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1.2 Problems Statement and Objectives

1.2.1 Research Problems

Identificamos como paisajes operativos a los grandes proyectos, de iniciativa pública, privada o pública-privada, que son claros exponentes de la economía global del ocio. Con ellos, los lugares tratan de posicionarse como nodos en la red de redes del turismo mundial. Al igual que con los paisajes residenciales de baja densidad, no son exclusivos de las ciudades del turismo.

En ellos incluimos tanto las grandes vías de comunicación e infraestructuras de transporte, que facilitan la movilidad masiva que la industria del turismo requiere, como los grandes centros de consumo, ocio y cultura de masas: centros comerciales, parques temáticos, puertos deportivos, centros de congresos. Grandes generadores de flujos de movilidad, la cual soporta todo el sistema (Rodríguez Chumillas, 2008), son además grandes consumidores de suelo y otros recursos, como la energía. Completamente aterritoriales se han multiplicado por la costa mediterránea en una suerte de negociación entre la globalización y el sustrato urbano local (Muñoz, 2010). Junto a las urbanizaciones de segunda residencia que se dispersan por el territorio, han provocado la más rápida e intensa estandarización de la costa dificultando la identificación de los caracteres originarios de su paisaje cultural.

Con estos elementos, la ciudad incentiva su distinción respecto a las demás, construye marca, para hacerla atractiva a capitales y turistas. Requieren de fuertes inversiones

42 Véase en este sentido el Libro Blanco de la Sostenibilidad en el Planeamiento Urbanístico español, un

decálogo de principios fundamentales para el desarrollo de un planeamiento sostenible, publicado por el Ministerio de Vivienda en el año 2010 y dirigido por José Fariña Tojo y José Manuel Naredo que, como tantas cosas en nuestro país, llegó tarde y ha pasado sin pena ni gloria.

de dinero, normalmente público, aunque su gestión se deje con frecuencia en manos privadas. En ocasiones, las obras vienen firmadas por arquitectos de renombre internacional, lo que a su vez, incrementa los costes, costes elevados que han sido justificados por expectativa magnificadas en cuanto a sus beneficios futuros sobre la ciudad, hoy en entredicho.

En términos de gestión turística, su fin es romper la estacionalidad que caracteriza al modelo de sol y playa y promover actividades complementarias y diferenciadas a lo ofertado por otros destinos. Materializan la extendida creencia en la organización de todo tipo de eventos –deportivos, culturales, de entretenimiento, congresuales, etc.- como motor de desarrollo local (Del Romero, 2010). Sin embargo, su generalización ha provocado el efecto contrario, es decir, la pérdida de excepcionalidad, puesto que el turista encuentra en estos lugares experiencias que puede vivir en cualquier otra ciudad, incluso, la suya de origen. Son, como los define Francesc Muñoz (Muñoz, 2010), los paisajes del transumer, paisajes efímeros pues en ellos se habita durante períodos pequeños de tiempo, de forma rápida e intensa. Son los paisajes del espectáculo, lugares del ocio y consumo, donde dar rienda suelta a la experiencia única del turista que, en buena medida, se reduce a consumir múltiples productos. En ellos, se fusiona consumo y diversión.

Entre las infraestructuras de transporte destacan, por su multiplicación, las grandes vías rápidas de movilidad rodada y los aeropuertos low-cost. Las primeras, puestas al servicio de la difusión de la urbanización del territorio (Rodríguez Chumillas, 2008) y, de paso, de su fragmentación, funcionan como conectores rápidos entre las diferentes experiencias que ofrece el lugar turístico. Los segundos, facilitan la movilidad a media y larga distancia y de forma barata a la masa social, siendo a día de hoy el primer y último lugar de consumo-diversión del turista (fundamentalmente internacional) en su experiencia vacacional.

En cuanto a los grandes lugares de ocio y consumo, destacan los centros comerciales, los parques temáticos y los puertos deportivos. Los centros comerciales y los parques temáticos son elementos paradigmáticos de la sociedad moderna de consumo que han proliferado en los entornos urbanos, tanto metropolitanos como turísticos. Al igual que las urbanizaciones cerradas vinculadas o no al golf, son símbolos claros de la construcción de la ciudad bajo las lógicas de los mercados, y la carga de subjetivad en su diseño y uso es elevada. La simulación de lugares imaginados o exóticos, que inspiran el diseño de estos espacios, lejos de los propios del lugar turístico, confunde identidad con pautas

Imagen 19 y 20 : Los paisajes de la movilidad se han multiplicado por las periferias ur- banas, también las turísticas. Espacios de uso efímero que son grandes consumidores de suelo y que el sector del turismo requiere para su funcionamiento (imagen superior e inferior). Fuente: C.Cabrerizo

Imagen 21 y 22 : Los Parques Temáticos y los Centros Comerciales representan los grandes paradigmas de la economía del ocio y de la cultura del consumo. Se han mul- tiplicado por prácticamente todos los entornos urbanos, manejando con su diseño los imaginarios y subjetividades colectivas. Los Centros de Convenciones forman parte también de este paquete de grandes equipamientos que buscan romper la estacion- alidad de los destinos turísticos. La viabilidad económica de estos lugares ha quedado muy en entredicho.Fuente: C.Cabrerizo

de consumo (Rodríguez, Méndez y López, 2006), subjetivación dirigida por la publicidad y el marketing territorial.

Por su parte, la proliferación de amarres en puertos deportivos y de centros de congresos en los municipios costeros mediterráneos, responde a los esfuerzos de las corporaciones locales por desestacionalizar el turismo y buscar nuevas especializaciones, en este caso, el turismo náutico y el turismo de congresos43.El turismo, como mecanismo de poder

económico y social, entra de lleno con estas categorías en la vida completa de los individuos, al incorporar los tiempos dedicados a los negocios, la formación o la investigación, y el deporte.