RENEWABLE ENERGY DEPLOYMENT AND JOB
7.1 SDG 13 * The universal energy access target is fully consistent with
discipulo Aristipo, que "llevaba el desarreglo hasta el exce so", Socrates, siempre segun Jenofonte, le muestra las ven tajas de la templanza planteandole el problema: si hubiera de formar dos discipulos, uno que hubiera de llevar una vida cualquiera y el otro destinado a mandar, ( a emil de los dos ensefiaria a ser "duefio de sus deseos amorosos", para que no le impidieran hacer lo que debe ria hacer? 77 Preferimos, dicen entonces los Recue rdos, tener esclavos que no sean in temperantes; con mayor razon, si queremos escoger un jefe, " ( escogeriamos aquel al que sabriamos esclavo de su esto mago, del vino, de los placeres del amor, de la molicie y del
suefio ?"78 Cierto que Platon quiere dar al estado entero la virtud de la templanza, pero no entiende por ello que todos seran por lo general temperantes; la soph rosyne caracteriza ra al estado en el que quienes deben ser dirigidos obedece ran y donde quienes deben mandar mandaran efectivamente: se encontrara pues una multitud "de deseos, de placeres y de penas" por parte de los nifios, de las mujeres, de los escla vos, al igual que por parte de una masa de gente sin valor, "pe ro los deseos simples y moderados que, sensibles al razona miento, se dejan guiar por la inteligencia y la justa opinion", solo se los encontrara "en un pequefio numero de gente, aque llos que reunen al natural mas bueno la educacion mas bella". En el estado temperante, las pasiones de la multitud viciosa estan dominadas por "las pasiones y la inteligencia de una minoria virtuosa" .79
Nos encontramos ahi muy lejos de una forma de austeri dad que buscaria sujetar a todos los individuos de la misma manera, tanto los mas orgullosos como los mas humildes, bajo una ley universal, en la que solo la aplicacion podria modu larse por la puesta en juego de una casuistica. AI contrario, todo aqui es cuestion de ajuste, de circunstancias, de posicion personal. Las pocas grandes leyes comunes -de la ciudad, de la religion o de la naturaleza- estan presentes, pero co mo si dibujaran a lo lejos un circulo muy amplio, en cuyo in-
76. Jenofonte, Recuerdos de Socrates, 1 1 , 6, 1 -5 .
77. Ibid., II, I , 1 -4.
78. Ibid., I, 5, I .
E N KRATEIA 6 1
terior e l pensamiento pnktico debe definir l o que hay que hacer. Y por ello, no tiene necesidad de algo asi como un tex to que hani ley, sino de una techne o de una "pnktica", de una habilidad que, tomando en cuenta los principios genera les, guian:l la acci6n en su momento, segun su contexto y en funci6n de sus fines. No es pues universalizando la regia de su acci6n que, en esta forma de moral, el individuo se consti tuye como sujeto etico; bien al contrario, es mediante una ac titud y una busqueda que individualizan su acci6n, la modulan
y pueden incluso darle un brillo singular por la estructura racional y pensada que le proporciona.
3. ENKRATEIA
Con frecuencia se opone la interioridad de la moral cristiana a la exterioridad de una moral pagana que no contempla los actos mas que en su cumplimiento real, en su forma visible y manifiesta, en su adecuaci6n a reglas y segun el aspecto que puedan tomar en la opinion o el recuerdo que dejan tras si. Pero esta oposici6n tradicionalmente recibida corre el peli gro de olvidar lo esencial. Lo que llamamos interioridad cris tiana es un modo particular de relaci6n con uno mismo, que implica formas precisas de atenci6n, de recelo, de descifra miento, de verbalizaci6n, de confesi6n, de autoacusaci6n, de lucha contra las tentaciones, de renuncia, de lucha espiritual, etc. Y lo que se llama "exterioridad" de la moral antigua im plica tambien el principio de un trabajo sobre uno mismo, pe ro de una forma muy distinta. La evoluci6n que se producira, por lo demas con mucha lentitud, entre paganismo y cristia nismo no consistira en una interiorizaci6n progresiva de la regia, del acto y de la falta; operara mas bien una restructu raci6n de las formas de relaci6n con uno mismo y una trans formaci6n de las practicas y tecnicas sobre las que esta relaci6n se apoya.
