La droga es un concepto complejo de definir, puesto que es un término que está compuesto por distintas sustancias tóxicas que alteran el organismo. Estas sustancias pueden utilizarse a veces de forma beneficiosa para el consumidor (como por ejemplo los medicamentos), pero en la mayoría de los casos de forma incontrolada, lo cual provoca adicción, como es el caso del cannabis, la cocaína, el alcohol, etc. Algunas sustancias incluso en pequeñas cantidades pueden inducir graves lesiones en nuestro cuerpo, hasta llegar en algunas ocasiones a provocar la muerte.
Según Pérez del Río (2011), podemos decir que droga es cualquier sustancia que modifica nuestro organismo, la cual provoca un refuerzo positivo en nuestro cuerpo, ya que nos evade de cualquier dolor físico o emocional. Pero también, afectan negativamente a las funciones del cuerpo, incluso a personas ajenas, dado que provocan tolerancia y dependencia tanto física como emocional.
Por otro lado la drogodependencia se entiende como la sumisión a una sustancia, la cual causa adicción ya que se consume de forma abusiva y sin control. Pero para que una persona sea considerada drogodependiente debe pasar por una serie de etapas o fases.
Esta adicción no es un fenómeno estable, puesto que varía en función de la propia persona y de su grado de dependencia. Muchos de los drogodependientes no son conscientes del problema hasta que poseen un alto grado de drogodependencia que los lleva a cometer actos
delictivos con el fin de obtener recursos económicos para poder consumir. Es por ello, que muchos de los drogodependientes provienen de centros penitenciarios.
Por otro lado, ante una persona que presenta drogodependencia, es necesario llevar a cabo una intervención, que se define como una serie de iniciativas con las que se pretende influir en el drogodependiente y en su entorno inmediato.
Una de las principales finalidades de la intervención es promover la competencia personal y autocontrol sobre el consumo de drogas para conseguir un nuevo estilo de vida basado en la abstinencia y el control de
su propia vida consiguiendo así la socialización de los
drogodependientes (Pérez del Río, 2011).
Con respecto al perfil del drogodependiente, las características más comunes que lo definen suelen ser entre otras: proceso adictivo crónico, falta de motivación, dependencia afectiva, falta de concienciación de la problemática adictiva, problemas sanitarios, sociales y jurídicos asociados, baja autoestima, habilidades sociales deficientes y escasa tolerancia a la frustración.
Por otra parte, la familia y pareja constituyen un pilar fundamental, ya que le proporcionan apoyo en todo su proceso de rehabilitación.
De acuerdo con Pérez del Río (2011), podemos distinguir cuatro niveles distintos de intervención, en cada uno de los cuales, podemos distinguir los siguientes recursos:
Recursos de primer nivel
Todos los recursos de este nivel según Martín (1997), pueden clasificarse en dos clases, unos los más generales de Atención Primaria de Salud y de Servicios Sociales y otros más específicos con servicios diversos como son los programas de orientación, información, intervención, asesoramiento y aquellos que pretenden disminuir los daños que conlleva el consumo de estas sustancias.
Recursos de segundo nivel
Actualmente es responsabilidad de cada Comunidad Autónoma la organización de los servicios y recursos asistenciales para drogodependientes. De ahí que exista una cierta heterogeneidad en los planes Autonómicos establecidos dentro de un mismo país.
Dentro de este nivel existen diversos programas, tales como Programas de deshabituación del tabaco y las unidades para el tratamiento del alcoholismo (UTAS), los centros de día para drogodependientes (CD).
Estos centros al ser de régimen intermedio posibilitan que los usuarios experimenten lo que han aprendido en el centro y cuál está siendo su evolución, además el profesional accede a información externa, relacionada con el entorno inmediato de los usuarios, que puede ser muy relevante para la rehabilitación de los mismos.
Podemos considerarlos por tanto como recursos que se encuentran a medio camino entre los servicios de carácter ambulatorio y las comunidades terapéuticas, de carácter residencial.
