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Ante el interés demostrado por el Ecuador por los humedales y la reciente declaratoria de algunos de ellos como sitios Ramsar, se ha brindado atención especial a estos hábitats y su vida silvestre asociada. Este ha sido el primer paso hacia la conservación de estos ecosistemas, motivando al SPNG a declarar a algunas lagunas costeras del Archipiélago como sitios Ramsar. Esperamos que los resultados del presente estudio sirvan al SPNG como una línea base para establecer un plan de manejo para los humedales de Galápagos que permita la conservación de estos ecosistemas mientras continúan incrementándose el turismo y las urbanizaciones. De acuerdo a Dugan (1994), en un

mundo rápidamente cambiante, las inversiones futuras en el manejo de humedales necesitan estar basadas en el mejor entendimiento posible de la capacidad de los ecosistemas de humedales para sostener diferentes formas de uso y en la manera en que los futuros cambios de población, políticas de desarrollo y clima impacten sobre estos ecosistemas. Al mismo tiempo, las lecciones del manejo tradicional de humedales tienen mucho que contribuir al manejo moderno diario y necesitan ser tomadas en consideración. Para alcanzar estas expectativas, seis áreas de investigación requieren atención: análisis de recursos, estudios socioeconómicos, técnicas en el uso del recurso, cambios climáticos, crecimiento poblacional y restauración (Dugan 1994). El objetivo de este estudio era analizar la situación ecológica en las lagunas y evaluar el impacto potencial de factores como las especies introducidas y el uso incrementado del recurso. Expertos en ciencias sociales deberían trabajar en los otros puntos para elaborar un plan de manejo integrado.

Los resultados indican que no es evidente un impacto en los sitios de visita alejados de los centros poblados, como es el caso de la laguna de punta Cormorant en Floreana y Las Bachas en Santa Cruz. Estas lagunas sólo pueden ser visitadas por turistas escoltados de un guía certificado. El SPNG está llevando a cabo estudios del impacto del turismo. Por el contrario, se observaron diversos impactos humanos en las lagunas bajo influencia humana: Las Diablas, La Salina y La Barahona en Isabela, y Los Garrapateros en Santa Cruz. Se puede trazar un esquema general que resuma los retos para estas lagunas (Figura 5), basado particularmente en la situación de Isabela, donde las lagunas más expuestas y amenazadas se encuentran directamente afectadas por el crecimiento de la población y las actividades asociadas. La intención del SPNG y de la comunidad local de desarrollar el turismo en Isabela crea la necesidad de manejar estas lagunas, el área más atractiva en los alrededores de Puerto Villamil.

Figura 5. Esquema general que resume las amenazas identificadas para las lagunas de Galápagos. Como se explicaba anteriormente, la laguna La Salina está ubicada en territorio municipal. Se aceptó un primer plan de manejo en 1995 (Vargas 1995) que fue firmado por el Municipio, el SPNG y la ECCD. Lamentablemente, este plan nunca se implementó. Desde entonces, la laguna ha sufrido rigores: continúa el daño a la vegetación (especialmente a los mangles), las aguas servidas siguen siendo vertidas directamente de las casas en construcción a la orilla de la laguna, los desechos sólidos son arrojados a la laguna. Las especies introducidas como burros y cabras pueden haber contribuido a la diseminación de kikuyo que invade toda el área. El pastoreo sobre esta planta estimula su eflorescencia, permitiendo la reproducción sexual y futura diseminación. Las casas alrededor de la laguna son responsables de la introducción de nuevas especies de plantas, usadas como ornamentales

