3. Research results and discussion 1 General results of the bibliometric study
3.3. Who is who in the University Entrepreneurship field of study?
También quisimos indagar sobre presiones ejercidas desde el servicio de salud en temas de sexualidad y reproducción, para lo cual presentamos a las mujeres una serie de posibles presiones que se pudiesen ejercer desde el servicio en estas temáticas y le pedimos que indicaran si les había tocado vivir tal situación84.
De este modo, encontramos que un 50% de ellas sí se había sentido presionada en al menos una de las situaciones planteadas. De ese total, los porcentajes se distribuyen de la siguiente manera:
• “Presionada a cambiar sus conductas sexuales” 66%
• “Presionada a utilizar métodos de prevención de embarazo” 56% • “Presionada a utilizar el mismo método de prevención de embarazo” 42%
• “Presionada a esterilizarse” 34%
Índice de Presiones: Para tener una visión más amplia de las presiones ejercidas desde el servicio y las correlaciones que podrían existir con otras variables, construimos un “índice de presiones”, con tres categorías: “bueno” (no se ha sentido presionada); “regular” (se ha sentido presionada en una o dos situaciones) y “malo” (se ha sentido presionada en tres o cuatro situaciones)85. De acuerdo a los resultados del índice, obtuvimos los siguientes resultados:
• Resultado “bueno” : 50% • Resultado “regular” : 35% • Resultado “malo” : 15%
Este índice fue construido con la totalidad de las respuestas dadas por las entrevistadas, es decir, incluye tanto a quienes se han sentido presionadas como quienes no lo han sentido. Por esta razón, el 50% de mujeres que obtiene un resultado “bueno”, corresponde a las mujeres que declararon no haberse sentido presionadas desde el servicio. A continuación
83 Por otro lado, ninguna mujer que consideró mala la atención proporcionada en el servicio estimó que sus
derechos se respetan siempre. Sin embargo, el porcentaje de personas que consideró mala la calidad de la atención en el servicio es muy bajo para incluirlo en el análisis.
84
Las posibles presiones que fueron consultadas son: esterilizaciones, utilización de métodos de prevención de embarazo, continuar usando el mismo método de prevención del embarazo, cambio en conductas sexuales.
85
Para la construcción del índice se han recategorizado las presiones en “0” y “1”. Luego se han sumado y vuelto a categorizar los resultados en tres clasificaciones 1: “bueno”: no ha recibido presión, 2 “regular” ha recibido presión en uno o dos de los ámbitos y 3 “malo” ha recibido presión en tres o cuatro de los ámbitos”.
presentaremos las correlaciones que existen entre el índ ice de presiones con algunas variables que se consideraron pertinentes, considerando tanto a las mujeres que se han sentido presionadas como a las que no se han sentido. Sin embargo, para establecer algunas correlaciones más específicas, también haremos una caracterización en términos de edad y nivel educacional, sólo entre aquellas que se han sentido presionadas en algún ámbito.
Correlación con Variables Sociodemográficas
11.1. Edad: Encontramos que se observa una tendencia a que sean las mujeres más jóvenes
las que declaran haberse sentido más presionadas desde el servicio, ya que sólo un 34,6% de las entrevistadas entre 19 y 29 años obtiene un resultado “bueno” en el índice de presiones, porcentaje que se va incrementando a medida que las mujeres avanzan en edad. De este modo, el grupo de entre 30 y 39 años obtiene un 41,7% en esta categoría, aumentando los valores de esta variable entre las mujeres mayores de 40 años a porcentajes superiores al 65%. Por otro lado, considerando los resultados negativos en el índice de presiones, podemos ver que nuevamente los casos se concentran en los grupos más jóvenes (19,2% para el primer tramo y 27,8%, para el segundo) No se registran casos de mujeres mayores de 40 años que obtengan un resultado “malo” en el índice construido (Tabla 94).
Al considerar sólo a las mujeres que declaran haberse sentido presionadas desde el servicio, encontramos semejanzas con los resultados recién descritos, ya que las mujeres más jóvenes son las que mayormente han experimentado estas presiones. De este modo, sólo un 24% de las mayores de 40 años declara haberse sentido presionada, cifra que aumenta al 76% entre las mujeres menores de 40 años, con porcentajes del 34% para el primer tramo y de 42% para el segundo (Tabla 95).
11.2. Nivel Educacional: Respecto al nivel educacional no se pueden establecer relaciones
directas, sin embargo cabe señalar que las mujeres con nivel educacional medio bajo son las que obtienen los mejores resultados en el índice, con un 68,8% de los casos. Los otros niveles educacionales obtienen porcentajes que bordean el 45%. El nivel educacional bajo es el que presenta una peor evaluación en el índice de presiones, ya que, por una parte, obtiene el menor puntaje en la categoría “bueno” (42,4%) y, por otra, obtiene la mayor puntuación en la categoría “malo” (24,2%) (Tabla 96) Al considerar sólo a las que se han sentido presionadas, se observa que se mantiene la tendencia descrita, ya que las mujeres que mayormente declaran haberse sentido presionadas son las de nivel educacional bajo, con un 38% (Tabla 97)
11.3. Zona Geográfica: La zona norte es la que mejor resultado muestra en el índice, ya
que un 62,9% de las entrevistadas de esta región no se ha sentido presionada por parte del servicio de salud. A ella le sigue muy de cerca la zona sur, donde el 60% de las entrevistadas obtiene un resultado “bueno” en el índice. Sin embargo, en Santiago, el porcentaje baja drásticamente a un 38%. Por lo tanto, Santiago es la zona que obtiene un peor resultado en el índ ice; un 46% de ellas obtiene un resultado “regular” y un 16%
obtiene un resultado “malo”, porcentaje superior al de las otras zonas86 (Tabla 98) Esta constatación no deja de sorprendernos, ya que la Región Metropolitana es donde funcionan más activamente las agrupaciones y donde el personal de salud ha sido más capacitado. No obstante, quizás por esta misma razón, las mujeres residentes en Santiago tengan una actitud más crítica ante el sistema de salud y hayan desarrollado mayor capacidad para detectar presiones desde el servicio en el ámbito sexual y reproductivo.
