Chapter 5: Results – The 1997 General Election
5.3 Why retire?
La imagen virtual es igual de real en estos tiempos que cualquier intento por demostrar ante los demás
quienes somos. Por ejemplo hay cantidad de grupos en redes sociales como Facebook que tienen como
temática central la comercialización de cierto tipo de prendas, dirigidas exclusivamente para cierto tipo de
personas. Así como lo señalé en capítulos anteriores
donde expongo los grupos que me pusieron en contac-
to con algunos de los sujetos que tatué.
Justamente en la mirada que creamos de nosotros mismos y de los demás a través de las fotografías en
el espejo es que identifico el punto clave para con-
cretar plásticamente este proyecto. A medida que voy
desarrollando el tema entiendo que la imagen del otro no es algo que dependa solo de mi, sino que es im- prescindible contar con la participación de mu-
chas miradas para hacer que todo cobre vida. Por
ello el espejo que hace parte de la instalación es la gran conexión entre mi mirada, la mirada de las personas que retrato y los espectadores que tam-
bién tienen una forma de ver el mundo particular.
También a esto le sumó la experiencia durante la ex- posición donde otras miradas se suman a la investi- gación y se hacen parte del desarrollo de la imagen, las prendas en las que basó el ejercicio de investigación se encuentran dispuestas cerca al espejo para propiciar
el juego de la imagen frente al espejo y el reflectograma
que esta genera, estas son registradas con cámara instantánea y se convierten en parte visual de la
Algún día recorriendo el sector de chapinero encontré un tipo de mercado de moda diferente al que ya con-
ocía, la comercialización de ropa de segunda, ‘los se-
gundazos’, ‘la ropa vintage’ o ‘vieja escuela’, fue para
mí un impacto pensar que la gente compraba ropa usada, la verdad sonaba a mi parecer interesante las
razones por las cuales se acudía a este mercado. Al
observar de cerca la situación me encontré con todo
tipo de ropa, original, replica, nueva, usada; habían todo
tipo de prendas realmente, vi hasta ropa interior a la
venta. Encontré prendas para toda ocasión, ropa de-
portiva, casual y elegante, creo que no faltaba nada.
Eran prendas que había visto circular en la ciudad, más nunca había dispuesto de esta como producto comer-
cial. Rápidamente supe cuál era la indumentaria en este mercado que más me atraía; chaquetas, chom- pos, esqueletos, satines beisboleras, gorras, prendas con bordados preciosos, estampados logos y marcas decoradas con imágenes de los iconos de la infancia promedio de los nacidos en la época de los noventas como yo, Warner bros, Disney, equipos de futbol ameri-
cano, baloncesto, béisbol y hockey. Estas no eran pren- das para cualquier ocasión, mucho menos para cual-
quier persona; había comprendido un nuevo mercado
para mí, un mercado selectivo, tal vez no encaje en un gusto común o comercial, y es posible que también le luzca a muy pocos y casi ninguno aprecie su valor
realmente. ¿De dónde viene este mercado?, ¿A quién está dirigido?... Inmediatamente al observar la com-
plejidad de la configuración física que establecen es- tas prendas supe cuánto me interesaban, pude ubicar
claramente un grupo social específico que se identifi- ca con esta forma estilística y también había encon-
trado una actividad comercial ajena a las definiciones de moda que conocía; es decir tenía un punto de parti-
da para una investigación más profunda acerca tema.
Desde Mi Experiencia
Desde Mi ExperienciaDesde Mi Experiencia
Hace un tiempo cuento con la oportunidad de desar- rollarme laboralmente en el ámbito del tatuaje, traba- jando en un estudio ubicado en el barrio Patio Bonito, lo cual me ha permitido acercarme al grupo social
que se identifica con ese estilo. Todo esto me lleva
nuevamente a establecer el cuerpo como lugar de esta investigación, entendiendo el tatuaje como ornamen- tación permanente en la piel y utilizando este para hac-
er una analogía entre lo que significa el bordado en las prendas y los tatuajes en la piel; el uso de una aguja
como mediador en ambos procesos trasciende en el hecho de implantar una imagen de manera decisiva
que responde a una forma de configuración estética de ambas formas portada en el cuerpo. En el proce- so del conocimiento de la cultura de este grupo, me
encuentro con personas que definen su estilo de vida,
un grupo cultural que maneja un lenguaje, una estéti-
ca, unos gustos y así como su vestimenta. Haciendo
referencia a una crianza autónoma y teniendo la calle, la experiencia en esta como principal academia, y la percha18 como conductores que marcan los principios
de sus comportamientos, más no existe como tal un manual que demande unas exigencias o conductas
concretas, si no que este se configura de manera in- tangible en parámetros invisibles y opuestos a lo que
se considera en una educación formal. La experien-
cia y la palabra son el sello que rige las conductas.