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Sample Construction

In document Three Essays in Financial Economics (Page 83-85)

2.3 Data & Methodology

2.3.2 Sample Construction

El aumento de la tensión política en Europahizo prever un próximo estallido bélico en el continente; tenemosconstancia de la preocupación de Carlos ante la posibilidadde que, según un rumor extendido,pudiese ser movilizado por el gobierno francés, como el resto de españoles menores de 49 años exiliados en Francia. Sería paradójico, que Carlos, que no llegó a empuñar un arma o a servir en el servicio militar activo durante la guerra civil en España hubiese tenido que luchar en este conflicto que se avecinaba. Es el mismo Carlos, quien en un artículo publicado en México217, con motivo de

defenderse de unos rumores difamatorios difundidos por Indalecio Prieto sobre él y su padre, nos relata su visita en agosto de 1939 a la Embajada Española en Paris, ya de Franco.El objetivo de esta visita fue saber la posición del gobierno español ante la posible movilización por el gobierno francés de los republicanos españoles.

Y el conflicto estalló. El uno de septiembre de 1939 las tropas alemanas invadieron Polonia, y automáticamente Inglaterra y Francia declararon la guerra a Alemania. De nuevo estaba en un país en guerra, y dada la relevancia política de su padre, Presidente de la Diputación Permanente de las Cortes españolas republicanas, y la alta posibilidadde que fuera movilizado, debió plantearse la necesidad de buscar un nuevo país de acogida:

¿Qué le impulsó a venir a México?

Vine a México por razones políticas, aunque no mías, sino de mi familia. Mi papa ocupó cargos políticos muy importantes en España, fue presidente del Parlamento, fue Ministro de la Presidencia. Con don Manuel Azaña, cuando él fue presidente ocupó cargos políticos que le impedían estar en España. Por ese tiempo yo estaba en París, y viendo

216 Datos facilitados por Ana Rocasolano, personal del Archivo General UCM, por correo electrónico el 2

de julio de 2014.

217 Carlos Fernández Valdemoro, “Maniobras de ayer y de hoy. Respuesta a Indalecio Prieto” en Hoy, 14

71 que las cosas se ponían difíciles por la guerra que se estaba extremando, elegí venir a México, y me vine por delante.

[…]

Conocía a México como si hubiera vivido aquí, conocía los slogans publicitarios, conocía a las personalidades, los problemas, no diría yo que incluso políticos, porque a esa edad todavía no era yo aficionado a esa cosa que se llama política, pero la vida de México la conocía muy bien, entonces elegí venir y aquí estoy218.

México había estado asilando refugiados españoles durante la contienda civil, fue muy destacado el acogimientoen 1937 de los cuatrocientos cincuenta llamados “niños de Morelia”219 así como la creación de la Casa de España en México, antecedente del

Colegio de México, que invitó y acogió a un grupo de intelectuales españoles para que pudieran continuar allí sus actividades.Tras la finalización de la Guerra Civil, el país azteca incrementó la acogida de exiliados republicanos. En virtud de la disposición dictada por el presidente Lázaro Cárdenas “México aceptaba un número ‘ilimitado’ derefugiados españoles en su suelo”220pero siempre que“las organizaciones republicanas

en el destierro se comprometieran a costear el trasporte y contribuir a su instalación”221.

Hubo dos organizaciones principales de ayuda a los refugiados españoles, el Servicio de Evacuación a los Republicanos Españoles (SERE) y la Junta de Ayuda a los Refugiados Españoles (JARE)222.ElSERE,fue creado por Juan Negrín, Presidente del

Gobierno de la República, el 31 de marzo de 1939 para cubrir “la cada vez más urgente necesidad de hacer más eficaz y de centralizar la organización de la ayuda a la gran masa de refugiados en Francia, la mayoría de ellos dependientes de asistencia material, social, así como de coordinar la preparación para la prevista evacuación de miles de

218 José Mata, “Pepe Alameda: el toreo no es graciosa huida, sino apasionada entrega”, entrevista

realizada para la Revista voces de Teléfonos de México,2 de enero de 1988. Publicada en http://opinionytoros.com/manoamano.php?Id=103 [Consultado: 22 de octubre de 2014].

