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Results at Test Class Level

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5.3 Results

5.3.1 RQ 1 & RQ 2 & RQ 3 : Effectiveness of Studied Techniques Mea-

5.3.1.1 Results at Test Class Level

El empleo subvencionado nació en Estados Unidos como alternativa a los programas tradicionales de readaptación para personas con discapacida- des graves. Se definió en la legislación y la reglamentación como el traba- jo remunerado en un marco laboral integrado con servicios de apoyo constantes, para personas con discapacidades graves. La disposición de un salario mínimo se agregó a la reglamentación federal sobre empleo subvencionado en 1997 (Wehman et al. 1997).

El empleo subvencionado se puede presentar de varias formas. Entre ellas podemos citar la colocación individual, los «enclaves», los equipos móviles y las disposiciones en pequeñas empresas (Moon y Griffin 1988). Un enclave es un grupo de individuos, generalmente entre tres y ocho, que trabajan en un grupo especial de formación dentro de una empresa. No todos los miembros del grupo pueden pasar a ser parte de la fuerza de tra- bajo regular de la empresa. Un equipo móvil de trabajo puede ser un grupo de tamaño similar, con uno o más supervisores, que se mueve por una

zona ofreciendo servicios especializados tales como jardinería o cuidado de la tierra. La opción de la pequeña empresa puede consistir en un servi- cio manufacturero o una actividad subcontratada con un pequeño número de trabajadores con y sin discapacidades. La empresa podría ofrecer un único tipo de producto o servicio.

La opción de la colocación individual parecería ser la opción predominan- te en Estados Unidos. En 1995, el 77% de aquellos en un empleo subven- cionado ocupan empleos subvencionados individuales y un 23 % está en algún programa de carácter (Wehman et al. 1997). Ningún modelo es el «mejor». Como afirmaron algunos comentaristas:

Hay un conjunto casi infinito de estrategias y estructuras de empleo subvencionado, cada una de las cuales combina un tipo particular de oportunidad de empleo con un método particular de apoyo. Todas tienen ventajas y desventajas a la hora de ofrecer posibilidades reales de empleo al tiempo que suprimen las barre- ras para el empleo con que se enfrentan las personas con desven- tajas. Ninguna opción es la ideal por sí sola y ninguna sirve para todas las situaciones. Al elaborar programas de empleo subven- cionado, deben adaptarse a las oportunidades de empleo locales y a las exigencias específicas de los servicios (Bellamy et al. 1986).

Un informe de 1997 indicaba que dos tercios de todos los trabajadores con un empleo subvencionado en Estados Unidos eran personas con dis- capacidad intelectual, el siguiente grupo en tamaño era el de personas con enfermedades mentales (Wehman et al. 1997).

Se ha constatado que la interpretación de «empleo subvencionado» varía de país a país (véase OIT 2004a, págs. 78-80).

En el Reino Unido e Irlanda, por ejemplo, incluye programas de sub- venciones para que los empleadores contraten a trabajadores dis- capacitados con productividad reducida, así como un sistema de tutores en el lugar de trabajo como en Estados Unidos. En el Reino Unido, Remploy, además de su red de fábricas protegidas (véase 2.2), presta servicios de colocación para las personas con discapacidades,

La National Audit Office (Oficina Nacional de Auditoría) (2005) del Reino Unido al constatar los pocos casos de trabajadores de las fábri- cas de Remploy que accedían posteriormente a empleos no subven- cionados, recomendó que en adelante se dé prioridad a las actividades de colocación profesional frente al empleo en fábricas protegidas. En 2006-07, Remploy encontró empleo a unas 5.000 personas discapacitadas en lugares de trabajo comunes, lo que sig- nificaba un aumento del 25% respecto del año anterior. Su objetivo es que esta cifra siga creciendo hasta alcanzar los 20.000 empleos anuales en 2013.

En Noruega, el empleo subvencionado se ofrece desde 1996, con tutores en el lugar de trabajo garantizados durante tres años.

