4.5 Contract Modelling and Creation
4.5.3 Scenario–Specific Contract Composition
Oshunguere Iyá Iedé Babinú Omó Oshunguere Fumi Sheré.
Odi Sa es odun de falsedades, de engaños. La persona ha sido víctima de hechicerías o de ambición desmedida de otras personas que han dado lugar a las siguientes situaciones: -A- Un hombre perdidamente enamorado de una mujer, la ha trabajado para que viva con él, contra la voluntad de ella. -B- Una habilidoso perdió a una joven o vivió con una allegada, entenada, prima, etc. y para librarse del problema la trabajó para que viviera con otro, al cual ella no quiere. -C- Que una mujer se ponga a vivir con un hombre por el interés material de su dinero o posición.
La persona es víctima de hechicería.
Se le da a Yemayá abó capado para resolver grandes problemas.
Odi Sa es el signo del ahorcado. [Obra:] Se recomienda el baño de efún. Despojar el ilé con verdolaga y aberikunló.
Ebbó: akukó, ewé erán, flor de agua, omí okún, opolopó eré, boniato, bogbo ashé, bogbo
ashó.
Ebbó: dos akukó, omí ilé okún, ewé, oñí, ileke, bogbo ashó, bogbo ashé, dos eyelé, omí de laguna, un tamborcito, inle ilé, ewé orosun, prodigiosa, imo de Oshún, romerillo, botón de oro, opolopó owó.
Se le encienden lámparas a Yemayá. Habla de familiares mayores difuntos; déle de comer. Marca maldición de madre por algo mal hecho. La persona tiene que recibir a Olokun. Ifá de espiritismo. No haga favores. Las mujeres lo van a llevar a la tumba. Bañese en el mar.
Maferefun Yemayá ati Olokun.
No se come quimbombó, malanga ni frijoles colorados. Le gusta robar y es porfiado. Respete a las omó de Yemayá. Usted y su cónyuge siempre están peleando y no se han separado por causa de los hijos.
Recibir a Elegbara y a Orunmila.
Cuidado con amarres, con robos y con calumnias, no tenga que salir huyendo. Déle a Yemayá akukó con maíz finado.
Su bien viene por el mar.
Rogarle a Ogún con una ikoko, akukó, siete eñí adié criollos, un obí, epó; en los eñí
adié, nombre de los arayé. Se pregunta el destino.
140 + O I I O I O ODDI SA I I
Odi Sa es espiritista, el hijo de este signo trabaja con la mujer muerta.
Rezo: Odisa Disa Adifafun Olofin Eyelé Lebo Ibin Maferefun Yemayá.
Dice Ifá: Usted es de mucha atención, pero de poco asiento, todos sus asuntos quedan a medias; sus amigos son los primeros que le viran la espalda; evite caída de escalera, haga rogación para que recupere lo perdido, le escasea el dinero; las mujeres lo van a llevar al otro mundo; báñese en el mar, no mande a nadie a levantarse de la cama, su suerte no está donde trabaja; le gusta robar, es muy porfiado, está malo de su persona; cuidado con separación de familia; lo quieren hacer correr; quiere hacer un viaje; si su mujer o alguien se fue va a volver y la suerte también, agárrese de Yemayá y de Shangó; usted es víctima de su familia; no se siente en silla rota, no haga amarre, no le conviene, no coma quimbombó, déle akukó a Yemayá con maíz fino.
Ebbó: euré chiquita, un palo de su tamaño, una mazorca de maíz, ishu y meye
tontueye.
Ebbó: akukó, sillita, fuelle, cadena, etú y meye owó. HISTORIA
[PATAKIN DEL GAVILÁN]
El gavilán robaba adié en la jaula y cuando lo fueron a coger, él cogió una eyelé y se dio comida a su lerí. Y como el gavilán era funfún con las plumas de la eyelé, disfrazado, no lo cogieron.
HISTORIA
[PATAKIN DEL HOMBRE Y LA MUJER MUERTA]
Había un hombre que amaba extraordinariamente a su mujer a pesar de que ella no sentía lo mismo por él.
Un día, de repente, la mujer murió. El buen hombre la enterró en su misma casa y le hizo una sepultura en forma de caballete; pero el tiempo no le aliviaba su dolor y él no cesaba de lamentarse.
Sólo se alimentaba de raíz de yuca, rogando que viniera la muerte para llevárselo, pues ya él no podía vivir sin ella.
Y tanto llamó a la muerte que esta se le apareció. -Esa mujer nunca te ha querido -le dijo la muerte-, así que lo mejor es que la dejes tranquila. Pero él seguía llorando e insistía en que lo dejaran verla. -Coge un rabo funfún de animal -le dijo
Ikú- y otro de dundún de otro animal y ewé, y cuando sean las doce de la noche, llámala. El hombre lo hizo todo exactamente como Ikú le había dicho y su mujer se presentó ante él. -Yo no te quise nunca y no te quiero ahora -dijo la muerta-, y lo que quiero es que me dejes en paz. Como recompensa, te daré una fortuna. Y le señaló un hueco donde estaba el dinero.
no podía dar cumplimiento. Una vez lamentándose de lo que le pasaba, con su amigo el fuelle, éste le dijo: “No te desesperes que yo voy a enseñarte la manera de salir de tu apuro. Amárrame de la boca de la fragua, con la boca dentro de ella y verás que no se apaga la candela.” Todo se preparó y el herrero obtuvo el resultado. El otro día el fuelle le dijo: “Ya saliste de tu compromiso, sáfame y si me vuelves a necesitar te serviré otra vez.” A lo que el herrero le respondió: “Safarte, ni lo pienses.” Y desde entonces el fuelle por hacer favor quedó amarrado a la fragua.