219 Este grupo de niños ha dado lugar a una amplia bibliografía, solo como muestra véase Dolores Pla

Brugat, Los niños de Morelia, México, INAH, 2005. Víctor Rascón Banda, Los niños de Morelia, México, Universidad Autónoma Metropolitana, 2007. Inmaculada García Lozano y María Dolores Moreno Burgos, Los raíles delexilio. Niños de Morelia: un éxodo a México, Madrid, Fundación de los Ferrocarriles Españoles, 2007.

220 P. Carriedo, “Los Hombre de Lázaro Cárdenas: Apuntes sobre la ayuda mexicana al exilio español de

1939” en Nómadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas, Vol. 22, 2º. Ejemplar, 2009, pág.119.

221 V. Llorens, Estudios y ensayos sobre el exilio republicano de 1939, Sevilla, Renacimiento, 2006, pág.

325.

222 Sobre la labor de estos dos organismos véase también Julio Gálvez Barraza, Winnpeg. Testimonio de

un exilio, Sevilla, Renacimiento, 2014. Para una mayor profundización en la función que cumplieron

estas organizaciones en México, véase la Tesis doctoral de Aurelio Velázquez Hernández, La otra cara

del exilio. Los organismos de ayuda a los republicanos españoles en México (1939-1949), Universidad

72 exiliados a países del continente americano”223.Su actividad decayó por falta de fondos a comienzos de los 40, siendo el 16 de mayo de 1940 la fecha en que es oficialmente disuelto224.ElSERE operaba en México a través del Comité Técnico de Ayuda a los

Refugiados Españoles (CTARE), organismo que se hacía cargo de los exiliados a su llegada a este país. En Francia fletó y organizó los embarques para el traslado de los exilados.

Pero, el SERE fue acusado de favoritismo con los exiliados comunistas, los socialistas y los ugetistas más próximos a ellos225y de excluir a los seguidores de Largo Caballero, Prieto y otros moderados226, aunque “las cifras no parecen remarcar una especial preferencia por el PCE. Los grandes perjudicados de esta primera selección, fueron, sin lugar a dudas, los anarquistas”227.

Carlos nos da su opinión sobre el SERE en un artículo publicado en México en 1945:

Pero acabó la guerra. Salió el gobierno del territorio nacional. Dimitió Don Manuel Azaña [de] la Presidencia de la República. No lo sustituyó el Sr. Martínez Barrios, llamado constitucionalmente a hacerlo. Y no quedó más que Negrín con su organización de auxilio a los refugiados - S.E.R.E.- que, mejor o peor, pero en cuantía indudable -México lo sabe bien- cumplió su menester de trasladarlos a América.228

La JARE, fue aprobada el 31 de julio de 1939, a propuesta de Indalecio Prieto, por la Diputación Permanente de las Cortes, cuyo presidente era don Luis Fernández Clérigo, padre de Carlos. El propio Carlos Fernández López Valdemoro es el que, en el artículo de respuesta a Indalecio Prieto, ya referido, explica el carácter de este organismo:

La Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles (JARE) es un organismo administrativo que funciona con atribuciones delegadas por la Diputación Permanente de las Cortes Españolas y en virtud de un estatuto fijado por ésta, en el cual se establece de modo terminante que sólo las funciones de administración, y en modo alguno las de

223 Benedikt Behrens, “La colaboración entre el SERE y las autoridades mexicanas en el traslado de los

republicanos españoles a México, 1939” en Secuencia. Revista de historia y ciencias sociales, número 72, septiembre-diciembre, 2008, pág. 42.

224B. Behrens, art. cit., pág. 69. 225 B. Behrens, art. cit., pág. 72. 226 B. Behrens, art. cit., pág. 73.

227 Aurelio Velázquez Hernández, “La labor de solidaridad del gobierno Negrín en el exilio: el SERE

(1939-1940)”, Ayer: Revista de Historia Contemporánea, número 97, 2015 (1), pág. 154.

