• No results found

Research Design, Variable Operationalization, and Data Collection 1 Nuclear Facility Siting and Forest Management

Nuclear Energy and Forest Management in India

5.3. Research Design, Variable Operationalization, and Data Collection 1 Nuclear Facility Siting and Forest Management

Según la idea imperante de inversión, si una niña desea a otras niñas (un ras- go masculino), también debe imitar a los niños en otros sentidos. Es muy proba- ble que le gusten, por ejemplo, las carreras de coches, pelearse, construir fuer- tes, jugar con pelotas, trepar a los árboles, cazar y los libros de aventuras. No le

94 La nueva adolescencia homosexual

17nS. BEM, 1974; SPENCEy HELMREICH, 1978. 18nG

REEN, 1987.

19nBAILEY, 1996; BAILEYy ZUCKER, 1995. 20nGRELLERT, NEWCOMBy BENTLER, 1982.

interesará vestir muñecas, bailar, saltar a la comba, jugar a mamás o a visitas, cocinar ni los libros románticos. Se vestirá como los niños, odiará las faldas y el pelo largo, y querrá ser niño, no niña. Aspirará a profesiones tradicionalmente masculinas —médico, abogado, ingeniero—; no querrá ser enfermera, secretaria judicial ni recepcionista. Será agresiva, caballeresca, valiente y ambiciosa; y no sentimental, cariñosa, habladora ni paciente. Será quien cace, no quien recolec- te. Desde una temprana edad, tendrá unos gustos y un comportamiento conside- rados propios de niños: machote, no femenina.

Esta imagen, sin embargo, no se ajusta a lo que sabemos sobre las chicas que se sienten atraídas por su mismo sexo frente a las que lo hacen por el sexo opuesto. Pocas chicas sienten ese desasosiego sexual tal como al parecer lo experimentan los chicos afeminados de GREEN. Y las pocas que sí muestran estas características, de mayores no son necesariamente lesbianas. En un estu- dio longitudinal sobre mujeres jóvenes, se vio que la infancia recordada y la atipi- cidad sexual adolescente no servían para predecir el cuestionamiento sexual ni la identidad sexual finali21. Un repaso de los estudios realizados indica que la aso-

ciación entre lo uno y lo otro es, en el mejor de los casos, poco sólida: “Los víncu- los entre la masculinidad, la feminidad y la orientación sexual de las mujeres son más variables que constantes en todas las culturas y épocas históricas. Lejos de ser la clave para entender la orientación sexual de las mujeres, la adopción de características masculinas o femeninas puede ser un reflejo de las normas y los valores culturales dominantes”i22. El único estudio que se suele citar como prue-

ba de las diferencias en la orientación sexual de las mujeres en realidad aporta unos resultados entremezcladosi23. Aunque las lesbianas participantes en el

estudio vivían en San Francisco, y frecuentaban bares exclusivos para mujeres, en la década de 1960, las diferencias entre ellas y las heterosexuales en lo refe- rente a la conducta relacionada con el género no eran tantas como las que había entre los hombres. Es verdad que, en comparación con las mujeres heterose- xuales, las que se identificaban como lesbianas raramente recordaban haber par- ticipado en actividades típicas de niñas. Pero solamente un poco más de la mitad de las mujeres heterosexuales recordaban esas actividades. También es verdad que las lesbianas del estudio recordaban con mayor frecuencia que preferían las actividades de chicos, vestirse como ellos y simular que lo eran. Pero solamente un tercio de ellas hablaba de versiones extremas de conducta masculina. En el caso de las actividades que no se consideraban ni masculinas ni femeninas, no se hallaron diferencias en la orientación sexual. En lo que se refiere a las carac- terísticas de la personalidad en la infancia, los efectos de la orientación sexual eran aún más escasos. Las lesbianas solían recordar más que eran niñas domi- nantes e independientes, comparadas con las heterosexuales.

