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Chapter 8 Conclusion and Future Research

8.6 Suggestions for Future Work

so que sería muy lamentable que hubiera una separación entre las ciencias sociales y las ciencias naturales, yo pienso que una gran parte del progreso de las ciencias sociales tiene que venir de su incardinación con las ciencias naturales.

Bueno, las ciencias sociales tienen problemas de todo tipo. A veces tienen el problema de que han sido menos desintere­ sadas que las ciencias naturales. Bajo el nombre de ciencias sociales se han hecho muchas cosas que no tienen nada que ver con las ciencias y que son solamente propaganda ideológica de ciertas instituciones. Por ejemplo: por mucho tiempo, tanto la Iglesia católica como el partido comunista han sido una especie de instituciones de poder que han tenido sus ideologías y que las han promocionado con dinero y con revistas, instituciones y publicaciones y sin la más mínima preocupación científica, simplemente había que promover el marxismo y el catolicismo, porque eran las ideologías de esas estructuras de poder.

Pero esas cosas están de capa caída. Yo creo que las cien­ cias sociales ideológicas tienen los días contados. Muchas cues­ tiones que eran ideológicas en el pasado dejarán de serlo en el futuro. Por ejemplo, en el pasado, algunos consideraban que ciertas características humanas estaban genéticamente deter­ minadas, mientras que otros consideraban que no tenían ninguna determinación genética, sino que dependían exclusivamente de la educación o del aprendizaje, de la experiencia que había re­ cibido el individuo en cuestión.

A veces esto se politizaba y entonces algunos, que a lo mejor eran autoritarios o de derecha o lo que sea, decían que algunas cosas estaban genéticamente determinadas, a lo mejor porque con eso pretendían defender a los artistócratas o a los reyes y decir que estos habían heredado genéticamente no se sabe qué presuntas buenas cualidades de sus antecesores, mientras que otras gentes, digamos "progresistas", pensaban

que nada estaba determinado y que todo dependía de la edu­ cación y que si la educación era suficientemente buena, todos serían buenos y sabios y guapos y qué se yo.

De hecho, esto no es una cuestión ideológica, esto es una cuestión a investigar científicamente. Hace unos momentos nos hemos referido al proyecto del genoma humano. Todavía no, pero llegará un momento relativamente próximo en que sabre­ mos qué genes determinan qué cosas y estas cuestiones dejarán de ser ideológicas, para convertirse en científicas. En definitiva, la cuestión de que si una determinada característica humana está genéticamente determinada o es el resultado del aprendi­ zaje no tiene nada que ver con ninguna ideología, es una cues­ tión científica, exactamente del mismo tipo que la cuestión de qué frecuencia tiene una determinada radiación o qué tipo de composición química tiene un cierto material. Ha habido una serie de factores como, por ejemplo, el mayor atraso de las ciencias sociales, la mayor mezcla de las ciencias sociales con los conflictos políticos por el poder, que han llevado a que las ciencias sociales presenten unas características bastante aleja­ das de las que presentan las ciencias naturales. Pero, en prin­ cipio, si las ciencias sociales aplican los mismos métodos que las ciencias naturales, no hay ninguna razón a priori para espe­ rar que obtengan resultados distintos. Es cierto que hay dife­ rencias en ciencias sociales. En estas ciencias, no se pueden hacer ciertos tipos de experimentos que sí se pueden hacer en física, pero en astronomía tampoco se pueden hacer experimentos. En cosmología, en astronomía y cosmobiología nos limitamos a observar, no podemos intervenir haciendo experimentos. Es decir, que las ciencias son muy distintas unas de otras, obvia­ mente la arqueología es algo distinto que la teoría económica. Hay ciencias que se llaman sociología que no tienen nada que ver unas con otras. Algunos llaman sociología, por ejem­ plo, a hacer encuestas y determinar qué tipo de jabón prefieren los compradores de ciertos mercados, en ciertos momentos; otros llaman sociología a hacer propaganda de un cierto partido; otros tratan de hacer estudios muy matematizados de cuestiones so­

ciológicas, llenos de ecuaciones y fórmulas.

Uno podría leer 5 artículos distintos de cosas que podrían llamarse sociología y que realmente tendrían muy poco que ver los unos con los otros. Aunque tal vez, mutatis mutandis, podría decirse lo mismo de la física. Por ejemplo, los físicos teóricos, cuando leen algo de los artículos que escriben los físicos expe­ rimentales, no entienden nada. El tipo de habilidades que tie­ nen los ingenieros y los físicos experimentales que montan los experimentos en los aceleradores de partículas son un tipo de habilidades enormemente específicas, que ningún físico teórico domina, ni conoce de lejos.

Se hacen cosas muy distintas en todos los campos. Pienso que esta diferencia que se ha establecido entre las ciencias so­ ciales y las ciencias naturales no es una diferencia necesaria, que es una diferencia puramente contingente, es decir que, de hecho, esta diferencia ha existido en el pasado, pero que no hay ninguna necesidad de que exista en el futuro y, desde luego, desde un punto de vista epistemológico o metodológico, no se aprecia ninguna necesidad intrínseca de que tenga que haber una diferencia especial. Lo cual no significa, naturalmente, que la arqueología vaya a ser igual a la física atómica, siempre van a ser distintas, pero también la física atómica es algo muy distinto de la botánica y la botánica es algo muy distinto de la meteorología. No solamente cada ciencia, sino dentro de cada ciencia, cada rama, es algo muy distinto. Pero esta especie de cierta mala fama epistemológica que tienen las ciencias socia­ les, aunque esté relativamente merecida, en lo que se refiere al pasado, no hay ninguna razón para que continúe en el futuro. De hecho, yo creo que hay muchos desarrollos ahora, en mu­ chas ciencias sociales que son, epistemológicamente, igual de buenos que lo que hay en cada ciencia natural.

Lucas Lavado