Recursos de tercer nivel
y el individuo se encuentra desestabilizado, con una conducta perdido el apoyo de sus familiares y amigos será derivado a otro tipo de servicios que tienen como finalidad el desarrollo integral de la persona en sus aspectos bio-psico-sociales.
Algunos de los recursos de este nivel son las Unidades de Patología Dual (UPD), Unidades de Hospitalización Psiquiátrica (UHP), las Unidades de Desintoxicación Hospitalaria (UDH) y las Comunidades terapéuticas. Estas últimas pueden definirse como un centro de carácter residencial libre de drogas ilegales, que presta una serie de servicios para mejorar la calidad de vida de los adictos por medio de talleres educativos y ocupacionales, terapia individual y grupal, actividades deportivas, etc. El tratamiento de la comunidad terapéutica se divide en tres fases flexibles: fase de adaptación a la comunidad y desintoxicación; terapéutica-educativa y socio laboral (Pérez del Río 2011).
Como principales características de estas comunidades cabe destacar la gran experiencia grupal que viven los usuarios/usuarias compartiendo normas y roles, así como, la auto-ayuda, que consiste en
la participación activa y dinámica de todos los individuos no solo en su propia recuperación sino en la de todos sus compañeros/compañeras.
Según Maxwel Jones (1963, 1968 y 1976) otros rasgos a destacar en estas instituciones son: la duración, que varía en función de cada institución y suele oscilar entre los seis y doce meses. El número de residentes en la comunidad debe situarse entre 20-40 personas; por otro lado, para facilitar el intercambio de información y toma de decisiones entre los miembros del equipo técnico se deben poner en marcha una serie de estrategias como: reuniones periódicas, historiales de cada uno de los pacientes, etc.
El fin de las comunidades no es solo por tanto, ayudar a estas personas a resolver sus problemas sanitarios, judiciales, psicológicos, morales, sino ayudarlos a construir un proyecto de vida fuera de las comunidades.
Por otra parte, según Ramos y Carcedo (2010) algunas de las variables que más pueden incidir en la reincidencia de este grupo, son entre otras: la ausencia de hábitos de empleo, la patología infecciosa por VIH, los niveles altos de extraversión o intraversión, la finalización del tratamiento extra penitenciario en comunidad terapéutica con expulsión o abandono y el menor tiempo de permanencia en la comunidad terapéutica.
Recursos de cuarto nivel
En este último nivel se trabaja la Reinserción social o Rehabilitación, cuya finalidad es respaldar al usuario a su salida de la Comunidad Terapéutica.
Los recursos más frecuentes en este nivel son los pisos tutelados, los programas o talleres de inserción socio laboral, las cooperativas, los talleres y otros recursos que pretenden favorecer la inserción del drogodependiente en el mundo del empleo.
2.3. Fundación
Su función es la atención a personas con drogodependencia y menores en situación de riesgo, de forma especializada. Se llevan a cabo técnicas de intervención biopsicosocial y familiar con el objetivo de que los usuarios se desarrollen como personas con derechos y deberes y consigan autonomía personal para una correcta integración en la sociedad.
Desde sus inicios, promueven la igualdad entre las personas que son atendidas de forma escasa e insuficiente, sintiéndose capaces de responder a la sociedad demandante y a las administraciones públicas, interviniendo de forma profesional y coordinada.
Esta asociación cuenta con una serie de programas tales como: tratamiento ambulatorio, comunidades terapéuticas, viviendas de apoyo a la reinserción, residencia de menores.
3. OBJETIVOS
Los objetivos que perseguimos son los siguientes:
1. Conocer las condiciones personales de los usuarios/usuarias a su llegada a las Comunidades Terapéuticas.
2. Investigar cómo influyen las condiciones de llegada de los usuarios/usuarias en su proceso de rehabilitación.
3. Comparar el nivel de motivación de las mujeres con el de los hombres para el desarrollo de los distintos talleres.
4. Observar la relación que se establece entre los
usuarios/usuarias que conviven en las Comunidades Terapéuticas.
