• No results found

Validation Round One

6.1

Conclusiones

Las estadísticas dejan registro sobre una constante, en cuanto a la ocurrencia de grandes incendios forestales en la región Norandino Patagónica, realidad a la que se le suma paralelamente un incremento en el grado de complejidad en un territorio testigo de un importante proceso de crecimiento demográfico. Ello denota la necesidad de seguir profundizando en las tareas de prevención, presupresión y combate a cargo de los organismos de manejo del fuego. Así, con la presente experiencia en el uso de simuladores como herramienta complementaria para la toma de decisiones en torno a la gestión de los incendios forestales, se dejó entrever la factibilidad de su empleo y adaptabilidad de los mismos a la región bajo estudio.

Sin embargo, para llegar a ello, diversas consideraciones deben ser tenidas en cuenta. Desde el punto de vista de la utilización de este software especializado, no sólo se deberá contar con una computadora que reúna los requerimientos técnicos y sea capaz de realizar los procesos de simulación, sino que además se hace evidente la necesidad de que esta sea operada por un usuario con experiencia tanto en el manejo de aplicaciones informáticas y Sistemas de Información Geográficos, como en la dinámica de los incendios forestales, con capacidad crítica para el análisis de resultados. En uno de los programas incluso (el FARSITE), el procedimiento y el volumen de información necesaria para la configuración básica del proyecto previo a la simulación, es superior al otro programa, hecho que puede resultar engorroso y demandar más tiempo, pero con ello se demuestra una vez más, las aptitudes y conocimientos específicos que se requieren para manipular este tipo de herramientas.

En lo que respecta a los inputs, todos requirieron un procesamiento previo y representaron la principal dificultad al momento de querer llevar a cabo la simulación ya que a nivel regional, la información se encuentra dispersa entre distintos organismos y además en algunos aspectos, es escasa. En este sentido, los registros meteorológicos,

por un lado, no estaban disponibles con la frecuencia y localización ideal, por la insuficiente red de estaciones meteorológicas y por otro lado, la cobertura de combustibles y demás capas asociadas a esta, definitivamente significaron el mayor obstáculo ya que todavía no existe en el país una estandarización de los mismos donde se encuentren todos individualizados (ya sea de forma teórica o numérica, siendo esta última como lo requieren los programas) en términos de comportamiento del fuego. Así, se presentaron ciertas dificultades al momento de asociar la vegetación del sitio a un modelo de combustible existente, pero a su vez, por la menor cantidad de modelos disponibles en Canadá –en relación a los predeterminados en Estados Unidos–, al momento de generar la capa del Prometheus el desafío fue mayor, ante la diversidad de ambientes incluidos en la extensión y la escala de trabajo definidas.

En cuanto al software con mejor capacidad de respuesta, se considera que el FARSITE presentó los resultados más satisfactorios. Tanto en la correlación con los tiempos reales, como en las dimensiones que el incendio simulado adquirió, se destaca una mayor precisión en relación a las características del incendio de 2009, ya que si bien, en ambos casos se obtuvieron valores no muy alejados del real, no debe olvidarse que en una de las aplicaciones (Prometheus) se intervino más, justamente para acotar este crecimiento y tener un resultado más comparable con el otro. Más allá de eso, es importante aclarar que esta definición debe tomarse como válida sólo para su aplicación en ambientes análogos al analizado en el presente trabajo, pero no por ello, asumir que además no será necesario continuar realizando simulaciones con incendios que involucren sitios similares, ya que sólo de esta forma podrán ajustarse aún más los modelos y con el tiempo, obtener resultados más precisos.

A partir de esta experiencia, se considera que en la medida en que se avance en la definición de los combustibles (tanto adaptaciones de los existentes como nuevas propuestas), se mejore la disponibilidad y la calidad de la información de entrada para el programa, se continúen modelando antiguos incendios y se comprenda mejor el funcionamiento de los programas, de a poco se irá aumentando su grado de confiabilidad, permitiendo en algún momento emplear esta herramienta para la totalidad de ambientes que conforman la región y con los usos operativos para los que fue desarrollada.

6.2

Recomendaciones

Las conclusiones anteriores, ponen en relieve el esfuerzo que debe hacerse para continuar validando estos programas, con la realización de nuevas simulaciones a partir de otros incendios bien documentados y por tal, con el fin de emprender dicha tarea, acompañan este apartado algunas sugerencias a tener en cuenta.

Sin duda, como ya se comentó en reiteradas ocasiones, la variable que presenta mayores limitaciones en Argentina, son los combustibles por falta de definición de los mismos y la falta de parámetros numéricos que caractericen su comportamiento frente al fuego. Por ello, se considera que es primordial emprender proyectos en torno a su desarrollo, otorgándole incluso mayor prioridad a los arbustales y matorrales (dada su alta incidencia en los bosques de la región y para los cuales se detectó que, por presentar características muy particulares, resulta difícil asociarlos a un modelo prexistente), y a través de experiencias prácticas, establecer valores de referencia que puedan ser interpretados luego por el simulador.