228 Carlos Fernández Valdemoro, “Aquí está Negrín” en la revista Momento, 24 de julio de 1945, año 1,

73 disposición o las que revistieren carácter político, caen dentro de la órbita de su competencia229.

Carlos abunda en su opinión sobre la JARE en el artículo “Aquí está Negrín”, citado anteriormente, haciendo a su vez referencia al famoso asunto del Vita y los fondos y “tesoros” del gobierno republicano, que años antes, en 1939 y 1940, ya le había causado indirectamente problemas con Indalecio Prieto, primero en París y posteriormente a su llegada a México, asunto que veremos en páginas posteriores. Dice Carlos sobre la JARE:

Entonces Negrín, para ampliar sus servicios de auxilio con una Delegación en América envió a México parte de los bienes de que disponía el GBNO. español. El encargado de traerlos era un ex-panadero, convertido por la guerra en Comandante de Carabineros, Enrique Puente, actual director y propietario de nuestro colega la revista “Oiga”. Estamos ya dentro del oscuro y debatido asunto del “Vita”. ¿Para qué insistir en él? Lo importante es que, por lo que fuere, aquellos bienes, en lugar de llegar a su destino, pararon en manos de Prieto. Y Prieto creyó llegada la hora de venganza. Se fue a París, colocó a los diputados españoles ante el hecho consumado de que poseía los tales bienes y logró autorización de administrarlos para servicios de ayuda a los exiliados. Pero el incurable muñidor político los destinó a cualquier otra cosa menos a eso. Y la JARE acabó por constituir un serio problema230.

Así, la JARE estuvo funcionando en competencia con elSERE, yen este caso, mostrando “una clara decantación al auxilio de socialistas y republicanos moderados, fundamentalmente en lo que respecta a la relación de solicitudes de embarque a México”231, y actuando en contra de la autoridad del gobierno republicano en el exilio

de Juan Negrín. El enfrentamiento entre Prieto y Negrín determinaba las políticas de ayuda a los refugiados españoles en Francia.Por su parte, Caudettrata de suavizar las consecuencias de este enfrentamiento, y dice al respecto:

Es comprensible que haya habido malestar y suspicacias, porque no hay que olvidar que en Francia había miles de refugiados que no sólo deseaban abandonar los campos deconcentración, sino, de manera obsesiva, Europa, debido sobre todo a que, como se temía, la guerra estaba a punto de estallar. [...] Por tanto, en el proceso de selección tenía que haber, aunque haya que lamentarlo, un elemento desuerte, de azar e, incluso si se quierede inevitable arbitrariedad. Pero nunca ese criterio fue -abundan los testimonios al respecto-el criterio dominante232.

229 Carlos Fernández Valdemoro, art. cit., pág. 72. 230 Carlos Fernández Valdemoro, art. cit., pág. 11.

231 Juan C. Pérez Guerrero, La identidad del exilio republicano en México, Madrid, FUE, 2008, pág. 154. 232 F. Caudet, El exilio republicano de 1939, Madrid, Cátedra, 2005, pág. 247.

74 Debido a las dificultades derivadas del estallido de la guerra mundial, a lo que se sumaba las precariedades económicas del SERE, y las rencillas entre los dirigentes políticos españoles en el exilio, Narciso Bassols, embajador de México en Francia, depositario de las órdenes del presidente Lázaro Cárdenas, anunció el 20 de septiembre de 1939 que la emigración a México de los republicanos españoles en suelo francés se veía interrumpida233.

Todas estas circunstancias hicieron que Carlos, que había tenido la oportunidad de exiliarse en México, con la visa firmada en Bruselas por Jaime Torres Bodet, y había renunciado a hacerlo, se vieraahora obligado, junto a su familia asalir de Francia e ir a México. País en el que vivíadesde mediados del 39 su hermana mayor María Luisa, casada con Ernesto Oteyza y de la Loma, hecho que justificaba ante las autoridades mexicanas que tenían una familia de acogida, condición necesaria para recibir la visa.

