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CHAPTER 3 The Gap between Employer Expectations and Educational Inputs

3.4 Student Perceptions – a Baseline Study

3.4.2 Teamwork Skills

Durante la época de la Revolución las mujeres participaron en manifestaciones contra el gobierno del Shah y en demostraciones a gran escala. La mujer que había sido retratada dentro de su condición tradicional comenzó a salir de la reclusión y a hacerse notar en las calles, no como un símbolo sexual, sino como una fuerza política. En el proceso revolucionario, las mujeres en los pueblos y ciudades, en las zonas rurales, de muchas las clases sociales, las que

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habían sido urbanizadas recientemente y las que eran de origen urbano, se involucraron en la actividad política. El rol de las mujeres en la victoria de la Revolución Islámica fue significativo. Su participación se caracterizó por sus demostraciones en contra del régimen Pahlavi a nivel mundial (MOINIFAR, 2011).

GRÁFICO 5

MUJERES IZQUIERDISTAS IRANÍES EN 1979

Fuente: EL CIUDADANO Elaboración: EL CUIDADANO

Después de la victoria de 1979, la participación de la mujer en la política creó una imagen de apoyo popular y estabilidad tanto a nivel interno como internacional. Ayatollah Khomeini consideró como tal al rol de las mujeres y en algunas ocasiones exclamó que eran ellas quienes con su gran esfuerzo habían salvado al Islam de la cautividad de los extranjeros y quienes, junto con los hombres, aseguraron la victoria del Islam. Él aseguró los derechos políticos de las mujeres como un deber religioso: ROHOLLAH “ […]Las mujeres tienen el derecho de intervenir en la política. Es su deber... El Islam es una religión política. En el Islam, todo, incluso la oración, es política ”(Heshmat, 2011). Sin embargo, también hubo reformas que afectaron al sector femenino. Khomeini eliminó la Ley de Protección Familiar, mediante lo cual, entre otras cosas, se otorgaba la patria potestad absoluta al padre y a la familia de este, lo que fue causa de que muchos niños sean arrancados a las

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viudas de soldados por parte de la familia del padre para cobrar la pensión proporcionada (NAVARRO, et al, 2012).

No existe una restricción legal para la accesibilidad de las mujeres iraníes a cargos altos en el gobierno. Sin embargo, el proceso para que tengan acceso y presencia en todos los niveles del poder ha tomado tiempo debido a que ha sido necesario cambiar una cultura que se encuentra dominada, en gran parte, por hombres. La guerra entre Irak e Irán (1980-1988) que movilizó los recursos del país por ocho años fue un impedimento para el avance del debate sobre la condición de las mujeres. La situación de las activistas sociales musulmanas se vio opacada por los valores predominantes de abnegación, devoción y sacrificio enraizados en la cultura chiita, e interiorizados en los jóvenes que lucharon en la guerra como voluntarios (MOINIFAR, 2011).

La gestión del país se centró en las cuestiones referentes a la guerra, lo que hizo que se descuiden los problemas sociales de las mujeres. Por esta razón, el gobierno carecía de políticas económicas, sociales y culturales específicas para la mujer, hasta el punto de no tomarlas en cuenta para el Primer Plan, que fue implementado durante la guerra. En la primera década después de la Revolución solamente existían 3 diputadas mujeres en el Parlamento, de un total de 268. Las mujeres ocupaban el 1,5% de los asientos en los tres primeros parlamentos. Su presencia se duplicó hasta alcanzar un total de 9 en las elecciones de 1992, que representaba el 3,3% de los asientos. En las elecciones de 1996 alcanzó un número de 13 y se mantuvo en las elecciones del 2000, año en el que las candidatas mujeres que podían llegar a la segunda vuelta fueron alrededor de 100. En el año 2004 alcanzó un total de 14 asientos y se redujo a 8 en el 2008. Aunque la presencia de las mujeres en el Parlamento ha sido simbólica, han desempeñado un papel importante en iniciar el proceso de generar legislación sobre la mujer. En la Sexta Ronda del Parlamento, las mujeres parlamentarias constituyeron un comité sobre los problemas de las mujeres en Irán. Además, ratificaron 35 proyectos relacionados con temas de la mujer (MOINIFAR, 2011).

