Chapter 3 Methodology
3.6 Research Structure
3.6.2 Stage 2: Framework Development
filosofía clásica europea hubo una tradición filosófica que los historiadores de la filosofía con frecuencia denominan raciona lismo, que no tiene nada que ver con la teoría de la racionali dad actual, que, como bien ha señalado el profesor Lhomme, es la teoría del desarrollo de un método para optimizar ciertas cosas. Lo que se llamaba el racionalismo, en la historia de la
filosofía, se refería a un tipo de filósofo, que hoy en día nos parece extraordinariamente ingenuo. Malebranche, por ejemplo, en un pasaje determinado, le dice al aprendiz de filósofo: cierra las ventanas no vaya a ser que entre la luz en la habitación, tápate los oídos, cierra los ojos, porque cualquier cosa que venga del exterior te puede distraer y solamente en el interior tuyo encontrarás la verdad. Había la idea de que la experiencia era engañosa, por eso los historiadores de la filosofía contraponen el empirismo al racionalismo. El empirismo también era inge nuo por otras razones. La ciencia actual no es empirista en el sentido clásico ni racionalista en el sentido clásico, y lo que hacía Galileo en esa época no era empirista ni racionalista en el sentido clásico. Pero a los llamados racionalistas en el sentido clásico los historiadores de la filosofía los llaman racionalistas, porque eran exageradamente optimistas respecto a la fuerza de la razón humana. Pensaban que la razón humana, por sí mis ma, sería capaz de reconstruir la representación verdadera del mundo, simplemente basada en las ideas claras y distintas que encontrase en su interior.
Además de esto los racionalistas eran fundamentalistas. En general, yo estoy en contra de lo fundamental porque puede constituir, en sentido literal, una "funda m ental", es decir sue len liarse una funda a la cabeza. La ciencia, lo que hoy llama m os la ciencia, no tiene ni pretende tener justificación ni fundamentación. Ha habido posiciones teológicas y filosóficas que han pretendido auto fundamentarse y han pretendido ser construcciones sobre una roca inconmovible; ha habido filóso
fos, muchos filósofos (todos los griegos y los medievales y mo dernos) que han pensado que si encontram os el verdadero método filosófico, entonces no podremos equivocarnos. Sobre una roca sólida, inconmovible de certeza, construiremos un edificio intelectual que será sólido, inconmovible y seguro. Esto es lo que se llama justificar el saber o fundamentarlo.
Hoy pensamos que esto es un mito todavía más absurdo que el de Palas Atenea surgiendo de la cabeza de Zeus. En la ciencia esto no se da nunca, nunca se fundamenta nada, nunca
se justifica nada, nunca se parte de algo sólido e inconmovible y se construye un edificio intelectual seguro. Lo que en ciencia siempre se hace es: se prueban alternativas, muchas veces ba sadas en meras conjeturas, meros presentimientos, que muchas veces se nos ocurren incluso durmiendo, soñando o bebiendo un vaso de whisky, y estas hipótesis, que no tienen justifica ción, se someten a la prueba de los hechos, de los datos. Se hacen experimentos, se hacen observaciones y resulta que algu nas de estas conjeturas resisten estas pruebas, al menos provi sionalmente, mejor que otras. Y la ciencia, en un momento dado, consiste en el conjunto de conjeturas inseguras que, hasta ese momento, han resistido mejor que las otras la confrontación con la experiencia, pero que pueden ser falsas y que pueden estar equivocadas. En la ciencia no hay nunca seguridad de no equivocarse. Bien, esto es algo en que yo supongo que todos estamos de acuerdo.
Los irracionalistas pensaban también que la ciencia ten dría que ser un saber seguro e inconmovible, y como descubren lo contrario, dicen que no puede haber ciencia, que todo da igual, que todo es relativo y caen en el irracionalismo más completo. Lo cual es una actitud completamente absurda, ob viamente. Es como si alguien dijera que puesto que ninguna terapia para curar una enfermedad es completamente segura, entonces todas las terapias dan igual, que si me duele la cabe za, da igual que me tome una aspirina o que me la corte con un hacha. No da igual, aunque el que me corte la cabeza me soluciona el problema, creo que hay muchas razones para pre ferir tomar la aspirina.
Aunque no hay una justificación absoluta de ningún cono cimiento científico, hay conjeturas que, contrastadas con la ex periencia, resisten extraordinariamente bien, mientras que hay conjeturas que no resisten en absoluto y que son completamen te falsas. Si alguien dice que los seres humanos viven aproxi madamente 100 años, esto, con todas las limitaciones que se quiera, se acerca a la realidad, aunque no es seguro. Si alguien dice que los seres humanos en promedio viven 3 millones de
años, obviamente, dice algo totalmente absurdo. De que no sea seguro que los seres humanos vivan alrededor de 100 años no se sigue que dé igual decir que los seres humanos vivan 3 millones de años, porque esto es obviamente absurdo.
Yo estoy de acuerdo que la ciencia moderna no tiene nin guna justificación ni fundamentación absoluta y que es comple tamente falible, y que no hay absolutamente ninguna tesis cien tífica de la ciencia empírica que no pueda resultar ser falsa en el futuro. Simplemente la ciencia actual representa las conjetu ras que en este momento resulta más razonable sostener. Espero que alguno de estos irracionalistas "de medio pelo" me presen te un argumento lógico para mostrarme cómo, a partir de ahí, se sigue que todas las conjeturas dan igual, o que la astrología es lo mismo que la astronomía, o que pensar que los ovnis y los platillos voladores visitan nuestras playas todos los sábados, y se aparecen a no se qué señores, es lo mismo que pensar que la nave Pathñnder está haciendo fotos en Marte y que está allí, que todo es lo mismo, que todo da igual, o que da igual creer que Lima está en América o que está en Asia o que somos mortales o inmortales o que vamos a vivir 100 años o 3 mil millones de años. Pues no, no todo da igual. Aunque no ten gam os procedim ientos infalibles y absolutos, sin em bargo, dentro de lo falible y relativo que son todos los procedimien tos, hay unos que son extraordinariamente más fiables que otros; y porque esto es así tiene sentido que haya filosofía, y tiene sentido que haya epistemología y tiene sentido que nos ocu pemos de la racionalidad. La racionalidad no consiste en el método seguro de un dios que tiene nociones absolutas, la ra cionalidad consiste en la tabla de salvación de estos seres falibles y finitos que somos nosotros, que como sólo somos capaces de tener conjeturas provisionales, falibles, entre estas conjeturas provisionales y falibles, tenemos que elegir aquellas que parez can más prometedoras y que ofrezcan mayores perspectivas de acercarse a la verdad. Por eso estamos hablando aquí de ra cionalidad.
Segunda Parte
RACIONALIDAD PRÁCTICA