El SERE y posteriormente la JARE, como hemos comentado, avalaban y daban soporte económico a los exiliados que iban a México.Pero debido a las discrepancias políticas de Luis Fernández Clérigo tanto con Indalecio Prieto como con Juan Negrín, ni él ni su familia recibieron ayuda de ninguno de estos organismos. Por tanto, de forma privada Carlos y su familia se organizaron y se costearon el viaje desde París a México. Luis Fernández Clérigo refleja esta angustiosa situación en un artículo publicado con posterioridad en México.Los hechos que relata explican por qué Carlos y su familia, así como miles de españoles que todavía se encontraban en suelo francés, se vieron sin ayuda y empujados a buscarse por medios propios la forma de salir de una Francia a punto de ser ocupada por las tropas alemanas:

El señor Prieto regresó a México, ya iniciada algún tiempo la guerra en Europa, y cuando todos esperábamos con ansiedad la solución rápida del grave problema migratorio, cada día más apremiante y angustioso, comenzamos a descubrir, algunos con extrañeza y otros con espanto, que se cambiaba el rumbo, que se mostraba notoria resistencia a que embarcasen nuestras gentes para América y se iniciaba la peregrina teoría de resolver el problema de la emigración española por la absorción de unos emigrantes en Francia y la colocación de otros en territorio de Túnez. ¡Y esto en plena conflagración europea!

Yo reaccioné decididamente y desde el primer momento en contra de tan descabellado propósito, […] Con semejantes planes, no sólo se abandonó el urgente problema de las evacuaciones colectivas, sino que ni siquiera se facilitaron las individuales, alegando unas veces que debían ser cargo del S.E.R.E. -institución que funcionaba bajo las órdenes del señor

75 Negrín-, y otras el que no podía accederse a los embarques individuales porque representaban una desigualdad. Como consecuencia de este criterio demagógico, permanecen aún en Francia personalidades destacadísimas, sobre las cuales recaen las iras del gobierno franquista y que actualmente constituyen una profunda preocupación para todos nosotros.

[…]

Extremando el argumento de la carencia de visados, se manifestó, ya en circunstancias gravísimas y cuando se trataba de movilizar en Francia a los españoles menores de 49 años, que el señor Prieto había conseguido como un favor especial, cien visados para cien cabezas de familia menores de aquella edad y que estaba encargado de administrar escrupulosamente y de modo exclusivo el presidente de la J.A.R.E.234.

El señor Fernández Clérigo se refiere en el mismo semanario a estos cien visados, aclarando que cada visado no era unipersonal sino que abarcaba a la familia completa del designado a recibirlo, y que de ellos, cincuenta se ofrecieron a los diputados de las Cortes Españolas, añadiendo: “Debo advertir, para evitar suspicacias, que jamás solicité, obtuve, ni he utilizado, un visado de los cien a que acabo de referirme y que nunca disfruté de otros que los que corresponden a un refugiado vulgar de los que tienen familia en México”235.

Carlos consigue el visado para México con fecha 18 de diciembre de 1939, expedido por el consulado general de México en París. El documento está firmado por el cónsul adscrito Fernando Alatorrre, y por orden del cónsul general. Al ser un visado individual para los que tienen un familiar en México que los acoja,Carlos da como familiar de referencia a Ernesto Oteyza, su cuñado, domiciliado en la calle Veracruz, número 28 (México D.F.)236.Por otra parte, su madre María Luisa y su hermano Felipe no obtienen el visado hasta el 2 de enero de 1940. Es a partir de este momento cuando están en condiciones de viajar a México.

Los tres adquieren por medios propios, sin ayuda oficial, los pasajes para el próximo barco que los llevará hasta Nueva York. El buque que los trasladará será el trasatlántico francés De Grasse, que hacía la ruta Le Havre, Southampton, Nueva York,

234 L. Fernández Clérigo, “Capítulos para la historia. La emigración española”, Capítulo IV en Hoy del 22

de noviembre de 1941, págs. 64-65.

235 L. Fernández Clérigo, “Capítulos para la historia. La emigración española”, Capítulo V en Hoy del 29

de noviembre de 1941, pág. 53.

236 Sin embargo, en los datos que figuran en los documentos del De Grasse, la persona de referencia es su

hermana María Luisa, casada con Ernesto Oteyza, y la dirección que figura es la calle Roma, 51. El primer domicilio de Carlos fue en Roma, 9.