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TABLA 3

DISTRIBUCIÓN PROPORCIONAL DE CANDIDATAS MUJERES EN EL PARLAMENTO Parlamento % de mujeres candidatas al Parlamento % de mujeres elegidas para el Parlamento Número de Diputadas Mujeres Primer Parlamento (1980- 84) 3,02% 1,66% 4 Segundo Parlamento (1984- 88) 1,98% 1,66% 4 Tercer Parlamento (1988- 92) 1,99% 1,66% 4 Cuarto Parlamento (1992- 6) 3% 3,6% 9 Quinto Parlamento (1996- 2000) 6,43% 5,6% 14 Sexto Parlamento (2000- 04) 7,3% 4,4% 13 Séptimo Parlamento (2004- 08) 9,89% 4,4% 13

Fuente: Ministry Of Interior, Gozareshe Entekhabat Majlis-E Shoraye Eslami (Majlis Election Report), 2009 Elaborado por: María Belén Cáceres Corral

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TABLA 4

NUMERO DE PROYECTOS DIRECTAMENTE RELACIONADOS A LA SITUACIÓN DE LA MUJER APROBADOS POR CADA PARLAMENTO

PARLAMENTOS PROYECTOS APROBADOS PRIMER PARLAMENTO (1980- 84) 16 SEGUNDO PARLAMENTO (1984- 88) 13 TERCER PARLAMENTO (1988- 92) 6 CUARTO PARLAMENTO (1992- 6) 8 QUINTO PARLAMENTO (1996- 2000) 21 SEXTO PARLAMENTO (2000- 04) 17 SEPTIMO PARLAMENTO (2004- 08) 13

Fuente: ISNA, Gozaresh Tarh va Lavayeh Marbut be Zanan va Khanevadeh dar Majlis Sheshom (A Report on Bills Passed by Majlis on Women and Family Issues), Iran-e Emruz newspaper, May 2009, p.6. Elaborado por: María Belén Cáceres Corral

Durante los años 90, la participación de las mujeres en el Gobierno del país se concentró más en las elecciones nacionales. Su voto no siempre seguía la tendencia que tenían sus parientes hombres, sobre todo en el caso de los habitantes de las áreas urbanas. De hecho, fueron los votos de las mujeres en las elecciones presidenciales de 1997 y del 2001 los que favorecieron a la victoria del presidente Khatami. Las mujeres han participado activamente en las votaciones para el Parlamento y existe un mayor electorado de mujeres que de hombres; durante las elecciones en el 2004 el 65% de mujeres (con el derecho al voto) votaron, mientras un 62% de hombres estaban entre el electorado. Esto indica que las mujeres tienen presencia en los procesos importantes de toma de decisiones políticas del país (MOINIFAR, 2011).

Las elecciones presidenciales de 1997 marcaron una nueva era en la participación de las mujeres en la arena política. Los votos femeninos determinaron la victoria de Khatami al representar el 69,7% de los votos. Esto fue consecuencia de su agenda electoral enfocada al tema del género; durante sus

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dos períodos presidenciales (1997- 2005) la presencia de mujeres en posiciones gerenciales de rangos intermedios se duplicó. En 1997 el gobierno de Khatami adoptó algunas medidas, entre las que se puede nombrar la presencia de dos mujeres en el gabinete presidencial, una con el rango de vicepresidente y jefe del Departamento de protección del Medio Ambiente, y la otra como asesora presidencial y jefe del Centro para la Participación de la Mujer, cuyo nombre cambió a Centro de Asuntos de la Mujer y Familia después de que el presidente Ahmadinejad fuera elegido en el 2005 (MOINIFAR, 2011).

La participación de la mujer incrementó en comparación con el período previo a la Revolución. Se pudo notar una tendencia hacia un mayor número de mujeres ocupando puestos directivos de nivel alto, incluyendo nombramientos como viceministros; asesores de ministros y gobernadores; directores generales tanto en ministerios como a nivel provincial; alcaldes distritales; jueces, y diputados. Adicionalmente, en el año 2004, 630 mujeres fueron elegidas para posiciones de toma de decisiones en los Consejos Provinciales de Planificación y Desarrollo. En total, el crecimiento de dirigentes mujeres tuvo un incremento del 63% desde 1989 hasta el 2004. Este incremento fue principalmente en el Ministerio de Salud y Educación Médica, el Ministerio de Economía y Finanzas, y también como directivas provinciales. Otro hito en la presencia de las mujeres en el ámbito político fueron las elecciones nacionales para el Consejo Local. En Teherán, en 1999, dos de los cinco principales ganadores fueron mujeres, y en 2005, el 11% del total de representantes del Consejo Local fueron mujeres. Sin embargo, se evidenciaron debilidades en el área política y social. Existió un débil protagonismo de las mujeres en posiciones como canciller de universidades y centros científicos del país, aunque más del 60% de alumnos admitidos en las universidades eran mujeres (MUSAI, et al, 2011).

2.3.3 Rol de la mujer en las áreas económica y laboral a partir de la Revolución