11.4. Año de Notificación: También encontramos relaciones entre el índice de presiones y
el año de notificación, puesto que quienes llevan mayor tiempo notificadas son las que reportan haber sido mayormente presionadas desde el servicio. Es así como las mujeres notificadas antes del 2000 concentran los mayores puntajes en la categoría “malo”, con un 18,3% y los menores porcentajes en la categoría “bueno”, con un 48,3%. La situación se invierte en las notificadas después del 2000, ya que concentran los mayores puntajes en la categoría “bueno”, con un 52,5% y los menores puntajes en la categoría “malo”, con un 10%. (Tabla 99)
Correlación con Variables Específicas
11.5. Calidad de la Atención: La evaluación que hacen las entrevistadas de la calidad de la
atención del servicio, se relaciona directamente con los resultados que arroja el índice de presiones por parte del establecimiento de salud, ya que el 61% de las mujeres que hacen una buena evaluación del servicio de salud, no se ha sentido presionada. Ese porcentaje baja a un 36,8% entre las mujeres que hacen una evaluación regular y a 0% en las mujeres que hacen una mala evaluación del servicio de salud. Por otro lado, las evaluaciones regulares del servicio se concentran entre quienes declaran haberse sentido presionadas en uno o dos de los ámbitos consultados, es decir, que obtienen un resultado “regular” en el índice de presiones, con un 42,1% (Tabla 100)
Las siguientes variables ya no serán correlacionadas con el índice de presiones, sino que con presiones específicas. En particular, nos interesó conocer las correlaciones entre la presión orientada al “cambio en las conductas sexuales” con las “indicaciones” represivas emanadas desde el servicio de salud en materias de sexualidad y reproducción que fueron consultadas87. Además, quisimos saber el tipo de presión más ejercida de acuerdo a la zona geográfica donde se atiende la entrevistada.
11. 6. “Indicaciones” del Servicio y presión a cambiar las conductas sexuales:
• Existe correlación entre la presión a cambiar las conductas sexuales y la indicación de que “las mujeres seropositivas no deben tener relaciones sexuales”, ya que el 66,7% de quienes han recibido esta información, se ha sentido presionada a cambiar sus conductas sexuales (Tabla 101) Esta correlación es la más significativa de todas,
86 Un 26,7% de las mujeres que viven en la zona sur obtienen un resultado regular en el índice de presiones y
un 13,3% obtiene un resultado malo. Por otro lado, un 22,9% de las mujeres de la zona norte obtienen un resultado regular y un 14,3% obtiene un resultado malo.
87
Estas indicaciones eran: “las mujeres seropositivas no deben tener relaciones sexuales”, “las mu jeres seropositivas no deben embarazarse” y “las mujeres seropositivas tienen la obligación de informar a sus parejas que viven con VIH”.
ya que es la única donde los porcentajes se concentran en la categoría de declaración de presiones. En las siguientes correlaciones, sin embargo, es mayor el porcentaje de mujeres que declara no haberse sentido presionada a cambiar sus conductas sexuales.
• Aún que en menor grado, también encontramos correlaciones entre la presión a cambiar las conductas sexuales y la indicación “las mujeres seropositivas tienen la obligación de informar a sus parejas que viven con VIH”, ya que entre quienes han recibido tal indicación desde el servicio, el 38,6% se han sentido presionada a cambiar sus conductas sexuales. Este porcentaje disminuye a un 20% entre las mujeres que no han recibido tal indicación (Tabla 102)
• Así como en el caso anterior, también existe cierta correlación entre la presión a cambiar las conductas sexuales y la indicación “las mujeres seropositivas no deben embarazarse”, ya que entre quienes han recibido dicha indicación, un 39,4% de ellas se ha sentido presionada a cambiar sus conductas sexuales. Este porcentaje disminuye al 20,6% entre quienes no han recibido la indicación (Tabla 103) Los porcentajes indican que también en este caso, haber recibido este tipo de información se relaciona con la percepción de presión por parte del servicio de salud hacia las mujeres.
11. 7. Zona Geográfica y Tipo de Presión: En la zona norte la presión más
frecuentemente ejercida es a utilizar métodos de prevención de embarazo, con un 61,5% de los casos. A diferencia de ello, en la zona sur y en Santiago la presión más frecuente es la que se refiere al cambio en las conductas sexuales, con 83,3% y 67,7% de los casos respectivamente (Tabla 104)
VII. SEXUALIDAD