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Brajnovic, también hace referencia a estas algo halagüeñas situaciones, y nos dice que el mensaje informativo tiene que ser comunicativo y así lo suficiente comprensible, entonces el lenguaje científico es bastante reducido en la sociedad teniendo pocos receptores y esto conlleva a diferentes agendas en función del tipo de prensa y el mensaje más o menos científico. McCombs entiende priming como una variable de la agenda setting, mientras que Weiss (2009) piensa que el priming al estar más accesible en la memoria se puede utilizar más rápido y así incluso elaborar juicios. Scheufele y Tewksbury (2007) también nos hablan del priming cuando las noticias contienen sugerencias y en función de eso nos marcamos unas referencias y unas evaluaciones. Lakoff (2007) nos habla bastante del framing que su traducción al español nos dice claramente que ese marco orienta su asimilación por la audiencia en un sentido concreto. Así para manipular a una persona tampoco es tan importante el contenido o sí es verdad o no, y sea la importancia del marco mental o de esos subterfugios que se crea el lector. Bentham (1997), nos dice que en ese marco, la prensa es un órgano especialmente relevante y que lo denomina el tribunal de la opinión pública, así predominando la idea de que la opinión pública trasciende a la opinión individual.

Sin duda la prensa de masas, la que utilizamos en esta tesis tiene un lenguaje más conocido, de dominio público, aunque el tema que tratamos tiene que tener un perfil orientado a la economía, pero a pesar de eso al ser un asunto tan importante para todos, el receptor de la información suele ser un

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público algo impávido a la hora de leer y bastante serio por lo que le atañe a sus pensiones.

Frank Böckelmann (1983), piensa que la opinión individual o de grupo se manifiesta públicamente en los medios de comunicación y se organiza en la opinión pública y se normalizan diferentes opiniones y se organizan diferentes opiniones pluralistas.

A través del ABC y EL PAÍS los lectores reciben los hechos y opiniones, pero como comentamos nunca es la realidad al cien por cien sino una interpretación, hay una relación comunicativa que depende del emisor y del receptor y según Fowler (1991), no solamente hay palabras. Gladys y Kurt Lang (1983) nos dicen que ese receptor no es un mero árbitro sino que puede ser un aliado o enemigo entre todas las fuerzas. Así lo que piense el receptor puede influir en los políticos y se le llama muchas veces, la batalla por la opinión pública respecto lo que tienen que hacer los políticos a este receptor.

Sin duda, la prensa ha cambiado durante las últimas décadas y el tiempo va forzando los cambios, pero al final esos tipos de información suelen ser los mismos, aunque apartados y posiblemente con mayor protagonismo. En esa batalla por la opinión pública es muy importante y fundamentalmente en épocas de elecciones próximas, como pasa en nuestro trabajo de campo cuando los políticos luchan más por esa opinión de los receptores en cualquier tipo de prensa escrita, aunque normalmente en la más popular, y que suele ser

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informativa e interpretativa con un público que necesita de información en su justa extensión y lo más objetiva posible.

En estos artículos tenemos que diferenciar la pragmática de la semántica, y para ello tenemos a un autor Escandell (1993) donde nos distingue entre lo que se dice y lo que realmente se comunica y por ejemplo en la cantidad, cuánto tenemos que dar para informar con precisión, pero no informar más de lo necesario. Y en la cualidad, para que sea todo verdadero y no decir algo que se crea falso o que no se tengan pruebas; en la relación de información diciendo cosas relevantes., y ser claros en la modalidad de información evitando expresiones oscuras, ambigüedades y siendo breves en su caso.

Con todo lo anterior se intenta facilitar la información en estos medios de masas. Los medios de masas y su relación con los lectores tienen una correlación de tal manera que el receptor del mensaje podría informar y elegir a los gobernantes, ejercer un papel de vigilancia y apoyo al gobierno, dar opciones a la vida política, y promover la participación de los ciudadanos y su consenso. Veremos como es esa relación, al analizar la prensa, y como tratamos de conocer las intenciones del emisor en cuanto al equilibrio homogéneo de páginas y material informativo, en general, los titulares, el reparto del espacio, e incluso la página o el autor que trata a la noticia, como comentábamos en otro párrafo de este capítulo de esta tesis.

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Sin duda, el género de opinión influye muchísimo en el concepto de opinión pública, nos encontramos a Ferdinand Tönnies (1957) que nos describe esa opinión pública como un conglomerado de puntos de vistas, deseos y propósitos diversos y contradictorios, y una opinión pública como potencia unitaria. Mientras, González Seara (1968) nos dice que es un fenómeno colectivo que se apoya en una realidad individual. Esta opinión pública influye mucho en ese mensaje que quiere transmitir la opinión de un periódico y en las opiniones sobre cuestiones de interés para la nación, expresadas libres y públicamente por gentes ajenas al gobierno se puede considerar opinión pública. También Walter Lippmann, nos lo dice como imágenes dentro de las cabezas, eso sería opinión pública. Monzón, nos dice que la opinión pública es como una diversidad de opiniones expresadas y debatidas públicamente. Hay que pensar que la información del estado alineada normalmente por una actitud ideológica, podría invadir el terreno de otras informaciones, aunque los medios pueden acudir a lectores que solamente quieren informase y no quieren formarse, alejándose de cualquier enfoque político o social. Nos hemos encontrado analizando la prensa información muy maquetada rompiendo el concepto de seriedad, con grandes titulares en uno de los periódicos y en el otro que apenas aparece la noticia, por lo que podamos pensar que uno lo trata de una manera sensacionalista y el otro lo margina. Guillamet, nos dice que la información se presenta como resultado de una popularización de la prensa diaria y en otro caso con gran difusión.