5. Analizar el tipo de relación que se establece entre los profesionales de la asociación y los usuarios/usuarias.
6. Conocer el nivel de autoestima de los usuarios/usuarias durante su estancia en las Comunidades Terapéuticas.
7. Valorar como repercuten las distintas actividades en el proceso de rehabilitación de los usuarios/usuarias.
8. Analizar la influencia que ejerce el entorno familiar y de sus amistades en su proceso de rehabilitación y deshabituación. 9. Conocer las expectativas personales y sociales de los
usuarios/usuarias de la asociación.
10.Indagar acerca de la opinión de los usuarios/usuarias sobre los recursos e instalaciones de la comunidad terapéutica.
4. METODOLOGÍA
La investigación que estamos realizando es de carácter no experimental, puesto que los datos han sido obtenidos de forma espontánea, sin ser manipulados, con el objetivo de hallar las relaciones que se establecen entre las variables de un hecho concreto, así como la magnitud de dichas relaciones. Es también descriptivo debido a que se está describiendo una realidad determinada, el grado de implicación de los usuarios/usuarias de la fundación, en los distintos talleres y actividades de las Comunidades Terapéuticas.
La muestra está formada por un total de 22 personas, el 50% son mujeres y el otro 50% hombres. Este dato es debido a que en las comunidades terapéuticas los usuarios/usuarias están distribuidos en función del sexo por lo que hemos elegido una muestra equitativa de cada comunidad.
En relación a la edad, se observa una preponderancia del rango de los mayores de 40 años con 46% respecto a los otros dos con un 27% cada uno.
En cuanto al estado civil, un 82% no tienen pareja, un 50% son solteros/solteras, el 18% están divorciados/divorciadas y el resto, un 14% son viudos/viudas.
Atendiendo al número de hijos por usuario/usuaria, oscila entre ninguno y más de dos hijos, dando lugar a cuatro rangos en los que
predominan los usuarios/usuarias con un solo hijo (35%), seguido por los usuarios/usuarias sin hijos con un 30%.
Respecto al nivel de estudios, podemos deducir que un 56% de los usuarios/usuarias tienen estudios primarios frente a un 9% que no presenta ningún tipo de estudios. Así como que ninguno ha cursado estudios universitarios.
En lo referido a los motivos de ingreso, hemos de destacar que un 43% de los usuarios/usuarias han ingresado por causas personales seguido de los que han ingresado por causas familiares y de salud, ambas con un 20%.
Por último hacemos referencia al tratamiento previo, en el que observamos que la mayoria de los ususarios/usuarias han recibido previamente tratamiento farmacológico (39%) frente a los que no han recibido ningún tipo de tratamiento previo con un 18%.
Para responder a los objetivos planteados anteriormente hemos utilizado dos instrumentos: un cuestionario y una entrevista.
Con este cuestionario se pretende obtener información sobre el nivel de implicación de los usuarios y usuarias de la fundación, en los talleres de las comunidades terapéuticas. Está constituido por 30 preguntas de las cuales 7 responden a las variables independientes y 23 a las variables dependientes. De todas ellas, las 7 primeras son preguntas semiabiertas, las 2 últimas abiertas y las restantes se contestan mediante
una escala de 1 a 5, en la que 1 es totalmente desacuerdo y 5 totalmente de acuerdo.
En segundo lugar, hemos realizado una entrevista dirigida a la trabajadora social de la fundación. Dicha entrevista es de tipo semiestructurada y se compone de nueve preguntas con el fin de recopilar toda aquella información que no hemos obtenido con el cuestionario y que es relevante para nuestra investigación.
5. RESULTADOS
A partir de este mapa de relaciones podemos hacer mención a una serie de relaciones entre los usuarios/usuarias de la comunidad terapéuticas con los diferentes grupos periféricos.
