, mientras que sólo el 17% no lo ha hecho.
Al analizar el tipo de atención más solicitada, vemos que los porcentajes se concentran en las “atenciones ginecológicas” y en el “tratamiento para la depresión”, con un 73,5% y un 59% respectivamente. Con porcentajes más bajos, le siguen las atenciones por “esterilización”, con un 24,1% y la “atención psicológica por problemas sexuales”, con un 22,9%. Bastante más atrás aparece el “tratamiento para la menopausia y el climaterio”, con un 8,4%. Por otro lado, llama la atención que, aún cuando obtengan porcentajes bastante bajos, un 6% de las mujeres consultadas haya solicitado “atención de aborto” (considerando que ésta es una práctica ilegal en Chile) y un 3,6% “tratamiento para la infertilidad” (tomando en cuenta que el derecho a la maternidad, en el caso de las mujeres seropositivas, es todavía un tema en debate) Esto nos habla de que existe un pequeño grupo de mujeres con opciones bastante definidas en términos de sus Derechos Reproductivos.
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En cada uno de los estratos socioeconómicos, el Papanicolau tiene el mayor porcentaje, seguido por exámenes ginecológicos de rutina, examen de mamas a través del tacto y mamografía.
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Las prestaciones consultadas fueron atenciones ginecológicas, tratamiento para la infertilidad, tratamiento de la menopausia y climaterio, atención psicológica por problemas sexuales, tratamiento para la depresión, esterilización y atención de aborto.
Correlación con Variables Sociodemográficas
8.1.1. Edad: No se observan relaciones significativas, manteniéndose la tendencia en
términos de las prestaciones más solicitadas. Lo que podemos constatar es que la demanda por atención psicológica por problemas sexuales aumenta de acuerdo a la edad, desde un 13,6% entre las más jóvenes, a un 50% en el tramo de edad superior a 50 años. Los tramos de edad intermedios bordean el 20%. También llama la atención que sean las más jóvenes quienes declaran solicitar en mayor grado tratamiento para la depresión, con un 68,2% (Tabla 78)
8.1.2. Nivel Educacional: Las mujeres con mayor grado de instrucción han solicitado en
mayor proporción atención ginecológica, con un 88,2%, mientras que las de nivel educacional bajo lo han hecho en sólo un 67,9%. Por su parte, este mismo grupo declara haber solicitado en mayor proporción tratamiento para la depresión que las de nivel alto, con porcentajes de 64,3% y 52,9% respectivamente. También vemos que las mujeres de nivel educacional bajo han solicitado en mayor proporción atención de esterilización que de las de nivel educacional alto, con porcentajes que bajan desde el 28,6%, en el primer grupo, al 17,6% en el último (Tabla 79)
8.2. NEGACIÓN DE PRESTACIONES DE SALUD
Del total de mujeres que ha solicitado alguna de las prestaciones señaladas con anterioridad, a un 22,9% de ellas se les ha negado. Las prestaciones más frecuentemente negadas son:
• “Atención ginecológica” 36,8%
• “Tratamiento para la depresión” 15,8%
• “Esterilización” 15,8%
De este modo, las prestaciones de salud más negadas son justamente las más solicitadas. (Tabla 80)
Correlación con Variables Sociodemográficas
8.2.1. Edad: No se observan correlaciones entre edad y negación de prestaciones de salud,
aún cuando las mujeres entre 40 y 49 años son las que concentran los porcentajes de quienes declaran no haber recibido la prestación solicitada, con un 33,3%. A este grupo le siguen las mujeres más jóvenes, con un 22,7% (Tabla 81)
8.2.2. Nivel Educacional: Contrariamente a lo esperado, el nivel educacional alto
concentra los mayores porcentajes de mujeres que declara haber solicitado una prestación y que ésta le ha sido negada, con un 41,2%. Esto podría deberse, como hemos hipotetizado con anterioridad, a las mayores exigencias y demandas que este grupo hace al sistema de salud público. A diferencia de ello, sólo al 6,7% de las mujeres de nivel educacional medio bajo se les ha negado alguna atención solicitada (Tabla 82)
8.2.3. Estrato Socioeconómico: La variable estrato socioeconómico se comporta de
manera coherente con la de nivel educacional, ya que las mujeres de estrato alto son quienes más informan que se les ha negado alguna atención solicitada, con un 38,5% de los casos. Así como en el punto anterior, el estrato medio bajo es el que obtiene el menor porcentaje de declaración de negación de prestaciones solicitadas, con un 16% (Tabla 83)
8.2.4. Zona Geográfica: Las mujeres que se atienden en la zona sur del país son las que
declaran en mayor medida que se les ha negado alguna prestación de salud solicitada, con un 41,7%, seguidas por las de la zona norte, con un 22,6%. Santiago, en tanto, es la zona en la que se detecta el menor número de casos de personas que declararon haber solicitado atención y no haberla recibido, con un 17,5% de los casos (Tabla 84)
8.3. REACCIÓN POR NEGACIÓN DE ATENCIÓN
Otro de los temas que nos pareció interesante indagar, en términos del ejercicio de derechos, fue la reacción que tuvieron las mujeres una vez informadas que no iban a recibir la prestación de salud que habían solicitado y, además, con las percepciones que se formaron acerca de los motivos que explicarían esta situación. Con respecto al primer tópico, llama la atención que un 52,6% de las mujeres que solicitaron alguna atención y no la obtuvieron no hicieron presente un reclamo frente a este hecho y que sólo un 21,1% lo haya realizado (Tabla 85) Al indagar en torno a los motivos por los cuales las mujeres creen no haber sido atendidas se encuentran, con iguales porcentajes, los “motivos relacionados con el VIH” y la “falta de especialistas”, con un 33,3% para cada caso.