Comunidad local Construcción de nueva infraestructura Tala de mangle, degradación de vegetación Especies introducidas :

fauna acuática : chame (?), ranas vos, burros, etc. plantas : kikuyo, otras plantas cultivadas Contaminación por

desechos sólidos y líquidos

en los jardines (como lo fue el kikuyo). De la misma manera, se observan otros animales introducidos como perros. Esta atractiva mascota, cuando joven, es una verdadera amenaza para la fauna nativa si se convierte en feral. Se necesita la convicción y acción firme de la municipalidad si se piensa salvar la laguna. Esta es la única laguna que se encuentra directamente en un área urbana donde aves acuáticas, y especialmente los flamencos (el ave más atractiva para los turistas), pueden ser fácilmente observados. Los lugareños deben estar conscientes del valor de este ecosistema y de la importancia de su preservación, así como del papel que juega en el desarrollo del turismo. Desde un punto de vista biológico, debe empezarse con el monitoreo de la laguna, especialmente de la calidad del agua, y todos los datos deben ser evaluados para elaborar un nuevo plan de manejo para esta laguna. En todo caso, La Salina se integraría al plan general de conservación para las lagunas del sur de Isabela, dependiendo de la decisión del Municipio.

En lo que concierne a Las Diablas (Tabla 4), las principales amenazas son la expansión del kikuyo y una invasión de la pequeña rana Scinax quinquefaciata que ocurrió en junio de 2001 (Gelin & Gravez 2002). El kikuyo absorbe toda el agua del suelo. Si se permitiera su expansión, a mediano plazo, las lagunas estarían uniformemente cubiertas por esta herbácea, posteriormente se secarían y los humedales desaparecerían. Lamentablemente esta situación ya ha sido observada en algunas pozas en las cercanías del pueblo. El impacto directo de la expansión del kikuyo es la reducción del área de alimentación de las aves acuáticas y el desplazamiento de la vegetación nativa de orilla, lo cual afecta la disponibilidad de alimento para la fauna nativa que habita los bordes. Hasta la presente fecha, no se ha llevado a cabo un estudio completo para analizar la expansión del kikuyo. No se conoce nada sobre la biología y ecología de la especie ni sobre sus dinámicas de colonización. Debido a la extensión de la superficie colonizada, la erradicación parecería improbable, pero se deben estudiar mecanismos para su control. En lo que respecta a la rana introducida, el crecimiento de su población (estimada entre unos cientos de miles y unos millones de individuos; Fernando Arcos, SPNG: com. pers.) podría impactar los recursos alimenticios, iniciando una competencia con las especies nativas. El SPNG y la ECCD trabajan de una manera verdaderamente colaboradora investigando su colonización, realizando estudios biológicos y analizando medidas de control. Sin embargo, en el futuro, medidas emergentes como las implementadas por el SPNG cuando las ranas aparecieron por primera vez, como pagarles a las personas locales por animal capturado, deben ser evitadas. Algunas personas sacaron ventaja de la situación, criando ranas para recibir más dinero, lo que no ayudó a remediar el problema. El control para la colonización de ranas produjo muchos nuevos senderos alrededor de la laguna. Hemos notado que el kikuyo coloniza con preferencia y mayor facilidad las áreas soleadas sin plantas. Cuando la vegetación es densa, como en los bosques de manglar, la expansión es mucho más difícil. De esta manera, las nuevas trochas pueden convertirse en un factor suplementario que facilita la colonización del kikuyo y el personal trabajando en el control de ranas debe estar consciente de este hecho.

Es importante resaltar el rol potencial que pueda haber tenido la pesquería en la desaparición de las diablas, C. chanos, y de manera paralela, el crecimiento de la población de chame, D. latifrons, que actúa como una especie invasora. Los proyectos desarrollados por pescadores locales para pescar chame a gran escala para consumo local o para su exportación al continente deben ser cuidadosamente estudiados. El SPNG debería manejar la pesquería en esta laguna poniendo particular énfasis en: (i) limitar el acceso, (ii) evitar cualquier nueva infraestructura, y (iii) controlar la selectividad de los métodos de pesca. Sólo el estudio de la fauna acuática y un mejor entendimiento del ambiente proveerán a los científicos las claves conducentes a las mejores prácticas de manejo. Sería mutualmente beneficioso, tomando en consideración los intereses tanto socioeconómicos como de conservación, involucrar a los usuarios en un plan de manejo. Al respecto, es importante combinar los esfuerzos del SPNG, las varias áreas de la ECCD y los actores locales.