Al examinar estos patrones, es fundamental tener en cuenta un hecho decisi- vo: el género psicológico es diferente del conductual. Una chica puede “andar como un hombre” (rasgo conductual) pero ser sensible y emotiva (rasgo psicoló- gico). Teniendo en cuenta esta distinción, consideremos los siguientes puntos 95 Sentirse diferente

21nD

IAMOND, 1998, 2003b. 22nPEPLAUy cols., 1999, pág. 83. 23nBELL, WEINBERGy HAMMERSMITH, 1981.

recogidos de un análisis de la literatura existente sobre la atipicidad sexual y la homosexualidad en las mujeresi24:

Las mujeres lesbianas y heterosexuales no se diferencian por una feminidad o una androginia psicológicas.

Las lesbianas se sitúan en niveles modestamente superiores en las medicio- nes de la masculinidad psicológica, algo que, sin embargo, se podría deber al sesgo de las muestras estudiadas (reunir a lesbianas de orienta- ción feminista).

Entre las características masculinas que las lesbianas más se suelen atribuir están la independencia, la disposición a asumir riesgos, una fuerte perso- nalidad, la autosuficiencia y la decisión.

Las desviaciones conductuales respecto al sexo propio biológico son indica- dores de la orientación sexual de las mujeres un tanto mejores que las desvia- ciones psicológicas; en el caso de las mujeres, estas diferencias conductuales se suelen considerar parte de lo que se llama niña con gustos de niño. Las lesbianas adultas recuerdan una inadecuación de género en su infancia mayor que la que recuerdan las heterosexuales. Sin embargo, la relación entre el carácter de mascu- lino de una niña y la orientación sexual es débili25. De las muchas actividades

y las características de la personalidad relacionadas con el género que se han analizado, son relativamente pocas las que pueden identificar a las chicas ho- moeróticas, en oposición a las heteroeróticas.

¿Por qué es así? La explicación habitual es que el estigma cultural que se asigna a las chicas que participan en juegos propios de chicos es considerable- mente menor que el de los chicos que participan en juegos de chicas. Pocos chi- cos heterosexuales se atreven a que los vean jugando a mamás, a la rayuela (o avión) o a las tabas, aunque realmente les gusten estos juegos. Las chicas que practican deportes agresivos, se juntan con chicos, y quieren ser mecánicas, pilo- tos y soldados son más comunes y más dadas a conseguir premios. A los padres raramente les disgusta que su hija manifieste una conducta típica de chicos, pro- bablemente porque indica experimentación, fuerza y prestigio, algo que no suele ocurrir con los chicos que adoptan una conducta femenina. En un estudio, el 77% de las lesbianas y el 63% de las heterosexuales dijeron que en su niñez y ado- lescencia se comportaban como niños y tenían gustos considerados propios de éstosi26. Este dato indica que la inmensa mayoría de las niñas que se comportan

como niños serán heterosexuales de mayoresi27.

El Tomboy Project de Michael BAILEY, un estudio longitudinal sobre niñas de entre 4 y 9 años cuyos padres pensaban que se comportaban como niños y te- nían gustos propios de éstos, al final dará respuesta decisiva a muchas de estas cuestiones antiguas y desconcertantesi28. El estudio sondea la historia evolutiva

de sus sujetos, incluida la naturaleza de la vida sexual y romántica de las niñas.

96 La nueva adolescencia homosexual

24nPEPLAUy cols., 1999. 25nBAILEYy ZUCKER, 1995. 26nP

HILLIPSy OVER, 1992, 1995. 27nBAILEYy ZUCKER, 1995.

En la entrevista inicial, aunque las niñas de gustos y conducta masculinos de- mostraron que se parecían más a sus hermanos que a sus hermanas en su pre- ferencia por un tipo u otro de juguetes y actividades, eran menos masculinas que sus hermanos. BAILEYse propone analizar si esas niñas, cuando lleguen a la ado- lescencia, se sentirán atraídas por las chicas o por los chicos, si tendrán relacio- nes sexuales con unas o con otros, y si les gustará salir con ellas o con ellos.

La conexión entre la orientación sexual y la expresión conductual y psicológi- ca atípica del sexo propio ha sido más frecuente y se ha confirmado más en los chicos que en las chicas. Sin embargo, incluso en este caso, hay que ser cautos. La relación es más fuerte en cuestiones referentes a las deficiencias de masculi- nidad de los chicos, que en sus expresiones manifiestas de feminidad.