1. Bajo crecimiento e inequidad distributiva del ingreso
La economía mexicana ciertamente ha mantenido estabilidad de precios y tipo de cambio luego de la crisis de 1995. Sin embargo, en la esfera real los resultados son sumamente pobres. Entre 1993 y el 2014 el crecimiento promedio del PIB apenas ha alcanzado 2.5% promedio anual, uno de los más bajos de América Latina105. En este mismo periodo la Población
Económicamente Activa se ha incrementado a un ritmo promedio de 2.1% (ENE 1993 y ENOE 2014), lo que significa que el producto por trabajador apenas ha crecido a una velocidad de 0.4% anual promedio a lo largo de más de dos décadas.
Comparando con el conjunto de América Latina, el crecimiento per cápita de México ha sido uno los más bajos de la región en el largo plazo (1993-2013), de 1.26% anual, sólo por arriba de Haití (-0.41%), Venezuela (0.54%), Guatemala (1.18%) y Paraguay (1.22%)106.
Evidentemente los valores promedio ocultan un significativo efecto composición. La internacionalización de la economía mexicana, la micro y nanotecnologías, el uso de nuevas tecnologías (especialmente las de la información y comunicación), los nuevos materiales, el avance biotecnológico, el crecimiento de las multinacionales mexicanas (parte esencial de las denominadas “translatinas”), entre otros factores, refieren un crecimiento dinámico de algunas empresas, sectores y regiones, que contrastan con un mercado interno cada vez debilitado y una sociedad cada vez más polarizada. El efecto derrame no ha tenido lugar y el mismo sistema político y la paz social se encuentran resquebrajados.
En términos distributivos la situación no es mejor. Si bien el índice de Gini se encuentra en un valor medio con respecto al conjunto de América Latina, esta región es a su vez la de mayor concentración del ingreso en el planeta. De 160 países para los que presenta información la base de datos sobre desigualdad y pobreza del Banco Mundial, México se encuentra entre los 24 que registran un valor más elevado107. Además, considerando la evolución de América
Latina durante el siglo actual, Guatemala, Costa Rica y México son los únicos casos en que no se ha presentado una mejora significativa (para Haití y Nicaragua no se dispone de datos comparativos)108.
105 Se presenta el periodo 1993-2014 por ser el que comprende de manera estandarizada a la actual presentación del Sistema de Cuentas Nacionales de México (base 2008). De tomarse un ajuste con series anteriores, el crecimiento 1982-2014, correspondiente al periodo de liberalización económica, sería de apenas 2.1% anual, dado el nulo crecimiento entre 1982 y 1988.
106 CEPAL, base de datos CEPALSTAT: http://interwp.cepal.org/sisgen/ConsultaIntegrada.asp?idIndicador=2206&idioma=e. 107 El listado de las economías con mayor Gini es el siguiente: Islas Seychelles (65.77, 2007), Sudáfrica (65.02, en 2011); Comores (64.3, 2004), Namibia (61.32, 2010), Micronesia (61.1, 2000), Bostwana (60.66, 2009), Haití (59.21, 2001), Zambia (57.49, 2010), Honduras (57.4, 2011), República Centroafricana (56.3, 2008), Lesotho (54.17, 2010), Colombia (53.53, 2012), Belice (53.13, 1999), Surinam (52.88, 1999), Brasil (52.67, 2012), Paraguay (52.6, 2011), Guatemala (52.23, 2011), Panamá (51.9, 2012), Swazilandia (51.49, 2010), Papúa Nueva Guinea (50.88, 1996), Chile (50.84, 2011), Rwanda (50.82, 2011), Costa Rica (48.61, 2012) y México (48.07, 2012).
108 El Gini de Bolivia pasó de 60.16 en el 2002 a 46.64 en el 2012; en Ecuador pasó de 56.38 en el 2000 a 46.57 en el 2012; en El Salvador se redujo de 52.85 en el 2000 a 41.8 en el 2012. En cambio, en México apenas ha pasado de 51.87 en el 2000 a 48.7 en el 2012 (la misma reducción que registró Paraguay en sólo dos años, del 2010 al 2012). En otros términos, la distribución del ingreso en México estaba muchos menos concentrada que en Bolivia, Ecuador y El Salvador alrededor del año 2000, mientras que en el 2012 es mucho más elevada.