El SPNG planea abrir una conexión durante la pleamar entre el mar y la laguna Las Diablas. Debería monitorearse la modificación del ambiente debido al influjo regular del agua de mar en la laguna de agua dulce. Entre los efectos potenciales se incluyen: (i) modificación de la riqueza y distribución de peces, crustáceos e insectos debido a un incremento en la salinidad en el punto cercano a la conexión,

(ii) aumento en la proporción de hembras de chame, (iii) invasión de juveniles de C. chanos que puedan establecer nuevas poblaciones.

Dentro del marco del desarrollo turístico de Puerto Villamil y particularmente del proyecto Humedales del SPNG, proponemos la construcción de torres de observación para facilitar la observación de aves acuáticas. Estas podrían ubicarse a lo largo del camino al cementerio y estar integradas con el ambiente. El incremento de visitas debido al nuevo y fácil acceso al ‘Muro de las Lágrimas’ constituye la más importante amenaza para la laguna La Barahona, en particular en lo que se refiere a la introducción de nuevas especies. Los turistas que visiten Isabela probablemente conocerán sobre la playa y querrán visitarla, quizás inclusive acampar en ella. Debido a que los lugareños ya lo están haciendo, sería muy difícil controlar la presencia de turistas en La Barahona. El proyecto de construir un centro de información turística y un museo en el ‘Muro de las Lágrimas’ debería entonces incluir el control al acceso a esta laguna y proveer información adicional sobre las especies introducidas. Quizás los turistas deberían ir acompañados de un guía certificado, o por un guardaparque, para evitar la degradación del lugar.

También debería erradicarse el kikuyo mientras sea posible.

5 CONCLUSIONES

Sólo las personas que están conscientes del valor de su patrimonio lo ayudarán a preservar. Por ello, deben continuar las actividades educativas que resaltan la inmensa importancia de las lagunas.

Para controlar la expansión de las especies introducidas, las actividades del SESA-SICGAL deben reforzarse y los usos, como el de las pesquerías, deben ser controlados.

Deben continuar los estudios biológicos para mejorar el conocimiento sobre la fauna acuática y establecer un plan de manejo cuya implementación sea viable. Cuando se identifiquen problemas específicos de manejo, la investigación ecológica puede ayudar a proveer un completo entendimiento de la severidad del problema y a sentar las bases para un programa de monitoreo a largo plazo.

Los análisis detallados de los problemas ecológicos y demás relacionados con lo económico y lo social proporcionan la base para la planificación del manejo a largo plazo. Bajo esta perspectiva, los científicos necesitan trabajar con expertos en materia social de una manera sólidamente integrada. Además es necesaria la colaboración de todas las instituciones de conservación, autoridades gubernamentales y la comunidad en general, incluyendo a los terratenientes, cazadores y pescadores.

Agradecimientos. Queremos agradecer a Robert Bensted-Smith por su amable acogida y la ayuda técnica brindada durante este año, y a Graham Edgar por haber supervisado este proyecto. Muchas personas de la ECCD y del SPNG se involucraron en este estudio para que se realizara en las mejores condiciones posibles; agradecemos particularmente a Jaime Cevallos, Juan Chávez, Manfred Altamirano, Mauricio Velásquez, Ivonne Torres y todas las personas que colaboraron en este trabajo. Gracias a Eva Danulat por la revisión del manuscrito. Este estudio no habría sido posible sin la ayuda financiera de la Basler Stiftung für Biologische Forschung; gracias particularmente a su presidente Luc Hoffmann, quien confió en nosotros para la realización de este proyecto.