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Con la proclamación de la Revolución Socialista y la asunción del marxismo y el leninismo como política de Estado, la histórica solidaridad y el internacionalismo cubano, y su articulación con los valores del internacionalismo proletario, que ya había definido de forma magistral Julio Antonio Mella, encuentran su más definitivo escenario de concreción. Fidel Castro será el artífice de la nueva etapa de despegue de la solidaridad y el internacionalismo cubano.
Fidel es consecuente con la definición de Mella, y una vez alcanzada la liberación, intensificará un creciente conjunto de acciones para poner al alcance de los pueblos latinoamericanos, caribeños y del mundo, los logros que crecían en la nación cu- bana. Por medio de las declaraciones de Fidel y de los dirigentes y representantes cubanos, Cuba ha insistido en la necesidad de la cooperación y la solidaridad in- ternacional con los pueblos más explotados y empobrecidos. Cuando en 1968 Fidel compareció ante la Televisión Cubana para analizar los acontecimientos en Checos- lovaquia, les recordó a sus aliados del socialismo europeo, tan preocupados por su seguridad regional, la necesidad de poner el énfasis de los países socialistas en las tareas internacionalistas: Entonces el líder cubano afirmó:
…el ideal comunista no puede olvidarse un solo instante del internacionalismo. Los que luchan por el comunismo dentro de cualquier país del mundo, no pueden nunca olvidarse del resto del mundo y cuál es la situación de miseria, de subdesa- rrollo, de pobreza, de ignorancia, de explotación en este resto del mundo.29
En esta idea central de no descansar hasta que los pueblos del mundo disfruten de la libertad conquistada para los cubanos y cubanas, Fidel cooperó con todos los patrio- tas que quisieron adelantar la liberación nacional, y tomaron las armas para derro- 29 Fidel Castro Ruz: Análisis de los acontecimientos en Checoslovaquia, Comparecencia en la Te-
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177 car a la oligarquía y el imperialismo. En estas primeras campañas internacionalistas de la Revolución Cubana, se destaca la identidad de pensamiento y acción de Fidel con Ernesto Che Guevara. La gesta del Che Guevara, su paso por los principales es- cenarios de lucha antimperialista mundial, el aporte a los movimientos de liberación africanos, y definitivamente su incorporación a la lucha guerrillera en Bolivia con el propósito de forjar una escuela de combatientes internacionalistas para irradiar la lucha armada en el continente,30 fueron hechos y amores redentores compartidoscon el líder de la Revolución Cubana
El constante trabajo de esclarecimiento, propaganda y agitación revolucionaria, que en todo momento desarrolló el Che, cuya esencia se condensa en su Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Conferencia Tricontinental,31 constituye un
legado para los revolucionarios de hoy. Las polémicas en que participa Guevara con quienes no coin cidían con el camino de la lucha armada, contra los que dentro de las filas revolucionarias mantenían posiciones erróneas, azuzaban divisiones y eran presa tanto de personalismos, oportunismo como infantilismo izquierdizantes, resultan de sumo interés en momentos como los que vivimos, en los que resurge el movimiento emancipador, y afloran como nuevos, problemas de herencia y conte- nido histórico.
La política exterior cubana ha cumplido la ingente misión de expresar y defender en los organismos internacionales y en el campo de las relaciones mundiales, los principios internacionalistas y solidarios de la Revolución. Defendió la causa de la paz y de la coexistencia pacífica, del desarme y la negociación, de la lucha y la movi- lización de los pueblos contra el agresividad de los imperialistas, para impedir que estos puedan desatar una nueva y apocalíptica guerra en el mundo.32 Cuba acompa-
ñó a los líderes del movimiento anticolonial y antimperialista —Gamal Abdel Nas- ser, Jawaharlal Nehru, Kwame Nkrumah— en la fundación del Movimiento de No Alineados, en la Conferencia de Belgrado en 1961, y trabajó consecuentemente des- de entonces para hacer de esta iniciativa una fuerza antimperialista, anticolonialista y progresista en la arena internacional.
La causa de la liberación de Viet Nam movilizó a miles de cubanos. Los comités de solidaridad con el hermano pueblo, y con los patriotas laosianos y kampuchea- nos, también víctimas de la agresión estadounidense, se extendieron por toda la geografía nacional. Constructores, y otros especialistas cubanos, dieron su aporte a
30 Manuel Piñeiro: «Mi modesto homenaje al Che», Tricontinental no. 37, La Habana, julio 1997, pp. 14-23.
31 Ernesto Che Guevara: «Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental», Ernesto Che Guevara: Escritos y Discursos, t. 9, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1985.
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Felipe de J. Pérez CruzViet Nam en plena agresión norteamericana.33 En el camino Ho Chi Min —como se
denominó a la obra de ingeniería en tiempo de guerra, que permitió a los vietnami- tas acumular las fuerzas y medios para dar el golpe final a los invasores yanquis— los internacionalistas cubanos tuvieron una destaca participación.34 Después de la
liberación y reunificación nacional vietnamita, los colaboradores cubanos han cons- truido puentes, carreteras, escuelas, hospitales, fábricas y laboratorios, así como han enseñado nuevas técnicas para sembrar la tierra, cuidar los bosques, criar y manejar animales e impulsar el sector piscícola.