En los Países Bajos, en 1992, el parlamento pidió al gobierno que encontrara una solución a las diferencias salariales entre los progra- mas de empleo protegido y los de empleo subvencionado. En los pro- gramas de empleo subvencionado, los salarios se vinculaban a la productividad y se completaban con prestaciones por discapacidad de hasta el 85% del salario mínimo obligatorio, mientras que en las empresas de empleo protegido se pagaba el 100%. Además, se le pidió al gobierno que cubriera los costos de los tutores. Como primer paso, se incrementó la prestación complementaria hasta alcanzar el salario mínimo y se introdujeron subvenciones para sufragar el coste de los tutores. En virtud de la legislación de 1996, las autoridades locales pueden financiar el empleo subvencionado. Cada puesto que se crea por esta vía se considera un trabajo en una empresa protegida a los efectos de financiación gubernamental (Krug 1996).

En Nueva Zelanda, el programa de empleo subvencionado aporta una contribución salarial durante dos años (Saloviita 2000).

En Finlandia, un estudio sobre los proyectos de empleo subvencionado constató que pocos lo definían como un trabajo remunerado y subven- cionado en marcos integrados: generalmente se entendía que abarca- ban gran variedad de opciones de ayuda al empleo o actividades relacionadas con el empleo (ídem pág 91).

Otros países, como Eslovenia y Malta, conceden subvenciones por un plazo prolongado, durante todo el proceso de búsqueda de empleo y mientras se desempeña (CE 2005 Anexo 3:3.3.1).

2.3.1 Evaluación

Varios estudios en Estados Unidos han mostrado que el empleo subvencio- nado ha producido más beneficios sociales y psicológicos para los trabaja- dores que la colocación en empleos protegidos, y que ha resultado rentable para los trabajadores, los contribuyentes y la sociedad en su con- junto (Saloviita 2000). Sin embargo, un análisis del empleo subvenciona- do de Estados Unidos desde sus orígenes en los setenta, cita otros estudios que acusan a muchos programas de «discriminación selectiva», es decir, eligen para participar en sus programas a personas con discapaci- dades menos graves. Debido a la variedad de definiciones de empleo sub- vencionado, las conclusiones de los estudios realizados en un país no pueden generalizarse para otros. La legislación de Estados Unidos que rige la financiación del empleo subvencionado considerándola una opción de readaptación específica obliga a que los participantes trabajen un mínimo de veinte horas semanales en promedio para tener derecho a tal financia- ción. Muchos de los resultados positivos en términos de rentabilidad logra- dos en Estados Unidos se deben al ahorro logrado al reducirse los servicios alternativos y al cobrarse más impuestos sobre los ingresos percibidos. En el Reino Unido muchos empleos subvencionados son a tiempo parcial y están por debajo de las veinte horas semanales. Cuando los participantes optan por conservar los subsidios que perciben y ganar un poco de dinero adicional, los gastos de la asistencia social no se reducen y apenas se obtienen ingresos fiscales, si es que se obtiene alguno (Beyer, Goodere y Kilsby 1996). Esto no es tanto una característica del concepto de empleo subvencionado sino que se debe a la relación entre el derecho a las presta- ciones y los ingresos laborales.

Se ha estado prestando cierta atención al concepto de empleo por cuenta propia subvencionado para personas con discapacidades graves, particu- larmente en Estados Unidos. Una serie de artículos que aparecieron en una edición reciente del Journal of Vocational Rehabilitation (2002), publicados para presentar el concepto a sus lectores, muestran cómo el empleo por cuenta propia puede ayudar a aumentar la satisfacción indivi- dual de las personas con discapacidades importantes, pero también reco- nocen abiertamente que es necesario contar con mucho apoyo en todas las fases de la creación y dirección de una empresa.

Letonia apoya la incorporación al mercado de trabajo de las personas con

discapacidades a través de un programa de «lucha contra la exclusión social». Este incluye medidas como el desarrollo del espíritu empresarial y el empleo por cuenta propia. En Suecia, una persona discapacitada con una idea empresarial sólida puede recibir una subvención para montar una empresa.

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