4.5 Query Procedure
4.6.2 Reverse Top-k Query Performance
Reconforta constatar cuánto hemos crecido los cubanos, en la comprensión del no- table lugar que tiene en el mundo actual nuestro heroico pueblo. La fuerte labor de cooperación e internacionalismo que realiza la Revolución Cubana se asienta en el alto grado instrucción y profesionalización que ha logrado su pueblo. Pero no solo, ni en lo fundamental, estamos ante un hecho de capacitación de recursos humanos. Se trata de un resultado de formación de valores humanistas. Todas las promociones de jóvenes graduados lo hacen con un alto componente de actitud para el servicio social, dentro del país y en otros pueblos hermanos. Este es un raro valor entre los profesionales formados en las mercantilizadas sociedades burguesas contemporá- neas, por eso los movimientos de voluntariado de la ONU y otras organizaciones internacionales —además de las limitaciones financieras— resultan insuficientes para asumir los retos de la ayuda y la colaboración internacional. En Cuba por el contrario la educación solidaria e internacionalista constituye una dimensión edu- cativa que se sustenta desde la familia, en el ejercicio continuado de colaboración y cooperación con otros pueblos
Los cubanos comprenden que no estamos solos en este estoico combate por el socialismo, que millones y millones de mujeres y hombres del mundo, nos acom- pañan. Las luchas compartidas de los internacionalistas, han creado lazos que per- duran a través de la distancia y el tiempo. La cooperación que Cuba presta a otros países genera más solidaridad y más compromiso con Cuba, que se concretan tam- bién en una multitud de fluidas relaciones personales.
Nuestro país derrotó en estos años lo que constituía el eje principal de la política del imperialismo en su intento por aislarnos. Hoy Cuba tiene relaciones diplomá- ticas con 186 estados y articula el Movimiento de Países No Alineados, tiene un destacado papel en el grupo latinoamericano de la ONU y en diversos comités e instancias del organismo internacional. Una sustantiva expresión de los gobiernos y pueblos del mundo a favor de la causa cubana, ha estado en estos años el rechazo al bloqueo norteamericano que ha sido prácticamente universal.
La sociedad cubana se nutre en el intercambio con los amigos que de todo el mundo se comunican con los cubanos y cubanas, y visitan el país. A través del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) tiene expresiones concretas en las brigadas internacionales —26 en 2007— que en el período vacacional visitan
Cuba: solidaridad e internacionalismo socialistas
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181 el país para participar en sus obras. A escala mundial 2 026 organizaciones apoyan a la nación caribeña en constantes campañas de solidaridad. Particular esfuerzo lo constituye la batalla por la liberación de los cinco antiterroristas cubanos, presos en cárceles estadounidenses. Hay 335 comités de solidaridad con esta causa, en los que sobresale el incremento de la participación de los jóvenes.Gracias al predominio de las relaciones de colaboración e internacionalismo, las conexiones del pueblo cubano con el exterior, conforman un sustantivo proceso de formación de valores socialistas, que se desenvuelve como totalidad, y deja en posición marginal a aquellos grupos minoritarios que han sido presa de las claves del consumismo individualista y/o la manipulación contrarrevolucionaria de sus expectativas de migrar y vivir en el capitalismo. Esta es una praxis que ratifica —y construye— hacia «dentro» de la nación, el concepto martiano de que nos abre la patria a la humanidad.
La solidaridad y el internacionalismo en la Revolución Cubana, no dejan de pre- sentar desafíos de desarrollo en un mundo cada vez más complejo y multifacético. No siempre nos percatamos de que el mundo revolucionario que ha resistido el em- bate de la caída de la URSS y los nuevos procesos en curso, también constituyen válidos referentes para el socialismo cubano. Estudiamos y sistematizamos poco lo positivo y trascendente que ocurre en nuestro entorno de solidaridad. Tenemos la posibilidad histórica de buscar en ellos nuevas fuentes, para pensar el despliegue sucesivo de nuestras propias potencialidades: ¿Cuánto nuevo e interesante crece desde una experiencia tan cercana como la vietnamita que nos ha acompañado en la victoria y resistencia antimperialista durante casi medio siglo? ¿Cuánto apren- der de ese laboratorio en que se ha convertido la Venezuela bolivariana? En toda la nueva constitucionalidad progresiva que ha avanzado en Sudamérica de la mano de las masas, en las asambleas y plebiscitos reconstituyentes, hay que sumergirse para buscar lo nuevo que puede perfeccionar nuestra institucionalidad socialista. ¿Qué nos aporta el reencuentro con las cosmovisiones quechuas, aimaras, mayas… del mundo, el hombre y su organización social?
¿Y qué diálogo de enriquecimiento podemos sostener con quienes en América Latina, el Caribe y el mundo, cercados por la ideología burguesa y el dogma demo- liberal, abren nuevos espacios de resistencia y creación revolucionaria, educan y son reeducados, y en no pocos países adelantan la toma de reductos hasta ahora vedados para el pueblo? ¿Cuánto nos puede aportar la exitosa experiencia de autogestión de las unidades de producción agropecuaria del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierras (MST) del Brasil, o la de los obreros que toman y echan a producir las fá- bricas abandonadas por los dueños en Argentina? ¿Cómo crece el gobierno popular en los municipios libres del zapatismo mexicano? ¿Cuánto aprender del renacer del movimiento de educación popular en América Latina o de la Pedagogía Crítica en Estados Unidos y Canadá? ¿Cómo se forman valores progresivos y revolucionarios
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Felipe de J. Pérez Cruzen medio del cerco de las relaciones materiales objetivas capitalistas, de sus claves cosificantes? ¿Cómo resistir y vencer la enajenación, como ascender en el camino de la liberación? ¿Cómo educar y ser educados para la Revolución, en medio de la hostilidad del mundo burgués?
FELIPE DE J. PéREz CRuz
Doctor en Ciencias Pedagógicas, es investigador y presidente en la Ciudad de La Habana, de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba.