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3.3.11 TIMEX

El arte cívico, traducción directa del civic art, estaba presente en la cultura inglesa desde 1911 con la publicación de la obra de Thomas Hayton Mawson Civic Art:

Studies in Town Planning, Parks, Boulevards and Open Spaces, en la cual el sentido

del landscape propio de la formación norteamericana de su autor impregnaba toda

la obra. Sin embargo, el concepto de civic art quedó definitivamente asociado al aspecto definido en 1922 en la publicación de The American Vitruvius: An Architect's

23 Véase AMERICAN INSTITUTE OF ARCHITECT COMMITTEE ON TOWN PLANNING, City Planning

Progress in the United Estates, Washington, The Journal of the American Institute of Architects, 1917.

Handbook of Civic Art, de Werner Hegemann y Elbert Peets24, un manual de

arquitectura urbana de corte historicista y profusamente ilustrado. César Cort definió en 1926 el arte cívico en los siguientes términos:

“El arte cívico no es cosa que se logre con el adorno y el cuidado de ciertos pormenores urbanos, sino que es algo más profundo que surge siempre, aun fuera del valioso concurso de la ornamentación, cuando se acierta a interpretar delicadamente las ideas que deban inspirar los trazados y cuyo perfecto conocimiento logramos alcanzar con el auxilio insustituible del urbanismo. Es imprescindible que el urbanólogo posea un espíritu artístico refinado y que su obra esté inspirada en un ideal, pues sin ello el resultado ha de carecer necesariamente de belleza, aunque se empleen todos los recursos de la ornamentación para animar el trazado y lograr soluciones parciales satisfactorias. Del impulso inicial ha de brotar el arte. Sin esta feliz iniciación no podrá lograrse jamás una obra artística.”25

En contraste con la tendencia a la estandarización de las soluciones y su condición de repetibles, tal y como aparece en las propuestas de los arquitectos de vanguardia de la década de los veinte y treinta, el manual proclamaba la estructura de la forma urbana a través de un conocimiento comparado de las soluciones históricas, según un procedimiento escalonado en la composición. Tal y como expuso Ignasi de Solà-Morales26 en el prólogo de la edición española, se trataría de

un thesaurus, una colección representativa de las creaciones del arte cívico. En la

concepción del arte cívico de Werner Hegemann (1881-1936) confluyen la influencia de Camillo Sitte y otras ideas del momento, como el entendimiento de la obra de arte como una creación única. El arte y la vida moderna, que aparecían disociados, deberían reunirse en un proyecto que salvara las diferencias, rompiera las tensiones y produjera la unidad perdida. Este es el papel del arte, y el arte cívico no es más que el reflejo de este ideal en el campo más amplio y extenso de lo urbano, donde se producía la vida colectiva. El argumento de fondo era que la naciente ciencia del urbanismo estaba derivando demasiado hacia la ingeniería y la sociología aplicada.

No es casualidad que existieran estrechas conexiones entre la ciudad artísticamente planeada y las tentativas del movimiento norteamericano de la City

Beautiful. De hecho, Werner Hegemann destacó el triunfo del diseño global, logrado

mediante la propuesta formal y superando los procedimientos de simple política reglamentaria a base de ordenanzas genéricas, de estándares y de zonificaciones. A partir de 1909, las cuestiones de estética urbana que estaban en la base del movimiento, en particular la proyección de grandes edificios públicos, habían dado paso a la City Efficient o City Scientific, que George Burdett Ford presentó en la

National Conference on City Planning de 1913, y donde prevalecían los aspectos

funcionales sobre los estéticos. Cuando los autores elaboraron el manual, estaban reaccionando contra las posturas contrapuestas de la City Beautiful y la City Scientific.

24 HEGEMANN, Werner y PEETS, Elbert, The American Vitruvius: An Architect's Handbook of Civic Art,

Barcelona, Fundación Caja de Arquitectos, 1992 (1ª ed. 1922).

25 CORT BOTÍ, César, “La enseñanza del urbanismo”, ponencia en el XI Congreso Nacional de

Arquitectura (Primero de Urbanismo), Madrid, Sociedad Central de Arquitectos, 1926, p. 9.

26 SOLÀ-MORALES I RUBIÓ, Ignasi de, “Werner Hegemann y el Arte Cívico”, Introducción a

La formulación de unos principios generales, el análisis pormenorizado de los distintos tipos de edificios y el problema de la composición de los conjuntos son las tres fases de organización de los materiales de proyecto que se desarrollaban en el libro. La necesidad de encontrar algunos principios inamovibles no sujetos a la relatividad histórica era, en último término, lo que guiaba también este discurso. Se trataba de la permanente ilusión del orden subyacente de la cultura clásica. El surgimiento de los modelos académicos y los modelos compositivos clasicistas y escenográficos estaban, con algunas variantes, ampliamente presentes. Se trataba, por tanto, de una tendencia que acercaba algunos proyectos de Otto Wagner a los de Hendrik Petrus Berlage y a los de otros muchos arquitectos que trabajaban en las grandes operaciones de reforma y monumentalización de los centros urbanos o en proyectos de ordenación urbana de excepcional magnitud, como Alfred Agache en Río de Janeiro, Jean-Claude-Nicolas Forestier en La Habana, Henry Prost en Casablanca o Edwin Lutyens en el proyecto para Nueva Delhi.

Figura 7. Plan de desarrollo y extensión de Casablanca, Henry Prost, 1917

Fuente: COHEN, Jean-Louis y ELEB, Monique, Casablanca: Mythes et figures d’une aventure urbaine, Nueva York, The Monacelli Press, p. 77.

La vivienda colectiva: el concurso de la Fondation Rothschild de

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