La relación entre el grupo meta y la motivación es facilitadora puesto que, como muestran los datos obtenidos en la investigación, todas las personas de las comunidades están estimuladas para realizar las actividades que les permitirá finalizar con éxito su tratamiento e incorporarse en la sociedad, así cómo desempeñar un rol dentro de ésta que permita el progreso personal y social. Por otro lado, puesto que la falta de motivación constituye uno de los rasgos característicos de la persona con drogodependencia, el papel de las comunidades terapéuticas propiciando a través de sus talleres un alto nivel de implicación en los usuarios, es fundamental para la inserción y participación de los mismos en su entorno inmediato.
Entre el grupo meta y la percepción social se establece una relación obstaculizadora, dado que todos los miembros de las comunidades terapéuticas se han sentido alguna vez en su vida excluidos, puesto que en ciertas ocasiones se han encontrado con actitudes y comportamientos por parte de la sociedad que les ha impedido participar activamente e involucrarse en las actividades de su vida diaria.
Relacionando el grupo meta con la autoestima, observamos una relación facilitadora puesto que, todos los usuarios poseen una percepción positiva de sí mismos, así como la capacidad para alcanzar sus objetivos y metas para desarrollar su vida con normalidad tras finalizar su tratamiento, lo cual implica un mayor interés y participación en los distintos talleres de las comunidades con el consiguiente progreso en su proceso de desintoxicación y deshabituación.
La interacción entre el grupo meta y el entorno social inmediato es facilitadora puesto que, tanto la familia como los amigos constituyen un pilar fundamental para su inserción en la sociedad, ya que en primer lugar son los que impulsan y animan al drogodependiente para ingresar en la comunidad, y a su vez le proporcionan apoyo en todo su proceso de rehabilitación actuando de forma conjunta y/o coordinada con el equipo de tratamiento. Como hemos podido comprobar en la investigación los usuarios y las usuarias que reciben mayor apoyo durante su estancia en la comunidad terapéutica, se muestran más implicados en los distintos talleres que se desarrollan en las comunidades, en los que aprenderán nuevos hábitos para lograr una mayor inclusión en la sociedad. Además, si alguno de estos grupos, tan importantes para el desarrollo y para la toma de decisiones del individuo, desiste en su interés por la recuperación de su familiar o amigo/ amiga, el usuario o usuaria puede rendirse con más facilidad que si se siente respaldado por los suyos.
Las comunidades terapéuticas son quizás el grupo periférico más importante ya que engloba a casi todos los demás que colaboran en él. La relación que existe en ellas es facilitadora puesto que, la comunidad terapéutica tiene como finalidad la deshabituación de la adicción promoviendo una mejora en la calidad de vida de los usuarios y usuarias. Uno de los motivos que justifican esta relación facilitadora es que independientemente de que los usuarios y las usuarias tengan hijos o no, ambos muestran un alto nivel de responsabilidad, lo cual permite el progreso de los usuarios y las usuarias en las distintas tareas o labores que se llevan a cabo en la comunidad; así como tampoco el sexo de los usuarios y usuarias condiciona en el grado de utilidad y participación en los distintos talleres y actividades, dado que ambos consideran que la
presencia y la participación activa en los talleres que se realizan en la comunidad, benefician su proceso de rehabilitación y deshabituación, es decir, favorece el ajuste familiar, personal y social. Del mismo modo, la edad de los usuarios y las usuarias no repercute en la percepción que tienen los mismos y las mismas respecto a la adecuación de las instalaciones, por lo que éstas son apropiadas para todos favoreciendo así un entorno inclusivo. Por otro lado, el motivo de ingreso de los usuarios y usuarias, no influye en la relación con el grupo de iguales, puesto que independientemente de las causas por las que ha ingresado en la comunidad todos mantienen una buena relación. Al igual ocurre con el tratamiento previo de los usuarios y usuarias y la percepción de la duración del periodo de estancia, puesto que al margen del tratamiento previo que hayan recibido, todos consideran que la duración que transcurre desde el día que ingresan en la comunidad terapéutica hasta el día en que reciben el alta, es adecuada promoviendo así el progreso favorable de los usuarios y las usuarias en la comunidad. El tratamiento previo tampoco repercute en la adaptación de los usuarios en la comunidad, dado que indiferentemente del tipo de tratamiento que hayan recibido, todos muestran un buen nivel de adaptación lo cual implica el progreso y la participación de los usuarios en su proceso de rehabilitación.