En los difíciles momentos de euforia de la reacción internacional por la desapari- ción de la URSS, cuando la crisis económica impactó con inusitada crudeza sobre el pueblo cubano, mientras el oportunista incremento del bloqueo y la actividad sub- versiva de los Estados Unidos intentaba ahogar definitivamente la Revolución, los patriotas cubanos se concentraron en las tareas de la resistencia nacional y defensa de las fundamentales conquistas del socialismo. Esta fue también una tarea interna- cionalista pues con ella se defendía para los cubanos y cubanas, para América y el mundo, la existencia del proyecto socialista. A su vez Cuba no redujo ni una sola de las becas que ofrecía en su territorio a cientos de jóvenes del Sur, y los trabajadores internacionalistas cubanos, incluidos 2 mil médicos y técnicos de la salud, continua- ron su gestión en 32 países.35
En medio de tales esfuerzos, el Partido Comunista de Cuba defendió la necesi- dad de mantener el Movimiento de Países No Alineados, dado que se mantenía en su esencialidad la política imperialista, y estuvo junto a quienes a contracorriente de pesimismos y deserciones, se reunieron en julio de 1990 en Sao Paulo, Brasil, para autorreconocerse en sus convicciones y declarar que aún la crisis del capitalismo constituía la esencia de los problemas de la región latinoamericana, y renovar su credo socialista y antimperialista. Ese pronunciamiento fue emitido en el Encuentro de Partidos y Organizaciones de Izquierda de América Latina y el Caribe, que un año más tarde adoptó el nombre de Foro de Sao Paulo (FSP).
Los primeros logros de la resistencia cubana en el Período Especial, coinciden con los estallidos sociales y crisis políticas que anuncian un nuevo momento conti- nental. En estos primeros años de Siglo xxi, la Revolución Cubana va apoyar y acom- pañar el despertar de los movimientos sociales, y la recuperación de los partidos y
33 Véase Tercer Simposio contra el genocidio yanqui en Vietnam y su extensión a Laos y Cambodia, Instituto Cubano del Libro, La Habana, 1973.
34 Véase Raúl Valdés Vivó: El gran secreto: Cubanos en el camino Ho Chi Minh, La Habana, Edi- tora Política, 1990.
35 Partido Comunista de Cuba: «Este es el Congreso más democrático», Resoluciones, prin- cipales intervenciones y relación de miembros del Buró Político y del Comité Central, Editora Política, La Habana, 1991, p. 168.
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179 organizaciones democráticas y revolucionarias latinoamericanas y caribeñas;36 y estájunto a los pueblos en las grandes movilizaciones contra el nuevo intento anexio- nista de los Estados Unidos que fue el planteo del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Las organizaciones cubanas participan en la fundación en 1997, en Belo Horizonte, de Alianza Social Continental (ASC) de los pueblos de América, con la participación de representantes de 35 países latinoamericanos y caribeños. El objetivo de la Alianza sería el de elaborar una estrategia común para contraponerse al imperialismo y en particular luchar contra el convite anexionista del ALCA. En La Habana se realizan para entonces encuentros hemisféricos y reuniones que sirven como tribunas internacionales, e instancias para buscar y concretar la unidad de las acciones antimperialistas.
En las nuevas circunstancias históricas que se viven en nuestro hemisferio, el in- ternacionalismo cubano expresa su identidad y apoyo a la voluntad de cambios que se expresa en el continente, al avance de la Revolución en la República Bolivariana de Venezuela, y de la emancipación política, social y económica en Bolivia, Ecuador, Nicaragua, en otros naciones de la región y en el mundo. En las relaciones cubano- venezolanas, en sus acuerdos de cooperación y complementación se abre la perspec- tiva de concretar una nueva integración continental, bolivariana y martiana, basada en la justicia, la solidaridad y en el apoyo a las necesidades de nuestros pueblos. Ello ha fructificado en el lanzamiento del ALBA-TCP.
El período transcurrido a partir del año 2000, se ha caracterizado por el creci- miento acelerado y la diversificación de las modalidades de la colaboración interna- cional que Cuba ofrece a otros países. La colaboración que se brinda no constituye un instrumento de injerencia del Gobierno cubano en los asuntos internos de estos países. Y nuestros cooperantes no intervienen en la vida política de las naciones donde realizan su trabajo. No obstante el estricto apego de los colaboradores cuba- nos a estas normas, su labor es contantemente objeto de ataque y tergiversación por parte de las fuerzas proimperialistas y oligárquicas.
Quienes han hecho del ejercicio de la medicina un negocio para minorías, los que lucran con la educación privada y la exclusión de las universidades de la mayoría de los hijos de los trabajadores y campesinos, ponen todo tipo de obstáculos para el avance de los programas de colaboración cubana, exigen rigurosas normas de acre- ditación profesional, niegan la homologación de títulos a los jóvenes formados por la Revolución, intrigan sobre las propósitos de nuestra desinteresada ayuda. Tanto mentir, la torpeza e indigencia de sus argumentos, deja a la luz la raíz clasista, bur- guesa, mercantil y egoísta, profundamente antinacional de tal posición.
36 Roberto Regalado Álvarez: «Reforma o Revolución. La izquierda latinoamericana hoy», Rebelión, 9-1-2006; Felipe de J. Pérez Cruz y Juan Rosales, Socialismo del Siglo XXI: la historia inmediata, Honda no. 19 de 2007, La Habana, pp. 1 y ss.
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Felipe de J. Pérez CruzEl temor que sienten estos elementos frente a nuestros internacionalistas se ex- plica: al participar en el combate contra la pobreza, la insalubridad y la ignorancia, brindar sus conocimientos científicos y técnicos y ayudar al crecimiento de una nue- va socialidad, se insertan en la batalla contra las terribles circunstancias heredades del colonialismo y el neocolonialismo, y se constituyen un gestores de la desenaje- nación y la liberación humana.