142 + O I I O O O ODI KA O I Rezo: -Odoorun- Oribi Dowayo Logua Mi Egun Waraye Mi Inle Edafun Adon Adaguin
Koloyo Eyu Awalawa Ni Oye Edun Orisaye Egua Lorun Ni Oye Odi Ka Odi Ka Olekun Odikala Ogún Legun Egun Loyires Oduduwa Loyires.
Ebbó: akukó meyi funfún, un bocel, un garfio, malaguidí meyi, omí okún, ekú, eyá, epó,
owó medilogún. Nació el karma.
Nacimiento de Oduduwa al pie de la ceiba en la tierra. PATAKIN
EL CAMINO DONDE EN LA TIERRA NO HAY JUSTICIA DIVINA En este camino habían dos hermanos y el mayor le tenía envidia al menor, por lo que lo maltrataba y constantemente lo vejaba. Estos hermanos vivían de la pesca y cierto día el mayor invitó al menor a ir a pescar, púes ya había premeditado el crimen, o sea, la muerte del hermano menor.
Salieron con una barcaza que ellos poseían y cuando ya se encontraban distantes de la orilla, el mayor con su odio ciego hacia el hermano menor -que era de buenos sentimientos y de buen corazón, todo lo contrario de él-, aprovechó una oportunidad y dándole con un garfio un golpe a traición por la cabeza, lo dejó sin conocimiento y viendo que aún no estaba muerto lo acabó de rematar a golpes.
El hermano mayor ya se sentía contento y seguro de haberse quitado del camino de su vida, a aquel que él creyó su peor enemigo, cuando era su propio hermano de sangre, pero resultó que un día yendo por un camino donde había una ceiba, allí cerca, encontraron el cráneo con el escarpelo y el garfio; con el cual había quitado la vida a su propio hermano, asombrándose aquel de lo que había visto, quedando inmóvil, temeroso y sintiendo un escalofrío por todo su cuerpo, desde la cabeza a los pies y al mismo tiempo, sintió una voz que le decía varias veces: En la tierra no hay justicia divina.
El hermano mayor corrió hasta la orilla del mar donde se encontraba la barcaza, y era en el mar donde él le había tronchado la vida a su hermano, viendo allí los mismos objetos el cráneo, el escalpelo y el fatídico garfio, y escuchando la misma voz que le decía: En la tierra no hay justicia divina: Él se empezó a decir cosas y corría de un lugar para otro, volviéndose loco, cuya locura lo llevó a la muerte.
Nota: En este camino nace la premeditación de los hechos, enseñamiento y
alevosía. La propia conciencia, no lo dejó tranquilo, donde él pierde la razón y al mismo tiempo, no tiene, ante el crimen, pudor; pues hasta su propio hermano si él cree que le estorba en su camino, él lo mata.
La persona por este camino es nerviosa y orgullosa, de la conciencia más negra que pueda existir.
144 + O I I O O O ODI KA O I Rezo: Odi Ka Adifafun Omó Ogún Tata Virakun Omode Merin Ofo Ni Abi Awó Bogbo
Omó Olofin Aleye Zagbeto Lodafun Pakiko Kuwito Aplogan Nile Omó Birin Yewá Nula.
Ebbó: Cuatro eyelé, cuatro ikoko, mariwó, bogbo tenuyén, medilogún owó, cuatro
malaguidí.
PATAKIN
EL CAMINO DE LA MALDICIÓN DE LOS HIJOS
En la tierra Aplogan vivía un Bokono llamado Odi Ka, el que vivía enamorado de una princesa que vivía a la orilla del río llamado Hula que está en Omobirin Yewá.
Odi Ka estaba perdidamente enamorada de aquella princesa e hizo caso omiso de la advertencia de su Itá, donde él no podía tener relaciones con Omobirin Yewá -de los cuatro puntos cardinales de aquella tierra-, porque está maldecida por el espíritu ancestral de aquella tierra llamada Yonofu.
Ella concibió de aquellos amores cuatro omó, que nacieron tohozu o sea anormales y tenía los ojos saltones.
Odi Ka, al ver aquello, se abochornó y repudió a Hula, pero ya la maldición de
Yonofu lo había alcanzado y tuvo que ir a casa de Olofin a pedir ayuda para sus hijos. Donde Olofin le entregó Apakoko Kuwito, que era el guardián nocturno de
Odi Ka, o sea Zangbeto, que impedía, que la maldición, siguiera operando sobre sus hijos.
Entre tanto Yonofu, trabajaba sobre ite -el semen- de Odi Ka y éste sólo engendraba fenómenos.
Odi Ka preparó las cuatro ikoko, para darle de comer a los cuatro puntos cardinales, desagraviándolos y así lograr suavizar la situación de sus hijos.
Nota: El trabajo se realiza sobre las cuatro cazuelas; cada una lleva un muñeco,
que se carga con lerí adán, lerí owiwí, lerí sijú, lerí siguapa, ero, obí, kolá, osun, obí
ODI KA O I