En Ia lengua clasica se utiliza un termino para designar es ta forma de relaci6n con uno mismo, esta "actitud" necesa ria a Ia moral de los placeres y que se manifiesta en el buen uso que de ella se hace: enkrateia. De hecho, Ia palabra fue por largo tiempo vecina de soph rosyne: con frecuencia encon-
62 LA PROBLEMATIZACION MORAL DE LOS PLACERES
tramos que se las usa juntas o alternadas, con acepciones muy cercanas. Jenofonte, para nombrar a la templanza -que for ma parte con la piedad, la sabiduria, el valor y la justicia de las cinco virtudes que por lo comun reconoce-, emplea tan pronto la palabra soph rosyne como la palabra enkrateia.BO
Platon se refiere a esta proximidad de las dos palabras cuan do Socrates, interrogado por Calicles sobre que es "mandar se a sf mismo (auton heauton a rchein}", responde: consiste en "ser prudente y duefio de sf mismo (soph rona onta kai en krate auton heautou), y dominar sus pasiones y deseos (archein ton hedonon kai epithymion)" .8 1 Y cuando, en La republica,
examina una a una las cuatro virtudes fundamentales -pru dencia, valor, justicia y templanza (soph rosyne)-, da de esta una definicion a traves de la enkrateia: "La templanza (so ph rosyne) es una especie de orden y sefiorio (kosmos kai enkra teia) en los placeres y pasiones" .s2
No obstante, puede observarse que si los significados de es tas dos palabras son muy cercanos, no llegan a ser sinonimos exactos. Cada una se refiere a un modo algo distinto de rela cion con uno mismo. La virtud de soph rosyne es mas bien lo que se describe como un estado muy general que asegura que nos conduzcamos "como es debido ante los dioses y ante los hombres", es decir que seamos no solo temperantes sino pia dosos y justos y tambien valerosos.83 Al contrario, la enkrateia
se caracteriza mas bien por una forma activa de dominio de uno mismo, que permite resistir o luchar, y asegurar su do minio en el campo de los deseos y de los placeres. Segun H. North, Aristoteles habria sido el primero en distinguir siste maticamente entre la soph rosyne y la enkrateia.84 En la Eti ca nicomaquea, la primera se caracteriza por el hecho de que
80. Jenofonte, Ciropedia, vm, I, 30. Sobre Ia noci6n de soph rosyne y su evo luci6n, cf. H. North, Soph rosyne; el au tor subraya Ia proximidad de las pala bras soph rosyne y e n k ra teia en Jenofonte (pp. 1 23 - 1 32).
8 1 . Plat6n, Gorgias, 49 1 d.
8 2 . Plat6n, La rep1�blica, IV, 430e. Arist6teles en Ia Etica n icomaquea (vu,
1 , 6, 1 1 4Sb) recuerda Ia opinion segun Ia cual el que es soph ron es e n k ra tes y karte rikos.
83. Plat6n, Go rgias, 507a-b. Cf. igualmente Leyes, n1, 697b. Considerese
"los primeros y mas preciosos a los bienes del alma cuando Ia templanza re· side en ella".
EN KRATEIA 63
el sujeto elige deliberadamente entre los principios de acci6n acordes con la raz6n, que es capaz de aplicarlas y de seguir Jas, que asi mantiene, en su conducta, el "justo medio" entre Ja insensibilidad y los excesos (justo medio que no es una equi distancia, ya que de hecho la templanza esta mucho mas ale jada de estos que de aquella), y que goza con la moderaci6n de que da pruebas; a la soph rosyne se le opone Ia intempe rancia (akolasia) en la cual se siguen voluntariamente, y por elecci6n deliberada, los malos principios, abandonandose a los deseos mas debiles y gozando con esta mala conducta: el intemperante no puede curarse ni se arrepiente. La enkrateia,
con su opuesto la akrasia, se situa en el eje de la lucha, de Ia resistencia y del combate: es moderaci6n, tension, "conti nencia"; la enkrateia domina los placeres y los deseos, pero necesita luchar para vencerlos. A diferencia del hombre "tem perante", el "continente" experimenta otros placeres que no los conformes a la raz6n; pero no se deja arrastrar por ellos y su merito sera tanto mas grande cuanto mas fuertes sean estos deseos. En comparaci6n, Ia akrasia no es, como Ia in temperancia, una elecci6n deliberada de malos principios; mas bien hay que compararla con esas ciudades que tienen buenas leyes pero que no son capaces de aplicarlas; el incon tinente se deja llevar a su pesar y a despecho de los princi pios razonables que le son propios, sea que no tenga la fuerza para ponerlos en obra, sea que no haya reflexionado suficien temente acerca de ello: esto mismo es lo que hace que el in continente pueda curarse y conseguir el dominio de si.85 En este sentido, Ia enkrateia es Ia condici6n de Ia soph rosyne, Ia forma de trabajo y de control que el individuo debe ejercer sabre sf mismo para volverse temperante (soph ron).
En todo caso, el termino enk rateia en el vocabulario clasi co parece referirse en general a Ia dinamica de un dominio de uno mismo por si mismo y al esfuerzo que requiere.
1 . Este ejercicio del dominio implica en principia una rela ci6n agonistica. El Ateniense, en las Leyes, se lo recuerda a Clinias: si es cierto que el hombre mejor dotado para el valor no sera mas que "la mitad de si mismo" sin Ia "prueba y el
85. Arist6teles, Er ica 11 icomaquea, 1 1 1 , I I y 1 2 , 1 1 1 8b- 1 1 1 9a y v u , 7, 849,