3 Basic skills
UPPER TIER
3.4.2 The Basic Skills Pilot: feedback and results
Los procesos de transformación dan sentido a la experiencia de la terapia, sin éstos se desdibujan los límites de la misma y los roles de quienes participan en ella. Cuando se estudian en el marco de un programa de formación, los procesos de transformación dan sentido al objetivo de dicho programa y al proceso de quienes lo cursan, dan cuenta de la conexión entre la teoría y la práctica, retroalimentan los objetivos académicos y la metodología.
De análisis de los resultados y de la discusión concluyo que los cambios que se dieron en mí como terapeuta y en las consultantes fueron similares. Éstos consistieron
ante todo en procesos autorreferenciales (Boscolo y Bertrando, 1996a) por medio de los cuales ellas y yo llegamos a reconocer nuestro marco de referencia y en él, creencias, comprensiones y significados desde los cuales estábamos viviendo y actuando y que nos restaban grados de libertad en la vida o que nos abrían posibilidades. Desde la propuesta de Keeney (1990) y de Bateson (Hernández, 2008), dicho proceso de cambio puede ser catalogado como un cambio de segundo orden o como un cambio tipo 2, ya que da cuenta de una estructura de mayor complejidad desde la cual es posible reconocer los marcadores de contexto del observador y generar un cambios sobre ellos. Quiero aclarar que este proceso de cambio o de transformación no se da de forma lineal y continua, sino que por el contrario, obedece a un proceso discontinuo y en espiral, que más allá de sus bucles genera una experiencia que en sí misma es integradora. Así mismo quisiera notar que dicho proceso de crecimiento que ocurrió en las consultantes y en mí, fue similar a lo que Bowen (1988) denominó como un proceso de diferenciación y de individuación, pues nos permitió reconocer la influencia de marco de referencia de nuestras familias de origen (y en algunos casos de la cultura) sobre el mantenimiento del problema en el caso de ellas y en mi caso, sobre la no evolución de mi proceso como terapeuta.
En cuanto a los procesos terapéuticos, concluyo que en la medida en que el currículo de la maestría tuvo una influencia sobre mí y yo logré integrar los presupuestos básicos estudiados con una lógica de pensamiento circular, éstos se hicieron más complejos y a su vez más productivos y pertinentes. En cuanto a las dinámicas interaccionales, noto que hubo un cambio desde la simetría y la complementariedad, hacia la reciprocidad y lo explico cómo efecto de la capacidad que desarrollé para reconocer mis emociones y usarlas como un referente útil de mi experiencia, así como desde la conexión que hice con mis recursos personales y con la teoría.
Todo lo anterior me permite comparar el contexto de la terapia con un tejido cuya armonía y utilidad está dada por el amor con el cual se elabore, por la colaboración de sus miembros y por el reconocimiento mutuo. La lana del tejido son los cambios del proceso, que a su vez contribuyen a que terapeuta y consultantes de forma autónoma, pero en interconexión y afectación mutua, tomen forma en la terapia. Por lo tanto me permito hablar de los procesos de transformación de este estudio, como procesos de
cambio interconectados y recursivos. Esto se relaciona con la premisa de la teoría general de los sistemas según la cual un cambio en una parte del sistema, lleva a cambios en todo el sistema y con el principio de no sumatividad, según el cual el todo el mayor a la suma de las partes (von Bertalanffy, 1968). A lo largo del documento se evidencia como cada elemento del sistema (terapeuta, consultantes, interacciones y proceso terapéutico) nutren otros elementos y dan lugar al cambio en la estructura hacia ordenes de mayor complejidad, es decir hacia la transformación.
Deseo aclarar que la interpretación que hago acerca de los resultados está mediada por mi comprensión del cambio y por los niveles de observación y las fuentes de recolección de la información que utilice en la investigación. Es probable que los resultados hubiesen sido diferentes si se considerase la experiencia de otro terapeuta o si se utilizaran otras fuentes de recolección de la información. Sin embargo, la metodología utilizada introduce validez al estudio al considerar que las categorías de análisis fueron definidas en colaboración con las consultantes/investigadoras, al igual que los resultados fueron retroalimentados por ellas.
En cuanto a los aportes de este estudio, como se menciona en la introducción, se hace una contribución a la teoría al documentar y explicar cómo ocurren los procesos de cambio en los niveles de observación considerados y la interacción recursiva entre ellos. Dicha unificación da lugar a la principal conclusión de este documento, a saber la forma discontinua del cambio y los elementos que lo favorecen en los programas de formación de terapeutas sistémicos.
En cuanto al aporte de conocimiento que con este estudio se hace a los programas de formación en terapia sistémica, pienso que los resultados mencionados invitan a revisar los objetivos y la metodología de la maestría en la cual se llevó a cabo la investigación. La razón por la cual hago esta invitación, es porque así concluya este programa con un importante sentimiento de satisfacción hacia el mismo, pienso que éste podría ser aún más productivo si se hiciera un acompañamiento más cercano del terapeuta en formación y con esto me refiero a dos aspectos. El primero es la apertura de un espacio experiencial en el cual se trabaje la persona del terapeuta y con el cual se tenga por objetivo promover y potencializar los procesos autorreferenciales los terapeutas en formación para potencializar sus recursos. El segundo se relaciona con que en los primeros semestres del programa se incrementen las horas de supervisión
directa y se disminuya la intensidad horario de la práctica independiente. Esta propuesta subyace a dos motivos, a saber, la responsabilidad que se tiene con los consultantes que participan de los espacios de formación y cuyos procesos de cambio suelen ser diferentes a si participasen de un proceso con un terapeuta formado y la riqueza metodológica de las supervisiones directas, al equiparase con un proceso de aprendizaje-intervención no solo con los consultantes, sino con el mismo terapeuta. Estos aportes se fundamentan en el reconocimiento del proceso de cambio evidenciado en este estudio y en el deseo de contribuir a la experiencia de quienes forman y son formados como terapeutas sistémicos.