76 ciudad desde la que tendrían que continuar en ferrocarril o autobús, el viaje hasta México. Esto es todo lo que Carlos relata del viaje:

A México llegué por la vía de Nueva York, en el trasatlántico francés “De Grasse”, habiendo embarcado en el puerto del Havre. Aquella primera jornada del Havre a Southampton, con el Canal de la Mancha plagado de minas alemanas y un destroyer delante y otro detrás, fue el 13 de febrero de 1940. Era martes. Desde entonces, el martes trece es mi día237.

Esta fue la últimatravesía que realizó el De Grasse cubriendo la línea le Havre a Nueva York, ya que fue incautado por las fuerzas alemanas de ocupación e inutilizado,posteriormente,por la resistencia francesa en julio de 1940. Dado que el autor es muy parco en el relato sobre este viaje, nos valdremos de la narración de otros exiliados, que en fechas anteriores o en la misma fecha hicieron el mismo trayecto y en el mismo barco, para hacernos una idea de cómo se desarrolló.

Aunque, también la prensa española de la época se hace eco de los viajes del vapor

De Grasse, cuando tan solo hacía un mes que había empezado la guerra en Europa, así

en el diario La vanguardia del día 18 de octubre de 1939, página 4, leemos:

Ayer llegó al puerto de Nueva York el vapor de pasajeros “De Grasse”, conduciendo a bordo 281 pasajeros, entre los cuales figuran 45 americanos.

El vapor va armado con dos cañones de 75mm., atendidos por marineros de la flota de guerra francesa, y sirven para repeler eventuales ataques de submarinos o aviones.

Por ejemplo, Justo Somonte, superviviente del exilio mexicano, relata en el diario

El País sus recuerdos sobre el mismo viaje:

Nueva York los recibió como héroes. Un grupo de embarcaciones rodeó el transatlántico De Grasse lanzando chorros de agua en señal de bienvenida. Eran las seis de la mañana de un frío enero de 1940 […] Un grupo de refugiados españoles y cientos de judíos habían embarcado 14 días atrás en El Havré (Francia). La travesía, que debía durar siete días, se multiplicó por dos para esquivar los submarinos de guerra alemanes que infestaban las aguas. En Estados Unidos ya los daban por desaparecidos […] Justo recuerda que el De Grassepartió una mañana fría y en medio de bombardeos238.

237 J. Alameda, Memorias, op. cit., pág. 59.

238 Inés Santaeulalia, “Crecimos en una especie de gueto, siempre con la idea de regresar”, Sección “Las

77 En esta misma travesía viajó otra española hacia el exilio, María Tarragona, cuyos recuerdosquedanreflejados en el libro Los barcos del exilio:

El 23 de diciembre de 1939 sale de El Havre. A bordo viajaba Susana Gamboa, encargada, según palabras de María Tarragona en Nuevas

Raíces, de ‘conducir a buen término a todo el grupo’. El destino era

Nueva York. Una vez arribaron a la Gran Manzana, debían continuar, ya fuese en tren o autobús, hasta cruzar la frontera de México. Durante el trayecto, el tren estuvo sellado para evitar que los rojos se bajaran e intentaran quedarse. Sin embargo, pasajeros como María Tarragona recuerdan que el viaje fue bueno y que el personal tuvo muchas atenciones con el pasaje: los obsequiaron con manzanas y, al llegar a Texas, con naranjas239.

Los recuerdos de María Tarragona sobre el viaje también se recogen en el libro

Barco en tierra. España en México:

El 23 de diciembre de 1939 embarcamos en el De Grasse todos los pasajeros que íbamos a México y los que se quedaban en Nueva York. Como ya hacía cuatro meses desde el estallido de la guerra, los barcos no navegaban solos sino en convoy y con escolta de destructores o no sé qué clase de navíos de guerra. En Francia se reunieron un buen número de barcos, pero se completó el convoy de treinta y cuatro embarcaciones en Southampton, Inglaterra.

La travesía del Le Havre a Southampton la hicimos de noche y después

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