Por otro lado, aunque la relación entre el grupo meta y la comunidad terapéutica sea a nivel general facilitadora. En esta ocasión, podemos observar que la correlación que existe entre el trato de los profesionales y el clima de la comunidad, es obstaculizadora, puesto que el buen trato de los profesionales no implica un clima propicio para lograr la reinserción de los usuarios y usuarias en la sociedad, dado que
lo ideal para logar un entorno inclusivo sería tanto el buen trato de los profesionales, como un ambiente favorable que propicie una buena relación entre todos los miembros de las comunidades.
Del mismo modo, ocurre entre los recursos y el clima propicio para el proceso de rehabilitación, ya que no existe una correlación entre éstos, provocando así un ambiente desestructurado, el cual perjudica al proceso de rehabilitación de todos los usuarios y usuarias.
Esta relación podemos verla reflejada en el siguiente mapa de relaciones.
Por último, entre la comunidad terapéutica y el entorno social inmediato se da una relación obstaculizadora, ya que, según los datos obtenidos en la investigación, existe una baja correlación entre el apoyo
que los usuarios y usuarias de la comunidad terapéutica reciben de las amistades y la participación de éstos y éstas en los talleres ocupacionales, lo cual quiere decir que su entorno no se muestra involucrado en la medida en que debiera. Por ello, a pesar de la alta participación que los usuarios y usuarias demuestran en los talleres, esta sería mayor si recibiesen un mayor apoyo externo. En definitiva, una escasa relación del entorno y la comunidad terapéutica pone en riesgo la vulnerabilidad de los usuarios y usuarias en su proceso de rehabilitación ante posibles recaídas.
Del mismo modo ocurre con la relación existente entre la satisfacción con el proceso de rehabilitación, y la percepción de los usuarios y usuarias respecto al apoyo de la familia, dado que la ausencia de apoyo de su entorno cercano repercutirá negativamente en su grado de implicación en las distintas actividades que contribuirá a finalizar con éxito su tratamiento.
6. PROPUESTAS DE INTERVENCIÓN
Para dar respuesta a las relaciones anteriormente expuestas, hemos planteado el diseño de las siguientes propuestas elaboradas con el fin de mantener las relaciones que facilitan un entorno inclusivo, como transformar aquellas que obstaculizan un clima propicio para su inclusión en la sociedad.
¿Y tú que eliges?
Arthur Schopenhauer
Teniendo en cuenta las condiciones físicas y psíquicas con las que los usuarios y usuarias ingresan en las comunidades terapéuticas, unidas a la baja autoestima y motivación que estos y estas muestran al inicio del tratamiento, es oportuno incluir actividades físico-deportivas, ya que está demostrado como el ejercicio físico y el deporte repercute positivamente en la rehabilitación de estas personas, como se puede constatar en el estudio llevado a cabo por Clemens (2003).
Por otro lado, los objetivos que se pretenden conseguir con esta sesión son los siguientes: potenciar la autoestima y el auto concepto, fomentar el trabajo cooperativo, desarrollar habilidades sociales, adquirir normas y valores sociales, mejorar la calidad de vida, asimilar hábitos de vida saludable, optimizar la percepción de la imagen corporal, potenciar la práctica deportiva, conocer los beneficios de la actividad física,