CHAPTER 3: RESEARCH METHODOLOGY
3.7 Study’s Population and Sample
Un Estado es la síntesis de la dominación de un bloque de clases y, en conse- cuencia, es el poder concentrado que garantiza la existencia y permanencia de un determinado régimen productivo y de dominio político que responde precisamente a ese bloque social hegemónico. Pero el Estado también es escenario de la lucha política entre los diversos sectores y clases sociales, y la contienda por tomar el control estatal se convierte en una lucha por el poder político para configurar un régimen socioeconómico y político que represente las metas y propósitos de las clases que lo logran.
A lo largo de la historia republicana de Guatemala, el Estado ha adop- tado diversas formas correspondientes cada una a las distintas formas de dominación que se han sucedido en el país. Así, hubo un Estado federal in- mediatamente después de la Independencia, un Estado oligárquico conser- vador, un Estado liberal oligárquico, un Estado revolucionario, un Estado contrarrevolucionario, un Estado democrático electoral y un Estado que se intenta crear en el presente, que es el Estado neoliberal.
De todos ellos, sólo el Estado revolucionario (1944-1954) adoptó clara y firmemente políticas destinadas a generar condiciones orientadas al bien- estar general de toda la población. Pero, aun así, el Estado guatemalteco siguió adoleciendo de una de sus carencias más importantes: haber sido concebido para organizar y representar sólo a una porción de los guate- maltecos. La otra parte, los pueblos mayas, ha quedado excluida del imagi- nario nacional y ha experimentado las más variadas y terribles formas de opresión, ya no se diga de explotación económica.
Por lo tanto, la nación guatemalteca, que ha estado fracturada en su base más profunda, es decir, en la representación que de sí misma se ha creado, ha sido una nación inconclusa, ya que ha dejado fuera a una de sus partes importantes, esto es, a los pueblos mayas. Una nación con esa
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na con equidad de géner
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característica generó una forma estatal igualmente fragmentada, presa de visiones nacionales parciales.
De esa cuenta, la insuficiencia más importante del Estado y la nación guatemaltecos es que no han hecho brotar un Estado nación abarcador, incluyente, que imagine su presente y su futuro en un destino común para todos, pero diverso en sus componentes.
Con esos antecedentes, en la actualidad se asiste a un verdadero asesi- nato del Estado por parte de los grupos oligárquicos, que surgieron histó- ricamente al amparo del aparato estatal que ellos crearon, pero que ahora consideran que ya no sirve a sus intereses. Con la ilusión o el pretexto de que el libre mercado se encargará de todas las tareas del Estado, cada vez se toman medidas, dicen, para achicarlo, pero que en realidad son para liquidarlo.
Por si fuera poco, el Estado guatemalteco ha sido penetrado por toda suerte de vertientes del crimen organizado, ya sea el narcotráfico, la co- rrupción, el contrabando de mercancías y el tráfico de influencias. Es un Estado fallido, se apresuran a vociferar quienes verdaderamente quieren que desaparezca; es un Estado capturado, exclaman otros, pero nadie se- ñala de forma directa las causas y los responsables del proyecto de liquida- ción del Estado.
Por lo tanto, éste debe retomar su protagonismo en la conducción del desarrollo socioeconómico del país, asumiendo la defensa de los intereses de la nación frente a la ofensiva del capital internacional. Está llamado a ser el gran conductor en la construcción de la nación guatemalteca, creando las condiciones legales e institucionales para la unión de todos los pueblos que la conforman, a partir del fortalecimiento y respeto de su identidad y derechos, en democracia, con igualdad, justicia y equidad.
Se requiere un Estado que defienda de manera consecuente su indepen- dencia política y económica, que combata las nuevas formas de colonialis- mo y de penetración del capital internacional en condiciones monopólicas lesivas a los intereses nacionales.
En fin, lo que se requiere es un Estado que garantice al pueblo amplios derechos y libertades democráticas (libertad de palabra, de prensa, de re- unión, de manifestación, de creación de partidos políticos y organizaciones sociales), la posibilidad de realizar una modificación profunda de las rela- ciones sociales en el agro, de satisfacer otras reivindicaciones en la esfera de las transformaciones democráticas y sociales, y de participar en la de- terminación de la política del Estado.
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La base política del Estado debe radicar en el frente único democrático y nacional de todas las fuerzas patrióticas del pueblo, en la alianza de to- das las fuerzas políticas y sociales dispuestas a luchar por la democracia, el bienestar general y la independencia nacional.
La base económica del nuevo Estado debe estar formada por el sector estatal de economía, creado sobre todo mediante la nacionalización y la construcción de nuevas empresas, el fortalecimiento de su independencia política y económica, y la regulación y planificación de la economía del país. En otras palabras, debe encaminarse a retomar de forma responsable e in- mediata su protagonismo en la conducción del desarrollo socioeconómico.