Por otro lado, para la instancia de pruebas y calibración del modelo de predicción a partir de casos reales, es importante contar con la mayor cantidad de información detallada y confiable respecto de estos eventos. Con este objetivo, se proponen tres planillas (ver Anexo B) para el registro de datos durante la ocurrencia de grandes incendios forestales, que documenten situaciones propias del comportamiento del fuego, las estrategias de combate y características que hacen al entorno del incendio. Cabe aclarar que para la elaboración de las mismas, fue tomado de referencia lo que actualmente se emplea desde el Servicio Nacional de Manejo del Fuego, con mejoras en base a necesidades que se hicieron evidentes al momento de llevar a cabo esta tesis.

Respecto de la manipulación y validación del simulador, será imprescindible un trabajo en conjunto por parte del personal técnico y el operativo de línea, que fusione los saberes académicos y aquellos que se adquieren sólo a través de la experiencia en el campo. Sin embargo, a nivel institucional, en ocasiones resulta difícil lograr una buena articulación entre estas dos áreas, desperdiciándose muchas veces el capital intelectual de ambas partes o información y herramientas que mejorarían la eficiencia en las tareas. Motivos de ello suele ser la falta de llegada al otro por el empleo de lenguaje demasiado técnico, o la excesiva confianza en los conocimientos propios de la práctica cotidiana. Evitar que esto ocurra es un punto crucial para que la herramienta tenga

aceptación y pueda ser aprovechada institucionalmente al máximo, una vez superadas las instancias anteriores. Para ello, no basta con tener personal técnico capacitado, sino que será necesario, demostrar la utilidad del programa y las ventajas de los datos de salida que este ofrece, apuntando a generarle interés y conciencia al personal operativo jerárquico, además de promover una comunicación fluida entre áreas, que dé lugar al intercambio de ideas y a un espacio propicio para colaborar entre sí y trabajar mancomunadamente.

En cuanto a los usos potenciales de esta herramienta, y tomando de referencia los antecedentes de su uso en otros países, se cree que en la medida en que existan instancias de incertidumbre o indecisión que puedan ser reducidas con la información que brindan los simuladores, su aplicación podrá estar orientada a cualquiera de las diversas tareas que llevan a cabo los organismos de manejo del fuego a lo largo del año. Ejemplo de ello, y en relación al incendio analizado, se estima que los resultados habrían sido distintos de haberse aplicado las correctas técnicas de manejo del bosque y los simuladores a través de la modificación de las características que hacen al componente combustible, podrían dejar pruebas concretas de ello. Por tal, una vez superada la etapa de validación, para casos similares, se podría esperar evaluar el establecimiento y grado de eficacia de cortafuegos en áreas de interés socioeconómico e importancia ambiental, o las técnicas de manejo silvícola de las masas forestales, justificando la necesidad de poda y raleo para cortar la continuidad.

Por su parte y considerando un eventual desarrollo de este tipo de softwares específicos para la región de norpatagonia andina, será imprescindible recalcar la interrelación que debe lograrse entre las variables que inciden ante la ocurrencia de grandes incendios, en una zona con topografía irregular, distintos ecosistemas y variables meteorológicas que son sensibles a distintos factores del entorno, a escala local. Además, no deberá olvidarse del factor humano como transformador del escenario cuya influencia se hace visible en la fragmentación de la vegetación, o la existencia de caminos, viviendas y demás estructuras. Esto es importante ya que en ninguno de los dos simuladores analizados existe un parámetro especial que permita incorporar al proyecto las áreas de interfase, como bien podría ser a través de un modelo de combustible particular que contemple la existencia de estas alteraciones antrópicas que complejizan aún más la situación. Y por ello, se considera que el

análisis de un incendio sin esto último, no reflejaría completamente la realidad sobre la cual se tomaría una decisión.

En este sentido, se pueden pensar en otros usos no convencionales respecto de los simuladores, donde la modelización contribuya con futuros trabajos en torno a la planificación del territorio, integrando las áreas de interfase y las conductas habituales de la sociedad propias de esas zonas, con el encasillamiento de un tipo de comportamiento del fuego. En base a esto, con el fin de mejorar propuestas de urbanización o loteos podrían diagramarse los caminos pensados desde un doble sentido, como vías de evacuación y como rutas de acceso para los recursos de combate, o también, tomando de referencia códigos de planeamiento urbano (como los son el factor de ocupación del suelo – FOS – y el factor de ocupación total – FOT –) podría incursionarse en otro tipo de normas que apunten a reglar sobre las medidas de prevención de incendios forestales, aplicables y exigibles a los residentes de esas áreas.

76

Related documents