Dader nos dice que cualquier ciudadano que quiera formar parte activa del espacio público necesita saber cómo cuándo y por qué los medios

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periodísticos contribuyen a democratizar o ampliar dicho espacio público o al contrario a cerrarlo. Quiere decir que la prensa puede contribuir constructivamente a la vida política o no. A veces grandes titulares con inmensas fotografías pueden hacer que un espacio público sea grande o ser un producto con textos, fácilmente legibles y muchas veces con bastante carga de opinión, género bastante demandado en los últimos años. Este tipo de información denominado sensacionalista puede llevarnos a conclusiones erróneas ya que podía tener una información importante y seria, aunque intentan venderlo en ese espacio público de una manera populista.

Sin duda cuando analizamos la prensa, las palabras pueden ser muy banales o bastantes viperinas. McCullagh (2002) nos trata ese uso particular de las palabras para describir eventos. Sin duda el discurso de los periódicos tiene un denodado impacto en los oyentes, y como decía Jorques (2000), nos referimos al proceso en oposición al texto y que es concebido como producto; ésta podría ser una buena definición de discurso a la hora de analizar nuestro trabajo de campo.

En el discurso, hay jerarquías como pueden estar en el género editorial, el género columna, por encima del género información o al género reportaje de una manera jerárquicamente hablando y sin intentar ser denostado. Van Dijk (1999) nos habla de ese discurso como un evento comunicativo específico que se tiene en cuenta con componentes tanto verbales como no verbales aunque en este caso nosotros estamos hablando de textos y no incluimos lo no verbales. Los discursos no suelen ser cerrados y al contrario suelen ser

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dinámicos y abiertos, entrando en relación con los que se alimentan y se relacionan continuamente y así podríamos decir que son prácticas sociales de carácter lingüístico y con un espectro amplio.

Al hablar de discursos y mencionando a Walter Lippmann, nos dice como la prensa es considerada un instrumento para educar y formar al público, así el discurso tiene mucho que ver en el capital humano de una sociedad. Si se ha de confiar a los periódicos el deber de interpretar toda la vida pública de la humanidad seguro que fracasarán pues están condenados al fracaso, y en cualquier futuro continuarán fracasando, esto nos decía este autor hablando de algo plausible dentro de los males de la opinión pública.

Así, la elección de la prensa como fuente histórica de este tema tan importante desde el punto de vista económico y social para nuestro país, tiene sus limitaciones por todo lo que estamos explicando pero afortunadamente desde el punto de vista material con las TICs, tecnologías de información y la comunicación, hemos podido buscar muchísima información y contrastar estas teorías de estos autores. Y como estamos viendo muchas veces la prensa puede manipular, pero este lenguaje escrito ahí queda plasmado, mientras que la comunicación verbal como dice Grijelmo (2001), es tan estremecedora su fuerza que puede incluso cambiar la percepción de lo nombrado.

Y comentando sobre todos estos asuntos, no hay nada que sustente a los gobernantes, si no la opinión. También nos comenta que a los gobernantes se apoyan muchas veces desde los poderes fácticos como la iglesia el ejército

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etc. Sin duda si la opinión dominante podría controlar en parte a la sumisión del político es porque sino está, puede perder el respaldo popular. Monzón, ya nos decía que los ciudadanos ejercen el derecho a expresar sus discrepancias. Rivadeneira (1979) nos dice que la opinión pública es un producto de opiniones individuales sobre asuntos de interés común, como la suma de opiniones nos conlleva a un sumatorio de muchos resultados y este cúmulo de opiniones, al final se convierte en un producto organizado. Zukin (1986) contrasta todo afirmando que los medios de comunicación y la opinión pública hacen una pareja inseparable. Monzón (1987), afirma que los medios como tal, no manipulan ni crean opiniones públicas.

Gomis (1974), nos dice sobre la prensa que sirve para comunicarse con personas alfabetizadas, para llevarles un mensaje, y, a través del mismo, influir en su opinión. Lippmann nos dice que la prensa ha sido considerada como un órgano de democracia directa.

El editorial a veces es corto o breve pero muy contundente, tratando temas de actualidad, muchas veces también se edita en formato tribuna libre, y normalmente suelen ser los trabajadores más experimentados con buen dominio del lenguaje, conocimiento del tema, y como bien nos dice Grijelmo otra vez, del artículo de opinión que analiza disecciona, desmenuza y elogia o censura una obra, y al tratarse de un comentario opinión pero interpretativo, también ha de mostrar informativamente el contenido,.muchas veces ese contenido puede ser persuasivo como denomina Van Dijk que hace un enfoque

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que implica que el control sobre la mente de los lectores sea sutil e indirecto y así controlar el discurso público.

En este discurso público se puede controlar las mentes de los lectores y sus acciones, entonces los que tienen el poder persuasivo ideológico y discursivo también pueden tener un poder coercitivo y según dice Van Dijk, la resistencia y la lucha para vencer esa opresión requiere una base sociocognitiva en término de valores o principios, e ideologías, contribuyendo los líderes e intelectuales al desarrollo de tales ideologías; al final estamos hablando de un mecanismo de dominación entre grupos y cómo esos discursos ideológicos se presentan en la prensa, con esa ideología tan cercanas a las elites de la sociedad.