Entre los cinco países de menor crecimiento per cápita, Venezuela mejoró significativamente su distribución del ingreso, a diferencia de Paraguay (quien dispone de un Gini mejor que el de México) y de México. Por su parte, entre los latinoamericanos con índices de Gini más concentrados que en México (Haití, Honduras, Colombia, Brasil, Paraguay, Guatemala, Panamá, Chile y Costa Rica), sólo en Haití y Guatemala el crecimiento en la actividad económica ha sido más lento que el mexicano. En suma, sólo Guatemala y Haití parecen tener una evolución en la que el balance producción-distribución es más precario que en México.
Ante lo anterior cabe preguntarse si la primacía de la política monetaria-financiera no ha operado en desmedro de la actividad económica y la cohesión social.
2. La concentración de los mercados
La preminencia de las políticas en favor de la libre empresa no ha implicado en términos generales un mejor contexto para el desarrollo de la empresa privada, dada la enorme concentración del mercado en pocas firmas y la extrema dependencia hacia el mercado externo, particularmente hacia el estadounidense.
En efecto, conforme al Censo Económico 2009 (INEGI), 64.7% de los establecimientos económicos cuentan con un máximo de dos trabajadores, 24.3% son unidades en donde laboran de tres a cinco personas y 6% disponen de entre seis y 10 trabajadores. En suma, 95% de las unidades económicas son microestablecimientos donde laboran a lo sumo 10 trabajadores por unidad. La mayoría son comercios al por menor (46.7%) y establecimientos de servicios privados (13.3%). En contraste un pequeño grupo de 1125 unidades económicas, que sólo representa 0.03% del total (de 3.7 millones) dispone de más de mil trabajadores cada una. Conforme al Instituto Nacional del Emprendedor (INADEM), en México existen 36.000 empresas exportadoras109, pero sólo 45 de ellas son responsables de la mitad de las
exportaciones totales110. Cuando la economía mexicana se encuentra volcada al mercado
externo, el hecho de que la mitad de las exportaciones esté concentrada en el 0.001% de las unidades económicas genera un evidente problema de concentración de mercados. Además, las principales exportadoras gozan de la exención al pago en el Impuesto al Valor Agregado, que junto con el impuesto sobre la renta es la base fundamental de la tributación mexicana111.
En términos del volumen de ventas, las 500 empresas más importantes de México facturaron 12.03 billones de pesos en el 2013 (aproximadamente 925,000 millones de dólares), equivalentes a 74.6% del PIB mexicano, cuando sus 4.1 millones de trabajadores solo comprenden 8% de la Población Económicamente Activa112.
Por otra parte, a pesar de la existencia de múltiples disposiciones para incorporar a la economía mexicana en una estructura diversificada de los mercados globales, el sector externo está profundamente concentrado en el mercado norteamericano.
Así, por una parte, Proméxico (organismo gubernamental que coordina las estrategia de participación de México en los mercados internacionales) señala: “México cuenta con una red de diez tratados de libre comercio con cuarenta y cinco países, treinta acuerdos para la promoción y protección recíproca de las inversiones y nueve acuerdos de alcance limitado
109 http://elempresario.mx/actualidad/pymes-pilares-exportacion-mexico. 110 http://www.oem.com.mx/laprensa/notas/n3136873.htm.
111 http://eleconomista.com.mx/industrias/2013/10/30/exentaran-iva-solo-las-100-mayores-exportadoras-sat. 112 http://www.cnnexpansion.com/especiales/2014/06/25/10-datos-expres-para-entender-las-500.
(Acuerdos de Complementación Económica y Acuerdos de Alcance Parcial) en el marco de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI). Además, México participa activamente en organismos y foros multilaterales y regionales como la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Mecanismo de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) y la ALADI113”. Por otra parte, aunque existan
acuerdos comerciales con 45 países y diversos bloques económicos, entre Octubre del 2013 y Septiembre del 2014, 79.9% de las exportaciones y 49.1% de las importaciones mexicanas han tenido como destino y origen, respectivamente, los Estados Unidos114. Igualmente, México
depende esencialmente de la Inversión Extranjera Directa proveniente de dicho país (46.7% entre los años 2000 y 2014), de su tecnología y de las remesas enviadas por los trabajadores mexicanos que cruzan la frontera norte (estimadas en 22.000 millones de dólares para el 2014).
En suma, México cuenta con cinco de las 500 empresas más grandes del mundo (Petróleos Mexicanos, América Móvil, Cementos mexicanos, Comisión Federal de Electricidad y CARSO Global Telecom)115. Igualmente dispone de 16 de las mayores fortunas del mundo
(superiores a los mil millones de dólares) según la lista de Forbes116, pero ello no muestra más
que la polarización de una economía en la que la inmensa mayoría de las empresas y de los hogares no parecen haberse beneficiado de la liberalización externa.
3. La persistencia de la pobreza
CUADRO 1